Salía de una reunión familiar que se me había hecho eterna. Conversaciones vacías, sonrisas forzadas, el mismo aire de siempre. Caminaba con la sensación de que le faltaba fuego a todo. Una semana de mierda: trabajo mal pago, hambre, poca plata y esa necesidad muda de hacer algo que me hiciera sentir viva otra vez.
Fue entonces cuando apareció el mensaje.
qhuue mss mammasssta c oml estadx??)
Así, tal cual. Con todos los errores. El Cucho. Don Jaime. El papá de una de mis amigas. El que siempre me ha cortejado con esa mezcla de insistencia y dinero que nunca me ha gustado… pero que hoy, con el bolsillo vacío y la cabeza caliente, se convertía en carta de reserva.
Le respondí seco:
—Bien, don Jaime.
—¿Cómo que don…? Tú me puedes decir Jaimito o mi amor.
—Cómo está, don Jaime. ¿Qué quiere?
—Está arisca la yegua hoy.
—¿Qué quiere?
—Nada, mamita. Normal. Aquí estamos con los muchachos… ninguno por debajo de los cuarenta. Les estaba contando que sumercé es tremenda perra.
Ahí se me prendió algo.
Resulta que esa huevona de mi amiga dejó el computador con el WhatsApp abierto. Y yo, tonta de mí, le había contado una de mis experiencias con lujo de detalles. Desde entonces este viejo se cree que soy fácil. Y sí lo soy… pero con el que me moja el calzón. No con él. Así que decidí darle una pequeña venganza.
—Ah, ¿sí? ¿Qué muchachos? A ver, videollamada.
El Cucho se ilusionó de inmediato. Entre humo de cigarrillo y olor a licor apareció un grupete de cuatro cauchos bien cauchos, reunidos y bebiendo en la casa de uno de ellos. Todos mirando la pantalla con esa cara de quienes ya se están inventando la noche.
—Mire, mamita, pa’ que los salude.
Cuando el viejo volteó el teléfono para mostrármelos, yo les pelé una teta y les hice el signo de silencio con el dedo. Sus caras se iluminaron como si les hubiera regalado el cielo.
—¿Va a caer, mamita?
—No tengo plata.
—Nadie le está pidiendo.
—No tengo ni pa’ irme.
—Aquí se le ayuda.
—Y no quiero volver con el bolsillo vacío.
—Eso nunca fue problema, mamita.
Ahorré tiempo.
Ya sabía hacia dónde iba la noche.







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