Lo que paso a contarles el día de hoy es relativamente reciente. Para quienes no han leído mis relatos soy un hombre de 42 años muy cornudo, al extremo de que me excita más ver a mi esposa teniendo sexo con otro que hacerlo con ella.
Me encanta ver cómo se la meten una y otra vez sin pausa sacándole múltiples orgasmos y siempre le he dicho que aproveche cada oportunidad que tenga para acostarse con el hombre que le guste como una buena hotwife. Ella es bajita, de cara bonita, muy bonitas piernas, senos tamaño mediano con pezón grande y de color oscurito y muy adicta al sexo.
Empiezo por decir que acá en Manizales como en el resto de Colombia, las aplicaciones de transporte como uber o indrive se ha puesto muy de moda y normalmente nos tocan conductores muy jóvenes.
En alguna ocasión yo estaba en casa de unos familiares porque íbamos a tener un festejo, ella se quedó en casa arreglándose y para cumplir con la hora de llegada se quedó en casa y le dije que mejor le pedía un indrive para que llegara a al lugar.
Nada extraordinario parecía que fuera a acontecer ese día, pero cuando llegó vi a un hombre tatuado, barbado y más bien musculoso, no muy agraciado de cara, pero tenía ese aire de macho de pelo en pecho, ella se bajo algo acalorada al parecer venían charlando.
Cuando se bajó le pregunté como le había ido y me dijo que el conductor le había pedido el número y ella se lo había dado, le había echado los perros y a ella no le molestaba en absoluto, se llamaba “Esteban”.
Los días pasaron y el conductor le escribió en varias oportunidades, sostenían conversaciones calientes, pero nunca se daba el encuentro bien porque mi esposa no podía o porque el tenía algún viaje o algo en que ocuparse, las cosas se fueron enfriando y muy a mi pesar empecé a descartar que algo pasara, la verdad es que para nosotros nunca ha sido fácil encontrar un single, hay mucho charlatán, pero pocos que lleguen a la acción.
Meses después y casi que, habiendo olvidado al famoso Esteban, nos fuimos para una finca cerca de Manizales, Colombia a un lugar llamado santagueda, allí además de estar lleno de fincas por todos lados hay una fonda en donde muchas personas van a tomarse unos tragos en mesas con sombrillas para disfrutar el clima que es muy cálido (a veces demasiado).
A mi esposa y a mi siempre nos ha gustado salir de la finca para ir a tomarnos algo a la famosa fonda, allí se conoce gente, se encuentra uno con amigos y se pasa bueno.
Llevábamos alrededor de una hora allí vaciando cerveza tras cerveza y sentimos que ya estábamos un poco prendidos (ella más que yo), de pronto veo que detrás de nosotros en una mesa se sienta ni más ni menos que el conductor del indrive, tenía puesta una camiseta sin mangas que dejaba ver parte de su pecho peludo, unos brazos gruesos, una pantaloneta y usaba sandalias, plan relax total.
Yo disimuladamente y en voz baja le dije a mi esposa que sin ser demasiado evidente mirara para atrás para ver quien había llegado.
Al voltear se percató de la presencia de Esteban y de inmediato se le iluminaron los ojos, yo por supuesto la animé para que fuera a saludarlo, el se encontraba en compañía de otros dos tipos que no vale la pena describir porque no tuvieron un papel importante en esta experiencia.
La cosa es que fue lo saludó y a él también se le iluminó el rostro, mi esposa llevaba unos shorts de jeans muy corticos que dejaban ver sus nalgas un pelín, una blusa cortica sin brasier por el calor y unas sandalias dejando sus bonitos pies al descubierto.
Mi excitación empezó a incrementarse de manera exponencial ¿Qué iba a pasar?
De repente ella señaló hacia la mesa de nosotros y el hizo un gesto de indiferencia y se puso de pie, dijo algo a sus dos amigos y se vino con ella para la mesa.
Mi esposa nos presentó y empezamos a hablar de todo y de nada, yo veía como él se la comía con la mirada y ella de forma picara ponía la mano en su pierna muy arriba, casi tocándole el pene, en un momento la conversación derivó a nuestra relación y salió a la luz que yo era un cornudo.
Él se mostró interesado, pero dijo que no se sentía capaz de ser observado por otro hombre, que no le era cómodo.
Préstemela que yo se la devuelvo completica, me dijo en algún momento, yo me rei pero la idea no me pareció mala, yo le dije que si se grababan un video no le veía problema, a lo que él no puso reparos, por el contrario, fue mi esposa quien se preocupó por un tema importante ¿para dónde se iban?
En la finca no se podía porque allí había más personas de la familia y por supuesto aquello no era algo que supieran ellos y encima no se veía nada bien.
Él sonrió y propuso hacerlo en un hotel que había en la estación de servicio, de esos que usan los camioneros y que son muy económicos, yo le dije que si, que yo los esperaba entonces en la fonda.
Yo me quedé tomando más cerveza con la ansiedad a mil, esperando el regreso de ambos y el anhelado video.
Los dos se perdieron de mi vista y se fueron caminando hacia la estación de servicio lejos de mi vista.
El habló en la recepción y tomándola de la mano entraron a la habitación, allí se la devoró con un beso aplastándola contra la pared, ella, sabiendo que yo podría enojarme mucho si no había video lo frenó y uso su celular para que el no quedara con el video.
Después de buscar el ángulo correcto el retomó el beso, le comía la boca como un hambriento mientras sus manos se metieron debajo de su blusa entre sus tetas, después de un rato de estarle pellizcando los pezones le quitó la blusa casi de un tirón y le empezó a chupar los pezones, con sus dedos le masturbaba mojadisima vagina mientras que una de sus manos bajaba pra meterse entre los shorts, estas muy mojada, parece que te falta una buena cogida y yo se la voy a dar – le dijo. Mi esposa solo atinó a decir un si casi en un gemido y con los ojos cerrados.
Sus dedos tenían que estar haciendo un trabajo magistral porque ella se arqueaba y gemía sin control, le agarraba los pelos de la cabeza y con los ojos cerrados casi que gritaba, sus pezones hinchados del lameteo se ponían cada vez más duros.
De pronto se detuvo se quitó la camiseta con una mano y dejó al descubierto un ancho y pecho peludo. Se quitó la pantaloneta dejando a la vista un miembro grueso y venoso totalmente parado y tenía unas goticas en la punta, ella lo miró con los ojos bien abiertos, mientras el le quitaba con rudeza el short, su vagina estaba enrojecida de la masturbación y llena de sus propios líquidos.
El se abalanzó de nuevo y ubicándose sobre su pecho se la puso en la boca, mi esposa ni corta ni perezosa se lo metió de un golpe y empezó a darle una mamada de campeonato, la escena era muy excitante, aquel hombre con sus brazos largos la tomaba del cabello y le hundía la verga hasta que los huevos tocaban el mentón de mi esposa, ella blanqueaba los ojos al límite pero no desistía de su trabajo, ella quería probarse aquel pene en la boca con todo el salvajismo que el tipo le proponía, además, se veía rendida porque Esteban estiró la otra mano inclinándose hacia atrás masturbándola con sus dedos, era una posición incómoda para el, pero ella lo gozaba completamente.
Ambos sudaban, mi esposa gemía cuando aquel miembro salía de su boca, el la estaba martillando literalmente, le estaba comiendo la cara con su gorda herramienta.
En un momento el la sacó, se quitó de los pechos de mi esposa y se acomodo entre sus piernas con su gordo pene, escupió a mi esposa en la vagina y miró a la cámara diciendo: Vea pues papi como me le como su mujer.
Y de un solo golpe se la metió, mi esposa dio un respingo y gritó, el tipo empezó a embestirla una y otra vez, al principio suave en posición de misionero casi que, asfixiándola con su pecho, le mordía los labios de los que salían gritos de placer y frases como si dale duro, no pares, por favor no pares.
El ritmo empezó a incrementar en un momento dado, el tipo tenía una energía impresionante, era un verdadero macho, de pronto se detuvo y la volteó completamente, mi esposa quedó acostada de espaldas y cuando pensé que iba a ser la mejor parte del video el se paró de la cama, tomó el celular y lo apagó no sin antes decir, mi rey ahora va a tener que preguntarle lo que pasó a su esposa y el video se cortó.
El resto lo supe por ella, en ese momento no tuvo ni la energía, ni las ganas de pararse a fregar con celulares, lo único que quería era tener aquel hombre de nuevo.
Y aunque ella le dijo que por qué había hecho eso, el se puso detrás de ella sobre sus piernas y apuntando de nuevo su pene a la vagina le dijo casi al oído: porque yo soy el que manda y usted es mía ahora.
Se la metió de nuevo y empezó el vaiven, Esteban le tomó ambas manos y las puso en su espalda como si estuviera arrestada, las piernas cerradas de ella hacían que se sintiera más estrecho, ambos podían sentirse mucho más y aquel hombre parecía en un rodeo, con una mano sosteniendo las de ellas la penetraba cada vez más rápido y profundo, cada vez con más ganas, el calor los tenía sudando a los dos pese al ventilador.
El ritmo incrementó hasta que era un claveteo salvaje, de pronto mi esposa empezó a tener un fuerte orgasmo, no pudo contenerse y tampoco quería, su vagina se mojó aún más y sus gritos fueron opacados por Esteban quien parecía querer enterrar su rostro en la cama.
Casi al mismo tiempo aquel hombre empezó a venirse en su interior, según ella se sentía caliente y abundante.
Ambos cayeron exhaustos cada uno al lado del otro sobre la cama.
Reposaron durante varios minutos, Esteban salió a buscar algo para tomar, mientras mi esposa se limpiaba un poco, empezaba a buscar su ropa para salir a encontrarse conmigo. En menos de dos minutos Esteban ya había regresado, volvió con un par de cervezas frías, se las tomaron rápidamente por la sed que les producía el calor y aunque inicialmente mi esposa le dijo que debía volver para no dejarme solo tanto tiempo, él insistió en que le diera algunos minutos más.
Sin estar segura el empezó a acariciarle de nuevo los senos con una mano y a masturbarla con la otra, era muy habilidoso con los dedos y ella es una mujer muy fogosa y es buena en jornadas de largo aliento, así que cuando vio que tenía aquel pene gordo de nuevo en pie se rindió a las caricias, ahora menos salvaje que cuando lo hizo al inicio pero con la misma convicción.
De pronto el hombre parecía recargado de nuevo, la puso en cuatro y sujetando el cabello de mi esposa volvió a metérselo, el celular seguía siendo testigo de todo pero sin que se grabara nada más que en la memoria de ambos.
Esteban le metió de nuevo el pene muy profundamente, mantenía un ritmo constante pero ahora con su mano libre le echaba saliva en su culo, le masajeaba suavemente su chiquito y de vez en cuando le metía el dedo gordo, a ella eso le producía aún más placer porque le encanta por detrás, sin embargo, debido al grosor y sin voltear le dijo que por detrás no, aquello parecía haber excitado más a aquel tipo que en cuestión de segundos lo sacó y empezó a metérselo.
Las quejas débiles y luego más enfáticas de mi esposa fueron ignoradas completamente, su culito ya estaba muy lubricado y aquel pene entró con fuerza y convicción.
Después del dolor inicial, empezó una penetración rápida y a media asta sin pausa, sin importar los gemidos de mi esposa entre dolor y placer y su petición de que lo sacara. Usted quería que me la comiera y no voy a dejar ese culito sin lo suyo – dijo él antes meterlo por completo, ella se hundió en la cama para aguantar la embestida, el tipo con una rodilla hincada y la otra en pie empezó a bombearla salvajemente, el dolor dio paso al placer cuando empezó a masturbarla con una de las manos sin que la otra mano soltar su cabello que la sostenía y manejaba como una muñequita indefensa.
Los dedos de Esteban y aquel pene dándole por el culo le provocaban mucho placer, el ritmo se incrementó, ella gemía, el resoplaba como si fuera un toro de lidia y después de varios minutos de estar sin pausa dándole empezó a venirse de nuevo, parecía que tenía los huevos llenos de semen porque nuevamente la lleno y mi esposa sintió otro orgasmo más violento que el primero, su vientre ardía de placer y esta vez de manera definitiva ambos cayeron gritando de placer en la cama.
Ambos se organizaron relativamente rápido, salieron del hotel y antes de llegar a la fonda, él la tomó del codo y se despidió dándole un beso, nos vemos en Manizales, la tengo que ir a visitar a su casa. Esteban tomó otro camino y mi esposa fue a encontrarse conmigo que ya estaba bastante embriagado y hasta molesto por la demora. Aún no le perdono el hecho de no haber grabado, me hubiera encantado verlo de propia mano, pero ya tendré oportunidad de grabar yo mismo si es que la visita en casa.








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