Todo empezó en el año 2023, Daniela, después de algunos años de divorcio llegaba a sus 30’s con muchos pensamientos y fantasías que sin planearlo, fue cumpliendo con el pasar de los meses.
Su matrimonio había sido con su novio de universidad, 7 años de matrimonio donde no pudo explorar muchas cosas y el sexo se fue volviendo cada vez más plano, con el tiempo tomó la decisión de separarse y regresó a la casa de sus padres.
Daniela se podría describir como una mujer rubia, de contextura delgada, piel blanca, una cara de angelito y unos labios rojizos que cuando se ponía caliente, se le ponían un poco más gruesos y sus ojos se cerraban, la lujuria se le notaba a cada paso, y sus piernas soportaban un verdadero culazo, una tentación para cualquier hombre.
Con el paso de los meses, y en alguna salida con amigas y amigos, de vez en cuando conocía algún amigo con quien pasar algún rato, pero no se sentía plena, sentía que le faltaba acción y que en el sexo había algo por despertar.
Cierto fin de semana, en un viaje corto a la ciudad de Cartagena, se reencontró en el lobby del hotel con un ex cuñado, un uruguayo que estuvo casado con una de sus hermanas y el cual le presentó uno de sus amigos ese día, Andrés, un hombre cercano a los 45 años, empresario, y quien se sintió cautivado al conocer a Daniela ese día.
Esa noche, Daniela había aceptado la invitación de su ex cuñado a compartir con ellos, eran cuatro hombres cuarentones que querían pasar unas noches en Cartagena y tener un poco de diversión, Daniela invitó a la Laura su amiga y al esposo Carlos, con quien había viajado inicialmente.
Como era sábado, y el calor de la ciudad era insoportable, Daniela se atrevió a vestir esa noche un vestido corto, de color crema, un poco suelto en la parte de abajo y con una abertura en toda su espalda que la dejaba solo cubierta por su pelo rubio, ya que no llevaba brasier para estar más cómoda y lució unos tacones dorados no muy altos que le permitían caminar y bailar cómodamente, llevando bajo el vestido una diminuta tanga blanca completamente transparente en la parte delantera y terminada en un hilo delgado que se escondía entre sus dos espectaculares nalgas.
Los tres llegaron al restaurante en la ciudad antigua donde se sentaron a compartir unos mariscos con los cuatro extranjeros, conversaron sobre la ciudad y lo mucho que habían planeado el viaje. Luego fueron a una discoteca donde pudieron sentir un ambiente fogoso escuchando salsa, merengue y música latina. Algunos tomaban whiskey y otros pidieron ron, Laura y Carlos salieron a bailar un buen rato, mientras Daniela conversaba con su excuñado y con Andrés, que con los primeros tragos se animó y la invitó a bailar. En la conversación hubo varios temas, él poco a poco fue sintiéndose en confianza y poniendo su mano en su cintura bajando por su espalda, ella se sentía bien pero sabía que aquel cuarentón adinerado buscaba algo más que un simple baile.
Un par de horas después, después de mucho baile y varios tragos, Daniela un poco más relajada y animada por el licor, notó que su amiga y su esposo habían subido unas escalas al segundo piso de la discoteca, su excuñado y otro amigo bailaban con unas mujeres de otra mesa, y Andrés y Juan, el más joven de los extranjeros se sentaban uno a cada lado de ella. Daniela les dijo a ellos dos que quería subir al segundo piso a buscar a Laura y su esposo y también para conocer el otro ambiente del lugar. Ellos se ofrecieron a acompañarla, y ella aceptó.
Al subir las escaleras Andrés se ubicó detrás de Daniela y Juan al final, quien no paraba de mirar sus piernas y su figura tentadora, al llegar a la última escalera pudo notar lo redondo de su culo y nunca supo si llevaba o no ropa interior, ella por supuesto, sabía que aquellos dos hombres no dejaban de mirarla y sus caricias en el baile con ellos dos, habían hecho que poco a poco tuviera algo de humedad en su tanga.
Al llegar al segundo piso, el ambiente era muy diferente, mucho más liberal y fue una experiencia completamente nueva para ella. Quedo impresionada al notar como una mujer muy joven estaba sentada en una de las sillas de la barra mientras su acompañante, un hombre de cerca de sesenta años, se pegaba a la jovencita desde atrás y le besaba su cuello y su espalda, restregando su miembro contral el juvenil culo de aquella morena delgadita y las manos de ese hombre tan mayor se perdían en la ropa de ella, incluso uno de ellas se notaba que estaba concentrado en la entrepierna de la jovencita que solo atinaba a abrir sus piernas para recibir el placer de aquellas manos expertas, al seguir caminando hacia la pista de baile del segundo piso, sintió un escalofrío en su cuerpo al ver como otra mujer, de unos cuarenta años, era ensanduchada por dos hombres de edades similares mientras bailaban reguetón, era una peli roja exquisita, con un cuerpo bronceado y se notaba en su cara que estaba perdida en el placer, pero justo en ese momento Daniela se sintió extasiada al ver como aquella mujer le bajaron la parte delantera del vestido dejando sus hermosos senos al aire libre, se notaba la dureza de aquellos pezones y cada uno de sus acompañantes se lanzaron a chupar al mismo tiempo ambos pezones de aquella mujer que solo expresaba quejidos de placer mientras sus manos buscaban las vergas de sus dos hombres por encima de la ropa.
Daniela estaba experimentando algo completamente nuevo, y no había notado que Andrés y Juan la sujetaban de gancho a cada lado, Andrés le preguntó al oído si se sentía bien o si quería volver al primer piso, al mismo tiempo le dio un beso en su cuello, que causó un efecto en ella, su piel se puso de gallina y ella no dejaba de observar como aquellos hombres devoraban esos hermosos pezones de la pelirroja. Daniela por un momento volvió en si, y les dijo que estaba bien pero que era mujer buscar a sus amigos.
Siguieron avanzando y observando muchas cosas, pero Daniela quedó boquiabierta al ver en un rincón en una mesa, como su amiga Laura estaba sentada sobre las piernas de Carlos, acompañados de otra pareja, y ambos hombres hacían lo mismo, dejaron caer algo de licor en los senos de las mujeres y empezaron a chupar sus senos que estaban expuestos, se reían los cuatro y las mujeres compartían caricias entre ellas, tocaban sus piernas y se acarician el cabello, en un instante vio como la mujer se acerca a Laura, le dice algo en el oído y luego le da un beso corto, al terminar, aquella mujer se levanta e invita a Laura a pararse, para luego sentarla en las piernas de aquella extraño, mientras la mujer hacía lo mismo en las piernas de Carlos. Daniela no lo podía creer, su amiga estaba siendo manoseada y besada frente a su esposo quien no dudó un minuto en devorarse los senos de aquella morena espectacular y mientras veía como su esposa era calentada y tocada por un extraño.
Para ese momento, las piernas de Daniela temblaban, sus pezones estaban duros como un par de piedras, esto lo notaba al sentir como Andrés había bajado su mano hasta su cintura y ya tenía sus dedos por debajo de su diminuto hilo blanco y al sentir como su amigo Juan acariciaba suavemente su mano y poco a poco la iba llevando a su short para apoyarla disimuladamente sobre la erección tan notoria que tenía.
Para este momento, la tanga de Daniela se encontraba completamente empapada, su vagina no dejaba de palpitar y de chorrear un fluido transparente que se derretía al contacto con la tela delgada de su tanga. Volteo a mirar a Juan, quien con una cara seria la miró a los ojos y luego ella bajó su mirada al darse cuenta del roce de su mano con el miembro erecto de su nuevo amigo y ella sin pensarlo dos veces, acomodó lentamente su mano palpando con su palma abierta y apretando poco a poco por encima del short la verga de Juan, quien con una sonrisa puso su mano sobre la de Daniela y le dijo:
¡No te hagas la tímida Dani, agarrala que vos me la tenes así!
Al voltear al otro lado, Andrés con una de sus manos estiró su short y le dijo: ¡Mete la mano Dani, que también quiero que me lo agarres!, ella sin dejar de mirarlo a los ojos, y sin dejar de acariciar la verga de Juan, introdujo su mano abierta por la ropa de Andrés para sentir una verga firme y al llegar a la punta de esta, su mano quedó totalmente empapada de un líquido viscoso y pegajoso, ella estaba en shock, mirando como su amiga para ese momento hacía lo mismo con la verga del desconocido y su esposo Carlos, mirababa como su mujer abría las piernas para que la esposa de ese hombre le metiera los dedos a Laura a su antojo y él hacía lo mismo con la desconocida.
No pasó un minuto cuando Daniela ve como le pasa por el lado aquella pelirroja quien era conducida por uno de sus acompañantes y detrás caminaba no uno sino otros dos hombres y aquella mujer seguía con sus senos al aire y su culo casi completamente a la vista, se dirigían hacia un pasillo oscuro que conducían a unas puertas pequeñas con unas luces de neón en sus marcos.
Lo único que pudo sentir Daniela fue excitación y curiosidad de saber qué estaría a punto de pasarle a aquella mujer con esos tres hombres, y apretó fuertemente ambas vergas con sus dos manos, respiró hondo y le dijo a Andrés que necesitaba un baño con urgencia, sentía que se explotaba.
Esta historia continuará.








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