Sexo con una compañera
Relato de comunidad Hetero: Generalschedule 8 min de lectura calendar_today Septiembre de 2026

Sexo con una compañera

Esta es una historia de oficina, sucedida hace algún tiempo dentro de mi entorno laboral. Trabajaba en una empresa de ingenieros siendo uno de ellos prestando mis servicios profesionales para un cliente importante, durante añ...

interesante74
interesante74 verified

Soy hombre heterosexual·4seguidores

menu_book Más relatos
18_up_rating

Contenido adulto. Este relato fue escrito por un miembro de la comunidad. Léelo solo si tienes 18+ y mente abierta.

Sin embargo, me atraía mucho la secretaria de mi jefe, pues su amabilidad, tranquilidad y picardía que mostraba al tratarnos decía mucho de aquella dama, pues era alguien que mostraba mucha seriedad en su trabajo y profesionalismo.

Ella de unos 38 años, separada con un hijo adolescente, pasaba sus días laborando en la oficina. Cada que nos saludábamos siempre teníamos un momento para conversar, contarnos ciertas cosas personales hasta que terminamos siendo amigos.

En alguna oportunidad, salimos a desayunar una mañana de viernes en una cafetería cerca de la oficina, aquel día ella lucía un vestido corto, color gris muy llamativo pues mostraba sus piernas grandes y torneadas calzadas con un par de zapatos altos, pero lo mejor estaba en su escote ya que había dos melones a punto de saltar de esa ajustada prenda, con el cabello recogido, sonriente. Aquella mujer con anchas caderas, buen trasero y cuerpo robusto que me gustaba, una “gordibuena” como llamamos a aquellas damas de grandes curvas que provocan deseo y se roban la mirada de cualquiera.

Me agradaba su compañía, pues me hacía reír con sus ocurrencias y cosas contadas a veces de una manera sucia y vulgar… pues me excitaba escucharlas.

Cuando ordenamos el desayuno, fui al baño un momento pues mi amigo el que tengo abajo se incomodó un poco al llevar esa conversación picante llena de un toque de erotismo, al regresar tuve el valor de hacer algo que sentí en ese momento… me acerqué a ella la tome de su rostro y la besé como si fuese mi novia, como si fuésemos amantes.

Después de ese beso, me quedó mirando sorprendida y en silencio. Pensé que iba a reaccionar de mala manera, o que se enojaría conmigo, en cambio de eso me miró fijamente y sonriente dijo:

“Aunque no lo esperaba en este momento… ¡Ya te habías tardado en hacerlo!”

Ahora era yo el sorprendido, pues jamás imaginaba que lo deseaba tanto.

Desayunamos tranquilos, sin mencionar mas el beso y continuamos nuestras acostumbradas charlas.

Esa tarde, antes de salir de la oficina me dijo que saliéramos a bebernos una copa… pues quería que continuáramos con lo que había iniciado para concluirlo. En efecto le dije que si que la recogería para irnos a otro lugar. 

Tomamos un taxi y le pregunté si quería ir a un bar o si prefería un lugar más privado, dijo que a donde quisiera llevarla estaría bien. Tomé entonces la decisión y le pedí al taxista que nos llevara a cierto sitio que ya conocía.

Fuimos a un apartahotel, un lugar acogedor donde pedimos una botella de licor para continuar con nuestra charla, pero las circunstancias y las ganas que ya eran mayores, producto de nuestras conversaciones anteriores, al cruzar la puerta nos olvidamos destapar la botella y nos destapamos en una lluvia de besos, abrazos y caricias. Su vestido con aquellos melones fueron los primeros en asomarse para ser tomados y mamados. Un par de tetas redondas medianas con unos pezones grandes que me apuntaban a la cara… los chupé violentamente pues me pedía que lo hiciera, ya que Juanito jamás lo hace, era lo que expresaba. 

En aquel momento pregunté: ¿quién era él? Y solo dijo: “mi amante!”

No era relevante saber más acerca del personaje, ya que era yo quien disfrutaba de ese cuerpo lleno de deseo y lujuria. 

Una vez saciadas ese par de tetas y besar sus labios ardientemente, levante su vestido para hacer a un lado su panti, con encaje blanco y bastante mojado por sus ganas. En aquel momento me encontré con una vagina perfectamente depilada como si imaginaba desde su despertar en la mañana en su casa que tendría una cita con su hombre. Unos labios prominentes humedecidos por el néctar propio de una flor llena de deseos reprimidos. Los abrí con mis dedos y empecé a saborear aquellos jugos que emanaba de su interior. Succioné su clítoris y entre mas lo hacía aquella mujer destilaba sexo ardiente, acompañados de unos gemidos cargados de palabras sucias que aumentaban mi fuego interior:

“Ay que rico HP… que arrechera!”

“Sigue papi, no pares, ¡que estoy que me vengo… Ufff!”

¡Hasta que finalmente estalló en mi cara como un chorro de agua caliente… Delicioso!

No imaginé que esta mujer tenía tanto guardado, pues si tiene amante era para que mantuviera una vida sexual muy activa… lo pensaba.

Luego ella me bajó el pantalón y de mi bóxer sacó mi verga, dura, brillante, erecta y con lagrimas provocadas de toda esta candente vivencia. La empezó chupar como aquella hambrienta que en años no se comía alguna. Su lengua de fuego recorría mi cabeza, todo el miembro de extremo a extremos, bajando por mis huevos y con su mano lo acariciaba como tratando de sacarme mas gotas o un chorro para beber mi leche. No paraba de decir cosas vulgares y deseosas:

“Que rica verga tienes amor… necesitaba una de verdad!”

“¡Ven, es tiempo de que penetres!”

“Mi QK necesita sentirla!”

Ella tendida en la cama con sus piernas bien abiertas, su vagina bastante húmeda y fogosa de tantos orgasmos en ese rato me esperaba… la penetré y sentí su entrada muy estrecha, mi verga entró sin oposición alguna, bastante lubricada estaba, luego de un grito fuerte y gimiendo exclamó:

“Oh por Dios… que rica la tienes papi”

“Así, así, no pares… sigue, sigue, quiero que me saques más, dame duro, amor… Oh, oh, oh!”

“Ufff… me voy a venir de nuevo!”  

“Ay HP… ¡Que ricoooo!”

Y así estuvimos, mientras besaba su boca no bajaba el ritmo y su vagina solo expulsaba mas orgasmos como si fuese un geiser, le daba duro como ella me pedía y las ganas sostenían.

Cambiamos de posición, me cabalgo por largo rato como una jinete que cruzaba una llanura a todo galope… solo sentía mi verga tocando a tope lo mas profundo de su vagina y como sus tetas daban brincos en su pecho, los tomaba para seguirlos chupando, pues me encantaron.

Sin dejar de parar su larga cabalgata, estallé dentro de su vagina, dejándola llena de leche caliente, aquella que empezó a escurrirse por en medio de sus labios prominentes con una mezcla de nuestros fluidos.

¡Tuvimos nuestro clímax de deseo y pasión… terminamos exhaustos pero satisfechos!

Conversamos un rato, mientras descansábamos en la cama, juntos, abrazados y acariciándonos… como si de verdad tuviéramos una larga relación de amantes. Hablamos a profundidad de nuestras vidas. Destapamos la botella de licor y empezamos a beber, escuchando música suave.

Tomamos una ducha juntos mucho rato después y de nuevo se encendió el fuego con aquellos besos bajo la caída del agua, iniciamos el segundo asalto.

Se puso de rodillas y con mi verga que ya estaba en pie, con aquellos ricos besos, no había manera de oponerse, empezó con esas mamadas bestiales que me daba. Salimos de la ducha y me acosté en la cama, ella se puso encima de mi posando sus labios menores en mi boca, ella no dejaba de parar lo que hacía con la suya, deseaba que le diera aquello que la inició con este desenfreno.

Le daba lengua de nuevo entre ellos alternando con unas buenas succiones y de a poco empezaba a salir aquel liquido blanquecino y caliente. No dejaba de quejarse de placer, aunque no se le entendía porque tenía llena su boca de la cabeza brillante y dura dándonos placer mutuo con el numero sexual que a todos nos gusta disfrutar.

Poco después ya el fuego a rojo vivo se paró, tomó su bolso y sacó un vibrador, lo encendió y lo puso en su vagina, y antes de continuar con las mamadas, dijo:

“Te presento a Juanito: ¡mi amante!”

Solté una gran carcajada al saber que el dichoso personaje era un objeto al cual le había puesto un nombre. Sin embargo, al ver la escena usando el juguete vibrando en su clítoris y sin parar de chupármela, aumentó mis deseos. Así que se me ocurrió decirle:

“¡Ven, hagamos algo diferente con Juanito!”

Me observó extrañada, pero con picardía aceptó.

Le pedí que se acostara de piernas abiertas utilizando una almohada bajo sus caderas, bajé a su rica vagina para chupársela como sabía que le gustaba, al tiempo que con un dedo acariciaba su ano y de a poco lo iba penetrando, acrecentando su fuego y mientras lo hacía decía:

“Uy papi… no esperaba esto, pero síguele, sin parar, ¡me encanta… Ufff!”

De ahí pasé a su ano… ya un poco dilatado le metía mi lengua y usando su vibrador le estimulaba su vagina. No dejaba de gemir de placer hasta que me pidió que le penetrara su culo.

De inmediato procedí a penetrarla que, aunque se quejó de dolor me pidió que continuara, pues el deseo era mucho mayor.

Con su juguete vibrando y mi verga embistiendo aquel ano apretado lo disfrutábamos como no lo imaginé, pues veía este tipo de cosas en videos porno y pensaba que no era real.

Tomó luego ella misma su vibrador y lo introdujo en su vagina. Ver aquello me produjo demasiada lujuria y expresaba:

“Que ricoooo… tengo dos vergas para mí!”

“Me siento la más puta que existe… Oh!”

“No paren mis machos… que delicia HP!”

Esta escena como sacada de una novela erótica, hacia que nuestros más bajos deseos e instintos de perversidad saliera a flor de piel.

Lo hicimos por largo rato hasta que terminé en su culo y no antes de que ella me disparara varias veces sus balazos orgásmicos contra mi pelvis.

Terminamos la faena por completo aquella noche de viernes en ese lugar, terminamos la botella, salimos a comer y luego la llevé a su casa. Me dio las gracias por esa tarde-noche de pasión que le di, pues hacía mucho tiempo que no ocurría algo así en su vida; en respuesta le dije que la gratitud era mía por haberme regalado sus más reprimidos deseos.

De ahí en adelante surgió entre nosotros una cercanía muy profunda, de amigos, novios, amantes, cómplices; donde cada fin de semana le dábamos rienda suelta a esos bajos instintos y ricos deseos carnales.

— interesante74

4 de septiembre de 2026

visibility 44 lecturas chat_bubble0
interesante74

Escrito por

interesante74 verified

4 seguidores ·Soy hombre heterosexual

Comentarios

0 comentarios

Inicia sesión para dejar un comentario.

login Entrar
Sé el primero en comentar.

Sigue leyendo

Otros relatos hetero: general

Lo más reciente

Recién publicados por la comunidad

Cosita

Transexuales

Cosita

dergolem2013dergolem2013·hace 9 horas
schedule 7 min
visibility 121favorite 0chat_bubble 0
Viaje de amigas parte 2

Hetero: Infidelidad

Viaje de amigas parte 2

aventureros-85aventureros-85·hace 11 horas
schedule 4 min
visibility 141favorite 0chat_bubble 0