Es un día normal, ambos trabajamos desde casa, ella trabaja desde el comedor y yo en una habitación. Fui a la cocina por algo de beber, ella tenía una reunión, pero esta vez no tenía la cámara encendida.
Ya me devolvía para la habitación, le robé un beso mientras le acariciaba sus senos. El beso se alargó un poco y eso me calentó, la reunión continuaba. Seguí acariciando sus senos y empecé a bajar por su abdomen hasta que logré meter mi mano en su panty. Metía mi dedo y ella empezó a lubricar.
La puse de pie, ella silenció el micrófono, la desnudé mientras continuaba besándola y la hice apoyar en el comedor, le subí una pierna y empecé a lamer su vagina. Me encanta el sabor de sus líquidos, mi pene quería saltar de mi pantalón, lamía su clitoris y ella empezó a moverse más y más rápido.
Ella no disfruta del sexo anal, pero cuando está caliente le gusta cuando lamo y toco su ano, así que lo hice mientras mis dedos seguían jugando con su vagina. La reunión se terminaba, ella desactivó el micrófono para despedirse conteniendo su respiración agitada, mientras mis dedos continúan dentro de ella y lograba introducir un dedo de mi otra mano en su ano.
La reunión terminó, yo aumenté el ritmo de mis dedos en su clítoris, ella empezó a gemir, su clitoris y su ano empezaron a palpitar con un delicioso orgasmo. Yo continuo lamiendo su vagina, ella me obliga a ponerme de pie y me pide que le meta mi pene inmediatamente. Lo hice y la penetré de inmediato, la puse boca arriba en el comedor, puse sus piernas en mi cuello, yo continuaba dándole, ella tenía la cara roja de excitación y me pedía que lo hiciera más rápido y así lo hice.
Luego, la hice poner de pie y la volví a recostar en el comedor, la agarré de sus nalgas e introduje de nuevo mi pene en su vagina, le daba tan duro como podía, el comedor ya no estaba en el lugar de siempre por nuestro deseo, yo estaba a punto de venirme y ella me pedía que me viniera dentro, así lo hice. Besaba su espalda mientras me recuperaba, ella continuaba sobre el comedor, le empezaron a escribir de la empresa.
Luego nos vestimos,organizamos el comedor, yo volví a mi habitación y tenía varios mensajes sin leer, a ella le pidieron entrar a otra reunión, está vez con cámara, lo malo fue que aún tenía su cara roja, tuvo que inventar una excusa.
Al terminar de trabajar lo volvimos a hacer, está vez en la cama, nos quedamos dormidos y así tener otro día normal al día siguiente.








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