Tu foto frente al espejo, con ese fondo rojo… definitivamente no fue una buena idea si pretendías que me portara bien.
Tus tatuajes me generan una curiosidad tremenda. Me dan ganas de acercarme lentamente y recorrer cada uno con mis labios, descubriendo cada detalle de tu piel sin ninguna prisa.
Y aquella imagen donde aparecían tus pantis negros se quedó demasiado tiempo en mi cabeza. Pero ahora que ya sé cómo te ves frente a ese espejo, mi imaginación se fue muchísimo más lejos.
Te imagino frente a él, mirándome fijamente, sabiendo perfectamente el efecto que provocas mientras yo me acerco y tomo el control. Me gusta esa tensión de no saber qué voy a hacer después, hacerte esperar, acercarme despacio y dejar que la imaginación y el deseo hagan el resto.
Quiero que esa mirada tuya me diga que quieres seguir jugando. Porque si vas a provocarme de esa manera, no esperes que me quede tranquilo.
Así que cuidado con las fotos que me mandas… porque cada una me da más razones para querer verte de cerca y descubrir hasta dónde eres capaz de llegar conmigo.
Estas noches te deseo muchísimo más de lo que debería. Ven, te espero… ¿vienes? Quiero saber si te atreves a seguir provocándome, a mantenerme pensando en ti hasta que finalmente nos encontremos y podamos continuar este juego cara a cara.








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