Aventuras En La Oficina Con La Rubia Casada
Relato de comunidad Hetero: Infidelidadschedule 2 min de lectura calendar_today Julio de 2007

Aventuras En La Oficina Con La Rubia Casada

Sólo fue necesario vernos y algo pasó. Se que pasó porque después de dos guaros... me llené de valor y le dije a la nueva ejecutiva casadita desde hacía 3 años, que no lo tomara a mal pero que estaba como quería. Caderas redondas, bien hechas y levantadas por encima del promedio. Deliciosos....

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Sólo fue necesario vernos y algo pasó. Se que pasó porque después de dos guaros... me llené de valor y le dije a la nueva ejecutiva casadita desde hacía 3 años, que no lo tomara a mal pero que estaba como quería. Caderas redondas, bien hechas y levantadas por encima del promedio. Deliciosos senos en medio de un escote muy ejecutivo pero bastante sugestivo a la vez. No hubo que decir mucho. Después de uno que otro filtreo y confesiones descaradas de cómo se me paraba cada vez que la veía, ya estabamos en la sala de sus casa en una noche que estaba solita, dejando correr la pasión desmedida... con su delicioso pan tan húmedo y lubricado como una cereza en su frasco. No existía el pudor... la privacidad que no teníamos en la oficina, era ahora la mejor excusa para poner mis dedos en su vagina y mi lengua en sus senos. La alfombra de su sala nos quedó corta. En una silla estaba sentada ella, con sus piernas abiertas, sus pantalones al nivel de las rodillas y sus panties con ese olor inconfundible del deseo que hace mucho estoy seguro no sentía. Me gustaba torturarla, verla pedir que se lo metiera de una vez por todas. Yo la hacía esperar y parecía como cuando se sopla una chimenea para que la llama crezca. Más se encendía, más me reclamaba que pusiera mi pene en su vulva depilada y caliente como un termal. Yo no se lo daba. La quería tener en lo más alto, antes de clavarla despiadadamente. Entonces puse mi lengua en sus labios que brotaban desde adentro de su ser como dos pétalos que se abren y te invitan jactarte con descaro. Se que se vino. Su espalda descubierta, sus gemidos controlados como cuando se quiere esconder lo que no se debería esconder. Sus gestos!!! se que se vino porque mojó mi cara con sus fluídos. Estábamos listos. Calientes y mi pene ya dominaba mis instintos... su vulva emitia sonidos que me excitaban aún más. y entonces... (si quieres saber cómo termina) escríbeme a 📧 y dime dos cosas que te haya hecho sentir esta historia.

— accesoprivado

26 de julio de 2007

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Escrito por

Soy hombre heterosexual

Comentarios

1 comentario

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  • talon
    talon · 7 de jun de 2017

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