En La Cocina De Mi Hermosísima Cuñada
Relato de comunidad Hetero: Infidelidadschedule 3 min de lectura calendar_today Octubre de 2007

En La Cocina De Mi Hermosísima Cuñada

Luego de 1 año, mi esposa me lleva a conocer a una de sus hermanas. Ella vive en un pueblito de caldas. Mi esposa es una mujer supremamente hermosa de 24 años, yo tengo 34, ella es muy atractiva y elegante, en la cama su desempeño es muy bueno es sumisa y complaciente, además le gusta explorar....

juan-manuel

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Luego de 1 año, mi esposa me lleva a conocer a una de sus hermanas. Ella vive en un pueblito de caldas. Mi esposa es una mujer supremamente hermosa de 24 años, yo tengo 34, ella es muy atractiva y elegante, en la cama su desempeño es muy bueno es sumisa y complaciente, además le gusta explorar cosas nuevas, pero siempre uno quiere mas. El viaje no fue nada bueno, además de lejos la carretera no es muy buena. Al entrar y ver a mi cuñada me quede sorprendido, era una mujer de 20 años, con unas facciones divinas, ojos claros, cabello claro y cuerpo de diosa a pesar de tener una hija y un marido que no es gran cosa, belleza diferente a la de mi esposa pero era realmente impactante. Casi sin pensarlo le guiñé un ojo de manera cómplice a ver que sucedía, y ella me respondió con una sonrisa de aprobación. Me sentía increíblemente atraído por mi cuñadita y era reciproco, se esmeraba en atenderme y no dejo de hacerme elogios desde que me vio, esto hacia que mi esposa se sintiera cómoda y segura de la relación nuestra y creyó ver una empatia de amigos entre su hermana y yo. Yo estaba excitadísimo al ver el escultural cuerpo de mi cuñada, me sentía muy excitado y arrecho al ver el hermoso culo que tenia y esas grandes y deliciosas tetas, sus jugosos labios y la suavidad de su figura. Cuando quedamos por unos instantes solos inmediatamente note como los pezones de mi cuñada reaccionaron y se dejaron ver, al notar que la observaba se sonrojo y trato de disimularlo, me le acerque y le dije en voz baja que a mi me pasaba lo mismo al verla, solo acato en decirme que estábamos en un sitio muy peligroso, comprendí inmediatamente que quería que la hiciera mía. Al día siguiente lucia una faldita corta y arriba de la rodilla y en un momento en el que estábamos sentados frente a frente me miro en silencio y cruzo las piernas, me sorprendió y me sonrojo un poco, le guiñe un ojo y ella comenzó a jugar con la tela de su falda, subiéndola poco a poco sin que los demás lo notaran, luego descruzo sus piernas y me dejo saber que no tenia ropa interior. No aguante mas y mientras tanto la conversación de mi esposa y la demás familia de ella continuaba sin inmutarse. La mire y le dije que me regalara un y ella dice que iba a la cocina a prepararlo decidí ayudarla y me fui con ella a la cocina. La cocina quedaba al fondo de la casa, luego de atravesar un pequeño jardín interno; yo aunque no conocía la casa caminaba atrás, la seguía pero adherido a su espalda, podía hacer sentir mi verga tiesa haciendo presión contra sus nalgas. Sentía mi respiración en su cuello y mis manos presionando sus pezones sobre la tela. Al llegar a la cocina, antes que nada prendimos la cafetera automática, todo pasó como si no fuese la primera vez. Me gire y baje el top que aprisionaba sus senos, me guió la cabeza hasta su seno derecho que clamaba por mi lengua, yo le daba mordiscos rápidos y lengüetazos, al estar un poco agachado subí mis manos por sus muslos y comprobé la humedad de su vagina, inmediatamente me incorporo, la volteo quedando de espaldas a ella e intempestiva la penetro profundamente. Le di estocadas cortas y profundas la tome por las caderas duro, estruje sus senos al tiempo que me corría dentro de ella, le descargue una abundante cantidad de leche sobre su raja mona de labios suaves rojos, me pidió que el próximo fuera por el culito, servimos el café y salimos a la sala. Aun podía sentir el olor de mi semen como emanaba de su rosada y deliciosa raja, ella seria para mi de ahí en adelante y hasta cuando yo quisiera.

— juan-manuel

17 de octubre de 2007

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juan-manuel

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Comentarios

1 comentario

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  • curiosolector
    curiosolector · 18 de sept de 2013

    Excelente relato, eso deseo que me pasé, que suerte tienes viejo 

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