Mientras el vuelo 012 de American Airlines levantaba vuelo sobre la lluviosa y fria ciudad de Bogota, las nubes grises y el poco sol mostraban una ciudad que despertaba perezosamente ese lunes. Desde el avion se veia como pequeñas hormigas, miles de bogotanos desplazandose en buses y autos particulares para sus respectvos lugares de trabajo. Miles de voluntades veian como un nuevo dia amanecia. Mientras tanto arriba de sus cabezas, dentro de ese vuelo 012, una pareja de jovenes rolos tambien veian como un nuevo dia esperanzadoramente abria sus oportunidades de exito. Yo trataba de seguir infructuosamente las avenidas y calles, que como rompecabezas se aparecian de la nada, para reconocer que ya pasamos por encima del conocido barrio Kennedy, lugar al cual le dedique los pasados 27 años de mi vida. -“Mira corazon.. el barrio.. la cancha de futbol y el supermercado Cafam de la esquina..!!”, le grite entusiasmada a mi esposo Carlos quien a mi lado trataba de observar por la ventanilla del avion. Y desde el aire pude identificar y ubicar la casa donde los pasados 27 años aprendi lo mejor de la vida y las enseñanzas de mi madre ya fallecida. Un lagrima se desgajo de mis ojos al recordar la gente linda que dejaba atras y que yo sacrificaba por vivir el sueño americano. Desde alli, mirando a mi ciudad querida, jure luchar hasta el final por lograr lo que me habia prometido. Y entre esos planes estaba el bienestar de Carlos, esa dedicada y especial persona que hoy es mi esposo y con el que decidi recorrer el camino de la vida desde Diciembre del 2006. Un mes despues de partir de Bogota, estabamos aun acomodandonos a nuestro nuevo estilo de vida en Houston, Texas donde Carlos, ingeniero ambiental de 28 años de edad, empezo su contrato de trabajo con una firma americana que se dedicaba a la limpieza de pozos de exploracion de petroleo. Su experiencia anterior en el pozo de Cusiana cuando trabajaba para Ecopetrol, le abrio las puertas para esta excelente oportunidad laboral y el decidio tomarla. Claro, a su lado estaba yo para acompañarlo. -“Guauuu…te ves riquisima…. Me encanta esa cortica falda blanca.. y la camisetica… uffff…”, me dijo Carlos mientras me miraba al espejo. Nos preparabamos para salir a la primera reunion con los compañeros de la empresa donde el trabajaba, asi que me trataba de arreglar bien para no deslucir. -“Corazon… no crees que esta un poco alta?”, le pregunte a Carlos pasandome las manos por la corta falda y volteandome de nuevo hacia el espejo. -“La verdad, mi vida… esa mini te luce super bien… te ves tal como eres… toda una mamasota… te ves buenisima cariño”, me respondio Carlos acercandose por detras mio, pasando su mano izquierda acariciandome el trasero, al mismo tiempo que me abrazaba. -“Y con esta sexy camiseta que tienes puesta…. Estas hermosuras se ven divinas”, agrego Carlos tocando ligeramente con su mano derecha la parte inferior de mis voluptuosos senos. Antes de viajar a USA, Carlos me dio de regalo la cirugia de busto. Tenia poco. Bueno, la verdad mis senos eran de tamaño normal, pero mi vanidad y el deseo de Carlos por verme mas atractiva y mas femenina, nos llevo a pagar la cirugia de aumento de busto, asi que desde el año pasado orgullosamente lucia mis firmes pechos 36C. No se me veian nada mal. Mis 1.69 m de estatura, cuerpo de contextura mas bien delgada, cabello crespo y ojos cafes me daban un aspecto muy sexy. A los 27 años, mis 60 kilos de peso y mis gorditos mal distribuidos aqui y alla, me hacian sentir muy bien a pesar de que molestaba a Carlos con mis dietas mal hechas y esos dulces y bizcochos que acostumbraba a comer cuando trabajaba en el Ministerio de Comunicaciones en la ciudad de Bogota. Y asi, la voluptuosidad de mis senos me hacia dar un toque especial. Me acuerdo que un taxista una vez me echo pito y me grito su tipico piropo, recien operada: -“Adios mamasita… con esas tetas como me encantaria ser tu bebe toda la vida…”. Y la verdad la inversion habia servido. Desde que me hize la cirugia, el pasado mes de Septiembre, Carlos se habia vuelto sexualmente mas activo conmigo. Antes haciamos el amor una o dos veces a la semana. Ahora era casi a diario. Una delicia. Este año largo de matrimonio era ya una intensa relacion de pareja donde aun no pensabamos en hijos, asi que eramos mas libres de compartir y disfrutar nuestra sexualidad mutuamente. Aunque tambien me trajo desventajas. Desde que mi espigado busto de silicona empezo a llamar la atencion de amigos y extraños, me volvi mas atractiva a los ojos de los hombres, asi que los celos de Carlos le empezaron a jugar una mala pasada y en algunas ocasiones me reclamaba cuando permitia que ellos me miraran mas de la cuenta, bajo mis escotadas blusas. -“Y espero que no permitas que te devoren viva con la mirada esta noche”, comento Carlos mientras me miraba fijamente a los ojos y me daba un beso en la mejilla. -“Aunque con esa minifalda que tienes, mas de uno me va a envidiar en la reunion por ser tu esposo”, finalizo su comentario apurandose para la puerta de salida del apto de uno de los suburbios de Houston donde viviamos en renta. Un hora mas tarde, Carlos me presentaba con todos sus amigos de la oficina, la mayoria de ellos latinos: -“Mucho gusto en conocerlo.. me llamo Cristina”, dije sonriendo mientras le pasaba la mano al gerente de la empresa. -“Gusto en conocerla señorita.. Licenciado Elkin Suarez para servirle”, me respondio el mexicano con tu tipico acento mientras sus ojos se turnaban por momentos entre los mios y mis robustos pechos de mujer colombiana. -“Carlos me ha hablado mucho de ti.. me dijo que aun estas buscando trabajo”, agrego el mientras que su cabeza inerme de nuevo se quedaba detallando el tamaño y la forma de mi atractivos senos. -“Si.. aun estoy en clases de ingles, asi que no creo que empieze a trabajar rapido”, le respondi con voz fuerte para ver si el finalmente me miraba a la cara nuevamente. Al parecer mi notorio busto y la corta falda blanca habian sido de su interes. Tambien en la reunion conoci a varios amigos de Carlos, entre ellos un par de colombianos, un Cucuteño y un Barranquillero, ambos encantadores, los cuales llevaban ya tiempo en USA y que me cayeron muy bien por su simpatia y amabilidad. La velada salio muy agradable con mucha musica y comida, y mi esposo se tomo sus tragos de tequila y aguardiente tranquilamente sabiendo que llamariamos un taxi de regreso a casa. En medio de la reunion, note con molestia como el jefe de Carlos, el licenciado Suarez seguia detallando con curiosidad mi cuerpo y se pasaba un poco de atrevido con su intensa mirada, aun cuando yo no me encontraba cerca a el. En varias ocasiones lo observe como el me detallaba cuidadosamente desde otro sitio del gran salon, mientras yo departia charla con los amigos y compañeros de Carlos. Supe esa noche que yo le habia llamado poderosamente la atencion. __ -“Estuve estupenda mamasota”, me dijo Carlos aun con su fuerte olor a alcohol. -“Si vieras como el marica de mi jefe no te quito los ojos de encima.. estaba que te comia viva el malparido ese”, volvio a comentar diciendolo de manera ofensiva. Eran las 2 am y ya estabamos de regreso en el apto. La camisa y la camiseta de Carlos estaban tiradas en el piso de la alcoba. Su pantalon y su boxer interior estaban abajo de sus rodillas aun enredados entre sus velludas piernas. Y mi esposo, de pie al lado de la cama, con su mirada perdida por efectos del alcohol aunque no disimulaba en su rostro lo bien que se sentia en ese momento. Su cabeza se movia de arriba a abajo y por momentos se quedaba mirando al techo de la alcoba como dandole gracias a Dios por lo que estaba viviendo en ese momento. Su verga, erecta y firme, inclinada hacia la izquierda, aun dejaba escapar unas gotas de su blanco semen. Y ahi estaba yo, aun arrodillada, apresando entre mis manos los 18 cm del miembro de mi esposo mientras mis labios y mi lengua aun se devoraban sus testiculos y su pene. Sin importarme que hacia solo 30 segundos, la verga de Carlos habia estallado en mi cara y mis pechos, volvi y me meti su rico miembro entre mi boca y volvi a succionar como a el mas le gustaba. El dulce sabor de su esperma me era familiar, asi que con gusto de nuevo empeze a devorarme su firme verga. Despues de llegar de la reunion y motivado por las miradas de sus amigos y su jefe sobre mi cuerpo, decidimos terminar la noche con un poco de sexo oral. -“Que mamada tan deliciosa la que me diste Corazon… hay mas de uno de mis amigos envidiandome en este momento”, comento el tomando mi cabeza sutilmente y sacando su erecto pene de mi boca. -“Ahora regalame ese par de monumentos…”, me dijo Carlos tomandome de la mano e invitando a ponerme de pie. Asi lo hize. Me puse de pie y me quite sin dificultad la bien escotada camiseta azul clara salpicada de su esperma que tenia puesta esa noche. Acto seguido me voltee para que el me soltara el broche del brassier pero su estado etilico no se lo permitia, asi que me quite con cuidado la prenda y mis voluptuosos senos saltaron dichosos celebrando ese rato de libertad. Me voltee de frente hacia Carlos y sin mediar palabra el se dedico como un manso bebe a disfrutar de los pechos de su madre. Por mas de 5 minutos, de pie, Carlos no hacia sino repetirme una y otra vez que sus amigos estaban impresionados conmigo, y que estaba molesto con uno de ellos al escuchar que le dijo que yo era una colombiana muy rica. Mientras el me hablaba, hacia pausas para dedicarse enteramente a mis tetas, las cuales yo orgullosa lucia con mucha vanidad. Y el disfrutaba, hasta el extasis, de su propio regalo. Parecia que con su boca, Carlos queria devorarse mis senos como si fuera su unica oportunidad. -“Ven…”, lo tome de la mano invitandolo a la cama cuando me senti estimulada y empeze a sentir en mi sexo como los fluidos de la excitacion empezaban a circular por mi vagina. Esa noche disfrute del cuerpo de mi esposo y a pesar de su estado de alicoramiento, recibi generosamente su dulce regalo en lo profundo de mi vagina. Las suficientes como para gozarme de un par de deliciosos orgasmos que cerraron ese dia de actividad social al lado de sus amigos. __ Una semana despues, estando escuchando el reporte del trafico en medio del desayuno, Carlos me comento que su jefe nos habia invitado a su casa para almorzar y darnos oficialmente la bienvenida. -“No te veo muy emocionada con la idea de ir donde el”, me comento mientras me pasaba una taza de café. -“Perdoname pero el tipo me cayo gordo… tu sabes a que me refiero corazon”, le respondi mientras me ponia de pie y regresaba a la estufa para revisar que lo huevos revueltos con cebolla no se pegaran, cosa que mi esposo odiaba. -“Si el Doctor Suarez te echo el ojo de arriba a abajo… o mejor….de abajo a arriba?”, comento riendose el. -“Tonto…”, le respondi pasandole sus huevos revueltos con cebolla y tomate que con tanta ansia Carlos esperaba. Tuve tiempo de pensarlo y al final del desayuno le di mi opinion: -“Dile que busque una fecha y vamos a su casa… creo que no debemos ser groseros con el”. Dos semanas mas tarde Carlos y yo nos encontabamos con el almorzando. Dos autos deportivos, una casa hermosisima y una diligente carrera profesional al mando de la gerencia de la empresa que de lejos se veia muy exitosa. Se notaba la opulencia y el hecho de que el Doctor Suarez habia llegado de Mexico hacia mucho tiempo asi que no le habia quedado dificil hacer la fortuna que hoy disfrutaba a sus anchas. Divorciado, de 46 años, tenia dos hijos de 18 y 20 años los cuales vivian con su madre muy cerca de alli. El coleccionaba muy orgullosamente piezas de arte Azteca y era obvio el hecho de que se daba una muy buena vida y no le faltaba nada. Esa tarde confirme mis sospechas. El, descaradamente repasaba con sus ojos mi cuerpo, y mis senos y mi trasero eran de su mayor interes. Me di cuenta de que fue un error lucir ese dia mi ajustado pantalon negro de lino y la escotada blusa blanca que Carlos me pidio que me colocara especialmente para esa ocasion. Claro, me senti incomoda a pesar de que estaba acostumbrada a las miradas perversas de los hombres en Bogota. Creo que fui muy insinuante y provocativa al lucir ese apretado pantalon que destacaba mi buen pompis. Y el escote de la blusa mostraba porque una cirugia de busto de 3 millones de pesos atraia, con suficiente razon, las miradas masculinas. -“Cristina… gracias por venir a visitarme… y preparate con el ingles porque de pronto vas a empezar a trabajar mas rapido de lo que imaginas”, me dijo el Doctor Suarez dandome un beso en la mejilla al salir esa tarde de su casa y riendose ligeramente. -“Gracias señor Suarez”, le atine a responder secamente. Ya entrando de regreso al apartamento esa tarde, Carlos y yo guardamos silencio. Al parecer el ultimo comentario de su jefe nos habia dejado inquietos. -“Le pediste a tu jefe que me buscara trabajo?”, le pregunte a mi esposo tan pronto entramos en la alcoba. -“No.. claro que no… pero..”, respondio el. -“Pero que?”, pregunte con tono molesto. -“Pues la verdad nos llegaria bien que empezaras a trabajar… ademas el esta bien impresionado contigo.. le caiste bien y sabe que eres buena profesional“, dijo Carlos. Guarde silencio. Sabia que no lo debia decir pero no podia ocultarlo. -“Impresionado?.... ja… Buena profesional?... el tipo ese lo que me tiene es unas ganas… luego no viste corazon como en toda la tarde no me quitaba la mirada de encima”, le respondi con tono ironico. Carlos no me respondio, se volteo y se metio al baño a darse una duchazo, aceptando de esta forma que esa tarde su jefe habia puesto sus ojos en mi busto y mi trasero. __ Durante los siguientes dias note que Carlos me queria decir algo. Se le notaba inseguro como si me quisiera comentar algo pero al final se lo guardara. Desde que lo conoci nunca lo vi asi, por lo que su comportamiento me llamo la atencion. Finalmente una noche me lanze y quise saber la verdad. -“Quiero saber que te pasa mi vida”, le dije tomandolo de la mano mientras veiamos TV en la alcoba. -“Ultimamente te he notado callado y como inseguro conmigo.. creo que me quieres decir algo”, volvi y le comente a Carlos con voz dulce y apaciguadora. El trato de evadir la charla pero finalmente no pudo ocultarlo mas. -“Somos adultos corazon… y creo que debo compartir contigo esto”, empezo a hablar mi esposo con cara de tristeza y duda. -“Te lo he ocultado pero creo que era muy notorio… se que te vas a molestar pero quiero que me escuches primero”, agrego el mientras yo lo tomaba de la mano y notaba que Carlos me guardaba algo que yo no sabia. -“Hace unos dias el Doctor Suarez me llamo a almorzar, hablamos de ti y me dijo que le gustaria que tu trabajaras para la empresa… hay dos posiciones administrativas disponibles… una como asistente de ingenieria y la otra como asistente administrativa…”, empezo a hablar mi esposo. -“Guauuu.. que chevere bebe…”, le respondi entusiasmada por la buena noticia apretando su mano contra mi. -“Y que tal el sueldo?”, pregunte. -“Super bien… pagan super bien…”, me respondio Carlos. Carlos seguia con la mirada fija hacia mis ojos sin reaccionar a esa buena oportunidad que existia. -“Pero no va a ser facil…”, comento el. -“Y eso porque?”, pregunte. -‘El dice que hay mucho problema con los papeles de la visa de trabajo y eso toma mucho tiempo… que ahora molestan demasiado y los controles a los inmigrantes son mas pesados.. tu sabes como es ahora aca...”. -“Aunque hay una forma de saltarse todo eso… es muy riesgosa… trabajarias por fuera de la nomina.. el dice que se corre un riesgo muy grande al hacerlo asi pero que por darte la oportunidad, el estaria dispuesto a correrlo…”, agrego Carlos con su mirada mas nerviosa. Guarde silencio unos segundos. Carlos, mi esposo tambien. En sus ojos se notaba como varias expresiones emocionales se entremezclaban unas con otras. Yo veia rabia, desencanto, morbo, excitacion, risa, nerviosismo. Todas en una. Y estaban dispuestas a explotar cuando yo formulara la siguiente pregunta: -“Y ahora que hay que hacer entonces..?”. El se puso de pie y camino a la cocina donde teniamos un pequeño mini bar con una botella de aguardiente Nectar, una de ron Medellin añejo y un par de cervezas Aguila. Alli Carlos, se sirvio un trago de guaro. Luego regreso a la sala, desde donde yo en silencio miraba sus movimientos nerviosos, y se sento de nuevo al lado mio. Nos miramos en silencio cinco segundos y pude leer su mente, pero fui incapaz de dejar que mi boca se expresara. Finalmente el se lanzo: -“El me dijo que todo dependia de nosotros…”, me dijo mi esposo finalizandose de un solo viaje su trago de Aguardiente. -“De nosotros?”, pregunte tontamente como sin aun entender. -“Si… el me dijo que tu le llamabas mucho la atencion y le gustabas… que seria muy bueno que tu trabajaras para el… pero que era tu decision aceptar…”. Lo entendi. Me puse de pie molesta y me fui a la cocina a tomar un poco de agua. Sentia que la necesitaba. Cuando abria la nevera, Carlos se me acerco diciendo: -“Tomalo por el lado positivo mi vida … el es solo un viejo verde con mucho billete… eso es todo..y tu lo tienes arrecho…”. No dije nada y alli de pie me servi el vaso de agua helada el cual me lo pase de una, como si acabara de trotar en el cerro de Monserrate dos veces en subida y en bajada. Luego sin mediar palabra pase a la alcoba y me prepare a dormir pero la rabia que tenia con Carlos y con el Doctor Suarez me hicieron explotar. Trate de disimularlo pero fui muy obvia. Empeze a llorar. Me sentia engañada y traicionada por mi propio esposo al ver que el pensaba que su excentrico y millonario jefe se iba a acostar conmigo, y libere lo que tenia que liberar: -“Carlos… no lo voy a hacer… prefiero seguir buscando trabajo honestamente por otro lado.. no soy una puta y no me voy a vender con ese viejo verde de mierda solo por darle gusto de pasar una noche en la cama encima mio…”. Fui muy firme en mi desicion y Carlos no me volvio a tocar el tema. Es mas, el se sintio apenado conmigo y me pidio disculpas las cuales acepte, invitandolo a que fuera mas cuidadoso con eso y me respetara. Soy su esposa, aunque acepto y no lo niego que el tema de pasar la noche con dos hombres me excitaba y lo veia como algo tabu, como algo dificl de alcanzar. Dos semanas despues, en medio de la primavera que despierta perezosamente en la ciudad de Houston descubro de que somos capaces cuando tenemos la verraquera y el coraje de hablar de frente con nuestras parejas los temores, expectativas y sueños. Sin ocultarnos nada y compartiendo esos anhelos de cariño, respeto y comprension. Como debe ser. Como toda pareja debe luchar, dejando muy en claro cual es el papel que jugamos y que es lo que queremos. Alli acostaba en la cama de nuestra habitacion, miraba la foto de mi madre ya fallecida y le pedia mentalmente perdon. Eran casi la 10 pm y la musica rumbera de Carlos Vives sonaba moderadamente desde el equipo de sonido de la pequeña sala en nuestro modesto apartamento. Estaba completamente desnuda boca arriba con mi cabeza volteada hacia la mesita de noche donde mi lampara con su luz tenue apenas deja alumbrar ese espacio propicio para el erotismo y la pasion. Tenia mis ojos cerrados y me sentia flotando en el aire empezando a sentir como mi cuerpo se relajaba deliciosamente. -“Corazon.. aca esta tu cerveza”, interrumpe mi estado de levitacion la voz de Carlos, mi esposo, quien desnudo con su verga erecta y firme entra a la alcoba y con un poco de torpeza y nerviosismo coloca la botella al lado de la lampara -“Gracias bebe… recuerda que eres especial”, le respondo yo estirando mi brazo y tomando su verga con mi mano izquierda, masajeandola un poco de arriba a abajo, y vieno como un poco de liquido transparente pre-seminal sale de la cabeza de su pene y cae sobre el piso. De pronto lenta, pausada y deliciosamente siento como un corrientazo intenso empieza a viajar de pies a cabeza y mi cuerpo no lo deja pasar desapercibido obligando a mis cuerdas vocales a emitir los sonidos de la excitacion: -“argghhhhhhhhhhhhhhh…..Diositoooooo…. uyyyyyy….”. Senti que mi cuerpo fue invadido de manera instantanea por la maravillosa sensacion del orgasmo, la cual me cubre y me deja ciega ante tan fuerte sensacion de placer. Sin complejos de ninguna clase dejo que mi boca exprese con intensidad y sonoridad lo que la lengua del Doctor Suarez en ese momento hacia con mi clitoris. Con su cabeza incrustada entre mis piernas, la lengua del jefe de Carlos completaba casi diez minutos dedicada a comerse y devorarse mi vagina. Con pequeños y dulces mordiscos, mis gruesos labios vaginales y mi clitoris colgante eran consentidos por el Doctor Suarez de manera fantastica y yo, sin pena alguna, expresaba lo que mi cuerpo sentia al llegar al fabuloso orgasmo femenino. Durante esos increibles 20 segundos cerre mis ojos y coloque mis manos sobre la cabeza casi pelada de Elkin, quien extasiado por mi reaccion me introdujo sus dedos dentro de mi tesoro para palpar que ya mi sexo estaba ya listo y preparado para esa noche de lujuria. Fueron 20 segundos de deliciosos espasmos y contracciones vaginales que me mostraban que la lengua del jefe de Carlos habia hecho un fenomenal trabajo entre mis piernas. -“Que panocha tan rica tienes, Cristina…”, comento Elkin con tu tipico acento mexicano mientras yo aun me contorsionada en la cama, producto del orgasmo. -“Es toda suya Doctor Suarez… es toda suya..”, respondio Carlos al comentario de su jefe. Senti como Elkin se levanto de la cama y su cabeza abandonaba mi sexo. Por un momento pense que si lo que haciamos era correcto. Me pasaron varias cosas por mi cabeza y me cuestione mi papel de mujer abusada, vendida y ultrajada. Pero no era asi. Despues de que hablamos, Carlos y yo vimos esa oportunidad como unica asi que dejamos la pena y la verguenza para otro momento. Elkin Suarez, el jefe de Carlos, estaba muy arrecho conmigo, y mis exoticos senos operados asi como mi pequeño pero firme trasero de bogotana, habian sido su objetivo desde que el me conocio en la reunion. Era una oportunidad unica y habia que sacar provecho de ella. El estaba dispuesto a todo con tal de disfrutar de mi cuerpo. Yo estaba dispuesta a todo con tal de salir adelante. Finalmente llegamos a un acuerdo los tres. -“Desde que la conoci la noche de la reunion quede impresionado con estas bellezas….”, dijo Elkin interrumpiendo mis pensamientos. Abri los ojos. Alli encima mio con sus gruesos brazos apoyandose al lado de mi cuerpo, Elkin no me miraba a los ojos precisamente. Estaba embelezado mirandome los pechos y parecia no saber con cual empezar de nuevo. En la pasada media hora mientras Carlos, mi esposo, me miraba como su jefe me manoseaba y me desnudaba, el licenciado Suarez habia cumplido su sueño realidad y habia tenido el placer de abrir el broche de mi brassier para observar como esos bien moldeados y exoticos senos 36C quedaban libres y listos solo para su boca. Por una vez mas el dejo caer su cara y me dio dos tiernos besos, uno en mi pezon izquierdo y luego paso al derecho. Lo mire fijamente a sus ojos y en su mirada brillante se notaba la excitacion y la dicha. En mi ojos se notaba la duda y me cuestionaba lo que yo hacia ahi tirada en esa cama, cumpliendo muy bien el papel de puta. Baje mi cabeza y mire como la verga de Elkin era arrugada y se notaba que los años no habian pasado en vano. Pero aun estaba firme. No se si por efectos del Viagra o alguna ayuda cientifica pero me di cuenta que el ya tenia planes para mi preparado y humedo sexo. De pronto Elkin dejo caer su cuerpo y de inmediato senti como los 86 kilos de su obeso cuerpo se posaban sobre mi, mostrandole a Carlos, quien era mi dueño por esa noche. Reaccione de inmediato, abriendo mis piernas como un compas mientras volteaba mi cabeza para mirar a Carlos, quien supremamente excitado con su erecta verga, presenciaba como su jefe me empezaba a poseer. Mi esposo se acerco al borde de la cama para presenciar mas de cerca lo que estaba a punto de ocurrir. Estire mi brazo nuevamente y tome fuertemente la mano de Carlos quien sonriente me miraba fijamente a los ojos. -“Te amo”, le dije en voz alta haciendo fuerza contra su mano. -“Y yo a ti preciosa”, me respondio Carlos sin dejar de pestañear. Mientras Elkin se acomodaba, la mirada que cruzabamos entre Carlos y yo lo decia todo. En silencio nos expresabamos el amor, la pasion y el erotismo de un momento como este. Mientras yo lo miraba a el, me puse a pensar cuando fue la ultima vez que mi estrecho sexo permitio la entrada de una verga diferente a la suya. Fue por alla en el 2003 cuando yo aun no lo conocia y mi ex-jefe en el Ministerio de Comunicaciones me invito a motel. Esa tarde la verga de un hombre de 45 años revento en mis entrañas varias veces. Despues de que ese pensamiento me hizo acordar de los moteles del aeropuerto ElDorado en Bogota, deje que mis ojos parpadearan y empeze a perder la batalla cuando senti como la cabeza de la verga de Elkin se acomodaba en la entrada de mi vagina y mis gruesos labios vaginales se aprestaban a ser testigos de como ese viejo pero erecto pedazo de carne, se escondia dentro de mi. Tome mas fuerte la mano de Carlos y volvi a abrir los ojos mirandolo de nuevo fijamente dejando escapar un largo e intenso gemido cuando senti como mi estrecha vagina reaccionaba ante la presencia de ese desconocido invitado. Senti perfecto como la gruesa cabeza de la verga se desplazaba lenta y temerosa por entre mi ya empapado sexo, y a medida que se escondia mas y mas profundo, mi vagina reaccionaba y empezaba a relajarse permitiendo que ese largo pedazo de carne se acomodara dentro de mi. El pesado cuerpo de Elkin no me permitia ningun movimiento y casi de forma pasiva yo esperaba a que su pene terminara de recorrer los 22 cm de profundidad de mi oscuro tesoro. Lo unico que hize fue abrir mas el compas de mis piernas para permitirle a el una mejor y mas profunda penetracion. Pude palpar como las ajustadas paredes de mi sexo se apretaban y trataban de forma infructuosa de evitar que ese desconocido conociera mis dulces entrañas. Pero ellas tambien perdian su batalla. La verga de Elkin, como cuchillo en mantequilla avanzaba a paso firme acomodandose dentro del, hasta ese momento, exclusivo tesoro de Carlos. Durante los ultimos cuatro años la verga de mi esposo era la unica que, escondida, reventaba alli. Eso estaba a punto de cambiar. -“arghhhhhhh…..”, gemi de repente sin pensarlo y de forma abrupta solte la mano de Carlos abrazando fuertemente la espalda desnuda de Elkin. Con mis ojos cerrados senti perfecto como finalmente la inmensa verga de Elkin se terminaba de acomodar completamente dentro de mi estrecho sexo, mientras que el, con su cuerpo y sus piernas hacia ingentes esfuerzos por asegurarse de que todo su miembro estaba completamente hundido dentro de mi. La pelada cabeza de Elkin, con apenas unas blancas canas, estaba a solo centimetros de la mia y en su agitado respirar se notaba la excitacion que tenia al sentir la totalidad de su verga escondida en lo profundo de mi vagina. Mientras tanto, alla abajo, en mi ya dilatado tesoro, la cabeza de la verga de Elkin estaba a solo milimetros de mi sexo puro y bello. Me imaginaba a ese hermoso y entorchado sexo femenino mirando con curiosidad como ese encopetado e hinchado cabezon terminaba de recorrer su camino. Finalmente, en medio de los intensos gemidos mios y de Elkin, el jefe de mi esposo se dejo escuchar y me susurro muy cerca a mi oido: -ahhhh.. reinita…. Que panocha tan estrechita y rica tienes…”. -“Sabia que el cabron de mierda de Carlos la debia pasar muy bueno por cogerte en la cama cada noche”, volvio Elkin a comentar mientras torpemente pretendia hundirme su verga un par de centimetros mas. -"Cristina..creo que me voy a pegar un botada bien rica dentro de ti", agrego el nuevamente. -"Solo aviseme Doctor Suarez cuando sienta que se va a derramar", le respondi susurrandole al oido. Tanto Elkin como yo nos dimos cuenta de que lo maravilloso que la pasabamos. El, por sentir que su verga finalmente estaba en su totalidad dentro de mi. A sus 46 años, el se gozaba el hecho de que la atractiva colombiana que habia conocido, esposa de uno de sus empleados, apresaba entre sus piernas su erecto miembro y generosamente se preparaba para recibir su viscoso regalo. Y yo, por sentir esa como mi dilatada vagina coquetamente se habia abierto para atender a ese invitado de honor que acabada de conocer. Y Carlos, ahi de pie, viendo como la espalda desnuda y la gruesa barriga de su jefe solo dejaba ver el bello rostro de su esposa, quien con sus ojos cerrados y su boca entreabierta dejando salir los gemidos de la pasion, disfrutaba el hecho de comerse una verga diferente a la suya. Durante los siguientes diez minutos me olvide de donde era, quien era y que hacia alli tirada. Me olvide que hacia solo una semana maldecia el hecho de que ese viejo verde, casi cincuenton, adinerado, divorciado y mujeriego me deseaba intensamente y de forma atrevida le proponia a Carlos, mi esposo, la oportunidad de que yo consiguiera empleo, a cambio de compartir con el su dulce tesoro. Para mi era claro que yo no iba a trabajar con ese viejo perro de mierda. No lo queria y la idea me parecia repugnante, pero el hecho de que Carlos y yo habiamos llegado a un acuerdo para que su jefe pagara por dos horas de sexo encima mio, nos parecia justo, diferente, divertido y claro, economicamente atractivo. Pense en mi hermana quien en Bogota se habia quedado al mando de mis dos sobrinas despues de que su estupido y arrogante esposo la dejo sola en nuestra casa. Las angustias economicas de ella en estos ultimos cuatro años tendrian finalmente un respiro y los 8000 dolares que Elkin nos habia dado esa tarde estarian en el bolsillo de mi hermana muy pronto. Pienso que somos cambiantes y reaccionamos al medio que nos rodea. Hacia solo unos dias maldecia a ese tipo asqueroso. Hoy alli, tirada en esa cama, con la verga de el meciendose dentro de mi sexo, me sentia de maravilla y veia como el precio que el habia pagado por acostarse conmigo era lo justo. A sus 46 años sabia que el Doctor Suarez se vendria rapido y esta pesadilla llegaria a su final. No me equivocaba. Como si le estuvieran metiendo un paraguas por entre su culo, Elkin dejo salir un fuerte gemido de dolor, pasion, entrega y erotismo al colocar su cara contra la almohada y de forma tacita detener sus bruscos movimientos abdominales, hundiendo de nuevo su miembro hasta lo profundo de mi sexo. Lo senti otra vez todo dentro de mi. -“Cristina…. Bendita seas Crist…aahhhhhhh….”, alcanzo a murmurar ahogandose contra la almohada el Doctor Suarez. Mientras que el cuerpo del Doctor Suarez se empezaba a sacudir lenta pero firmemente contra el mio, de repente senti una fuerte sensacion de ardor que se tradujo como en una sensacion de quemazon de la parte mas profunda de mi vagina. Esa sensacion de calor intenso me indicaba que la verga de Elkin acabada de explotar en mis entrañas y empezaba a vomitar de forma cadenciosa los abundantes chorros de su espesa, hirviente y viscosa leche. Luego nuevamente esa sensacion de flotar en el aire invadio mi cuerpo y ese fantastico corrientazo me paso de pies a cabeza. Mientras el se derramaba copiosamente dentro de mi, yo, Cristina Ahumada me venia de nuevo y disfrutaba de ese delicioso orgasmo femenino. Pasaron 30 segundos en que me aferre fuertemente al obeso cuerpo desnudo de Elkin mientras el seguia quejandose y gimiendo, al mismo tiempo que disfrutaba como su verga reventaba en lo profundo de mi vagina y me vaciaba sin temor una poderosa carga de su envejecido y grisaceo semen. Y luego de ese intenso momento, de pronto un absoluto silencio cubrio los 20 metros cuadrados de nuestra habitacion. El cuerpo inerme de Elkin permanecia sobre el mio inmovil mientras el con sus ojos cerrados parecia estar viviendo un sueño, mientras sentia como su asquerosa, peluda y arrugada verga, finalizaba de escupir las ultimas gotas de esperma mientras permanecia alla escondida en lo profundo de mi sexo. Yo, con mis ojos cerrados, sentia como mi cuerpo desnudo de mujer se volvia endeble y sensible, y el contacto con la piel cincuentona de Elkin me daban una sensacion de estar abrazaba a mi adorado esposo. Adentro de mi sexo, muy adentro, sentia como mi dulce y estrecho tesoro se convertia era un charco de la repugante leche del jefe de Carlos. Me sentia empapada y me daba cuenta de que el bombazo de la verga de Elkin habia sido generoso. Y al abrir los ojos vi a mi esposo Carlos, de pie al lado de la cama, terminando de masajear su hermoso y firme miembro mientras que de el colgaba una larga tira de su perezoso pero brillante esperma y su mano derecha, completamente embadurnada de semen, indicaba que tambien habia hecho su sueño realidad. En el piso y parte de la cama, se veia los rastros de como la verga de Carlos tambien habia explotado mientras veia como su jefe se tiraba a su dulce esposa. ….. Un mes despues… ….. La musica sonaba y el ambiente de rumba era ideal. La discoteca “Paraiso” de la ciudad de Austin estaba repleta de gente latina quienes con su alegre bailar y su firme paso nos divertiamos de lo lindo al filo de la medianoche. Las luces, el ruido, la algarabia y la alegria del lugar hacian del lugar un hervidero de gente. Alli sentados en la mesa disfrutando de la velada estabamos los cuatro, Yolanda, su atractivo esposo Julian,Carlos y yo. Era una noche especial. Despues de la deliciosa y conveniente experiencia de trio que tuvimos con su jefe, Calos me propuso que experimentaramos un intercambio con una pareja. Era nuestro primer paso en el mundo Swinger. Y creo que empezabamos bien. Yolanda, a sus 25 años, delicada, trosuda y morena, era el tipo de mujer que siempre Carlos habia deseado para una noche de sexo. Tenia un atractivo trasero tipico de mujer dominicana que hasta yo envidiaba. Sabia que mi esposo la iba a pasar bien esa noche. Y yo tenia muy en claro que Carlos no la dejaria sola un solo instante. Los habiamos conocido hacia solo 2 dias en uno de los varios bares swinger de la cosmopolita ciudad de Houston, cuando en medio de la charla ellos nos abordaron y nos dieron las primeras pautas de comportamiento de las parejas swinger. -“Nos vamos, Cristina?”, interrumpio mis pensamientos Julian quien me extendia la mano para ponerme de pie. -“Gracias…”, le respondi sonriendo y dandole mi mano. Me puse de pie y de inmediato Julian me abrazo por la cintura. De paso senti como su mano me acaricio el culo bajo la corta minifalda blanca que tenia puesta. -“Que minifalda tan rica tienes Cristina…”, me susurro al oido Julian con su curioso acento de hombre dominicano mientras su mano seguia recorriendo lentamente mi pompis. No le respondi pero me rei y deje que el me siguiera manoseando. -“Y yo hasta pagaria por tener el placer de comerme esas bellezas de tetas”, volvio a comentar Julian mirandome los senos. Volvi y me rei mas fuerte acordandome perversamente de los 8000 dolares que el licenciado Suarez pago hace un mes por dos horas de sexo conmigo. -“Vamos para su apartamento, el nuestro o a un hotel?”, pregunto Yolanda interesada en saber donde seria la jornada de sexo esa noche. Nos miramos entre todos y como ninguno de ellos se decidia, entonces decidi tomar la iniciativa: -“Vamos a nuestro apartamento… hay trago, comida, cerveza y el sofa es amplio…”, respondi riendome de forma picara. -“Tienen suficientes condones?”, pregunto Julian -“Si..”, respondio secamente Carlos mientras se colocaba en la parte de atras de su pantalon la billetera despues de pagar la cuenta. Una hora mas tarde me encontraba en estado de trance y total entrega. Desnuda, en cuatro, sobre nuestra cama matrimonial, con mis ojos cerrados y mi boca sedienta entreabierta quejandome de forma cadenciosa a la misma velocidad que la hermosa y divina verga de Julian me clavaba. Me sentia de maravilla el tener esos poderosos y firmes 20 cm de exquisita carne dominicana entrando y saliendo de mi tesoro mientras mi cuerpo se sacudia al tenerlo a el dandome por detras al estilo perrito. Sus sudorosas manos aferradas a mi cintura me indicaban que el la estaba pasando del carajo. A sus 28 años, era la primera vagina colombiana que se devoraba entera. Y que bien que lo hacia. Los intensos gemidos de mujer excitada y complacida que tacitamente yo dejaba salir, se mezclaban con los debiles quejidos de Carlos, mi esposo, quien desde el amplio sofa de la sala me indicaba que el tocaba el cielo al tener el sexo de Yolanda solo para su verga. Asi, Carlos y yo, dedicados a compartir nuestra sexualidad de forma responsable, descubriamos en pareja, de esta forma, que gratificante era hacer de nuestro matrimonio algo especial y complaciente. Y asi, cada uno dedicado a disfrutar de ese intenso momento, nos lo empezabamos a gozar.

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