El paso que sigue
Relato de comunidad Intercambiosschedule 13 min de lectura calendar_today Agosto de 2026

El paso que sigue

Mi continuación de las nuevas experiencias como mujer Bi

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Contenido adulto. Este relato fue escrito por un miembro de la comunidad. Léelo solo si tienes 18+ y mente abierta.

El paso que sigue.

A quienes me lean, les hago presente que este relato es la continuación del otro publicado bajo el título de “Simple casualidad”. Para entender a cabalidad este contenido, los invito a leerlo.

Felipe me pregunta con tono serio y a la vez amoroso: ¡Qué tienes que contarme?

Yo me dito un instante, si partir por el comienzo de mi nueva experiencia o empezar por el final. Opto por el final y asó le respondo: tuve sexo lésbico con Gabriela.

Hay un breve silencio, invitándome a que le diera detalles de cómo todo ocurrió, así que empiezo por resumir esas dos horas de intenso aprendizaje y placer. Cuando me invitaste a lamerte después de hacer el amor, lamiendo tu semen que quedó en tu cuerpo combinado con mis jugos vaginales, encendió en mi un lado que desconocía. Realmente me excité de una manera diferente, necesitaba algo, así como cuando se tiene frío y una añora un trago fuerte, pero distinto. Gabriela en cuanto me vio se dio cuenta de lo que me pasaba y me dijo que estas soleras eran mágicas. Yo no aguantaba mi deseo de nuevos orgasmos y subí al dormitorio a masturbarme y ahí ingresa Gabriela y me da una lección de sexo nuevo, increíblemente erótico y que derivó en varios orgasmos intensos y diferentes a los que tengo contigo.

Felipe me pide varios detalles que se los doy con todo lo que recuerdo y sentí. Después vienen unos segundos como de reflexión y me dice. Diste un paso grande en tu proceso de maduración como mujer. No eres la primera ni la última. Posiblemente a Graciela mi padre la hizo madurar en el sentido de la plenitud sexual y ella cree que tú también vas en ese camino, sino lo que sucedió y el placer que te dio, no habría sido tan placentero.

Ahora hay que tomar una decisión, de la que volver atrás es difícil, Así que si decides seguir en este aprendizaje, este fue el comienzo, pero no sabemos donde está el final. Solo prometernos de mantenernos unidos, no ocultar nada, evitar situaciones ambiguas y sobre todo, decir lo que se quiere y espera con apertura y sinceridad. Yo? Estaré muy complacido de tu apertura sexual y el que me hagas partícipe de tus deseos. En todas, cuando así se den las cosas, seremos dos. ¡Te parece?

No esperaba otra cosa de mi marido y mi hombre. Sabía desde el comienzo que eso significará que él tenga otras mujeres, que lo vea culear con ellas, que me vea a mi culeando con otras y otros, que comparta vida sexual con otra mujer, como avizoro la situación con Gabriela. En otras palabras, un cambio de mentalidad y apertura sexual al liberalismo.

-Me parece bien- Le respondo con una voz medio atragantada.

Bien, me dice Felipe, yo veré esto. Me invita a subir y que lo espere en nuestra alcoba, y se dirige a la habitación de Gabriela. La puerta queda abierta y me hago sombra para escuchar lo que hablarían. Sin embargo, fue algo corto e imperativo.

Hola Gabriela. Respuesta: Hola.

Felipe a Gabriela: ¡Ven conmigo!

-Así tal cual estoy? Respuesta: Si

Me apresuro en la escala e ingreso a nuestra alcoba, me siento en un taburete. Segundo después ingresa primero Gabriela, con cara de interrogación, pero no de susto; Felipe camina hasta el borde de nuestra cama y se sienta. Me dice con voz de mando fingido tal que hasta parece divertido: -Tú también acá. Y nos pone lado a lado como un padre que le va a dar una reprimenda a sus dos hijas pequeñas. Creo que ambas evaluamos la situación y nos fuimos distendiendo sobre lo que acontecía.

Perentorio: Sáquense sus ropas. Como autómatas, ambas nos despojamos de lo que llevábamos encima. Gabriela su camisa de dormir y yo mi solera. Así, delante de él, ambas ahora completamente desnudas. Nos toma a ambas de la mano y nos hace sentarnos como dos niñitas en sus rodillas y nos hace acercar nuestras cabezas tal que nuestras caras dan contra si y nuestros labios empiezan a disfrutar los de la otra. Alternamos besos con Felipe y ambas comprendemos que empezamos la etapa de compartir a nuestro hombre. Entre besos, tocaciones de tetas, pezones, vagina, en un momento nos levantamos y lo empezamos a desnudar. Yo asumí desde el comienzo que sería Gabriela la beneficiada con un coito, así que mi dedicación estuvo mas bien dirigida a elevar su nivel de calentura. Es decir, intuí que esa sería mi actividad, complacer a mi hombre y hacerlo sentir en su plenitud nuestra complicidad sexual.

Lentamente nos fuimos tendiendo en la cama. Alternamos chuparle su pico, con besos y caricias, también empecé a besar a Gabriela, tocar sus pezones y luego, ir a su vagina, la que esa tarde me había negado en forma sistemática, logrando que separara sus piernas y así, por primera vez en mi vida de mujer, meter mi lengua en una vagina. Esta estaba ligeramente abierta, sus labios exteriores eran planos, muy bien rasurados, con un aroma de mujer pulcra. Al separar sus labios vaginales para ir mas adentro, veo una cosita deliciosa, labios rosados, una abertura pequeña, un poco mas abajo, su ano, contraído pero a la vez relajado, claro indicio que por ahí había entrado un pico, pues yo tenía la experiencia de cómo queda nuestro ano, cuando ya tenemos con frecuencia sexo anal.

Felipe nos deja, comprende que mi intuición es calentarla y que él la penetre. Llegamos a la postura del 69, Felipe pone una almohada bajo la cabeza de Gabriela que opta por estar abajo y ambas nos ofrecemos nuestras vaginas. Felipe se mantiene al alcance de nuestras manos y nos incita a superarnos, conjuntamente nos acaricia y cada una de nosotras trata de tomar su pene para así alcanzar una mejor excitación. Le lengua de Gabriela es diestra, la postura de su cabeza con la ayuda de Felipe hace que le sea fácil meterme su lengua en mi vagina. Fluyen mis líquidos vaginales… fluyen los líquidos vaginales de Gabriela, ambas ya jadeamos, pero yo soy la primera en experimentar el orgasmo. Al principio, como una onda placentera en mi clítoris, luego lentamente se fue extendiendo al interior de mi vagina hasta que tuve que exhalar ese Aaaaaah, aaaaaah de placer contenido. Mi primer orgasmo lésbico fue una experiencia que no había soñado así, tierno, dulce suave, sin esa urgencia imperiosa de los hombres, que te lamen y chupan como si fueras un fuelle, esto fue dulce y relajado.

Vuelvo a chupar la vagina de Gabriela y observo que su ano empieza a tener contracciones. No sé de dónde me nace, pero meto un dedo, luego dos y sigo chupándole, con lengua lo mas dentro posible. Ahora es Gabriela la que deja de chupar mi vagina y exhala los mismos gemidos. Creo que ya está lista para ser penetrada. Muevo mis piernas en señal de cambio y me salgo de encima, con la ayuda de Felipe, me tiendo a su lado e invito a Gabriela a que se acomode, dándole a entender que tendrá el privilegio de ser penetrada por mi marido. Ella se acomoda y espera, yo le doy la señal a Felipe que haga feliz a esa mujer, le digo al oído: es tuya, yo te la he calentado, hazla gozar y sentir que ahora es nuestra, quiero verte con toda tu masculinidad cogértela y hacerla acabar para mí.

Ella me mira y yo asiento con mi cabeza. Felipe se acomoda arriba y empieza a penetrarla. Yo observo con detalle. Los labios vaginales de Gabriela ligeramente abiertos, muy mojados, el glande de Felipe tocándolos, un pequeño estremecimiento, ahora el glande está entrando lentamente. Felipe lo hace con suavidad, como tentando, como explorando, sigue con atención los rasgos del rostro de Gabriela, ella me mira y toma mi mano, yo le sonrío. El glande de ese pico que yo adoro, ya está entero dentro, siento como Gabriela prieta mi mano, suave, dándome claras muestras de que lo está disfrutando. Pico tres cuartos dentro. No le he dicho que Felipe tiene un buen miembro, de unos 16 cms, así que, si a mí me cabe completo y placentero, espero que sea lo mismo para Gabriela.

El pico de Felipe entra por completo, asumo que su glande ahora está alojado en los ovarios, esa zona de alta sensibilidad estructural y de placer en la mujer. Gabriela me vuelve a apretar la mano y me dice: tres años. Nada mas, ningún mensaje extra. Asumo entonces lo que esta mujer se contuvo como ser fiel a su expareja y de como ahora reasume su actividad interrumpida. Me acerco a ella y la beso, con dulzura. Mientras Felipe la sigue culeando con suavidad. Acaricio sus tetas, sus pezones y siento en su boca y en sus labios el orgasmo que viene.

Es intenso, con palpitaciones, con manos aferradas a la espalda de Felipe. Le levanta las piernas, las lleva a sus hombros, un claro mensaje que ahora el ritmo va a cambiar, de dulce y delicado a medio o fuerte. Que ahora se la va a culear para que sienta a este, su nuevo macho. Ella se relaja, yo los observo y no aguanto no tocarme, me masturbo suavemente y contemplo a esta hermosa mujer madura, de piernas casi perfectas, con esos pies pequeños y delicados, con sus pezones erectos a reventar…. En otras palabras, la deseo como nunca imaginé que desearía sexualmente a una mujer.

Felipe aumenta su ritmo, ahora empieza un mete saca, algo que no hace muy comúnmente conmigo. Creo que ya les he explicado que preferimos la penetración profunda y el alojar su pene en mi vagina y así fluyen los orgasmos de ovarios. Ella no, esas arremetidas fueron produciendo orgasmos sucesivos, fue perdiendo compostura, agitaba su cabeza de lado a lado y exhalaba grititos en sus orgasmos. Conté 9 y ahí ella pidió parar. Su corazón estaba en el limite de resistencia.

Felipe no ha acabado, su verga dura, ahora se la ofrece a Gabriela para que la chupe, ella se pone en postura cómoda y empieza su tarea. Yo pensaba lo bien que le chupaba el pico a mi esposo, pero ella era perfecta, se lo tragaba entero, ese miembro desaparecía por completo en su boca, asumiendo “un garganta profunda”. No pasó un minuto y Felipe eyaculó en su boca. Fue medio sorpresivo, porque ella se anduvo atragantando, pero resiste y traga, sin embargo, sigue saliendo semen y ella me invita a y lo compartimos. Lamimos su pico hasta que quedó por completo aseado, limpio, con un glande blando y casi reluciente.

Gabriela, me observaba y nota que estoy a plena carga erótica y con su experiencia, asume que algo pequeño, delicado y muy íntimo va a provocar mis orgasmos, tal entonces que mete su boca en mi entrepierna y me lame con suavidad la parte interior de mis muslos, al mismo tiempo que mete dos dedos en mi ano. Ahhhh, que delicia, hasta que su lengua se posa en mi vagina y empieza a succionarla para acercar el clítoris a su lengua. Orgasmo, Felipe ahora concurre en su ayuda, me besa con pasión, creo que su lengua entró hasta mi garganta, sus manos diestras juegan con mis pezones durísimos de la manera como el ya conoce. Entre ambos consiguen mis orgasmos sucesivos, gritados en lo que puedo articular palabras como rico, , mas, mas, chupa, chupa, y sus dedos en mi culo, dieron como resultado varios, gritados y muy gozados.

Todos muy cansados, porque en estos actos colectivos una no se mide en lo que es el gasto de energías y el desgaste físico en posturas y en especial los orgasmos, así que descanso por un tiempo, luego a la ducha colectiva, que no fue mas que una continuación tierna de tocarse, masturbación encubierta y jabón. Después, el reposo de los guerreros.

Nos quedamos dormidos, no tomamos en cuenta hora ni nada. Creo que fui la primera que desperté a eso de la 1 de la madrugada, con cansancio, con hambre y con sed. Veo a mi esposo y la nueva amante durmiendo, pero al moverme ambos despiertan, Les digo que tengo hambre y sed y ellos también van conmigo a la cocina. Preparamos emparedados de jamón y queso, buen té (en Chile somos muy aficionados al té), jugo para calmar la sed y subimos. El descanso ha hecho que Gabriela se despabile y observo que Felipe le sigue teniendo ganas. Le pregunto. ¿Te la quieres volver a culear? Si, me responde quiero encularla. Ese ano necesita un pico dentro. Gabriela nos dice: yo dispuesta a lo que uds acuerden. Le digo: por el culo, entonces.

Asumo que ella adoptará la postura de perrito, pero no, se para y va a un taburete que nosotros asumimos que era algo así como un reclinatorio. Nunca imaginamos que era una pieza de mobiliario especialmente diseñada y fabricada para el coito anal.

Una especie de sillón inclinado, con apoyo para la parte frontal del estómago y las piernas en posición hincada sobre una pequeña repisa blanda y afelpada. Ella se acomoda, coloca su rodillas y sus piernas separadas apoyadas sobre la repisa inferior. Nos mira con cara de pregunta y algo socarrona. ¡No me digan que no se habían dado cuenta para qué es este mueble! Ambos negamos con la cabeza simultáneamente.

OK, nos dice, yo me pondré ahí, hincada e inclinada con mi torso hacia adelante. Laura se sienta en esa parte delantera y ajustamos las distancias. Yo acerco la butaca a su cuerpo y quedo sentada con mu vagina justo a la altura de su cabeza y ahí voy comprendiendo la naturaleza de ese diseño. Ella queda de rodillas, en forma cómoda y la repisa de apoyo se puede subir y bajar a medida de altura en donde coincidan pico y ano. Todo muy cómodo y relajado. Gabriela me dice, ya estamos ajustados, ahora, pasa tus dos manos hasta mis nalgas y las separas para que mi ojete quede claramente expuesto. Así lo hago, a Felipe le basta ahora acercar su glande hasta él y empezar a meterlo. Después de tres intentos de resbaladas, lo coloca bien y empuja. Faltaba lubricación, pero así y todo, Gabriela acepta esa parte dolorosa y el esfínter cede. El glande entra y de ahí pasar directo al fondo es una. Yo me apoyo en el respaldo de la butaca y Gabriela acerca su boca a mi vagina. Antes de empezar a lamerme, me dice. ¿Tu suegro era muy ingenioso, no crees?

Mientras Felipe disfruta de un rico culo, en un mete saca interminable, los suspiros que me producían esa lengua experta en lamer mi vagina, chupármela y mis manos acariciando la cabeza de Gabriela, tocando mis tetas y apretando mis pezones sin consideración, empecé de nuevo a sentir la intensidad de ese sexo compartido. Contemplar la cara de éxtasis que tenía Felipe, disfrutando de un culo experimentado, en el cual su pico entraba y salía a merced, dada la postura relajada de Gabriela y con ese olor a coito intenso, me vino un orgasmo que por primera vez soltó una cantidad inmensa de jugos vaginales, que mojaron por completo el rostro de Gabriela. Ella ni se inmutó. Algo buscó en el lado derecho de la butaca, saca una bolsita, con sus manos temblando por los orgasmos anales que ahora estaba teniendo, la abre y saca un consolador corto que sin miramientos me lo mete en mi culo, muy mojado por la masturbación con dedos que me había previamente dado.

El aparatito, entra con facilidad y empieza a vibrar. Que cosa mas deliciosa. Orgasmos tras orgasmo; acompañado por los orgasmos de Gabriela, era como un coro de gemidos sexuales al que luego se sumó Felipe, cuando explotó en el culo de Gabriela. Un coito compartido, orgasmos compartidos y una sensación de unión de cuerpos que nunca pensé que pudiera existir. Había entrado en otra etapa de mi maduración sexual.

Nos levantamos, nos acercamos y nos abrazamos, Gabriela con una toallita afirmando el semen de Felipe en su culo, yo intentando que mis jugos vaginales no pasaran de la rodilla hacia abajo y Felipe, laxo, acariciándonos y toqueteándonos como para hacernos saber que era el macho de ambos.

Nueva ducha y a dormir, esta vez, pasamos de largo hasta las 10 de la mañana. Cuando despertamos, Gabriela no estaba con nosotros, Felipe me acaricia, me masturba y en mi nace el deseo. Le chupo su pico y luego culeamos como creo que nunca antes lo había hecho, con mete saca reiterados, una cacha de amantes, con quejidos y cosas como que rica eres, mi mujer cachera, mi mujer buena para el pico y yo a la vez: mi macho delicioso, culéame, culéame rico, soy tu hembra. Su semen salta dentro de mi, siento su tibieza y su aroma, ese aroma a coito tan familiar. Me besa y me dice. Eres maravilloso, madura y equilibrada, Gracias por ser tan mujer y a la vez, amarme, aceptar y acompañarme. Le respondo: juntos en todo, yo también lo estoy disfrutando mucho.

— Juanpablocq1

18 de agosto de 2026

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Juanpablocq1

Escrito por

Soy hombre heterosexual

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