Somos matrimonio de años, vida normal, parejita, como dirían los entendidos, sin aburrimientos, pero tampoco con un signo de !Qué locos que lo pasamos bien! En resumen, rutina sin aburrimiento, buena comunicación y sobre todo, dejar los egoísmos fuera. No éramos una pareja fantasiosa ni tampoco de aquellos que empiezan a darse mensajes subliminales para motivar al otro en el sentido de abrir la pareja a nuevas experiencias, entre las cuales, por supuesto, las sexuales. No era nuestro tema, pero las pocas veces que se dieron en el contexto de una buena comunicación, el mensaje era claro. llegado el momento, lo conversamos.
Soy Laura, 45 años y mi esposo es Felipe con 53. No haré una descripción de mi cuerpo por partes, porque es como exhibición de vitrina; ni fantástica ni fea, un cuerpo proporcionado, mis tetas sujetas por un sostén 36B, mi calzón elasticado talla M, piernas proporcionadas, con 168 cm de estatura, pelo castaño, ojos de azul acerado y un rostro regularmente atractivo. No provocaba suspiros, pero no faltaba el varón que se daba vuelva a mirarme. Felipe fue muy atractivo, hoy está en esa etapa que si se descuida, se ve decadente, así que lo motivo. Actividad sexual normal y completa. Buen sexo oral, me encanta chupar pico, y su lengua en mi vagina sigue provocando orgasmos deliciosos y sostenidos, culeamos regularmente, mi culo perdió su virginidad en la luna de miel, buen coito anal que lo disfruto a concho y que nos permitió una vida sexual plena en la etapa de fecundidad. Al ternar culo, vagina o chupar pico, fue suficiente como mantenerlo seguro a mi lado. Si hubo aventuras por su parte, el viejo dicho de "si no lo veo, no lo creo" fue aplicado en toda su extensión, y en la duda, redoblar mi femineidad y sexualidad en el sentido de: puedes culear con otras pero el sexo que yo te doy, no lo vas a encontrar en ninguna parte.tenemos 3 hijos y todos ellos ya tiene su vida propia. Entre paréntesis, me casé a los 20 años.
Ambos somos chilenos y por lo tanto, el relato se centra en nuestro país y en nuestra sociedad, en dosde la cultura y el respeto son la base fundamental para cultivar amistades. Los círculos sociales son bastante limitantes en cuanto a relación social y no es fácil encontrar parejas abiertas, pero que las hay, las hay, pero sin ostención ni publicidad. Lo que se hace, es privado y así los detalles no se ventilan en el medio en el cual uno convive. Las amistades, en muchos casos son duraderas, por decenios y cada pareja observa a las demás en su proceso de maduración y envejecimiento. Muchos, que tuvimos, y tenemos, la oportunidad de viajar fuera del país, traemos experiencias por observación y en algunos casos por acción de la forma de vida sexual en otros continentes en donde la sexualidad es mas abierta y expuesta a disfrutarla como una actividad mas de una sociedad que claro, tiene su estilo de vida basada en una historia diferente.
Mi esposo es arquitecto y yo realicé cursos de administración y por espacio de 10 años trabajé en el área comercial. Nunca desvirtué mi matrimonio, es decir, desde que me casé, me mantuve en la fidelidad comprometida, pero tampoco critiqué a ninguna amiga o conocida que tenía aventuras fuera de su matrimonio. No estoy en contra de las relaciones lésbicas ni homosexuales, siempre tuve curiosidad de tener sexo con otra mujer, porque siempre escuché opiniones de aquellas mas avezadas que lo practicaron y/o practican como parte integral del sexo motivador, que era altamente delicioso y sobre todo, porque los resultados de una relación lésbica en presencia de hombres, los lleva a un estado de excitación y dureza del miembro que una después disfruta mucho.
La ciudad de Limache queda en la Región de Valparaíso, es zona de valle y productora agrícola. Ahí vivia mi suegro, fallecido hace poco mas de un mes. Mi esposo me propuso hacer un cambio de vida e irnos a vivir a esa casa heredada, que además incluía una proporción de terreno que acá se le conoce como parcela, en donde el cultivo de tomates, paltas y maiz, fueron fuente de buenos ingresos por décadas. Un cambio de vida, salir de Santiago y reiniciarla intentando probar algo diferente.
Llegamos a esa hermosa casona con pocas cosas. Decidimos dejar la nuestra tal cual estaba por prevenir si no nos acostumbrábamos. Al entrar en la casa, notamos algo que nos llamó la atención. El inmueble estaba impecable, con todo su aspecto tal como si mi suegro siguiera vivo. Nos acomodamos en la suite principal y nuestras dudas se disiparon en menos de 2 horas, cuando sentimos ruido de chapa de entrada, abrirse la puerta y de alguien entrando directo a la cocina. Ambos bajamos y encontramos a Graciela, la mujer que fuera pareja de nuestro suegro por mas de 10 años.
No hubo sorpresas, en forma corta nos explicó que ella se quedó al cuidado de la casa, que tenía su propia vivienda en la parte ciudad, ya que esta parcela estaba ubicada en el área semi rural. Que mi suegro le había pedido cuidarla y entregárnosla en el momento que la requiriéramos. Todo con mucha armonía, buena educación y sin dramatismos. Le agradecimos y mi esposo, en forma espontánea le dice: pero no tienes porque irte así de repente, sería ideal que te quedaras por el tiempo que estimes y así nos ayudas a incorporarnos a nuestra nueva vida. Acá hay espacio suficiente y comododidades, a no ser que tu tengas otros compromisos. Graciela, que así se llama ella, agradeció esa confianza y con sus dudas aceptó a manera de experimento y ver en cuanto congeniábamos.
Graciela tiene unos 50 años, yo la llamaría bastante atractiva, su edad no ha opacado su belleza de antaño, se cuida, no tiene rollos, como decía mi suegro: "parejita en todo". Suave, dulce, ubicada y dama.
Los días fueron transcurriendo con lentitud y nosotros nos fuimos adaptando a esa vida de trabajo, negocios y aprender de la agrucultura. había varios trabajadores que acudían a labores en la parcela y Graciela mantenía ese contacto y producción indispensable para nosotros. Siempre ubicada, siempre sugerente en cuanto a lo que se venía y por hacer, siempre femenina. Noté poco a poco la buena relación con mi esposo, cordial y correcta, pero a la vez sugerente. Noté la misma afectividad para conmigo, en muchas ocasiones me daba mensajes silenciosos de como una mujer se debe comportar y mostrar su sexualidad y el deseo de sentirse plena. Era verano, la zona es calurosa y yo sufría mucho con mi indumentaria de capital. Ella, en cambio, siempre vestía solera larga, no se le notaba calzón ni sostén, pero no podía saberlo con exactitud.
Un día me atrevo a preguntarle y me responde con gran naturalidad: piluchita (desnuda) por debajo. Eso me puso en alerta, yo con mis jeans, blusa, calzón y sostén, debería parecer fuera de foco. Ella me dice: tengo otras soleras, quieres que te preste una. Ve mi duda y me dice: Ahhh, vamos, ambas somos adultas y me toma del brazo y me lleva a su alcoba. Ahí, desde el closet saca una de las varias soleras que tenía y me la pasa. ¡Anda, prúebatela! me siento cohibida, pero a la vez no quiero dar la sensación de falso recato. me saco el pantalón y blusa y cuando me voy a probar la solera, Graciela va por detrás mío, me suelta el sostén y me dice. Así estarás mas cómoda.Ni un comentario, ni una insinuación, ninguna intención de tocarme o contemplarme, simplemente apoyo. Luego me insta a que me despoje de mi calzón y así, salimos ambas a continuar con nuestras tareas.
Cuando llega Felipe, me mira con sorpresa, me abraza y me dice: ¡Qué campesina mas deliciosa! Almorzamos los tres y felipe siempre toma un pequeño descanso antes de continuar la jornada de la tarde. Subimos a nuestra suite y cerrando la puerta me levanta la solera y me la quita, luego me abraza y medice, mi campesina deliciosa, me lleva a la cama y sin preámbulo me mete su verga iniesta, sin previa, apenas un beso y ya estaba culéandome como un adolescente urgido. me beso, chupó mis pezones y yo en poco tuve mi primer orgasmos. este coito repentino me tomó de sorpresa, pero a lavez fue demasiado espontáneo y caliente. me pongo arriba, sé que nos gusta eso de una penetración profunda y quietos, solo apretar y soltar la vagina, nada de mete-saca. El glande en mis ovarios y esa sensación de estar penetrada y que él observe mis tetas, mi mirada, mis gestos y a demanes de calentura, nos lleva a unos orgasmos, en que el se aguanta hasta que yo, al menos experimente de cuatro hacía arriba. Siento su semen, caliente, siento la poseción del macho, me siento hembra total, culeada como se debe y mi fragilidad por ese pico tan mío, tan proporcionado y que me llevaba a la cima del placer a su antojo. Lo imprevisto quedó después en evidencia, no había ni papel ni toalla a la mano, así que salirme con mi mano en la vagina taponeando la salida del semen, muy abundante y llegar al baño fue una sola. Luego de asearme, observo que Felipe no se ha movido. le pregunto: ¿No vas a asearte? No, me dice, quiero que me limpies con tu boca. Eso no lo había hecho nunca, no sentí recelo, sino sorpresa. Me acerco, me hinco a su lado y empiezo a lamer los restos de su seman y de mis jugos vaginales. Esa sensación nueva, increíble, de sexualidad extrema me llevó a una nueva etapa que desconocía. Mientras lamía su pico flácido y lo lamía con una prolijidad y pulcritus que a cualquiera le ubiese asombrado, constutuyó, para ambos, una nueva etapa de compenetración sexual y de intimidad compartida que marcó el inició de todo lo que vendría a futuro.
Felipe durmío unos instantes, pero yo no pude conciliar el sueño. me notaba extraña, insatisfecha, algo me faltaba. Salí en silencio de la habitación, con mi solera cubriéndome y sintiéndome en realidad desnuda, porque el aire tibio circulaba entre su tela y mi piel. Voy a la cocina, ahí estaba Graciela. Con solo mirarme se da cuenta de mi estado. Con toda picardía me dice: "estas soleras son mágicas, no es cierto? Me pongo roja por ser tan evidente y le respondo: ¡Increíble!.
Felipe se va, me besa con uno de esos con lengua delante de >Graciela, dando el mensaje de sexo que en ese caso él quería transmitir. Mas me calentó, tanto que ya a media tarde, con el calor que tenía, subí a mi suite a masturbarme. me saco mi solera y me tiendo desnuda en la cama, el aire de la tarde sofocaba, pero la habitación estaba con clima controlado. Me empiezo a acariciar, suavemente como siempre lo hacía, mis dedos buscando mi clítoris, mojándolos y a la vez con esos jugos mojando mis pezones. Era delicioso, estaba entrando en mi etapa de excitación, cuando un suave golpe en la puerta y luego la manilla que gira y Graciela está entrando. Puedo, no es cierto. Me siento fatal, que me haya sorpendido masturbándome, pero ella como si nada, se me acerca con naturalidad y me extiende un consolador de silicona. Me dice.Acá está el botón, vibra delicioso, esto te va a calmar mucho mas que tus dedos. Pruébalo y depués me comentas. Me lo dejá en la cama, con su cable cargador y sale..
Estoy paralojizada con la sorpresa, pero fue todo tan natural, que simplemente primó mi calentura y empecé a experimentar, sin embargo, no conocía el aparatito y metérmelo así, simplemente no era muy placentero y sin darme cuenta, mi deseo sexual fue disminuyendo. Me vestí y salí de la habitación, fui a la sala y al minuto llegó Graciela y me dice: Resultó? Niego con la cabeza. Ella me toma la mano y me dice. Ven conmigo. La sigo sumisa, no sé lo que viene, pero la curiosidad prima. me lleva hasta su habitación, me despoja de mi solera y me dice, tiéndete en la cama , con tus piernas levantadas y pies apoyados y las separas. Yo como autómata, cumplo sus indicaciones. Ella se sienta a mi lado, acciona un botoncito, saca un líquido de un envase y me lo aplica en mis labios vaginales, luego me los separa suavemente y me dice: Hay que depilar esa vagina después y me mete con suavidad ese aparato, del que tenía conocimiento, pero nunca lo había empleado.
En la medida que va entrando, voy sintiendo sus efectos, dentro por completo, ella aplica la vibración. En un principio, ciclos cortos y repetidos, me distiendo, voy sintiendo sus efectos, mis tetas se ponen duras, mis pezones casi revientan y ella sigue con suavidad con el consolador en forma diestra manejándolo. Me dice: cierra los ojos, y yo obedezco. Siento unos labios suaves y yo instintivamente abro los míos, su legua recorre mi boca, una lengua suave, diferente, tierna y terriblemente invasiva. Con su otra manos me acaricia mi teta, leugo siento como chupa mi pezón y ahí se produjo el primer orgasmo, luego otro y otro, entre besos y todo lo demás, mis manos sienten la necesidad de corresponder sus caricias. Qué distinto el placer de tocar sus tetas, sentirlas a través de la tela, ella se saca su solera y me deja ver dos tetas hermosas, con un pezón rosado obscuro y una pequeña aureola, también se los chupo con mucha necesidad y mi mano insiste en tocar su vagina y ella me dice, no, solo goza tu, es lo que ahora necesitas. Creo que tuve unos 10 orgasmos esa tarde. Luego, sudorosas, ambas nos bañamos, nos jabonamos y dimos rienda suelta al placer de acariciarnos intimamente. Por supuesto, me deje depilar.
Sentadas en el atardecer, con la puesta del sol, viene la tranquilidad. ella siguió con toda naturalidad. En su coversación pos masturbación, me dice: a tu suegro le encantaban los tríos, así que aprendí. El fue muy sexsual e intenso y yo cada vez que hubo ocasió, lo complací en lo que él quisiera, incluyendo sexo con otra mujer, inercambios y una sexualidad compartida que los mantuvo unidos y felices por mas de 10 años.
Cuando llega Felipe, ella se levanta y le dice. Acompaña a tu esposa, que tiene que contarte algo muy importante. Me mira a mi y me dice. Cuenta todo, con detalles, así todo será mas fácil y honesto. No temas, el es bastante maduro, es hijo de su padre.








Comentarios
0 comentarios
Inicia sesión para dejar un comentario.
login Entrar