Secretos Bajo el Agua
Relato de comunidad Intercambiosschedule 5 min de lectura calendar_today Agosto de 2026

Secretos Bajo el Agua

Después de tres años de haber vivido nuestra primera experiencia de intercambio de pareja con unos amigos, Andrea y yo sentíamos que aquella aventura había quedado como un recuerdo intenso que nunca imaginamos repetir.

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Después de tres años de haber vivido nuestra primera experiencia de intercambio de pareja con unos amigos, Andrea y yo sentíamos que aquella aventura había quedado como un recuerdo intenso que nunca imaginamos repetir. La vida siguió su curso, el trabajo ocupó la mayor parte de nuestro tiempo y el tema simplemente dejó de formar parte de nuestras conversaciones.

Fue entonces cuando conocimos a Alex y a Reyna.

Alex tenía 28 años y desde el primer día hicimos una gran amistad. Trabajábamos juntos prácticamente todos los días, compartíamos largas jornadas, viajes y conversaciones sobre cualquier tema. Reyna, de 26 años, era la recepcionista de la empresa donde trabajábamos. Andrea también simpatizó rápidamente con ella, así que, sin darnos cuenta, comenzamos a frecuentarnos como parejas.

Las reuniones de fin de semana se volvieron costumbre. Una carne asada, unas cervezas o una salida a un bar eran suficientes para pasar horas platicando y riendo. Existía una confianza poco común entre los cuatro, aunque ninguno imaginaba hasta dónde llegaría esa amistad.

Todo cambió una tarde cualquiera, Alex viajaba conmigo en el automóvil cuando hice una breve parada para encontrarme con Tania, una mujer con la que mantenía una relación paralela. Él observó desde el vehículo cómo nos saludábamos y cómo nos despedíamos con un beso que dejaba pocas dudas sobre la naturaleza de nuestra relación.

Durante varios minutos reinó el silencio.

Cuando retomamos el camino, Alex me lanzó una mirada de curiosidad, pero no dijo nada. Más tarde, cuando estuvimos solos, me preguntó directamente quién era aquella mujer. En lugar de inventar una historia, decidí hablar con sinceridad. Le expliqué que Andrea conocía esa parte de mi vida y que nuestra relación funcionaba bajo acuerdos muy distintos a los de la mayoría de las parejas.

Aquella conversación pareció sorprenderlo más de lo que imaginé.

Semanas después, Alex fue a visitarnos a casa. Esa noche compartimos algunas bebidas, música y largas conversaciones. En un momento me levanté para ir al baño, dejando a Andrea y a Alex platicando en la sala.

Tiempo después Andrea me contaría que, aprovechando que estábamos solos, Alex le preguntó cómo era posible aceptar una situación así.

Ella respondió con total tranquilidad:

—Lo amo profundamente. Hemos construido nuestra relación sobre la confianza. Hace algunos años incluso vivimos un intercambio de pareja porque ambos quisimos experimentarlo. No fue una decisión impulsiva; fue algo que hablamos durante mucho tiempo.

Aquellas palabras dejaron a Alex completamente sorprendido.

Pasaron varias semanas sin volver a tocar el tema.

Hasta que una tarde recibí una llamada suya.

Su tono era serio.

—Amigo, quiero proponerte algo... Ya lo hablé con Reyna y también quiere escucharte antes de tomar cualquier decisión. Nos gustaría vivir una experiencia parecida a la que tú me contaste.

Por un momento pensé que era una broma.

—¿Hablas en serio? —pregunté.

—Completamente. Reyna siente curiosidad. Dice que probablemente experimente celos, pero quiere saber cómo sería vivir algo así. Yo también tengo curiosidad.

Colgué el teléfono sin saber qué responder.

Esa misma noche hablé con Andrea. Para mi sorpresa, ella sonrió antes de que terminara de explicarle.

—Ya hablaron conmigo —me confesó—. Reyna y Alex me llamaron hace un rato. Querían saber qué opinaba.

Los dos coincidimos en que nadie debía sentirse presionado. Si aquello llegaba a suceder, sería únicamente porque los cuatro estuvieran completamente convencidos.

Días después acordamos salir juntos.

La idea original era simplemente pasar una buena noche en un bar y seguir conversando.

Entre risas, música y algunas copas, la conversación fue fluyendo de manera natural. Recordamos anécdotas del trabajo, viajes y experiencias personales. Poco a poco el ambiente se volvió más relajado y la confianza entre nosotros aumentó.

Cuando el lugar estaba por cerrar, alguien propuso seguir la reunión en otro sitio.

Sin demasiada planificación, terminamos rentando una habitación con alberca privada.

Todo ocurrió de forma espontánea.

Ya lejos del ruido del bar, la conversación continuó entre bromas y desafíos. Nos metimos a la alberca y pasamos un largo rato jugando, salpicándonos agua y riendo como si fuéramos amigos de toda la vida.

Sin embargo, detrás de aquellas sonrisas existía una pregunta que nadie se atrevía a formular.

¿Realmente alguno daría el siguiente paso?

Cuando finalmente salimos del agua, el silencio comenzó a hacerse presente.

Todos parecían esperar que alguien rompiera la tensión.

Fue entonces cuando Alex cruzó una mirada conmigo.

No hizo falta decir una sola palabra.

En su expresión podía verse una mezcla de emoción, nervios e incertidumbre.

Yo pase al baño agarre uba toalla y se la avente a Andrea pero le callo a Alex le dije mira como es el destino quiere que tu la seques, me dirigi al baño tome la otra y me dirigi con Reyna. Y le dije, nos vamos a quedar atras tu y yo ? Y se la puse por la espalda para ese entonces no la habia visto con morbo hasta que le vi esas nalgotas que se cargaba la abrace por la parte de atras y la empece abesar del cuello al principio se resistio pero ya en un momento ya estabamos en la cama. Empece a disfrutar de todo su cuerpo todo espacio que podia tocar, besar y acariciar.

Le quite su brasier y su tanguita la tenia bien depiladita y unos pechos grandes, se la empece a mamar y se retorcia en la cama, solto varios gemidos y me dijo no pares. Se levanta me baja el boxer y me la empieza a mamar gruesa como me gustan decia, despues fue puro coger.

Por su parte Alex y Andrea mi esposa se quedaron a fuera de la alberca se escuchaba como Alex mi amigo la bombeaba como sus nalgas aplaudian señal que le estaba dando duro y los gemidos de Andrea y le gritaba que no parara que le encantaba la verga, mas tarde se unieron con nosotros en la habitacion y cambiamos con nuestras parejas para ya al ultimo sacarselas y de la vagina y terminar en sus bocas.

Una nueva experiencia que disfrutamos y que fue la unica que tubimos con Alex y Reyna actualmente ellos se juntaron y nos frecuentan algunas veces del tema ya no se volvio hablar.

— fhea80

2 de agosto de 2026

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