Tengo 32 años de edad y mi esposa 28, 11 años de casado, dos hijos uno de diez y otro de siete, la amo con toda mi alma, creo que vivo en función de ella y no es por que me casé muy joven, sino por que toda ella es espectacular. Uno crea un mundo fascinante en el aspecto afectivo y sexual y de pronto después de tantos años al sentir lo que me esta ocurriendo se crea una incertidumbre que me vuelve loco. Hace tres semanas encontré a mi esposa en una escena que la verdad nunca me imaginé, ella una mujer fogosa desde el momento en que la conocí, me había demostrado en la cama que no necesitaba de algo diferente, por lo menos eso pensé ya que lo hemos hecho de todo. Su cuerpo es bellísimo, después de que tuvo el segundo niño, se realizó la lipo y se ha mantenido en forma, ya que tenemos un mini-gym al que le dedica dos o tres horas diarias, su rostro es delicado y muy hermoso, su cadera es bastante proporcional y su delgada cintura hace contraste con su busto talla 34, no me cansaría de describirla ya que la amo inmensamente y cuando sale a la calle aun paraliza el trafico. El sexo con ella ha sido por etapas al comienzo de la relación era fogoso pero normal, los primeros tres años comenzamos a hablar de fantasías eróticas, involucramos juguetes en nuestra relación y la hizo mas atrevida. Desde hace como cuatro años intentamos nuevas formas y posiciones, comencé a hacerle sexo anal y con los juguetitos probó la doble penetración, ésta le fascinó, y ahora es plato obligado en las relaciones. Lo que sucedió es que ese viernes salí como todos los días a trabajar muy temprano, mi oficina queda en la entrada de Medellín, por la autopista norte, a las nueve de la mañana me acordé que había olvidado en el estudio de la casa un contrato que tenia que saldar a las once, por lo que llamé a mi esposa al celular, no contesto, la llame al fijo pero tampoco, el mensajero se encontraba en el banco por la oriental realizando consignaciones y pagos, por lo que decidí coger la camioneta e ir yo mismo. Al llegar al conjunto dejé el carro en la calle e ingrese a la casa, vi el tapete de la entrada un poco corrido y la puerta de la cocina abierta por lo que supuse que ella se encontraba acompañada, ya con la malicia despierta, muy despacio me acerque a la habitación principal y escuché voces, no quise interrumpir y me dirigí al estudio donde hay una mansarda que deja ver por entre la madera el baño y la habitación principal en su totalidad, me recosté con cuidado y vi en el baño uno de los consoladores que tiene mi esposa, la bañera estaba llena y el consolador se veía lubricado por lo que supuse que ella lo estaba usando para masturbarse, avance dos o tres maderas mas y vi un muchacho de aproximadamente 14 o 15 años con una carita de niño parado dentro de la habitación con el traje de un supermercado muy conocido y mi esposa con una toallita que le cubría desde los pezones hasta la punta de su vagina, el muchachito estaba petrificado, con la cara que parecía que se le iba a estallar y mi esposa con una lista en la mano, le leía cada una de las cosas que él le había traído, además con mirada picara al saber las emociones que le estaba provocando al chico, luego dio un giro y se agachó junto a la mesa de noche, para sacar el dinero, (yo sabía que no lo encontraría, pues nunca guardamos dinero ahí)dejo ver sus nalgas y parte de su peladita vagina, sus labios rosaditos se abrieron un poco y el chico en nada disimulo para enviar su mirada a tan suculento espectáculo, ella se reincorporó y aun con la sonrisa picarona le dijo que no sabia donde estaba el dinero, simulo un traspiés y dejo caer la toalla al piso, quedando totalmente desnuda, sus senos ya estaban con los pezones duritos y su vagina mas rosadita de lo normal, se ve así debido al tratamiento láser que a los veintiún años le mande hacer para evitar el crecimiento permanente de bello y que con sus cremas la mantiene como la de una bebe, el chico la observó de arriba a bajo, la erección entre su pantalón no la podía disimular, mi esposa le dijo que si se la recogía, pero él estaba paralizado, ella se agacho frente a él y se acercó de tal forma que su cara quedó prácticamente rozando la bragueta del pantalón, su manos se olvidaron de la toalla y procedieron a abrir la cremallera, dejó sacar una verga muy delgada pero larga, tenia aun el prepucio sobre el glande, cerrando sus ojos tomó el miembro con las dos manos y se la llevó a su boca, chupó y chupó una y otra vez, lo metía hasta casi la raíz, sin sacarlo de su boca comenzó a quitarle el pantalón y el muchacho ya mas despierto le ayudó hasta quedar totalmente desnudo. Subieron a la cama y ella siguió chapándoselo apasionadamente, él sentado casi sobre la cabecera y ella arrodillada en medio de sus piernas, con una mano y su boca lo succionaba y con la otra se masturbaba metiendo tres y cuatro dedos a la vez en su vagina, podía ver el flujo cristalino que emanaba de entre esos labios finos y delicados, de pronto se escuchó un grito del chico que dijo “me cortaste”, pero ella sacándose la verga de la boca y sonriendo dijo: “No, solo te desvirgué” pude ver que ya su pene no tenía el prepucio cubriendo el glande, sin embargo su erección se mantenía tal cual, ella siguió succionando pero con mas delicadeza, luego de tres o cuatro minutos, el rostro del chico se volvió en gestos y gemidos, ella aceleró su movimiento con la mano, con un suspiro sintió desfogar toda la leche que tenía represada en su interior, ella no se inmutó, yo lo sabía, igual el semen le fascina, un poco de leche espesa que derramó en sus dedos lo lamió con gusto (por lo general siempre se lo traga, ella dice que la excita mucho), posterior levantó la cabeza y sonriendo le dijo que con ese chorro hubiera llenado una botella de litro. La erección del chico no se doblegaba, esa verga flaca, blanca aun quería mas acción, ella le dijo que se acostara a lo largo de la cama y enseguida se le colocó en posición de 69, aunque no divisaba bien la cara del chico, podía ver que ella movía su cintura como una licuadora mientras sus manos volvían a masturbar el pene del muchacho, así duraron talvez ocho o diez minutos cuando vi la cara de ella con esos gestos que hace antes de tener un orgasmo, aumentó su movimiento sobre la cara del muchacho y se recostó sobre su verga, la metió nuevamente en su boca y de repente dio uno de esos gritos que suele dar cuando ese flujo cristalino y saladito brota de adentro de su vaginita rosada y obtiene un orgasmo que la hace casi convulsionar de emoción, descansó un poco, se bajó de encima de su cara y con su mano siguió masturbándolo hasta que el muchacho gimió, colocó su boca nuevamente y trago su semen. Luego de la faena fue a su bolso, sacó dinero y se lo dio al muchacho que en ese momento quedó con su verga flácida y reducida, ella recogió la toalla se metió al baño, guardo en la gaveta el consolador y se metió en la bañera. Con mucho cuidado recogí los papeles que necesitaba, espere que el chico saliera y posterior lo hice yo; desde ese momento en la oficina no tuve paz, pero ese sentimiento era mas de excitación que de rabia o celos, esa imagen me dio vueltas en la cabeza y cuando pensaba en ello mi pene se quería reventar, en la tarde cerré la oficina, me bajé el pantalón y comencé a masturbarme, con esa imagen de mi esposa chupando la verga de aquel inocente chico. Después de cinco minutos sentí un hormigueo en todo el cuerpo, mi verga se puso dura, mas colorada y deje caer sobre la alfombra un chorro de leche que me relajó durante diez o quince minutos. He tratado de hablar con mi esposa sobre ese tema, no soy capaz de juzgarla, pues yo he tenido varias aventuras también, cuando estábamos haciendo el amor en estos días, le pregunté que si sería capaz de tener sexo con otro, pero ella muy hábilmente me dijo que nunca se dejaría penetrar sino fuera con mi consentimiento, que su culito y su vagina era propiedad privada mía. Quise buscar al chico para hablar con él, pero me dijeron que solo estaba por temporada y que ya no trabajaba ahí. Estoy desconcertado y no se que hacer.

Relato de comunidad Hetero: Infidelidadschedule 7 min de lectura calendar_today Junio de 2008
DESCONCERTADO
Tengo 32 años de edad y mi esposa 28, 11 años de casado, dos hijos uno de diez y otro de siete, la amo con toda mi alma, creo que vivo en función de ella y no es por que me casé muy joven, sino por que toda ella es espectacular. Uno crea un mundo fascinante en el aspecto afectivo y sexual y de....
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Comentarios
1 comentario
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login Entrarque tal prizzonauta. lei tu relato y, si me permites opinar, relajate!! lo que hizo tu esposa es algo fisico y sano mentalmente, liberó algo de presión de la manera mas sana y menos dolorosa, muy bien que no la juzgues, pero tampoco te martirices en proponerle cosas nuevas, dale algo de libertad, deja que de vez en cuando ella tome las riendas de la relacion y sea ella quien proponga, de vez en cuando haste el dificil, e incluso (algo bien dificil) dile que no quieres o estas cansado, para que ella este siempre dispuesta, no olvides ser detallista sin exagerar, permite que siempre ella esté interesada en tí y no sea solo en el sexo, ella es una gran mujer y lo que contaste no tiene nada que ver con lo que importa de verdad: el amor de ella. Te felicito, hasta ahora haz echo lo correcto, saludos. Ernesto desde Bogotá.