Ramón y Claudia nos visitaron con mucho misterio para pasar con nosotros todo el fin de semana. Cuando propusimos alquilar una finca en las cercanías de Armenia o en termales, rechazaron diciendo que preferían quedarse en casa. Como ven, todo comenzaba un poco raro. Llegaron por la mañana y luego de los besos y abrazos de saludo, en la charla camino a la casa, como la de todo el día, insistían en los momentos lindos que habíamos tenido, tanto antes de que hiciéramos el amor entre los cuatro, como en esos momentos de ternura que siguieron a esta “nueva vida” como dijo Ramón. Moni riendo recordó cuando entré en la cocina de ellos para encontrarla por la primera vez haciéndole una mamadita a mi amigo fuera de la presencia de los otros conyugues y contó como su pene se había aflojado en su boca al verme entrar. Ramón dijo que el susto había sido grande, pero que ya sospechaba que yo no habría reaccionado de manera distinta. Se ducharon y pasamos a almorzar, muy cariñosos todos pero algo distinto se sentía en la atmósfera. Por la noche, cuando pasamos a los besitos insistentes, sentí que Claudia era mucho más tierna al besarnos que lo que dos meses de separacion habría dejado suponer. Incluso Ramón besaba a mi Moni con tanta ternura como la que desarrollaba al cabo de varios días juntos. En un momento, mientras Claudia sobre mis rodillas me besaba, Moni que encerraba a Ramón en sus brazos, mirándome por encima de su hombro, me hizo un gesto con sus ojos en los que leí la sorpresa ante la actitud de nuestros amigos y que ella, como yo, frenábamos nuestra libido para seguir la onda tierna y amorosa de estos. Como ya habíamos dicho que podíamos expresar toda la ternura que deseáramos hacia cualquiera de los otros, sin olvidar que Ramón y yo somos heterosexuales, yo no podía adivinar el porqué había tanta ternura a flor de piel en ellos dos. En medio de la serie de besitos que Claudia me daba y los que su esposo daba a mi mujer, más que lenguas libidinosas entrando en lucha con nuestras lenguas, habían ósculos tiernos que recorrían nuestras caras como queriendo aprendernos de memoria.. Nos desnudamos y el cuerpo de nuestra amiga se apretó contra el mío en búsqueda de mi calor, dejando de lado, un poco, mucho a mi gusto, el frote de sus senos a mi pecho. Igualmente noté que nuestro amigo apretaba a mi Moni contra él, sin insistir a acariciar sus senos, que ha sido siempre algo que le ha encantado. Ya en la cama, Claudia fue tan tierna con Moni como lo había sido conmigo y como Ramón lo había sido con la misma. Sí noté que entre ellos se olvidaban un poco, pero al llevar mi amigo a mi esposa a la cama, la empujo con mucha complicidad a darle gusto a su propia esposa y esta lo miro con agradecimiento y complicidad y tal vez .. ¿tristeza? En todo caso Claudia recibió a mi Moni, la acostó y se coloco sobre ella y la besaba en la boca, en los ojos, en la nariz durante largos momentos. Sentí más que vi como mi mujer en lugar de enardecerse de pasión como lo hace a cada ocasión, respondía con la misma ternura, que estoy seguro sentíamos por igual, pero que no veíamos la urgencia de manifestarla, porque estaba obnubilada por el sexo. Era evidente que esta vez no tendríamos sexo, haríamos el amor, en la máxima acepción de esta palabra. Al llegar Claudia a los pechos de mi amada los besaba, los acariciaba suavemente, los miraba y de nuevo los entraba en su boca, los chupaba como un bebe y comenzaba lo mismo una y otra vez. Mientras tanto nosotros observamos a las damas, como ya era la costumbre con Ramón, solo que este al no acariciar ni a mi mujer ni a la suya, yo me abstuve de hacerlo, dejándolas solitas mostrarse todo el cariño. Los globos deliciosos del culito de Claudia no hacían los círculos sensuales que acostumbraban y tampoco recibieron mis caricias. Al llegar a la vagina de Moni, sus besos, como en la cara, como en los senos, recorrían toda la intimidad de mi mujer, lamiéndola para recordar su gusto, sin esas concentraciones en su clítoris que ella gustaba tanto antes. El gallito de mi amada fue tomado en sus labios, besado, pero era evidente que la ternura ahogaba la libido. Ramón, sin esperar que terminaran, se acostó a través de la cama, y cual pollitos que comen juntos, compartió el cuerpo de mi mujer a los besos de ambos. A cada tentativa de Moni de tomar una actitud más agresiva, las manos dulces de la pareja que agasajaba su cuerpo la retenían acostada. En un momento en que nuestros amigos se concentraban en los senos y cara de mi mujer, me permití intervenir para lamerle la cuquita hasta llevarla al orgasmo, pues con tantos miramientos de nuestros amigos, no sabría cuando la llevarían a mi nena al clímax. Después de haber compartido de esa forma, solo tocando accidentalmente el cuerpo de su conyugue, como por accidente y debido a la proximidad, Claudia abandonó mi mujer a su esposo y dándose vuelta me abrazó y me llevo al lado de Moni, colocándose sobre mi y dándome el mismo tratamiento de ternura y besos. Después de varios minutos así, Moni colocó a Ramón de espaldas y arrodillándose entre sus piernas le efectuó una felación que lo llevó a su máximo de erección. Acto seguido ella se penetró, sentada sobre nuestro amigo y de autoridad le puso sus manos en sus senos y se agachó para darle besitos en la boca mientras su cintura subía y bajaba, haciendo entrar y salir ese pene de manera mucho menos tierna que los besitos que daba en la boca de nuestro amigo. Mientras yo veia a mi mujer “tratar” de tomar su placer, nuestra amiga seguía recorriendo con sus labios mi cuerpo, frotándose contra mi, en una manera divina pero poco acostumbrada. Mi mujer hizo un alto con Ramón y sentándose erguida sobre él, sin disimular sus muecas de placer al hacer círculos con su cintura, miró el “tratamiento” que me daban. Me miró sonriendo, mientras Claudia besaba mis piernas, se agachó y me introdujo en su boca, administrándome el tipo de caricia que acostumbramos entre nosotros cuando “no tenemos tiempo”. Se irguió sonriendo, tomó la cara de Claudia en sus manos, la atrajo hacia ella para darle un besito en la boca, sentarla sobre mí, con las piernas de nuestra amiga al lado de mis caderas. Luego acaricio suavecito la cuquita de nuestra amiga, exigiendo del esposo de esta que no abandone sus propios senos, y llevó mis manos a los senos de nuestra amiga. Cuando consideró que estaba suficientemente húmeda, tomó mi pene y lo hizo entrar en el jardín de las delicias de la esposa del hombre que la penetraba. Luego de esto regresó a Ramón y agachándose sobre él, le siguió dando besitos y la oí cuando le dijo que si iba a venir que le dijera, que quería recibirlo en su boca. Me pareció lindo que ella encontrara esta forma de corresponder al cariño desbordante de nuestro amigo. Yo me ocupé de acariciar las nalguitas de Claudia y a responder a los besitos que esta me daba. Mi mujer mostró con sus gritos un franco orgasmo y una vez las olas de pasión calmadas, sacó el pene de nuestro amigo de su vagina y bajándose lo introdujo en su boca. Siguiendo el ejemplo, Claudia me aplicó el mismo tratamiento. Una mano de mi mujer se deslizo hacia arriba, mientras la otra acariciaba el pene de Ramón, hasta encontrar la mía y nos quedamos varios momentos en esa intimidad, solo nuestras manos cerradas la una en la otra, mientras el resto del cuerpo daba o recibía placer a (o de) otra persona. La mujer de mi vida hizo una pausa en la mamadita que efectuaba, se estiró sin soltar mi mano y sacó su juguetito del cajón de su nochero. Con él en la mano reanudo la caricia oral al miembro de Ramón, y acariciando las nalgas y el sexo de nuestra amiga, se lo introdujo en la vagina, lo que aceleró, al fin la excitación de esta. Fue de esta forma que tuvimos todos el orgasmo. Moni ya lo había tenido, pero recibió el semen de nuestro amigo en su boquita, yo entregué todo a la boca de Claudia la cual tenia las paredes de su vagina acariciadas por el juguetito de mi mujer. Claudia tragó mi semen y una ves que su orgasmo se calmó se volteó hacia Moni para compartir en un beso intenso nuestros respectivos espermas. Al día siguiente, luego de pasar la noche estrechamente abrazados los unos a los otros, seguimos charlando todo el día, con nuestros amigos muy melosos con nosotros, lo que Mónica me “comentó” con una simple mirada acompañada de una sonrisa, en un momento en que su boquita y sus ojos estaban libres de las caricias de nuestros amigos y que estos no nos veían. Al momento de irnos a acostar, Ramón ya estaba en la cama, Claudia llevó a Moni al costado de este, y tomándome por la mano me llevó a la otra habitación. Se tiró a mis brazos, nos acariciamos, nos acostamos, la lamí delicadamente, toda ella, su cara, sus pechos, su vientre, su sexo, toda. Tomé su clítoris entre mis labios y recibí sus jugos que cuando no corrían generosos yo los iba a buscar con mi lengua al interior de su sexo. Mis manos, pasándolas bajo sus piernas, acariciaban sus senos o sus nalgas, alternadamente. Llegó el momento en que Claudia me atrajo hacia ella, y cuando le pregunté si prefería estar sobre mí me respondió por la negativa. Abrió pues las paticas y me recibió con un suspirito que no era realmente, por lo dulce y tierno, de excitación, me sentí como el hijo prodigo que regresa a casa.. Fue en este misionero tradicional que ella tuvo su orgasmo, pero yo me negué a eyacular, queriendo saber la verdad. La muy pilla me pidió que me bajara de ella y poniéndose boca abajo me pidió, textualmente: “quiero recibirte en mi chiquito mi amor”. Mientras ella separaba sus nalguitas, yo humedecido en sus propios jugos la penetré suavecito, extrañado incluso de ver cómo ella forzaba su esfínter y apresuraba mi entrada levantando sus nalguitas a mi encuentro. Cuando estuve confortable en su interior, tomamos la posición que ya acostumbramos, ella sobre el vientre, las piernitas bien abiertas, una de mis manos recibiendo y acariciando uno de sus senos, y ella, con las manos juntas a la altura de su cuello, me toma la otra mano. En un momento, mientras me besaba la mano que tenia en las suyas, sentí que una lagrima caía en ella, temí haberla lastimado con mi va y viene en su ano, pero ella me dijo que no, que era la emoción. Para ayudarla solté la mano que ella tenia en sus manos, y levantando ligeramente su pierna, la llevé hasta su clítoris para acariciarlo como a ella le gusta, pellizcándolo con suavidad y luego haciendo los círculos que tanto le gustan. No sé como hicieron para ponerse de acuerdo, pero el grito de placer de Claudia hizo coro al de mi mujer que agradecía de manera igualmente sonora el placer que el marido de la mujer que me recibía en su ano le daba. Una vez relajados, con Claudia echada sobre mi pecho, esta se puso a llorar y me contó que se estaban divorciando cuando hicimos el amor todos por la primera vez. Les había gustado tanto que, luego se lo confesaron, habían dejado todo en su estado hasta provocar el segundo encuentro. En resumen, gracias a nuestra relación habían seguido juntos y que ahora, al cabo de un año de vida swinger, se daban cuenta que se querían también y que se iban para España, al día siguiente por la noche, para comenzar otra vida a dos. Que esta vez seria la ultima vez que nos veríamos por mucho tiempo. Que cuando yo fuera a Europa, que por favor no les dijera, que a ella le darían muchas ganas de hacer el amor conmigo y que eso acabaría la tentativa de relación a dos con Ramón. Que necesitaban estar solitos, darse cuenta que se querían, y que si queriéndonos los cuatro, se habían quedado juntos, ahora querían quererse los dos. Mientras ella hablaba sus lagrimas corrían por sus mejillas y yo las secaba con mis labios. Oímos un “NOOOOO” y Mónica entró llorando en la pieza, con Ramón desnudo como ella de la mano, preguntando a Claudia “¿qué era eso que él decía?” pero al verla llorando hubo un silencio y las dos damas se abrazaron llorando ellas, llorando todos, y seguimos muy mimosos hasta el amanecer, momento en que nos duchamos y con besos nos despedimos, sin dejar de decirles que cuando se sintieran sólidos de nuevo, que nuestros brazos y nuestros besos quedaban esperándolos. Es de esta manera que no hemos visto a nuestros amigos por más de 6 meses y que, para que no los llamemos, nos mandan tarjetas postales, desde algún arenal castellano, en las que escriben, “todo bien, aun juntos y cada día más contentos de estar juntos, gracias”. A veces, con Mónica, cuando estamos solos, alguna frase nos recuerda a nuestros amigos y nos besamos sabiendo la falta que nos hacen. Nuestra relación ya no tenia el picante de la “aventura”, era un placer constante y calmado, cada hombre con dos mujeres y cada mujer con dos maridos y una amante femenina. Un día, tal vez, encontraremos de nuevo a estos amigos o a alguna pareja que se deje querer y nos quiera igual. Adoro a mi Moni, pero estamos “viudos” los dos..

Relato de comunidad Intercambiosschedule 11 min de lectura calendar_today Junio de 2009
Un Final Para Un Comienzo Diferente
Ramón y Claudia nos visitaron con mucho misterio para pasar con nosotros todo el fin de semana. Cuando propusimos alquilar una finca en las cercanías de Armenia o en termales, rechazaron diciendo que preferían quedarse en casa. Como ven, todo comenzaba un poco raro. Llegaron por la mañana y....
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login EntrarA pesar de que yo ya sabia de esta separación, leerla fué durísimo, durante el preludio se sintió el sufrimiento de hacer el amor con tristeza, de sufrir con placer, y al final pues no queda mas que decir. O sí, puedo unirme a la voz de Brisa cuando dice "No llores porque terminó, sonríe porque sucedió" (Por eso me caes bien Brisa, sigue así). Piensa que de no haber sido por ustedes, ellos se hubieran separado y hubieran perdido la oportunidad de vivir una experiencia irrepetible y sublime.