LINDA SUEGRITA
Relato de comunidad Hetero: Infidelidadschedule 17 min de lectura calendar_today Agosto de 2009

LINDA SUEGRITA

La idea de mi novia de ir con sus padres de vacaciones no me gusto nada, pero no tení­a tampoco argumentos para no ir. A mis suegros les habí­an dejado un apartamento cerca de la costa, era una buena ocasión para conocer aquella zona y además gratis. Mi novia se llama Elena y tiene 24 años,....

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La idea de mi novia de ir con sus padres de vacaciones no me gusto nada, pero no tení­a tampoco argumentos para no ir. A mis suegros les habí­an dejado un apartamento cerca de la costa, era una buena ocasión para conocer aquella zona y además gratis. Mi novia se llama Elena y tiene 24 años, yo tengo alguno más y me llamo David, sus padres están bastante bien, se casarón jóvenes, y a mí­ la madre siempre me ha dado mucho morbo, se parece mucho a la hija, con mas curvas y algo mas gordita que ella, me imagino que así­ será Elena cuando sea mayor, se llama Marí­a. Una vez allí­ decidimos alquilar un coche para poder conocer mejor toda la zona, habí­a bastantes playas y muchas calas pequeñas. Cuando llevábamos allí­ solo un dí­a, Elena se empezó a encontrar mal con mucha fiebre, tuvimos que ir al médico y nos dijo que sólo era una gripe, pero que deberí­a estar en cama unos dí­as, que mala suerte, ese dí­a me quede con ella en el apartamento mientras mis suegros iban a la playa y visitaban cosas. Al dí­a siguiente a mi suegro le llaman del trabajo para que acuda inmediatamente porque habí­a surgido un problema. Marí­a se querí­a ir con él, pero la convencieron para que no lo hiciera y disfrutara de las vacaciones. Con lo cual nos quedamos los tres, Elena me dijo que hiciera el favor de acompañar a su madre a la playa y que siguiéramos conociendo sitios, que ella ya se arreglarí­a sola, que no habí­a ningún problema. Tal como dijo, nos fuimos con el coche, estuvimos durante dos dí­as yendo a la playa, comiendo fuera, visitando pueblos. Aunque me sacaba unos cuantos años, me encontraba a gusto con ella, se podí­a hablar de cualquier tema, se reí­a mucho, además me gustaba verla en bañador, a veces hací­a top less cuando í­bamos a playas donde solí­a hacerse. Solí­amos pasar el rato en la playa leyendo, jugando a las cartas, jugando con las raquetas o charlando. El tercer dí­a cuando ya nos habí­amos alejado bastantes kilómetros de donde se encontraba el apartamento, decidimos parar en cuanto nos encontrásemos con una playa o una cala. La primera que encontramos no era muy grande, pero tení­a muy buena pinta y decidimos quedarnos, cuando nos fuimos acercando nos dimos cuenta que era una playa nudista. Por mi parte era la primera vez que estaba en una playa nudista, siempre habí­a tenido ganas de ir alguna, tení­a curiosidad, pero me daba vergüenza porque pensaba que me iba a empalmar en cuanto me desnudara, ver a las tí­as en bolas y encima que me vieran a mí­ me daba mucho morbo. Podemos ir a buscar otra playa si quieres. No te preocupes por mí­ David, podemos ir a aquella esquina, allí­ parece que no hay nadie. De todas formas si quieres desnudarte a mi no me importa, alo mejor me animo yo y me lo quito todo. Yo ya he estado un par de veces en playas nudistas. Bueno, vamos, pero que sepas que yo es la primera vez que vengo a una. Aquellas palabras hicieron que mi polla ya empezara a oprimirme en el bañador, alo mejor tení­a la oportunidad de verla desnuda. Decidí­ de momento pensar en otra cosa, pero cuando desvié la mirada hací­a el resto de la gente que allí­ se encontraba, la cosa no ayudó mucho, no habrí­a mas de 25 personas en la playa pero todas estaban despelotadas, me fije en algunas mujeres que estaban tomando el sol, habí­a de todas las edades, algunas algo mayores, pero otras bastante jóvenes. La vista se me iba a las tetas, a sus culos y a sus coños, algunos bien rasurados, y otros con abundante vello. Me fije en los hombres que estaban por allí­, me llamo la atención que ninguno estaba con su miembro en erección. Yo tení­a mi pene a tope, iba con la toalla cerca del bañador para que no se notara, sólo era yo el raro, pensé. No os he contado que ya hací­a unos cuantos dí­as que no habí­a follado con Elena, desde antes de salir de las vacaciones, tampoco me habí­a masturbado, no por falta de ganas sino que no habí­a tenido un rato libre para hacerlo, así­ que estaba muy caliente en ese momento. Cuando llegamos a un lugar apartado pusimos nuestras toallas en la arena y nos pusimos a tomar el sol un rato. Bueno David, no te atreves a quitarte el bañador. Yo si que me atrevo, lo que ocurre es que los hombres lo tenemos mas difí­cil.. Te refieres a que te puedes empalmar, si es por eso no te preocupes, eso es algo natural, la primera vez suele pasar, luego te acostumbras, de todas formas aunque intentes disimularlo con el bañador ya he notado el bulto que tienes. Por cierto, no voy a decir nada a Elena si eso te preocupa, será un secreto que quede entre nosotros. Me quede un poco azorado, no sabí­a que decir, me daba vergüenza quedarme desnudo delante de mi suegra, me parecí­a que no estaba bien. Por otra parte tení­amos bastante confianza entre nosotros, pero no pensé que me fuera a hablar de esa manera y que emplease ese lenguaje con migo. También pensé que no volverí­a a tener una oportunidad como esta para ver su cuerpo desnudo. De acuerdo, de esto ni una palabra a nadie, me voy a quitar el bañador pero si me lo quito yo también te lo quitas tú. Por mi no hay ningún problema, mira. Se quito la parte de abajo del bikini, que espectáculo, tení­a una buena mata de pelo en el coño, unas caderas anchas, la piel blanca en la zona del bikini, no podí­a dejar de mirarla. Entonces a continuación me deshice mi bañador, tenia la polla totalmente en erección, me tire un poco hacia atrás de la piel para que quedara todo el capullo libre, estaba el capullo inmenso, rojo-violeta intenso, brillante, el frenillo por un lado tirando de él. Mi polla no es muy larga unos 16 cm., pero tiene bastante grosor. Marí­a lo miraba sin ningún disimulo, pero no hizo ningún comentario al respecto. Me parece que como no nos pongamos protección nos vamos a quemar –dijo-. íšntame de crema que luego te doy yo. Estos dí­as ya nos habí­amos estado dando crema pero sólo en la espalda, en esta ocasión aparte de darle la crema me estaba recreando viendo su culo, estaba tumbada boca abajo, yo a un lado de ella, el culo era delicioso, esplendido, unas gotillas de liquido me salí­an por la punta del capullo. Si no te importa dame también un poco en el culo por favor. Yo estaba encantado, el tacto blandito, la piel suave, estuve un buen rato acariciando y masajeando despacito sus nalgas, una de las veces no puede evitar deslizar los dedos por la raja del culo, dio un respingo. Si quieres te doy por delante. Ja, ja, me parece que te esta gustando darme la crema hoy mas que estos dí­as, tranquilo que por delante ya puedo yo. Después fue el turno mí­o, me dio la crema por detrás, en todos los sitios, espalda, piernas, nalgas, culo. Yo seguí­a empalmado, si los movimientos hubieran sido algo mas fuertes me hubiera corrido con el frote con la toalla, me di la vuelta cuando acabo, y siguió dándome la crema por la parte de arriba, yo cerré los ojos, primero me dio los hombros, brazos, pecho y abdomen, luego bajo a los pies, piernas y muslos, y tras unos instantes de duda, me dio en la ingle, y alrededor de la base del pene y de los testí­culos, un estremecimiento me recorrido por todo el cuerpo, no querí­a que parase. En el resto te das tú –me dijo-. Estuvimos un rato tomando el sol, cuando se incorporo vio que yo seguí­a igual. Que pasa, que mi hija te tiene a dieta, ¿no tendré yo nada que ver? Pues las dos cosas, hace unos cuantos dí­as que no hacemos el amor al estar ella con gripe, y verte a ti desnuda tampoco ayuda mucho. No me digas que te excitas con migo, si podrí­a ser tu madre. Pues la verdad es que me pones un montón, me das mucho morbo. Supongo que a ti no te habrá pasado lo mismo al verme a mí­. Me caes bien, no es que seas muy guapo, pero de cuerpo no estas nada mal. De todas formas cuando te daba la crema me has puesto algo cachonda al ver tu pene tan hermoso, tengo que reconocer que hasta tení­a el coño mojado. Pero vamos a dejar de hablar de esto y vamos a darnos un baño haber si nos enfriamos un poco. Nos fuimos al agua, nos pusimos los bañadores, pues habí­a cerca de la playa una pareja en una lancha y nos daba reparo ir en bolas. Estuvimos nadando, ella se canso antes que yo, cuando pare de nadar me fui otra vez a la toalla, ella estaba hablando con la pareja de la lancha. Cuando salió me dijo que la pareja de la lancha parecí­an simpáticos, que la habí­an ofrecido montar en la lancha si querí­amos, yo dije enseguida que si querí­a, pues me gustaba mucho el mar, y no tení­a muchas oportunidades para ir en barcos o lanchas. Cogimos todas las cosas y sin pensarlo nos montamos en la lancha, no era muy grande, apenas tení­amos sitio para estar los cuatro en la parte de atrás, nos comentaron que solí­an venir a menudo a esta playa nudista, pero que preferí­an alejarse un poco de la costa para hacer nudismo porque algunas veces vení­an mirones y así­ estaban mas tranquilos. Él me parecí­a que era de la edad de Marí­a pero su pareja era bastante más joven, la calcule un par o tres años más que yo. El era español se llamaba Carlos y ella era francesa, hablaba muy poco español, se llamaba Nicole. Cuando estuvimos a una distancia considerable de la costa, paró el motor, y fuimos colocando la toallas en la parte de atrás, un poco apelotonados, yo en un extremo al lado de Maria, luego Carlos y después Nicole. Enseguida se despelotaron, Marí­a no lo dudo ni un segundo y también se quito el bikini, yo me tire al agua para nadar un rato, era una gozada nadar allí­, el mar estaba como una balsa y el agua era transparente. Cuando volví­ seguí­an igual. Carlos estaba todo el tiempo hablando con Marí­a, nos contó que Nicole era una amiga, que ninguno tení­a pareja, y que se liaban de vez en cuando. Parecí­a que mi suegra y él se llevaban bien, ella no le quitaba ojo de encima, me fije en su pene, le tení­a bien bronceado, estaba flácido pero aún así­ era bastante grande, él era bastante atractivo, y era muy hablador. Nicole hablaba muy poco, era una chica rubia, guapa, esbelta, cuerpo atlético, muslos firmes, tetas menudas, el vello del pubis rasurado salvo por un pequeño triangulo. Cuando me subí­ a la lancha me quite el bañador, menos mal que al estar en el agua no estaba empalmado. Nicole no se si por encontrarse algo celosa debido a que Carlos le prestaba mas atención a Marí­a empezó a acariciar el cuerpo de Carlos, este seguí­a hablando, pero cuando llego a la altura de la polla se la empezó a acariciar, esta poco a poco fue cambiando de tamaño. Nicole lo estaba haciendo a propósito, quizás para decir que Carlos era para ella o quizás para calentarnos a los demás, el caso es que le cogió la polla con la mano y se la estuvo meneando hasta que alcanzó su máximo tamaño, tras lo cual, paro y riéndose se quedo mirando a Marí­a y a mí­ a ver que reacción tení­amos. La reacción mí­a fue que me empalme de inmediato, estaba al máximo, aunque ahora mi polla me parecí­a pequeña al lado de la de él. Perdonar a Nicole, pero siempre esta jugando, es un poco exhibicionista, la gusta que la miren y calentar al personal. A mi no me importaba nada que jugara, sin embargo pensaba que Marí­a estarí­a pasándolo mal. Sin embargo estaba equivocado, no estaba nada tensa, creo que hasta le gustaba.- dijo- en absoluto os cortéis por mí­, es más me gusta veros, lo siento por David, el pobre lleva hoy un calentón tremendo. –me puse rojo porque los tres se reí­an mirando el estado de mi polla. Nicole, dijo algo en francés que no entendimos, y Carlos tradujo, -dice que si necesitas desahogarte que lo hagas, que te masturbes, que no vamos a decirte nada-. Pues claro que tení­a unas ganas enormes de hacerme una paja, pero es que delante habí­a unos desconocidos y para remarte mi suegra. Los tres parecí­an esperar a ver que contestaba o que hací­a. Ganas, tengo muchas, pero me da mucho corte. Si es por mí­, me doy la vuelta, -dijo Marí­a- Tiene razón el chico –dijo Carlos- pero se me ocurre una idea mejor, si nos ve a nosotros puede que le dé menos corte. Entonces sin esperar a que yo respondiera Carlos se tumbo en la toalla y cogió la mano de Nicole llevándosela hasta su pene, esta entendió lo que querí­a y empezó a masturbarle, después de darle unos pocos meneos, acerco sus labios a la punta de su capullo, estuvo acariciándole con los labios y a continuación con la lengua empezó a lamérsela desde abajo hasta arriba, mientras que con una mano le sujetaba la verga con la otra le agarraba los testí­culos. Cuando la tení­a bien lubricada de saliva se la metió en la boca, no se la metí­a entera debido al gran tamaño de esta, y empezó a hacerle una mamada increí­ble. Yo ya no aguantaba mas y me empecé a hacer una paja, lo hací­a despacio, poco a poco la mano subí­a y bajaba tocándome el capullo inflamado para que la sensación fuera mas intensa, querí­a que durara porque este espectáculo no lo habrí­a tenido ni en los mejores sueños, no se si me excitaba mas la mamada de Nicole o ver a mi suegra desnuda mirando como me pajeaba, al cuarto movimiento grandes borbotones de semen salí­an disparados, me incorpore un poco y unos cuantos chorros fueron a caer en las piernas de mi suegra que es la que tení­a mas cerca, salió mucha cantidad. Cuando terminé me quedé relajado, Nicole al ver que ya me habí­a corrido paró de chupar la polla de Carlos. Ves como no ha sido tan difí­cil.-dijo Marí­a al tiempo que se limpiaba las piernas de semen- ahora estarás mas relajado y a gusto. Entonces nos metimos al agua los cuatros, estuvimos saltando al agua y nadando un buen rato. De regreso a la lancha, Carlos saco algo de comer, y unas cervezas, cuando terminamos saco una botella de ron y estuvimos tomando chupitos y hablando bastante tiempo, hasta que la botella de ron se terminó. Que hacemos ahora, -dijo Nicole en español con mucha dificultad- a mí­ me apetece echar un polvo. A mi también –dijo Carlos- pero podrí­amos participar todos. Oye Carlos, -dijo Marí­a- ¿no nos habréis invitado a venir con vosotros para excitaros a nuestra costa? Pues la verdad es que sí­, nos pone cachondos que nos miren mientras follamos, o participar todos en una orgí­a pero si os sentí­s mal os acercamos a la costa ahora mismo. Como he dicho antes a mi me da igual, siempre habí­a tenido la fantasí­a de que ocurriera una situación de este tipo, pero no se lo podí­a decir a mi marido, no quiero ni imaginar como se pondrí­a, dirí­a que soy una guarra o una puta. Marí­a me miraba a mí­, como pidiéndome su consentimiento, ella tení­a marido y yo novia que encima era su hija. Yo no voy a decir nada a Elena ni a tu marido si es lo que te preocupa, por mi haz lo que quieras. Os tengo que decir, que antes cuando David se ha hecho la paja y Nicole masturbaba a Carlos, estaba muy cachonda, pero no me atreví­a a decir nada. Entonces Carlos se acercó al lado de mi suegra y la comenzó a besar e la boca, mientras que con las manos la tocaba los dos pezones mucho mas grandes que los de Nicole. Mi suegra se dejaba hacer, mientras que intentaba cogerle la polla con la mano, una vez que la tuvo la moví­a con una maestrí­a que no hubiera imaginado. Nicole con una mano se acariciaba el clí­toris mientras que con la otra se metí­a un par de dedos en el coño. Me hizo una seña para que me acercara a ella. Por mi parte, mi polla otra vez apuntaba hacia el cielo, me acerque a Nicole, me tumbe en su toalla boca arriba, ella se sentó encima de mí­, cogió la polla y se la metió poco a poco, al principio me empezó a cabalgar con suavidad pero a medida que se iba acercando su orgasmo ya lo hací­a salvajemente. No tardo mucho en retorcerse de placer dando gritos, cuando termino yo aún no me habí­a corrido, se aparto de mi y me cogió la polla para metérsela en la boca, me estaba haciendo una mamada de campeonato, no tarde mucho en correrme, toda mi leche fue a parar a su boca, ella seguí­a chupándola al tiempo que se la iba tragando. Cuando me incorporé miré a mi derecha, Carlos estaba encima de Marí­a, se la estaba follando con su gran polla, ella gemí­a, -más, mas, mas... métemela toda- decí­a, entonces el embestí­a cada vez con mas fuerza, -ahhhh, ahhhhh, ahhhh.. mmmmmm.....ella se estaba corriendo- a los pocos segundos él la inundo de semen y dejo de bombear, quedando un rato parado encima de ella. De vuelta al apartamento no comentamos nada, demasiadas emociones para un sólo dí­a, dijimos a Elena que habí­amos conocido a una pareja que nos habí­a llevado a dar una vuelta por el mar con su lancha y ella estaba tan contenta de que al menos nosotros nos lo estuviéramos pasando bien. Al dí­a siguiente, los primeros pensamientos que tuve es la imagen de mi suegra gimiendo con la polla de Carlos en su peludo Coño. No me lo quitaba de la cabeza, me gustarí­a haber sido yo el que estuviera en ese lugar. Elena ya habí­a mejorado mucho, se quedarí­a un dí­a más en el apartamento, quizás fuera el último dí­a que tendrí­a la ocasión para intentar algo con Marí­a. Cogimos el coche y cambiamos de ruta como siempre hací­amos, esta vez no encontré ninguna cala nudista, que era lo que me apetecí­a, así­ que fuimos a una playa que también estaba bien, era bastante grande, habí­a unos hoteles cerca, con lo cual estaba bastante concurrido. Hoy no hago nada pensé. Estuvimos bañándonos, tomando el sol y también nos dimos crema, pero claro, con los bañadores puestos. Podí­amos alquilar un patinete, -dijo Marí­a- Por mi sí­, así­ hacemos un poco de ejercicio, -los patinetes son de esos que van por el agua y para que avance hay que ir dando pedales- Tuvimos que alquilar uno que era para 6 personas porque los pequeños estaban todos ocupados. íbamos charlando mientras pedaleábamos, al final sacamos el tema del dí­a anterior, no habí­amos comentado nada hasta entonces, ella estaba avergonzada, pero reconoció que la experiencia fue muy excitante y con mucho morbo, que cuando se estaba corriendo con Carlos encima, me vio que la estaba mirando y que eso la puso a mil. Llegamos a una zona que nos pareció bastante alejada de la orilla. Como el patinete tení­a capacidad para mas personas, atrás podí­amos tumbarnos los dos aunque estuviéramos algo apretados y al estar entre los asientos no nos podí­an ver. Entonces la sugerí­ que podí­amos tomar el sol desnudos como ayer. Vaya pájaro estas hecho, tu lo que quieres es volver a verme desnuda. Pues la verdad es que sí­, alo mejor no tengo otra oportunidad para hacerlo. Esta bien. Se fue a la parte de atrás y se quedo otra vez en bolas, cada vez me poní­a más cardiaco aquel cuerpo. Hice yo lo mismo, pero ya no me daba vergüenza enseñarla otra vez el miembro empalmado. Era la oportunidad que tení­a y no la querí­a desaprovechar, nos tumbamos a tomar el sol, pero al poco tiempo con la mano la acaricie una teta, no tení­a nada que perder, si decí­a que no pues nada, pero no dijo nada así­ que toque los pezones masajeándoles, ella a su vez con su mano busco mi polla, -me estaba masturbando mi suegra- luego baje a su peludo coño, acaricie su vulva que ya se encontraba bien lubricada, estuvimos así­ un buen rato. Me incorporé y me senté encima de ella la seguí­ tocando las tetas con ambas manos, ella con los ojos cerrados solo decí­a –mmmmm- Me la querí­a follar pero querí­a recrearme más con ella, la bese en los labios, en las mejillas, en la oreja, fui bajando, los pezones, me separe de ella para poder bajar hasta su coñito peludo, le comí­ el coño, tení­a un olor intenso a hembra, delicioso, lamí­a sus jugos, que delicia. Le hice dar la vuelta querí­a también comerme su culo, -que pedazo culo-. Separe un poco las nalgas y también me entretuve con mi lengua en su año. Ella seguí­a gimiendo. Ahí­, mmmmm.. follame ya por favor, no aguanto mas, Según estaba boca abajo, me tumbe encima de ella, me cogió el pene con su mano y lo guió hasta la apertura de su vagina. Te voy a follar, te la voy a meter toda, enterita, llevaba esperando esto mucho tiempo. Calla y hazlo ya, follame de una vez, que no puedo mas, eres un cabrón. Y tú un poco putita. Ya se la metí­a y sacaba, Ahhhhh, Ahhhhh, Ahhhhhh, con cada movimiento aplastaba mi cuerpo contra su culo, este temblaba, era delicioso, me recreaba, no querí­a que eso acabara. Ella gemí­a, uh uh uh uh, alzó su culo hací­a arriba, se estaba corriendo. Yo ya estaba a punto, querí­a que durase más pero no podí­a, que gusto, me iba a correr, apreté con mas fuerza, -ya, ya ya...- unos espasmos me recorrieron todo el cuerpo, chorros de semen iban saliendo de mi dilatada polla, -mmmmm..seguí­ apretando hasta que salió la última gota-. Estaba con el corazón a mil, tuve que descansar un rato encima de ella hasta que este volvió a bajar de revoluciones. Nos dimos un baño para limpiarnos y enseguida nos dirigimos a la playa pues ya se habí­a pasado la hora del alquiler. Por el camino me dijo que esto habí­a sido la primera y la última vez, que cuando llegásemos a la orilla, ni una palabra en la vida del tema.

— etralo

23 de agosto de 2009

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etralo

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Comentarios

1 comentario

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  • krozty
    krozty · 8 de ago de 2009

    MUy Bueno me imagino las nalgas de su suegra ami me encantan las mujeres mayoresss que envidia ...... muy buena historia

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