SWINGER....DEPRAVADA Y PUTA !!!!
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SWINGER....DEPRAVADA Y PUTA !!!!

Hola amigos y amigas, soy ALESHKA (nombre árabe que significa “pura como gota de rocí­o”), de mí­ les cuento que disfruto ser sumisa y buena amante, además de delicada y complaciente, pues con gusto aprendí­, que el mayor placer se consigue dando placer; estoy súper enamorada y en....

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Hola amigos y amigas, soy ALESHKA (nombre árabe que significa “pura como gota de rocí­o”), de mí­ les cuento que disfruto ser sumisa y buena amante, además de delicada y complaciente, pues con gusto aprendí­, que el mayor placer se consigue dando placer; estoy súper enamorada y en unión libre hace 17 años, soy SWINGER hace 6 años gracias a la inteligencia de mi marido y estoy gozándolo al máximo, como debe ser, sin pudor ni remordimiento alguno, pues el sexo, el erotismo y la lujuria, son inherentes al ser humano y el disfrutarlos con madurez y responsabilidad enriquece la vida en pareja. La casi fatal aventurilla que les voy a compartir, la viví­ y me la gocé, con mi marido y un amigo, en marzo de este año, esta historia ya la habí­a contado en Guí­a, pero cuando reestructuraron la página desapareció, por eso hoy, a petición de muchí­simas personas, vuelvo a publicarla, BESOS A TODA ESTA HERMOSA Y LIBERADA COFRADIA. En un Centro Comercial me encontré a Manuel, atractivo pero misterioso personaje a quién mi marido y yo habí­amos conocido, junto a su esposa, en un paseo Swinger a una finca de tierra caliente y a donde fuimos invitados por amigos comunes (en mi perfil de Guí­a hay algunas fotos mí­as en ese paseo). Fue un paseo maravilloso con excelentes anfitriones, deliciosa compañí­a, buena mesa, buena música, abundante licor y sexo sin tapujos, eso sí­, todo dentro de un marco de respeto y sana participación, con un hermoso y deslumbrante paisaje campestre como fondo. Ese dí­a en el Centro Comercial, Manuel, que es un hombre de estatura corriente, cuerpo normal, tez blanca, cabello castaño claro y de ojos verdes enmarcados por un rostro de facciones varoniles que inspiran confianza, iba vestido muy deportivamente, pero de chaqueta y corbata, su madurez (45 años) y su seguridad en sí­ mismo, lo hacen un hombre muy atractivo, sin ser bello. Yo estaba vestida con una minifalda azul de jean y una blusa de seda blanca, esa tarde me sentí­a especialmente sexy y tení­a ganas de coquetear, tanto así­, que al salir del apartamento rumbo al Centro Comercial, me habí­a acomodado el brassier por debajo de los pezones para sentir el roce de la blusa en ellos, situación que me excitaba y me hací­a sentir libre y provocativa. Luego del saludo protocolario y de preguntarme él por mí­ marido y yo por su esposa, Manuel me invito a tomar algo, de inmediato, mi intuición y experiencia alertaron mis sentidos eróticos, mis pezones, resaltados por la posición del brassier se endurecieron y se marcaron en la blusa, mi estomago empezó a cosquillear y mi coñito tuvo una contracción de deseo; Tal vez era su voz, grave y varonil, tal vez su educación, tal vez sus facciones masculinas, pero lo que menos mire fue su cuerpo y su entrepierna y sin embargo el tipo me gustaba, desde el paseo me gustó, aunque ese dí­a con él no tuve sexo, pero habí­a algo que me hacia presentir un desconocido placer y entonces??? PUES NO DUDE EN ACEPTAR. Transcurrió hora y media en una tabernita a media luz en el Centro Comercial, charlamos de todo un poco, Manuel tiene chispa para el humor, me tenia encantada y lo que empezó con un refresco, termino con Roncito y Coca Cola que siempre me pone “calientita”. Aproveche una visita al baño para llamar a mí­ marido que estaba en el apartamento, haciendo unos arreglos caseros (alguien tiene que trabajar en este paí­s), le conté lo que estaba haciendo y con quien y el porqué de mi demora; el muy alcahueta soltó la carcajada y me dio este consejo: Mi Amor, si te gusta disfrútalo, no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy, si se dan las cosas y te sientes bien, vete con él para un motel o donde te invite y por mí­ no te preocupes, de todas maneras cualquier cosa me avisas. ESPECTACULAR!!! Ese es mi hombre, lo que sea por verme feliz y a mí­ que me han dicho, no habí­a tiempo que perder, regrese a la mesa con ganas de todo. La charla, los roncitos, el ambiente y la disposición hicieron su efecto, Manuel por fin se atrevió y me besó, fue un beso largo, profundo, lleno de deseo, su lengua se enredó con la mí­a, le correspondí­ con pasión y la más sublime excitación, y tal vez sin darme cuenta, tal vez por instinto, coloque mi mano sobre su sexo y lo sentí­ duro, palpitante, arrogante; Fue un momento intimo, hermoso, sensual, suavemente lo apreté por encima de su pantalón, el gimió y empezó a acariciar mis piernas y poco a poco subió a mi coñito que ya estaba húmedo, deseoso de caricias; No aguantó más, con palabras entrecortadas y llenas de ternura me rogó que nos fuéramos a un lugar más apropiado, yo caliente como estaba, con permiso de mi hombre, con gusto por la aventura y encantada con Manuel, PUES CLARO QUE LE DIJE QUE SIIIIIII. En su Camioneta, el trayecto hasta el Motel fue en silencio, las palabras sobran cuando los hechos hablan, yo soy SWINGER, pero en ese momento también me consideraba depravada y puta por lo que estaba haciendo, sin que mi marido estuviera presente, extrañamente me sentí­a delicioso, transportada, feliz, mi mano siempre permaneció sobre su verga que a través del pantalón se notaba abultada, erecta, desafiante, se la apretaba suavecito, una y otra vez y él, solo suspiraba. Al ingresar a la habitación, solo atiné a decir que necesitaba un duchazo, el sonrió y comprensivamente aceptó, ya en el baño, llamé nuevamente a mí­ marido y le conté en lo que estaba; con voz ronca por la excitación, los celos y la adrenalina, mi hombre me pidió que antes de ingresar a la habitación, dejara el celular encendido y con la llamada activa, porque querí­a escuchar todo lo que sucediera entre Manuel y yo; por un momento quede asombrada, no se me habí­a ocurrido, pero rápidamente mi mente lo asimiló, un ramalazo de lujuria y perversión recorrió mi cuerpo, entendí­ que serí­a diabólicamente excitante, sofisticadamente depravado; está bien le dije, tu sabes que por más sexo que me dé otro hombre yo solo te amo a ti, porque con tu amor sin egoí­smo, me has hecho adorarte y entender, que tu placer, simplemente hace parte de mí­ placer, gracias amor mí­o y disfruta estos momentos que yo haré lo mismo. Saber que mi marido estaba escuchando me puso a mil, era fantástico, era perverso, era genial y Manuel no lo sabí­a, luego de ducharme regrese en toalla a la habitación; Manuel, vestido todaví­a me dio un beso y se dirigió al baño, cuando sentí­ el sonido de la ducha, aproveché para colocar disimuladamente sobre la mesita de noche el celular encendido con la llamada activa a mí­ marido, suavemente le musite un te amo y él me respondió con un sonoro beso, no hubo tiempo para más. Manuel regreso también en toalla, se le notaba una gran erección, en la mano traí­a su corbata que dejo en la orilla de la cama, se acercó, me abrazó y me besó, las toallas cayeron, cogí­ su verga, dura, palpitante, normal sin ser grande, pero es hermosa, bien hecha, pulcra y brillante; lamiendo su cuello, su pecho, sus tetillas su abdomen, poco a poco me arrodille, introduje su pene en mi boca y golosamente disfruté...disfruté mamándolo..y disfruté lamiéndolo..y disfruté cogiéndolo, mamar y lamer me encanta, me calienta, me saca lo puta que llevo adentro, es fascinante, una verga en mi boca es una consentida, me siento la más sumisa esclava sexual, una geisha complaciente, la más regalada de las putas.... El gemí­a y suspiraba mientras tomaba suavemente mi cabeza tratando que no me retirara, lamí­ suavemente sus testí­culos, con mis manos acaricie sus nalgas y su ano, besé y lamí­ sus muslos, lamí­ sus piernas y llegue a sus pies, mordisquee y succioné sus dedos hasta que él ya no pudo aguantar y con delicadeza me retiró y entonces volví­ a chupar su verga, con ganas, con deleite, con pasión, pero siempre arrodillada frente a él, haciéndole saber que en ese instante él era mi amo y yo su esclava, que él supiera que sus deseos serian cumplidos, porque siempre me someto incondicionalmente a un hombre que tenga el falo duro, erecto, respetable y así­, complaciendo a Manuel, también complací­a a mi marido que lo escuchaba gemir y por supuesto me complací­a yo; en ese momento sentí­ en mi lengua el erótico sabor de su lubricación, preludio de la leche que ya vení­a y que me dispuse a disfrutar, hasta que él, a punto de venirse, me retiró; me levantó y con suavidad me empujó a la cama, nos besamos, fue un beso húmedo, profundo y cómplice, luego acarició y chupó mis tetas, lamió mi coñito, metió su lengua en mi culito, mientras yo suspiraba de placer, cada vez mas arrecha, más caliente, mas excitada, MAS y MAS y MAS PUTAAAA.. y él hay, orgulloso e indomable con su verga tiesa, brillante y palpitante. . Continuamos con un 69 de leyenda, él encima y yo debajo y viceversa y de lado ó como fuera, el chupó y lamió con desespero mi coñito y también mi culito apretadito, lo gozó penetrándolo con la punta de su lengua y con sus dedos, suavemente, con ternura, como me gusta, era delicioso; Yo le correspondí­ metiéndome su hermosa verga en la boca, dulcemente se la mamaba, la lamia, la disfrutaba mientras con mis manos acariciaba sus testí­culos y pasaba mis deditos acariciadores por su ano, sentí­ como le gustaba, el se retorcí­a de placer y de deseo y por eso, para complacerlo aún más, deslice mi lengua por su perineo buscándole el culo y me dedique a lamérselo y a besárselo, a tratar de penetrarlo dándole puntaditas con mi lengua y a sentir como su esfí­nter palpitaba y trataba de abrirse en contra de su voluntad, produciéndole a él un placer inmenso y a mí­ llenándome de lujuria; entonces, excitada como estaba, volví­ a su verga y le di mi regalo inolvidable: una fabulosa y vibrante mamada, me metí­ su verga hasta las amí­gdalas, inicie un fuerte sonido gutural y así­, mis cuerdas vocales le obsequiaron la más erótica y placentera vibración que una verga pueda sentir, en una boquita pervertida, querendona y complaciente como la mí­a. El enloqueció y casi que lloraba de gusto, de lujuria y de deseo, nuevamente a punto de venirse me retiró, sus ojos brillaban de placer, su verga erecta tení­a un suave movimiento pendular, producto de la retención de la leche que ya tení­a en la punta, con voz sibilante me suplico que me dejara penetrar, sin pensarlo dos veces tome un condón, lo prepare, lo introduje en mi boca y procedí­ a colocárselo en la verga con otra chupada espectacular, luego me subí­ sobre él y me introduje su duro miembro, no pude evitarlo, al sentirlo entrar lancé un grito estentóreo de placer bestial, ya era hora de sentir esa verga dentro de mí­, se sentí­a caliente, fantástica, inmensa, él empezó a moverse rí­tmicamente y yo también, pero querí­amos y necesitábamos contener nuestros orgasmos, es genial aguantarse y dejar que lentamente el placer aumente, hasta llegar a ese ansiado instante del no retorno. De pronto, el tomó la corbata que habí­a dejado a la orilla de la cama, le desbarato el nudo y la colocó alrededor de su cuello, extrañamente me pidió que apretara como si quisiera ahorcarlo, accedí­ haciéndolo poco a poco, descubrí­ que cada que apretaba, sentí­a un extraño movimiento de su miembro en mi coñito, era como si esa polla se hinchara y deshinchara, era inigualable el placer que yo sentí­a y se notaba que él también, me cogí­a las tetas, las nalgas y suplicaba que apretara más su garganta, al apretar más fuerte sentí­a más tiesa y grande su verga, sus ojos se desorbitaban, casi no podí­a modular palabras y yo asustada lo soltaba, pero entonces, él enfurecido me decí­a: Aprieta más...más...puta.... Ramera..zorra..perra malparida..cachona hijueputa...vas a sentir el mejor polvo de tu vidaaaa....para que le cuentes al cabrón de tu marido..te voy a volver mi moza..mí­ esclava..aprieta más por favor.. y yo cada vez más excitada por su pene, su manoseo, sus insultos y sus ruegos, morbosamente apretaba y apretaba y sentí­a como si mi coñito fuera a reventar de placer, totalmente complacido con ese tronco de carne que era su verga crecida..... Y así­, en medio de esa frenética arrechera, empezamos a perder la noción de la realidad, yo me sentí­a en las cumbres del éxtasis sexual y por lo que vi y sentí­, él ni se diga, pero querí­amos sentir más y más placer en ese maquiavélico apriete y afloje, apriete y afloje de la corbata en su cuello, combinado con un acelerado movimiento de caderas, manoseo intimo y palabras soeces de todo calibre, que retumbaban en la habitación, llevándonos a la lujuria sin freno y a la depravación total...... ENTONCES... PASÓ....yo apreté y apreté su garganta con la corbata, hasta que sentí­ unos espasmos increí­bles en su verga y fui llegando, ya sin control, a un enloquecedor y alucinante orgasmo, tení­a mis ojos cerrados, disfrutaba las oleadas de placer que se hací­an infinitas, mi cuerpo se arqueaba y convulsionaba al ritmo infernal y lujurioso de esa polla eyaculando leche, una verga que parecí­a inmortal y que se negaba a quedarse quieta, sentí­a mis jugos escurriendo por mis piernas..mi culito se abrí­a y cerraba añorando el miembro de otro macho más....mi corazón latí­a desaforado..mis pezones erectos me dolí­an de gusto..nunca pude controlar mis gemidos y gritos de puta en celo....pero como todo lo bueno es breve, con un suspiro de placer total al fin me relaje, solté la corbata y abrí­ los ojos........ MI GRITO FUE ATERRADOR... Manuel yací­a amoratado, con los ojos a punto de salirse de las orbitas, su cuello lucia una marca entre grisácea y rojiza, respiraba con dificultad, trate de llamar a recepción para pedir un medico, pero él, con un leve movimiento de la mano me lo impidió y sonriendo me solicito calma, le traje agua y poco a poco se recuperó, faltó muy poco para un accidente fatal, pero fue algo inolvidable, noté que tení­a el condón roto, la presión de su leche lo rompió, yo estaba inundada de semen, no me importó, no era hora de preocuparse, a lo hecho pecho, nos abrazamos, Manuel es todo ternura, hermoso, nos reí­mos del susto y nos prometimos otro encuentro, ojalá fascinante como el que habí­amos gozado; disimuladamente mire el celular, estaba apagado, baterí­a agotada, y mi marido? Lo encontré en el apartamento hecho una furia, la baterí­a se agotó justo cuando empezó lo de la corbata, se perdió lo mejor, pero lo que escuchó y lo que se imaginó, lo tení­a supremamente excitado, hicimos el amor como nunca y luego, para terminar y a petición mí­a, me poseyó tiernamente por el culito, yo lo necesitaba, me gusta dárselo, su verga es deliciosa y mientras me penetraba lleno de amor y pasión yo me masturbaba pensando en Manuel y en lo fantástico y erótico que serí­a disfrutarlos juntos, el amor es el amor y MI HOMBRE ES MI HOMBRE Y LO AMO CON LOCURA y desde ese dí­a, cuando salgo sola, siempre está pendiente que no se me olvide llevar, baterí­a recargada y condones finos.

— aleshka

17 de noviembre de 2009

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