Toco Comenzo Con Un Juego
Relato de comunidad Jovencitasschedule 4 min de lectura calendar_today Noviembre de 2009

Toco Comenzo Con Un Juego

mi hermana y yo éramos unos adolescentes apenas, viví­amos con mi madre. Mi papa se habí­a ido hacia unos meses de la casa y todo era un despelote. Mi madre lloraba todo el dí­a y mi hermana y yo nos ocupábamos de ir al colegio, hacer los mandados y consolar a mama. Ninguna salida, aquellos....

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Contenido adulto. Este relato fue escrito por un miembro de la comunidad. Léelo solo si tienes 18+ y mente abierta.

mi hermana y yo éramos unos adolescentes apenas, viví­amos con mi madre. Mi papa se habí­a ido hacia unos meses de la casa y todo era un despelote. Mi madre lloraba todo el dí­a y mi hermana y yo nos ocupábamos de ir al colegio, hacer los mandados y consolar a mama. Ninguna salida, aquellos eran otros tiempos. Una tarde de verano hacia mucho calor, como siempre en mi ciudad, casi 38 grados y mi madre nos metió en la bañera a refrescarnos. Nadie pensó en ponerse traje de baño así­ que yo en calzoncillos y mi hermana en bombachita y una remerita. Empezamos a jugar inocentemente con el agua y note que a mi hermanita se le habí­a mojado la remera y se le notaban los incipientes pechitos que estaban aflorando. Eran dos bultitos con una puntita casi imperceptible pero perfectamente reconocibles a través de su remera pegada al cuerpo. Sentí­ un calorcito en mi pene y note como se iba parando tanto que hasta casi me dolí­a. No niego que yo ya me habí­a estado pajeando a medias, digo a medias porque casi ni eyaculaba completamente, mis orgasmos comenzaban con un dolorcito hermoso que crecí­a y acababa un lí­quido transparente que no saltaba, simplemente salí­a. Ante el dolor que les conté me causaba mi erección corrí­ mi calzoncillo y libere mi pija. La bañera estaba llena de agua y por eso mi hermana no lo noto. No lo noto... es cierto pero la sintió dado que jugando con sus pies de pronto me apoyo uno en el miembro. Primero saco rápido su pie y me miro y me pregunto que me pasaba y que tení­a allí­. Allí­ empezó todo, jugando, ella me apoyaba su pie yo lo agarraba y me frotaba en el, todo termino ese dí­a cuando mi mama ingreso al baño con los toallones. A partir de ese momento mi hermana y yo nos mirábamos diferente, creo hoy que ella hasta me seducí­a tratando de descubrir lo que ella misma sentí­a, no dejaba de abrazarme, buscaba mi proximidad y a veces lo hacia sin ningún recato lo que me poní­a muy nervioso por la presencia de mi madre. Se dio que mi mama salió a efectuar unos cobros de los alquileres de los que viví­amos y mi hermana y yo quedamos solos en la casa. Yo me puse a ver un programa de televisión en donde un medico revisaba a una mujer y mi hermana se puso en el sillón del living a mi lado y empezó a preguntarme cosas... porque hace esto, porque aquello mientras el medico del programa seguí­a revisando a su paciente y yo a calentarme. De allí­ a empezar a "revisarnos" jugando al doctor fue un paso inminente e irreversible. Yo le escuchaba los latidos de su corazón, para eso habí­a abierto su blusa y dejando expuesto esos hermosos pechitos. Mis dedos al simular revisarla a veces pasaban sobre ellos y ella cerraba los ojos mientras yo percibí­a un temblor. Eso me motivo para seguir haciéndolo cada vez más directamente. Ya no era revisarnos, todo sin darnos cuenta pasaron a ser caricias, que no niego me calentaban y a ella le encantaban. Yo me saque mi remera y mi pantalón y ella la blusa y la pollera, yo en calzoncillos, apresando nuevamente mi verga ya en plena erección y ella en bombacha riéndose de mi bulto. Demás esta decir que empezamos a explorar nuestros cuerpos y ella allí­ aprendió a masturbarme y yo a acariciarla. Créanme que nos gusto tanto el juego que cada vez que estábamos solos en casa, que eran muchas, solo pensábamos en tocarnos e inventar nuevas caricias. Un dí­a, sin saber que lo motivo, ella me dio un beso en el glande, una corriente eléctrica corrió por mi cuerpo y me paralizo dejándome expectante, ella solita sin que yo le diga nada noto mi placer y morbosamente comenzó a besarme todo mi pene hasta que de un solo movimiento se introdujo todo mi glande en la boca. Yo estaba a mil... tenia una erección total y ella empezó a mamármela, tomándola con su mano introduciéndola un poco en su boca y sacándola con un claro movimiento de paja... yo acabe como nunca, un chorro salto de mi miembro que le mojo el cabello. A partir de ese momento ese era mi placer y el de ella porque me lo pedí­a, le gustaba verme acabar. Yo la acariciaba le besaba los pechitos y ella se poní­a colorada y aceleraba su respiración y con mi mano le acariciaba su conchita. Creo... no estoy totalmente convencido que en algún momento tuvo un orgasmo o algo parecido por que siempre me pedí­a que haga lo mismo. Jamás hicimos el amor, simplemente nos acariciábamos hasta quedar exhaustos. Este juego duro varios años hasta que conocí­ el sexo de verdad con una vecina. Jamás hablamos del tema, jamás hablábamos mientras nos acariciábamos, solo sentí­amos las caricias y las buscábamos. Ella tuvo sus experiencias, yo las mí­as pero hay algo que quedo muy dentro de mi y no dudo de ella también y es el hecho de haber vivido los momentos mas eróticos de nuestras vidas. Inocentemente todo comenzó jugando al doctor

— jomacafu2004

25 de noviembre de 2009

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jomacafu2004

Escrito por

Soy hombre heterosexual

Comentarios

2 comentarios

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  • renehincapie
    renehincapie · 1 de nov de 2022

    Ojalá sea real y ahora de adultos busquen coger

  • carlomagno64
    carlomagno64 · 11 de nov de 2009

    este relato es copiado de otra pagina

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