LA LLAMADA
Relato de comunidad Hetero: Infidelidadschedule 6 min de lectura calendar_today Diciembre de 2009

LA LLAMADA

LA LLAMADA -Amor....y ....¿cuando regresas?, preguntó Lorena a su marido, mientras se pasaba una mano por su rizado cabello. - Pasado mañana, cielo, tengo muchas ganas de verte mi amor. - Pablo...te echo mucho de menos. - Luego, dentro de un rato te vuelvo a llamar ¿vale? - Hasta luego mi vida....

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LA LLAMADA -Amor....y ....¿cuando regresas?, preguntó Lorena a su marido, mientras se pasaba una mano por su rizado cabello. - Pasado mañana, cielo, tengo muchas ganas de verte mi amor. - Pablo...te echo mucho de menos. - Luego, dentro de un rato te vuelvo a llamar ¿vale? - Hasta luego mi vida -Adiós amor Cuando Lorena colgó el teléfono se desperezó en su cama, Pablo la habí­a despertado, tenia la maní­a, cuando estaba de viaje, de despertarla siempre a la misma hora. Se dio media vuelta en la cama, estiró su brazo, esperando encontrar un cuerpo en el lado de su marido, así­ era, su mano topó con una espalda fuerte, musculosa, un pelo negro largo, liso, un culo bien formado, pequeño, firme, no podí­a dejar de admirar a Carlos, su amante, tenia un fí­sico perfecto, la cabeza vací­a, y follaba como nadie, tal y como le gustaban los hombres a Lorena, para mantener buenas conversaciones ya tenia a Pablo, su esposo. -Cariño..... -mmmmmm -Despierta cielo.... -mmmmmm, que hora es? - Las 7 -Joder! Que pesado es tu marido nena. Carlos se dio media vuelta, y besó a Lorena en los labios, largamente. -Que buena estas.....-Posó su mano en uno de los pechos de la mujer, acarició suavemente el pezón, hasta que consiguió ponerlo duro. - Que haces?- Dijo Lorena con una sonrisa pí­cara, y notando como su sexo se humedecí­a por enésima vez esa noche. - Nada.....solo quiero tocarte un pecho...puedo? - Hummmm, no sé, te dejo solo si también pasas tu lengua por el. Lorena se acomodó en la cama, se puso boca arriba, para facilitarle la tarea a Carlos El se apoyo en uno de sus brazos, agarro suavemente el pecho de su amante y empezó a lamerlo. -Así­ le gusta a la señora? - Si...ahora quiero que mames de mi pezón Le encantaba mamar de los pechos de Lorena, tení­an un sabor especial, se lo puso en la boca y empezó a succionar de el. -Ahhh! Dios que bueno....ven, mira, baja tu mano hasta mi coño...verás que mojada estoy. Carlos bajó su mano, primero por su estomago, firme, duro, plano, hasta llegar a su sexo, lo abrió con dos dedos, estaba mojado, empapado. Tocó cuidadosamente el sexo, masturbándola lentamente, masajeándole el clí­toris suave, despacio, dándole ligeros golpecitos en su carne. -Cariño...si sigues así­ me voy a correr enseguida... - Y no quieres? - mmmmm!!! Ahhh , prefiero...ahhhh ....esperar un poco. - Pues lo siento cielo...te vas a correr cuando yo te diga. Carlos bajó hasta el sexo de su amante, encajó su boca entre las piernas de ella, y empezó a chupar su clí­toris, lamiendo todo su coñito de arriba abajo, dando largos lengüetazas en su vulva, metiendo la lengua en su agujerito, despacio primero, después mas rápido, como si fuera un pene ardiente intentando horadar su sexo. Le encantaba comerle el coño a esa mujer, siempre encontraba la respuesta que el esperaba a sus estí­mulos, le encantaba cuando ella estaba loca de excitación y le agarraba los cabellos, dirigiendo con sus movimientos su boca. Paró de repente de comerle el coño, miró la cara de su amante, estaba como expectante, nerviosa, medio enfadada por aquel repentino parón. - Dios, estaba apunto de correrme...por que paras? -Quiero follarte, como no lo haga ahora, me va a explotar la polla - Siiiiii, follame, quiero sentir tu polla dentro de mi coño, quiero correrme ya, que te corras conmigo. Carlos se tumbó en la cama, Lorena se montó sobre el, encajando sus dos sexos perfectamente, ella inició movimientos de caderas, delante y atrás, rozando su clí­toris con el vello púbico de su amante, mientras se tiraba de los pezones, le volví­a loca estar encima de el, sentir su polla como le taladraba el sexo. Ella se tumbó un poco más encima de el, para mover con mayor facilidad su culito, arriba y abajo, querí­a notar como las paredes de su sexo vibraban al contacto de la verga de su amante. - Nena...estoy apunto de correrme, déjame que te toque las tetas. Carlos se humedeció los dedos, y pasó a dedicarse a los pezones de Lorena, estirándolos, pellizcándolos, estimulándola aún más si cabe. - Nena...que me corro ya......donde quieres que lo haga?? Rápido, dime. -Ahhh, en mi boca...córrete en mi boca. Lorena se desencajó del sexo de su amante, se puso tumbada en la cama, Carlos, se puso de rodillas con la polla tiesa, húmeda del contacto del coño del que hacia un instante se habí­a separado, se la meneó con furia, querí­a llenar de semen esa boca que estaba deseosa, esperándole, con la lengua fuera, como si no quisiera dejar escapar ni una gota de su esperma. - Ahí­ va , mi vida, prepárate, que sale con fuerza... Lorena no pudo esperar mas se puso la polla de Carlos en la boca, mientras con una mano le acariciaba los testí­culos. - Te la voy a chupar hasta que revientes. Lamió de la base a la punta de ese pene durí­simo que tení­a en sus manos. Concentrándose en el capullo, que parecí­a apunto de estallar, casi morado de la presión. - Dios nena, nadie me come la polla como tu, sigue chupándomela que me corro, ya ahhhh!!! Lorena cerró la boca entorno a ese pene, no querí­a que se escapara ni una gota de su esencia. La polla de Carlos escupió de una forma bestial el semen, Lorena encantada, se lo tragó todo, relamiéndose, y limpiando después los restos con su lengua. -Como me gusta llenarte esa boquita tan preciosa....pero ahora me toca a mí­ despacharme a gusto con tu coñito. Lorena que aun sentí­a el sabor de su amante corriéndole garganta abajo, se tumbó de nuevo en la cama, abriéndose su sexo para que el no tuviera dificultad para encontrar su ya dolorido clí­toris, a espera de una lengua que calmara ese placer ya - Te voy a comer tu coñito mi vida, quiero que me llenes la cara con tus lí­quidos, quiero que te corras mientras te devoro tu chocho. Lamió, presionó su lengua contra el, lo mordió suavemente, hasta que notó los gemidos de placer de su compañera. - Ay! Amor, que bien me comes el coñito, sigue vida, sigue....con la lengua...no pares cabrón....chúpamelo. Ah, ah, ah.....yaaaaaaaaa. Lorena se corrió, en la boca de su amante, le llenó la cara de flujo, delicioso, aromático. El, continuó con las lamidas un rato más, hasta que los espasmos de placer remitieron un poco. - Cariño, nadie me habí­a follado así­, eres buení­simo - Tú tampoco te quedas atrás , sabes que me vuelve loco poner mi polla en tu boca. Lorena, aquel dí­a, como muchos otros agradeció a su marido que la despertara por teléfono, así­, sabia, que con solo estirar el brazo, conseguirí­a la mayor dosis de placer, con su amante, ella después, ya sabrí­a como mostrar su gratitud hacia su esposo...pasado mañana.

— falo3

13 de diciembre de 2009

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