Pareja Inolvidable
Relato de comunidad Intercambiosschedule 9 min de lectura calendar_today Febrero de 2010

Pareja Inolvidable

Adriana es mi esposa, es sexo adicta virtual y le gusta hacer contactos con otras parejas de Cali a través del internet y fue así como conocimos a Juana y a John en una pagina de contactos para parejas swinger y gente de ambiente, luego de varios correos y un poco de chat, nos pusimos una cita en....

yaneth-y-jorge

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Adriana es mi esposa, es sexo adicta virtual y le gusta hacer contactos con otras parejas de Cali a través del internet y fue así como conocimos a Juana y a John en una pagina de contactos para parejas swinger y gente de ambiente, luego de varios correos y un poco de chat, nos pusimos una cita en un bar de la autopista con 44 para conocernos personalmente, llegamos a la hora acordada, eran una pareja un poco mayor que nosotros pero físicamente muy agradables, ella vestía un jean ceñido al cuerpo que resaltaba su cola y una pequeña blusa blanca que contrastaba con su piel canela y su linda sonrisa, el por su parte era alto, fornido y aunque un poco serio, mostraba que era todo un caballero, cualidad fundamental en la que mi esposa se fija mucho, los saludamos, pedimos cervezas y luego de una interesante charla de sexo y experiencias, planeamos otro encuentro para el siguiente fin de semana, donde tal vez compartiríamos algo mas que palabras. El viernes llegó, nuestra nueva pareja de amigos nos recogió en su auto y fuimos directamente a su apartamento en el norte de la ciudad. Los acostumbrados relatos de aventuras eróticas y unas copas de licor empezaron a darle un toque de color rojo a la charla, sabíamos que la finalidad de aquel encuentro era para compartir algo de sexo entre las dos parejas, pero iniciar era un poco difícil. John que también se encontraba un poco incomodo nos preguntó que si conocíamos el famoso juego conocido como “prendas” cuyo fin es dejar literalmente en bola a los participantes, a lo que respondimos que si y de inmediato sacó un juego de cartas, dio un par de instrucciones y en menos de diez minutos estábamos todos parcialmente desnudos, sin embargo mi esposa que había ganado varias manos era la que mas prendas tenia, pero eso no fue impedimento para que realizara las penitencias eróticas que entraron al juego y que le dieron la puntada final. La primera en perder fue Adriana y la penitencia era hacerle el sexo oral a John. Ella muy sumisa se arrodillo en el piso y delicadamente tomo aquel órgano y lo llevó a su boca. Yo sabia que eso le gustaría a el, pues se como lo hace mi esposa, y desde donde estaba sentado solo alcanzaba a ver como su lengua empezaba a trabajar mientras seguía metiéndolo en su boca, dirigí entonces mi mirada hacia Juana y sentí un gran corrientazo en mi órgano al ver como Juana me mostraba todo su gran sexo mientras introducía en el dos de sus dedos. No se que cara hice, solo vi que me sonrió, se puso de pié, me tomó de la mano y me llevó hasta su habitación, camino a mi aventura voltee a mirar que cara me haría mi esposa y vi como John sutilmente le abría las piernas para perderse entre sus muslos, eso fue todo lo que vi. Una pequeña preocupación rondaba mi cabeza pues ella siempre me decía que pasara lo que pasara nunca la dejara sola, pero ella no me hiso ninguna señal, así que me concentre en el hermoso cuerpo de Juana quien con sus ojos me pedía solo una cosa, sexo. Así que me acerque, ella estaba arrodillada en la cama, no pude evitar decirle que me agradaba mucho, a lo que me respondió con un suave beso en mi boca, tomó mi pene y luego de algunas caricias lo llevó a su boca e inició una serie de movimientos dentro de su boca que me hizo olvidar a mi esposa por unos instantes. Yo la estaba pasando como nunca cuando de repente un frenético gemido me retornó a la tierra, era mi esposa quien estaba siendo poseída como le gusta a ella, eso me alegró, así que tome a Juana, la acosté boca arriba sobre la cama, abrí suavemente sus piernas, me acerqué y me perdí en aquel mundo de deseo, mi lengua inició su trabajo, mientras que mis dedos delicadamente hacia su trabajo de excitación, no se cuanto tiempo pasó, cuando ella me tomó de la cabeza y me llevo hacia la suya, me puse el preservativo, la tomé fuertemente de las piernas y la penetre suavemente pero firme, fueron muy pocos minutos los que goce con esa pose pues casi sin darme cuenta Juana me tomó al mejor estilo de una llave de judo y me arrojó sobre la cama, acto seguido, se subió sobre mi, tomó mi pene y como castigándose por ser una niña muy mala, se introdujo mi órgano que se fue hasta el fondo, luego sus movimientos fueron frenéticos e impresionantes, era toda una experta en sacarle el mejor gusto al sexo, me tomó como su caballo, sus gemidos eran pausados y suaves pero muy excitantes a diferencia de los gritos de mi sufrida esposa que desde la sala se escuchaban. El excitante momento que estaba viviendo era único, repentinamente mi acompañante acercó su rostro al mío y sin que lo buscáramos nuestros labios se unieron, como lo estaban nuestros cuerpos, sus besos subían segundo a segundo mi excitación, parecíamos un par de lobos hambrientos queriendo acabar con su presa, solo pensaba que aquella mujer dejaría una huella imborrable en mi mente, solo espero haber hecho bien lo que a mi me tocaba. Al otro lado mi esposa parecía que se lo estaba gozando y como nunca, por sus gritos y gemidos, menos mal que estábamos en un ultimo piso bien acondicionado para este tipo de experiencias. Así pasaron deliciosos minutos donde no vimos en que momento entraron Adriana y John, solo cuando sentimos que se unían a nosotros, ahí empezaron las caricias entre ellas, era mi turno, tomé a Juana y la puse en cuatro como se dice vulgarmente y la penetre con todo lo que me quedaba, escuche de nuevo sus suaves gemidos que se perdían en los labios de su esposo. Con tanta excitación yo no pude mas y fue cuando sentí que venia en camino una gran explosión, que duro prolongados segundos, de los mejores que he vivido, fue espectacular, luego nos desplomamos juntos y exhausto en la cama. Así terminaba “un intercambio de parejas” al cabo de unos minutos de charla y tomar algo de aire se llegó la hora de partir, me acerque a Juana y luego unas mutuas gracias nos dimos un beso y un abrazo, por su parte mi esposa muy agradecida también se despedía muy cálidamente a John, y con un par de tragos nos dijimos hasta pronto. Salimos del lugar, pero ahí no acaba el cuento, esa carita de felicidad que tenia mi esposa me despertó el morbo, locos pensamientos recorrían mi acalorada mente y me llevaban inquieto, no aguante mas y le pregunte -¿me cuentas porque esa carita de felicidad?-, a lo que respondió –Amor esperemos a llegar al apartamento y te cuento ¿vale?- y sonriendo me beso. Luego de veinte minutos llegamos al apartamento, el reloj de pared marcaba las dos de la mañana, nos fuimos a la cama, nos abrazamos y en medio de caricias y besos mi esposa inició su relato. Luego de que te fuiste con Juana, -me dijo sonriendo- John se metió entre mis piernas y se adueño de mi clítoris, lo besó lo chupó, de repente sentí como su larga lengua empezó a penetrarme al igual que sus dedos, hasta que me calentó al máximo, para disminuir un poco el ritmo lo separe de mi y le dije que se colocara de pie dejando su gran órgano a nivel de mi boca, lo tomé, lo metí en mi boca y jugué un buen rato con el, creo que le gustó por que su miembro aumentó de tamaño el cual no podía dejar de disfrutar, tu sabes –Dijo- y rió, luego muy entusiasmado se colocó el preservativo me coloco boca arriba sobre la poltrona y me abrió de piernas, yo estaba tan mojada que cuando me penetró fuertemente sentí como cositas por acá arriba señalándome el abdomen; reímos un poco y siguió su relato. Pero en esa posición no dure mucho, -dijo- pues estaba muy bajo y era bastante incomodo para los dos, así que me sentó en el descansa brazos y a esa altura fue perfecto y ahí fue donde me dio tan rico que me hizo gritar; esos fueron los primeros que escuché –le dije- su relato siguió y segundo a segundo mi cabeza se iba calentando, luego me dijo que también se habían besado y que mientras sus lenguas se entrelazaron, el la penetraba como ella le pedía. De repente se quedo callada por algunos segundos, - y dijo- Amor se que nunca había hecho esto y no se que pienses, pero no quiero tener secretos. Pensé por un momento de que era capaz mi esposa y le dije, esto lo hacemos juntos y no debe haber secretos, así que cuéntame que hiciste y reí. Entonces dijo, amor siempre te he dicho que el culito es únicamente tuyo pero hoy John me lo pidió y se lo di, y es que en esa calentura, cuando el me dijo que quería darme por detrás, ni siquiera lo pensé y le respondí que me diera como quisiera, así que me puso de rodillas sobre el descansa brazos de la poltrona, apoye la cabeza sobre el sentadero, toda mi colita quedó parada y expuesta, pensé que podría ser mala idea, pero la estaba pasando tan rico que me dejé, así que el se acercó, me cogió duro de las caderas con sus calientes y grandes manos y me fue clavando muy suavecito hasta que ya no tenia mas que meter. Empecé a sentir fuego en mi colita, parecía que me iba a quemar del calor, así que le dije que me diera duro y sin parar. El bien mandado me dio como si fuera su ultima vez, sentí como caían las gotas de sudor en mi espalda, el no paraba y yo no quería que ese momento acabara, luego fue mas rápido, tan rápido que sentí que me venia a ¡chorros!, el estaba pasando por lo mismo, yo no aguante y grite como loca, fue delicioso. Si te escuche -le dije- y reímos. Amor fue genial, pero ¿crees que estuvo mal? –Preguntó- así que la mire, le di un beso y le dije, amor esto lo hacemos para pasar bueno momentos y no caer en la monotonía, si a ti te gusta, yo no tengo ningún inconveniente que le den por donde quiera y estoy seguro que John se lo gozó también. Ya en ese instante el relato de mi esposa me tenía como carpa de circo y es que ella mientras me contaba me acariciaba como ella sabe hacerlo, así que nos besamos y terminamos aquella aventura bajo las sabanas.

— yaneth-y-jorge

22 de febrero de 2010

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yaneth-y-jorge

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Comentarios

1 comentario

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  • aleshka
    aleshka · 2 de feb de 2010

    Delicioso cuando hay quimica entre las parejas, se pasan momentos riquisimos.

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