Cada vez que tenemos sexo, Dana y yo siempre fantaseamos. Hasta tenemos una lista de fantasías por cumplir. La primera es verla teniendo sexo con otro hombre mientras yo estoy escondido en el closet de la habitación mirando por una rendija. La segunda es tener un trío con otra mujer y la tercera con otro hombre. La cuarta es tener un intercambio con otra pareja, y la quinta ella se la debe inventar. La imaginación de Dana es muy grande, así que cuando se cumpla la quinta la sorpresa que me espera será mayúscula. Sin embargo, nunca nos habíamos atrevido a llevarlas a cabo. Hasta que un día me dijo: "ya es hora de que pasemos a la acción". Entonces, aprovechando que fuimos a Bogotá, busqué en Internet la guía de bares SW, que por cierto no son muchos, y decidí invitarla. Esa noche el bar tenía programada una fiesta de harlistas, lo cual no me animaba mucho, pues imaginaba aquel lugar lleno de hombres rudos y mujeres raras, pero no fue así. Por el contrario, las personas eran muy normales, la mayoría entre 25 y 45 años. A las chicas les hacían poner una faldita de cuero y una pañoleta para cubrir sus senos. Mi chica llevaba botas negras, altas hasta la rodilla, y brasier negro, así que el atuendo le quedaba perfecto. Se veía muy sexy y muy harley también. La fiesta comenzó muy temprano y cada quien estaba en su mesa. El animador invitaba a las parejas a calentar la noche y la música era acorde con aquel ambiente. Después vino el show. Primero una chica muy guapa hizo un streptease en la pista y luego pasó por cada una de las mesas contoneándose de manera muy sensual. La chica dejaba que hombres y mujeres la tocaran de manera muy sutil, lo cual aumentó los ánimos de los presentes. La segunda parte del show estuvo a cargo de una pareja que tuvo sexo a la vista de todos. El hombre era bastante corpulento y la chica delgada y pequeña. Más que un acto sexual parecía un acto acrobático de circo algo aburrido. Por fin el animador dio inicio a lo que todos esperábamos, la hora loca, o el momento en que todos podíamos hacer lo que quisiéramos en el bar. Primero, casi todos pasamos a la pista y bailamos en grupo, acercándonos unos a otros, tocándonos tímidamente, contoneándonos de manera sensual y provocando a los demás. Yo le descorrí el brasier a Dana y sus senos quedaron descubiertos, expuestos, ofrecidos a quien quisiera mirarlos o tocarlos. Ella se sorprendió al principio, pero luego se dejó llevar por la música y la situación y comenzó a bailar muy sensual. Las parejas empezaron a acercarse a nosotros y casi todas las chicas expusieron sus senos, y se juntaron unas a otras. Se rozaban, se miraban, se tocaban, no faltó la que besó los senos de Dana, y hasta ella se atrevió a tocarlas también. Otra chica frotó sus senos con aceite y luego frotó sus senos con los de Dana. Una pareja que bailaba a nuestro lado se nos acercó como quien no quiere la cosa, y de pronto el hombre tomó mi mano y la puso en las nalgas de su chica. Al principio también me sorprendí, pero luego empecé a acariciar aquellas nalgas bien formadas que su pareja me ofrecía gustoso. Mientras tanto, otra chica besaba los senos de Dana, al tiempo que su pareja se le ponía detrás rozándole sus nalgas. Todo era muy sensual, pero también muy respetuoso. Nadie hacía nada que no le fuera permitido, y todos parecíamos viejos amigos. Fue entonces que abrieron el cuarto de las fantasías para los que quisieran hacer o mirar hacer. Dos camas francas estaban dispuestas para las parejas, una redonda y otra rectangular. Yo me tumbé en un rincón de la cama rectangular para que Dana me hiciera sexo oral. Ella es experta en chuparlo, le gusta, se regodea en ello y nunca tiene prisa por acabar. Pensaba que alguna chica se interesaría en acompañarla, pero cada quien estaba en lo suyo. Mientras estábamos sentados en nuestra mesa, una pareja joven nos miraba, nos escudriñaba, como interesándose por nosotros. A nosotros también nos llamó la atención, pues ambos eran muy guapos y jóvenes, pero curiosamente no eran muy afectivos entre ellos. De pronto, cuando estábamos en la cama franca, se nos acercaron y se acomodaron justo a nuestro lado. Yo intuí que querían algún contacto, pero ninguno se atrevió a provocarlo. Él le hacía el amor con ternura mientras miraba de reojo a Dana regodeándose con mi pene. Yo le dije a Dana que tocara a la chica, pues tenía el presentimiento de que ella también lo quería, pero ninguna se atrevió, así que Dana terminó con lo nuestro y volvimos a la pista, mientras aquella pareja se quedó en sus cosas. Media hora después, las parejas volvieron al cuarto de las fantasías. Nadie dijo nada, nadie dio la orden, era como si quisieran aprovechar el tiempo que quedaba del tiempo permitido en la Zona Rosa para rumbear. Primero una, luego otra, y otras más. También vimos a aquella pareja de la que les hablé. Con Dana tardamos unos cinco minutos en decidirnos a entrar de nuevo. Nos dirigimos a la cama redonda, la del fondo, donde se supone ocurren los mayores excesos. Queríamos mirar a las parejas más decididas y quizá tomar bríos para atrevernos a hacer algo más emocionante de lo que ya habíamos vivido. Era nuestra primera experiencia en un sitio swinger y jamás nos habíamos desnudado y menos habíamos hecho el amor delante de otras personas. En la cama redonda estaba la pareja guapa, la que nos miraba. Ella estaba tumbada sobre la cama, se besaba con otra mujer también muy guapa, mientras sus respectivas parejas las penetraban con la mayor tranquilidad. De pronto, la otra pareja terminó y se levantó, y la chica guapa se quedó sola con su pareja que la seguía penetrando. Yo acerqué a Dana al borde de la cama, no quería mirar más, quería pasar a la acción, y entonces la tumbé junto a la chica y le dije al oído, casi ordenándole: “tócala”. Dana acercó su mano al cuerpo de la chica, apenas rozándole la piel, y esto fue suficiente para que la chica se juntara a Dana, la abrazara y empezara a besarla tiernamente. Yo nunca había visto a dos mujeres besarse en vivo y en directo, y menos a Dana quien hasta ese momento sufría de prejuicios al respecto. Aquella mujer la besaba sin parar, ni siquiera le daba oportunidad de respirar, así que debían compartir su aliento, al tiempo que se acariciaban el cuerpo y el rostro delicadamente con sus manos. Yo estuve tentado a meterme entre ellas y besarlas, aprovechando que la pareja de la chica no mostraba ninguna resistencia frente a lo que yo pudiera hacer mientras se concentraba en hacerle el amor penetrándola desde atrás. Pero ese beso prolongado casi al infinito en tiempo y ternura era tan hermoso, tan extraordinario para mí, tan fuerte y a la vez tan suave, tan fundidos sus labios, que me pareció una brusquedad intolerable haberlo interrumpido. Así que no intervine y me dediqué a hacerle a Dana lo que más le gusta y lo que más le produce placer: sexo oral. Dana y la chica se besaron al menos por veinte minutos, y durante ese tiempo se olvidaron que nosotros, sus parejas, existíamos, y que todos los demás que estaban allí existían. Al cabo de ese tiempo, la pareja de la chica terminó, la chica le dio un último beso a Dana y también se levantó, y empezaron a vestirse junto a la cama. Yo seguía haciéndole sexo oral a Dana, quien estaba a punto de venirse, de deshacerse por completo, como le suele pasar cada vez que se lo hago. La pareja lo notó, ambos vieron como Dana empezaba a retorcerse de placer, a contonearse sobre el tendido, y como impulsados por un resorte, los dos se abalanzaron sobre Dana y empezaron a besarla. Ella la atacó de besos en sus senos y su cuello, mientras él se apropió de su boca y empezó a besarla, al tiempo que yo terminaba mi trabajo en su clítoris. Dana compartió aquel maravilloso orgasmo con los tres y quedó unos minutos tumbada en la cama mientras recuperaba fuerzas para levantarse. Cuando salimos del cuarto, la pareja ya estaba en su mesa, vestida y alistando la salida del bar. Nos saludamos con la mirada, como dándonos las gracias por el momento compartido. Las luces del bar ya estaban encendidas y los últimos clientes se estaban marchando, Realmente eran guapos. Luego nos cruzamos a la hora de pagar la cuenta e intercambiamos correos electrónicos, pero ninguno tomó la iniciativa de escribir. Para nosotros fue mágico lo que ocurrió en nuestra primera cita swinger.

Relato de comunidad Intercambiosschedule 7 min de lectura calendar_today Septiembre de 2010
LA MAGIA DE NUESTRO PRIMER ENCUENTRO SWINGER
Cada vez que tenemos sexo, Dana y yo siempre fantaseamos. Hasta tenemos una lista de fantasías por cumplir. La primera es verla teniendo sexo con otro hombre mientras yo estoy escondido en el closet de la habitación mirando por una rendija. La segunda es tener un trío con otra mujer y la....
18_up_rating
Contenido adulto. Este relato fue escrito por un miembro de la comunidad. Léelo solo si tienes 18+ y mente abierta.
Sigue leyendo
Otros relatos intercambios

Intercambios
El paso que sigue
schedule 13 min
visibility 323favorite 1chat_bubble 0

Intercambios
El despertar de Mónica
schedule 21 min
visibility 1.0kfavorite 0chat_bubble 0

Intercambios
El sabor de la traición entre susurros
fhea80·hace 3 díasschedule 6 min
visibility 700favorite 5chat_bubble 0
Lo más reciente
Recién publicados por la comunidad

Jovencitas
El momento en que empezó todo.
schedule 7 min
visibility 68favorite 1chat_bubble 0

Sexo con maduras
Ella es Mía
schedule 7 min
visibility 126favorite 0chat_bubble 0

Hetero: General
Fiestas swinger, clubs, eventos de sexo, chicas lesbianas bisexuales o unicornio en Bogotá y Colombia.
schedule 1 min
visibility 106favorite 0chat_bubble 0
Comentarios
1 comentario
Inicia sesión para dejar un comentario.
login EntrarMe gustó mucho.. felicitaciones!!