Varias Semanas Bien Organizadas Entre Dos Parejas VI
Relato de comunidad Intercambiosschedule 9 min de lectura calendar_today Noviembre de 2010

Varias Semanas Bien Organizadas Entre Dos Parejas VI

Fuera del restaurante en el que almorzamos, muy pronto nos fuimos a nuestro apartamento en donde todos, bajo la dirección de André comenzamos a preparar una cena magistral. Al mismo tiempo recibimos la vajilla que alquilamos para la ocasión, copas de cristal y platos adecuados. Recuerdo al....

18_up_rating

Contenido adulto. Este relato fue escrito por un miembro de la comunidad. Léelo solo si tienes 18+ y mente abierta.

Fuera del restaurante en el que almorzamos, muy pronto nos fuimos a nuestro apartamento en donde todos, bajo la dirección de André comenzamos a preparar una cena magistral. Al mismo tiempo recibimos la vajilla que alquilamos para la ocasión, copas de cristal y platos adecuados. Recuerdo al lector que en el país en donde esto pasó una cena es algo muy importante en donde un vino se considera arruinado si el sonido del cristal que lo contiene, al brindar, es discordante con su gusto. Lavamos pues los platos, las copas y sacamos las botellas de agua mineral para ponerlas en la nevera, nos aseguramos que el vino estuviera a la buena temperatura y seguimos de esta manera en los trabajos para la cena. Todas estas molestias servían de todas formas para preparar lo que cenaríamos y lo que seguiría después de la cena.

Al terminar casi todo, mientras el “roti” volteaba en el horno, mojado de vez en cuando por André con un vino rojo que había escogido y sus jugos que se recogían en un recipiente que debajo servía a este efecto, las salsas estaban ya listas, calentando suavemente en una parrilla especial sin dejar de removerlas para que no formen nata, las entradas preparadas, las legumbres en su baño de vapor esperando estar a punto, la mantequilla con perejil lista para mezclarla a las legumbres antes de servirlas, mientras todas estas perfecciones se completaban, limpiamos las ollas y los platos no usados, los secamos y los guardamos para que la cena no fuera incomodada por ese trabajo por hacer. Pusimos la mesa, con su mantel y todo, los cubiertos, el de las entradas, el de la sopa, el de la carne, el del postre, las copas, la del agua, la del vino rojo y la del digestivo, pequeña, para el licor. El vino, rojo, se descorchó y se puso en sus respectivas carrafas a 17°, desde luego. El agua mineral en su carrafa y sobre el mostrador de la cocina el licor de prunas, de Alsacia, esperaba el momento de abrirlo para servirlo. Cuando faltaban unos minutos para que nuestro amigo decidiera que se debía comenzar la cena nos sirvió un “punch” de aperitivo (ron blanco en jugo de piña con vainilla y limón).

Cenamos con la mayor elegancia posible, salvo nuestra desnudez, las chicas y los dos caballeros frente a frente. Los deliciosos platos ganaban las felicitación de todos para el cocinero en jefe. Las damas felicitaban al artista con besos y abrazos y en general libábamos brindando con besitos con ellas y entre ellas. Con toda esa comida deliciosa, con todo el alcohol ya en nuestra sangre y la noche que nos esperaba, la excitación nos ganaba. Los pies bajo la mesa acariciaban los pies de las damitas, las piernas, y al final las manos también descaradamente acariciaban los senos, las caras, todas ellas cuando se ponían a nuestro alcance.

En un momento sentí como dos manos se ocupaban de mi sexo y me di cuenta que las dos damitas tenían las dos manos bajo la mesa y que de toda evidencia se ocupaban de los dos al mismo tiempo. André riendo me dijo que nos tocaba a los hombres servir el digestivo y tal vez dárselo a beber a las mujeres. Se sentía como toda inhibición se alejaba, y que nuestros deseos se desnudaban como ya lo estaban nuestros cuerpos. Una de las damitas se levantó para lanzar el café en la cafetera eléctrica y la otra con motivo de ayudarla (tocaba apretar un botón y nada más) la abrazó y la besó en los senos. Los caballeros nos quedamos en silencio respetando ese momento entre ellas y miramos como entre ellas se tocaban y besaban mientras el café mezclaba. En un momento Mireille se arrodilló y comenzó a lamer los labios vaginales de Chantal y esta sin pudor alguno se colocó frente a nosotros para abrir las piernas y recibir ese beso. André muy alerta se levantó y colocó la silla más cercana en la que mi amiga puso su pie derecho y así dejar el paso libre a los besos de la otra chica y a la vista de nosotros dos. Al mismo tiempo el culito de la esposa de André formaba ese lindo corazón que forman las nalgas de las damitas y que de toda evidencia movía para mostrarnos el más pequeño detalle de su anatomía, sobre todo sus dos orificios que parecían invitarnos al asalto. Cuando el café estuvo listo las nenas pararon su show, nos sirvieron generosas tasas aceptando nuestras caricias y la esposa de André mojo la punta de uno de sus senos en la “pera”, el alcohol de digestivo y me lo dio a probar, lo mismo hizo mi amiga y luego se sentaron y tomaron el café con cierta prisa de terminar la cena.

Una vez las tazas vacías nos tomaron de las manos, Chantal a André y la esposa de éste último a mí y nos llevaron para esa pieza grande con su lecho enorme que aun no habíamos usado. Desde la entrada la damita que nos conducía se estrechó contra el caballero que ella conducía y comenzamos a besarnos mientras se les acariciaba las nalguitas y los senos. Sin habernos acostado aun ellas intercambiaron pareja y pude de nuevo sentir los labios de mi querida amiga al igual que el olor de su cuerpito. Al tocar su sexo lo encontré ya húmedo, como había sentido el de Mireille. Nos sentamos en la cama, de frente por sexo, es decir, las dos damitas frente a frente y yocon el esposo de Mireille a mi frente. Las damas nos besaban al uno o al otro indiferentemente y cuando una besaba a uno, el otro le acariciaba las nalguitas con una mano y con la otra los senos a la que lo besaba. Quise lamerle el sexo a Chantal y para eso me acosté, y ella para dejarme el camino más cómodo se acostó de medio lado y tomó el sexo del otro caballero en su boca. La esposa de André se acostó también de costado tomándome en su boca y abrió las piernas para recibir los labios de su cónyuge. Gracias al tamaño enorme de esa cama pudimos hacer ese cuadrado delicioso. Yo lamía el sexo de Chantal, le acariciaba los muslos, y ella se movía para guiarme en búsqueda de su placer.

Al cabo de pocos minutos los quejidos de Mireille la interrumpían en el beso que ella me daba, pero cuando regresaba a mi pene era para engullirme hasta el fondo con un desespero signo de su excitación. Chantal no soltaba el pene de el esposo de la damita que me administraba tan magistral felación, por lo que sus griticos eran silenciados por la tranca que ella tenia en su boca, pero sus movimientos se hacían un poco desordenados y con el pie de la pierna móvil empujaba mi cabeza para indicarme que introdujera mi lengua más profundo aun. Entre el suspiro de las nenas, la forma como me tragó por completo Mireille y como Chantal me aprisionó con sus muslos, comprendí que ellas habían llegado al orgasmo al mismo tiempo.

Cuando sus temblores se calmaron se separaron de nosotros pero solo para que la esposa de Andrés pudiera rampar sobre mí e introdujera mi pene en su sexo, en un misionero invertido, con ella arriba, mientras que Chantal se sentó sobre el otro caballero. Como los dos hombres quedamos con la cabeza hacia los pies del otro, yo podía ver como las nalgas de mi amiga hacían marco al pene que entraba en ella, mientras me besaba con la esposa de quien rendía homenaje a mi amiga. Mis manos en sus nalguitas o recorriendo su espalda, la nena que me cubría sobaba sus senos en mi pecho y por momentos me decía al oído “qué rico Gerardo, qué rico…”. Para llevarme más profundo en sus entrañas Mireille se sentó a su vez sobre mí y pude de esa forma acariciarle los senos, los muslos y su gallito minúsculo pero que estaba orgullosamente erguido. Cuando estas nenas tuvieron su clímax de nuevo se deslizaron para ocupar el puesto que habían ocupado antes, solo que alternado, y pude lamer a la esposa de André y recibir la boca de mi amiga Chantal.

De esta manera las nenas se turnaron sobre nosotros hasta que no pudiendo más, mirándonos en complicidad, les pedimos a las nenas que nos recibieran en sus cuerpos. Mireille se subió rápido sobre mí e introduciéndome comenzó un va y viene delicioso mientras me decía, “si mi amor, venga, quiero que me llene”. Chantal sin quedarse atrás, también sobre André se retorcía en movimientos muy sensuales y le decía “tu leche, quiero tu leche dentro de mí, si, ven en mí…”. Con semejantes hinchas no tardamos en venirnos los dos, casi al mismo tiempo y a pesar de todos los orgasmos que las damitas habían tenido antes nos recibieron con un “siiiiii, ricooooo” mientras temblaban rápido de sus culitos a medida que sentían nuestros chorros inundarlas. Después las nenas se tumbaron sobre nosotros y esperamos así unos minutos, solo acariciándonos y besándonos mientras nuestros miembros se reducían a sus más pequeña expresión después de que sus paréntesis nos habían extraído todo factor común en una matemática deliciosa.

Andrés se fue a la cocina y oímos el disparo de una botella de champagne que descorchan y él regresó muy “maître d’hotel” con cuatro copas de pie en una mano y el balde lleno de hielo con la botella en la otra y un mantel bajo el brazo para servirnos. Mientras el liquido de burbujas nos acariciaba la garganta, a la segunda copa, André nos explicó sus planes para esos cuatro meses. Nos dijo de entrada que esa noche dormiríamos los cuatro en esa cama, y nos propuso lo siguiente: la noche del lunes al martes los cuatro dormiríamos juntos en el cuarto grande dejando los dos otros vacíos; la noche del martes yo dormiría con Mireille en mi cuarto y André en su cuarto con mi amiga Chantal; el miércoles por la noche yo dormiría con las dos damitas en el cuarto grande y André se descansaría, solo, en su cuarto. Para el jueves por la noche, él dormiría en el cuarto grande con las dos damitas y yo dormiría solo. El viernes por la noche, André conmigo honraríamos a Chantal y Mireille se descansaría. El sabado seria la noche de dos hombres para Mireille y Chantal se descansaría. El domingo sería el día de las parejas “normales”, cada cual con su compañera en su cuarto. De esta forma todos tendríamos todas las posibilidades y el que fuera regulado nos llevaría a evitar que cualquier conflicto se agravara por desprecios posibles. Reímos de la forma como él comprendía la mentalidad de la mujer gala muy dada a “dejarte dormir solo” cuando está enojada. A mí me gustaba ese plan y cuando las damitas aplaudieron me uní a su entusiasmo.

Si les gusta les cuento como amanecimos ese día, los otros días, por lo menos los de la primera semana, que por la novedad fueron deliciosos, aunque cierta práctica supo mejorar incluso las repeticiones. Espero sus comentarios para seguir, si les gusta este tipo de historia. A mí por lo menos me permitió recordar momentos muy agradables.

— gerardo91000

20 de noviembre de 2010

visibility 659 lecturas chat_bubble1
gerardo91000

Escrito por

Somos pareja swinger

Comentarios

1 comentario

Inicia sesión para dejar un comentario.

login Entrar
  • nelson3030
    nelson3030 · 20 de nov de 2010

    Tutto bene , all  good ,  todo  bién,  todo  bién , por  lo  que  amí me  toca  espero lo que  sigue pues es  una  vivencia bastante  agradable  para  leer y  disfrutar , yo  opino que  al  que  no  le  guste  pues  que  no gaste  tiémpo  para  leerla  muy  rico  todo.............Un  abrazote  y  un  feliz  fín  de  semana

Sigue leyendo

Otros relatos intercambios

El paso que sigue

Intercambios

El paso que sigue

Juanpablocq1Juanpablocq1·hace 1 día
schedule 13 min
visibility 323favorite 1chat_bubble 0

Lo más reciente

Recién publicados por la comunidad

Ella es Mía

Sexo con maduras

Ella es Mía

Frank0922Frank0922·hace 10 horas
schedule 7 min
visibility 126favorite 0chat_bubble 0