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Relatos y Experiencias

EL NEGRAZO DE ISLA PALMA

NUESTRA PRIMERA AVENTURA:

Claudia y yo apenas llevábamos tres meses de noviazgo y fuimos a pasar unos días a Isla Palma, cerca de Cartagena un lugar de verdadero descanso y romance. La mayoría de las parejas que van alla están de luna de miel y algunas Europeas buscando romance interracial.

Estábamos tomando unos tragos en la noche y paso a nuestro lado un trabajador de raza negra, con un cuerpo perfecto, a Claudia se le fueron los ojos y se quedo mirándolo perdidamente.

Te gusta pregunte?

No para nada. Me contesto Claudia.

Seguimos conversando sobre los sueños eróticos de cada uno, hasta que Claudia me confeso que siempre había querido estar con un negro. Inmediatamente le propuse cumplir esa fantasía.

Estas loco, Así de poquito me quieres dijo Claudia; Creo que hasta se molesto con mi insinuación. Comencé a explicarle como interpretaba yo el sexo y que por el contrario podría ser una experiencia enriquecedora para ambos.

Nos fuimos al cuarto excitados por la conversación y durante la relación comencé a susurrarle ideas a Claudia en el oído. Te imaginas a ese negro metiéndotela toda, y si la tiene bien grande? Y así continúe hasta que Claudia logro el orgasmo imaginándose la escena que yo le describía.

Al desayuno volvimos a verlo e insistí en mi plan, Claudia estaba muy nerviosa pero ya no decía que no, al contrario la idea cada vez le excitaba mas.

Comenzamos a cuadrar los detalles, sabíamos que el era parte del show que realizan los empleados del hotel después de la comida y lo habíamos visto la noche anterior caminar solo por todo el hotel.

Por fin llego la noche, Claudia tendría que interpretar la esposa infiel, pues en ese entonces ni se nos ocurría la idea de un trío, o invitarlo al cuarto para que yo pudiera ver.

Los nervios que sentíamos en ese momento son los mismos nervios y adrenalina que hoy después de doce años aun sentimos, y que nos gusta sentir. Creo que si eso algún día se perdiera ya no seria los mismo. Esa mezcla de celos, mariposas en el estomago y arrechera que embriagan de placer.

Claudia salió del cuarto en busca de dos aspirinas para mi que estaba “enfermo” en la habitación.Al rato como una profesional en la trama llego con su nuevo amigo, eso me puso a mil. El traía las aspirinas y un vaso con agua, pregunto como me sentía, y se despidió.

Al rato Claudia volvió a salir, esta vez lo buscaría y le diría que yo había quedado dormido y que ellano quería desperdiciar la noche encerrada, que se tomaría un trago en la barra, o algo así.

La mente puede ser un cómplice, increíble el rato que Claudia estaba por fuera imagine la conquista a mi manera excitándome como loco, eso si, seguí sintiendo muchos nervios y temores.

Claudia por fin apareció, traía cara de picara, y sonriendo me dijo. Listo, en media hora en el cuarto de el.

Quería todos los detalles. Y Claudia me narro:

–Cuando salí a buscarlo estaba cerca del bar, entonces me senté en la barra, y pedí un tequila doble para calmar los nervios, me lo comencé a tomar y el se acerco a preguntar por ti. Le dije que dormías, y se sentó a mi lado, hablamos pendejadas yo me tome casi media botella, hasta que le pregunte cual era el éxito de ellos con las Europeas y se río. Entonces le pregunte si era verdad que la tenían muy grande y por eso los buscaban tanto.

El me respondió que si quería averiguarlo yo misma y le respondí que si, me estaba muriendo de nervios. Quedamos de encontrarnos en media hora, en el cuarto de el que es acá mismo en el segundo piso del hotel.

Quería lanzármele a Claudia ahí mismo y hacerle el amor, pero me aguante. Cuando ya fue la hora de la despedida nos besamos y nos prometimos que esto no cambiaría nuestro amor.

Claudia salió y como a los diez minutos un impulso me saco del cuarto, corrí hacia la habitación de el, necesitaba estar cerca, tal vez oír un gemido, cualquier indicio de lo que estaba pasando. El hotel a esa hora ya estaba en silencio y no había nadie por ahí.

No escuchaba nada, pero no me demore en darme cuenta que ese hotel lo debió construir in voyerista, todos los cuartos tienen un lugar desde donde uno puede ver la habitación.

Claudia estaba desnuda abrazada de este enorme hombre, que la acariciaba por todas partes de su cuerpo, que se engolosinaba con sus senos aun pequeños para ese entonces y que luego lamia lentamente su cuca, a el le colgaba una verga que de verdad era notoria. Claudia la acariciaba lentamente de arriba abajo.

Yo sabia que esa era la mujer de la cual me había enamorado la misma que estaba en brazos de el y yo debía sentir rabia de verla feliz con otro. Pero mi verga me decía lo contrario, quería reventarse de excitación.

Mis ojos no pestañeaban y mi subconsciente sabia que de ahí en adelante querría ver a Claudia repetir experiencias como esa toda mi vida. Como la droga mas adictiva de todas.

Este negro de cuerpo envidiable al lado de mi novia de entonces hoy mi esposa daban un espectáculo de sensualidad impresionante, dos figuras perfectas lograban que el cuadro fuera aun mas perfecto.

El negro comenzó a meter la verga en la cuca de Claudia y ella a gozar igual o tal vez mas de lo que lo hacia conmigo, de todos modos ver a Claudia excitada en brazos de otro era muy placentero, describir lo que se siente con palabras no es fácil.

Al ver que terminaron esa faena de casi una hora, donde Claudia recibió placer, tal vez como nunca lo había recibido. Corrí al cuarto a esperarla. Llego, me miro y guardo silencio, ella no sabia como me iba a encontrar. Corrí a abrazarla para que sintiéramos ambos tranquilidad y pregunte.

–Fue solo sexo?

Fue solo sexo me respondió. Yo lo vi todo por un huequito. Le conté. Y durante el resto de la noche nos comimos enamorados recordando todo lo visto y sentido, prometimos que nunca mas pasaría pues podía poner nuestra relación en riesgo, Pero llevamos doce hermosos años repitiéndolo cada vez que se nos alborotan las hormonas.


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