Recién despierto y como si aun estuviera en el sueño, siento como todo mi placer hace que el orgasmo que acabo de sentir moja con su espeso y caliente semen aquellos senos jamás soñados no por su tamaño sino por pertenecer aquella mujer que me hace vivir emociones fascinantes cada vez que nos encontramos…mi pene duro gozando entre ese par de tetas terminando una faena espectacular, única.
Cabe recordar que todo empezó en la noche fría de un sábado al recibir tan anhelada pero sorpresiva llamada, era una nueva ocasión en donde me pedían que encontrara una excusa para estar juntos, me pareció extraño ya que nuestros íntimos encuentros la mayoría de las veces se han dado entre semana ya que cada uno de nosotros estamos en los fines de las mismas en compañía de los nuestros y a pesar que hemos cumplido a cabalidad este formato, aquella ocasión seria una excepción.
Ella estaba urgida de contar con alguien que la escuchara por esa noche, bien sabe que puede buscar conmigo parte de lo que no tiene en casa, somos incondicionales y eso ha sido vital para esta relación ya de varios años. No cabe duda que por mi cuerpo empezó a recorrer una sensación eléctrica de pies a cabeza y por supuesto más entre mis piernas, la idea de gozármela, de dejarme comer, de poder satisfacernos a pleno, de revivir una vez mas un encierro hace que me encuentre expectante a tan fantasiosa cita.
A veces los minutos, las horas se vuelven eternas, el ansia de buscarla como ella lo ha hecho conmigo, se tornan un poco desesperantes, por la mente pasan frases, imágenes, poses en fin una gran cantidad de detalles que te hacen recordar lo bien que te hace sentir un encuentro de este tipo.
Eran las 9 pm cuando decidí ir a esperarla en un lejano lugar del sur de esta ciudad, me impacienta esperar mas de lo normal (¿a quien no?) pero había que hacerlo, al pasar ya varios minutos a solas, una desilusión comenzó a embargar mi ser, pero de un momento a otro cuando pensé que no iba a llegar a la cita que ella misma había pactado, un taxi de repente se estaciona al frente y sin decir nada veo que era ella la que se baja, uufffff, por poco me voy y al verla se excusa por llegar tarde y me dijo:
-Casi no puedo salir de casa pero bueno llegue…
Después de esas palabras me saluda con un abrazo fuerte y un beso cálido, sabroso bien rico, no sin antes decirle lo bella y lo buena que se veía, sin lugar a dudas sabía en ese instante que ella y yo íbamos a pasar una noche bestial.
Le di arranque a mi motocicleta con un encendido que ruge como león en celo, una maquina veloz y potente, mientras conducía le pregunto que si tiene pensado algún plan, claro que yo, tenia uno predispuesto pero eso cambiaria si ella así lo deseaba.
Soy amante de la velocidad, de la adrenalina, pero con ella atrás mío me apaciguaban las ganas de acelerar, más bien optaba por la lentitud porque así podíamos hablar sin gritar, por eso con su rostro apoyado en mi hombro me dijo:
-Tú sabes que plan quiero yo.
Ella estando abrazada por mi espalda me insinúa con sus inquietas manos que tiene ganas de pasarla rico conmigo, pues andando en plena vía, desabotona y baja el cierre de mis pantalones mete sus juguetonas manos para sentir que al igual que ella tengo deseos de lo mismo. La situación me excita mucho y me provoca de inmediato una erección que es muy bien aprovechada ya que me empezó a masturbar.
La calentura sobre ruedas surte efecto en una noche fría y después que una leve lluvia dejo mojadas las calles de la autopista sur, fuimos devorándonos metro a metro y mientras tanto esa pajeada que me estaban dando quedó suspendida abruptamente porque pasamos por un reten policial, no paso nada, no nos detienen y eso hizo que de inmediato a unas pocas cuadras de ahí entráramos a un aparta hotel.
Rato después y ya estando en la habitación busqué en unos de mis bolsillos un reproductor de música que llevaba conmigo para conectarlo al minicomponente y así darle mucho mas al ambiente un poco de calor, de romanticismo, un par de copas de vino ayudan también, unas fresas en chocolate ni hablar, bailamos bachata, salsa, merengue en fin, nos olvidamos como siempre de nuestra realidad y nos gozamos a todo vapor nuestros cuerpos.
Recuerdo bien que empezamos a jugar quitándonos una a una nuestras prendas y ya estando semidesnudos se me abalanzó con un brinco, quede cargándola y a su vez besándola apasionadamente, en esa posición arranque ferozmente sus tangas para poderla disfrutar, la puse sobre la cama y antes de penetrarla quise jugar un rato con mi lengua pues me fascina calentarla, volverla mas arrecha y eso lo logro disfrutando cada centímetro de piel, lamer y besar la espalda, muslos, glúteos, rodillas, tobillos y si dejan las cosquillas hasta sus pies, no cabe duda que el tiempo se detiene por unos instantes y precisamente esos instantes son los que mejor se aprovechan, no hay prisa solo hay sexo, no hay afán solo hay ganas de continuar en fin… lo que siguió después no es parte de mi imaginación, lo que hicimos esa noche fue espectacular, fue como un sueño erótico de nunca acabar… para que describir mas detalles cuando es evidente que esta mujer me trae grandes sensaciones, vivencias o mejor experiencias para nunca olvidar.
Por eso la sensación que despertó conmigo aquella madrugada fue exaltante, porque al abrir mis ojos, sentí que no fue ningún sueño lo que viví, puesto que a mi lado yacía profundamente dormida aquella mujer que ha sido por estos años mi única amante.
Espero queridos lectores haya sido de su agrado este relato y porque no les haya recordado que el sexo con placer se vive mejor que nunca y mas cuan se es correspondido.








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