Patty y yo nos conocimos al inicio de la universidad... En ese entonces ella tenía 19 años y yo 20; al inicio todo muy normal, típico noviazgo universitario... Ella siempre ha sido un bonbom, de corta estatura (1,65) - bien dicen que los mejores perfumes vienen en botella pequeña - tez morena, cabello muy liso y negro profundo como la noche, un cuerpo muy bien trabajado, una cola muy bien puesta y, lo mejor de todo, un pecho que hacía agritar ¡aleluya! y al verlo desnudo sólo generaba el deseo de ser un bebé nuevamente para no desprenderse de él.
Al inicio todo fue muy normal y así transcurrieron casi tres años de relación... Fue entonces cuando sobrevino una de aquellas crisis de pareja en la que nos vimos estancados; ya estaba dando todo por perdido. Fue entonces cuando empezaron a surgir las fantasías como un medio para revivir la pasión... Empezamos con las cosas locas que se hacen en los noviazgos: hacerlo en sitios públicos, empezar a correr el riesgo de ser descubiertos, grabarnos mientras lo hacíamos y demás cosas... En esta etapa de redescubrimiento empezamos a leer acerca el mundo SW y poco a poco nos fue interesando hasta que decidimos entrar a él...
Me explico, Patty sólo había tenido un novio antes de conocerme y hasta ese momento en cuanto al sexo no le había ido muy bien... Por tanto, al inicio nuestros encuentros eran monótonos y se preocupaba más porque yo "me la pasara bien". Fue todo un proceso hacer que aceptara las sensaciones que su cuerpo podía experimentar... Aún recuerdo el primer orgasmo que tuvo generado por una sesión de sexo oral y mi mente se nubla....
Así pues empezamos con sesiones voyeristas; al inicio fue incómodo pero de poco en poco le encontramos el gusto. En ese entonces no sabíamos de Guía y las personas con las que compartíamos eran conocidos de la U. Hasta que un día conocimos a una señora, de unos 35 y muy buena... De 1,70, muy caderona pero con una cintura inusual para su edad y por lo menos un 36B de pecho (que tetas!). Patty estableció el contacto, una noche salimos y terminamos de remate en su apartaestudio (no era nueva la situación para nosotros); el esposo de la señora no era nada simpático, muy buena gente, pero la pinta no era su fuerte... Cuando empezamos, cada pareja en lo suyo, de repente noté a Patty distraída y vaya que desvubrí el porqué: QUE VERGA LA QUE TENÍA EL VIEJO... Calculo yo de unos 24 cm de largo y por lo menos 7 u 8 de grueso... La verdad sentí envidia de la buena.
Al proseguir notaba como gozaba Magdalena (la señora) y de poco en poco Patty empezó a disfrutar más de la clavada que le estaban pegando a Magda que la que yo le daba a ella... Sentí rabia, sentí celos, pero, al mismo tiempo, sentí que me iba a reventar el pene por la erección y casi sentí llegar al orgasmo. No aguané y le pregunté (con toda esa mezcla de sensaciones) "Te gusta, ¿Cierto?" A lo cual ella respondió con una sonrisita de puta, mordiéndose los labios y cerrando los ojos para concentrarse de nuevo en nuestra faena... ¡¿Acaso esa era mi Patty?! ¡¿La misma Patty a la que al inicio le daba pena mirar mi pene de cerca?! ¡¿La misma que cuando empezamos no era capaz de hablar de sexo sin sonrojarse?!
Magda no pudo evitar notar la atención insistente que mi Patty ponía al miembro de su esposo... Le dijo algo a Julio (su esposo), se levantó (en ese momento lo estaba cabalgando) y le dijo a Patty: "Para que veas que no soy egoista, voy a compartir contigo 'ese pedazo de carne' que tanto quieres saborear"... Patty me miró y le pregunté de nuevo: "Te gusta, ¿Cierto?", ante lo cual ella dijo: "Quiero saber qué se siente..." Casi me pongo a llorar, pero en medio de la arrechera que tenía no hice más que levantarnos, darle un laaaargo beso mientras le metía los dedos en su hasta entonces apretadita cuca mientras pensaba "No va a entrar, primero se desanima" y con un pequeño ademán impulsarla hacia "la cosa"
Yo me senté en un sofá, Magda se sentó a mi lado (aunque la seño estaba deliciosa no podía dejar de poner atención en Patty) y empezó la función: De la Patty pudorosa que conocía en ese momento no había nada... A medida que caminaba se toqueteaba su coño como preparándolo para lo que venía... Al estar muy cerca, sin mediar palabra miró a Julio directo a los ojos y sin dejar de hacerlos tomó en su mano "la maceta" del afortunado y le dijo cual perra en celo: "Esta delicia va a ser toda mía". Casi me muero... Empezó a mamar como nunca lo había hecho conmigo, con hambre, como si cada metida en la boca le produjera un orgasmo... El tipo, como si nada (si a mi me hubiera hecho una de esas mamadas seguro que termino en dos minutos); siguió mamando por no más de cinco minutos y no aguantó más... Se puso de pié, humedeció sus dedos con saliva, se introdujo cuatro de un golpe (nunca le había metido más de tres) y sin reparo me volteó a mirar y me dijo: "Bb, me van a dejar como trombón... Espero goces tanto como te aseguro yo lo voy a hacer"
La verdad nunca pensé que le fuese a caber tamaña verga, pero entonces me sorprendí tanto como no lo había hecho en la vida... La mansa Patty levantó a Julio de la cama, lo acostó en el suelo, puso un pié a cada lado de las caderás de él y empezo a bajar, doblando las rodillas tratando de separarlas tanto como pudo... Tomó esa verga con la mano, la puso en la entrada de su vagina y dijo: "Ahora sí me va a comer un macho!" La tapa, no pude más... Hice lo que tenía que hacer hecho hace rato: empecé a masturbarme como loco... Poco a poco el fierro de Julió fue clavando a Patty, quien, en lugar de quejarse ó intentar retirarse, bajaba a un ritmo suave pero constante acompañado por un largo y profundo gemido que hizo se brotaran las venas de su cuello... No entró toda, creo que quedaron por lo menos ocho centímetros por fuera; entonces Julio la tomó por la cintura y sin compasión le clavó por lo menos la mitad de lo que faltaba. Ella gimió como nunca lo volvió a hacer y por lo mucho que la conocía sé que tuvo un orgasmo en ese mismo instante, con la intensidad que siempre deseó y que nunca pudo tener conmigo... Magalena empezó a mamarme la verga, que, aunque es muy buena, junto a la de Julio quedaba un poco "achantada". Al cabo de cinco minutos ya Patty cabalgaba como loca pidiendo que le dieran más y más duro... Qué movimiento de caderas! Nunca lo había visto de ella! No culpo a Julio quien en menos de diez minutos de cabalgata soltó todo el deseo contenido en sus inflamados testículos... Al terminar, Pato se extrajo de su cuca la verga cada vez más flácida, le dió un beso en el glande, terminó de masturbarlo por sobre el preservativo, se dió media vuelta... Y al ver la mamada que Magda me estaba dando, se unió a nuestra faena...
La noche queda para el recuerdo... El resto de la historia, será mejor dejarlo para una segunda parte. Hoy Patty está estudiando diseño en Argentina, me ha contado muchas de sus experiencias pues dice que fui yo quien hizo que colgara el hábito para convertirse en toda una hembra goloza.








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