Fue un 2 de diciembre del 2010 cuando recibí una llamada, una llamada inesperada pero llamada deseada. Y Fue, un 30 de noviembre cuando tuve la claridad de mi vida… Desde este día cambio mi estilo de percepción y estilo de escribir… Setenta y cuatro + veinte y se perfeccionó mi idea.
Desde pequeño las amigas de mi mamá le decían que yo cuando creciera iba ser un gran seductor, en voz baja un perro sin correa... nunca me han molestado esas palabras, en realidad tenían razón.
A los 4 años fue mi primer beso y a los 10 años perdí mi virginidad; Una niña de mi escuela que estaba 4 grados escolares más arriba que yo… mientras yo pensaba en jugar bolitas con mi amigos, ella jugaba con mi pene y me masturbaba en el salón de ingles del bloque de 5to, me manoseaba con sus uñas sucias y experimentadas y me mordía fuertemente mis preciosos labios dejándome marcas moradas y chupones penosos. Al fin al cabo resulté siendo, un gran seductor.
Nunca fui el mejor el alumno, siempre muy indisciplinado y un poco rebelde, pero nunca grosero con las mujeres, entendí que la base de una buena conquista era ser un seductor especial, entendiendo como seductor especial aquel ser único, que te deja recuerdos maravillosos (amigables y sensuales).
Al entrar a 6to grado, el pupitre donde se sentaba mi profesora no tenía tabla delante, cada vez que ella se sentaba allí y llevaba falda, le cogía punta y me masturbaba en las noches pensando en ella. Un día en 11 grado, pude hacer que su trasero inmenso y sus senos hermosos fueran míos.
En Sexto grado, mis sentidos junto con mi corazón y mi cuerpo buscan aquella salida placentera a través de las manos, desde allí sentí la necesidad de intercambiar besos con mujeres fáciles de mi grado y de mi escuela.
A los cinco meses del grado sexto y con muchas materias abajo, llevaba tres niñas más en la lista de besos y una niña más en la lista de sexo (detrás de la piscina, unos amigos míos y unas amigas de ella tuvimos “sexo” en el mismo espacio)
A esa niña con la que tuve “sexo” (Carolina) la hice mi novia, un grado escolar más arriba que yo, con unos besos más apasionados que los míos y unas manos mas traviesas que las mías, bastante calurosa y difícil de complacer, hasta que un día entendí que el beso en sus senos y la lengua en su miembro la volvía loca.
Carolina, fue la segunda mujer en mi vida, pero fue la primera que me enamoró, fue la primera que me sedujo de tal forma que nunca la olvidé.
Mi primera, querida e incompresible novia, una tarde de mi octavo grado me pilló con Sandra en un curso del bloque de once, me terminó. Y... si mi preguntan ¿Porque le fui infiel si de verdad la amaba? pues les comento que Sandra, me besaba como nadie lo había hecho y me tocaba mi miembro como una animal salvaje, sin prejuicios, ni moral.
Con ella sentí por primera vez la sensibilidad que tengo cuando una mujer se lleva mi pene a su boca; ¡Uff, que cosa más rica! Exclamé... A ella también “la amé”, a pesar de que la encontré en las sabanas de otro hombre y chupándosela de igual manera como lo hacía conmigo.
Mi manera de pensar con respecto a las mujeres cambiaron, ya no quería ser aquel niño fiel, poeta y romántico enamorado de la luna, pues las mujeres me habían arrebatado mi sueño jugando con mis emociones y mis sentimientos.
Lo que era y lo que quería ser con respecto a las mujeres, dieron un vuelco total, y surgió “lo que empecé a ser y lo que soy ahora”.
Un escritor buscando historias, en los cuerpos de muchas mujeres.
Un escritor buscando el amor, en lo más profundo de mis letras.
No me culpen, a las mujeres le gusta que después del sexo, escriba poemas sobre lo que sentí con ellas, con metáforas y realidades. ¡Claro! sin nombrarlas.








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1 comentario
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login Entrarescribes muy bien.