Una mañana cualquiera lleguéa un lugar cualquiera donde hacen tatuajes, al entrar me senté en la sala de esperas y... de repente venia hacia a mí, era la mujer más sexi que había visto, un tatuaje que le absorbía el brazo izquierdo y un cabello negro que caía sobre sus grandes senos como lluvia.
Mi imaginación voló en menos de unos segundos y quise en esos momentos agarrarla y meterla en el último rincón de ese lugar, hacerla mía y que me hiciera suyo sin prejuicios ni moral, no importa que no nos conociéramos... acariciarnos hasta el final y darnos besos de los pies a la cabeza, chuparnos como un vampiro y darnos látigos de ira y de pasión hasta gritar de la exaltación. Tuve el orgasmo imaginario más profundo de toda mi vida.
Su voz penetrante interrumpió mi viaje y me hizo volver a su lecho, era la voz más sensual que había escuchado. Reaccioné y miré sus ojos y era la mirada más ambigua que había visto dulce pero excitante, prohibida pero picara. Bajé un poco mi mirada y... eran los labios mas rosados y sedientes que había visto.
Mi saliva se calentó al imaginar todo lo que podría hacer esa boquita en mi cuerpo. Quise sentir entonces su lengua perforada dentro de mi boca y recorriendo mi abdomen hasta llegar a mi miembro. Fue ese entonces el momento más excitante de toda mi vida, pero... ¿Por qué tuvo que me tocarme?
Sus manos calientes le dieron sentido a mi locura y aceleraron mi corazón, le dieron un final esperado a mi sensación, sudaron mis manos y mis pies, y otras cosas más se mojaron.
Fue una sensación maravillosa tenerla cerca, pude olerla y volar en su delicioso aroma y acariciar sus deseos, su pasión y su amor...
Pero ya era suficiente, me detuve y sin querer volví a mi realidad... tenía que contestarle, hablarle... buscar que me aceptara una invitación a salir y un sí que me llevara finalmente a hacer el amor con ella.
Lo único que se me ocurrió en ese momento fue hablarle de lo que realmente iba hacer a ese lugar... y con miedo a un rechazo le dije;
Mira mi sueño, que cuesta hacerme un tatuaje con tu nombre, que perfore mi pecho y quede impregnado en mi corazón. O que vale ¿Clavarme con tinta imborrable tus letras en mis huesos?
Me miró... y tan hermosa y coqueta me respondió con una sonrisa hermosa y una picadita de sus oscuros y dulces ojos.
En ese instante fui y vine, morí y reviví, ella tan picara y dulce me dijo; cuando quieras te acepto una invitación a salir.
:O J :D...








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