Un Beso Negro A Un Negro
Relato de comunidad Hetero: Primera vezschedule 9 min de lectura calendar_today Mayo de 2011

Un Beso Negro A Un Negro

La hermosa me había confesado que me amaba, y que me había convertido en su vicio, yo fui sincero con ella y para no ilusionarla, le dije que aunque me gustaba demasiado no podía decirle que la amaba ya que hay palabras sagradas y poderosas que solo se pueden decir cuando se sienten de verdad,....

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La hermosa me había confesado que me amaba, y que me había convertido en su vicio, yo fui sincero con ella y para no ilusionarla, le dije que aunque me gustaba demasiado no podía decirle que la amaba ya que hay palabras sagradas y poderosas que solo se pueden decir cuando se sienten de verdad, en lo personal hasta me cuesta decir: “me gustas”. No soy tan romántico de entrada, soy un chico rudo, solo cuando tocan mi corazón la ternura se apodera de mi y paso mucho tiempo pensando en hacer algo hermoso y especial para esa persona que tanto me gusta. Por ella hice muchas cosas que aunque sencillas, tenían significado para nosotros, para ella eran algo hermoso, por eso me decía cada rato que yo era un hermoso, su hermoso, ella era mi hermosa y no sé exactamente en que momento nuestros nombres oficiales terminaron siendo el hermoso y la hermosa.

Sus te quiero y te amos, hacían parte de su vocabulario, mi romanticismo empezó con los TQC´s (Te Quiero Comer), los TQC´s, se convirtieron en TQM´s, y un día mientras hablábamos por celular, le dije que la amaba, el decir esas palabras provocó sensaciones maravillosas en mi corazón, cada vez que las decía se incrementaban mis sentimientos por ella, cada vez sentía con más fuerza la necesidad de que los te amos fueran nuestra principal muletilla que si en un momento no teníamos nada que decirnos, los te amos llenaran los espacios vacios, que fueran los puntos, la comas, las tildes y todos los símbolos de puntuación que me comía mientras hablábamos por msn y bueno la verdad es que todavía me los como. A los pocos días ella me dijo que aunque no habíamos tenido sexo en vivo y directo, no podíamos seguir diciéndonos mentiras, saliendo con el cuento de que somos amigos que comparten civersexo, cuando la realidad es que a pesar de que nuestro comportamiento se asemejaba al de una pareja de novios adolescentes que apenas estaban dando sus primeros pasos por fuera de la inocencia, debíamos ser consecuentes con lo que en verdad estaba pasando y asumir que éramos amantes.

En una ocasión ella se molestó terriblemente porque mientras hablábamos por msn, mantuve en el facebook una conversación paralela con una amiga que estaba pasando un mal momento, la hermosa me dijo las siguientes palabras:

-Cuando te conectas al msn, bloqueo a mis contactos, hasta bloqueo a mi mamá para estar solo contigo, en ese momento tan precioso en el que tú estás, yo quiero que hagas lo mismo y solo estés concentrado en mí. Yo sé que soy una mujer casada y no tengo derechos sobre ti, y quizá suene egoísta pero es que quiero que seas mío, y solo mío, que no te metas con ninguna, todo lo tuyo me pertenece, así lo siento y no quiero compartirlo, yo en cierta forma también soy tuya, tu eres el dueño de mis pensamientos y mis deseos, eres demasiado especial para mí y quiero serlo para ti, yo soy tuya y conmigo puedes hacer lo que se te dé la gana, pero no quiero que eso sea gratis, el precio es que debes ser mío.

Sus palabras aguaraparon mis ojos, con la felicidad a flor de piel y mi corazón en sus manos le dije :

-Soy tuyo, todo tuyo y solo tuyo.

-Entonces, ¿puedo hacer contigo lo que quiera?, me preguntó ella.

-Si, de eso se trata ser tuyo.

Me fui a un congreso en Cali, aunque mis ojos estaban enfocados a la conferencia, por momentos solo podía ver el rostro y la sonrisa de la hermosa grabados como el papel tapiz de mis pensamientos, recordaba esos preciosos y escasos momentos que habíamos compartido, el tiempo pasaba lento y solo esperaba que terminara el congreso, un congreso por el que había esperado mucho tiempo, en el que había soñado estar, con presidente de la república, ministros, grandes empresarios, personajes ilustres de talla internacional, era todo un sueño hecho realidad (y además gratis para mí, eso se llama gestión) todo eso, se opacaba porque la hermosa me dijo que me recibiría en el aeropuerto de Cartagena debido que me extrañaba mucho y me quería ver, además tenía disponibilidad ese día. El vuelo se retrasó un poco en Bogotá, pero ella me esperó dos horas escuchando música electrónica y rock en su carro ubicado en el parqueadero del aeropuerto. Nos saludamos de un piquito tierno y me brindó una Club Colombia al clima para celebrar que estábamos juntos, me dijo que estaba llena de nervios y que tan solo me quería ver y llevarme a casa.

La temperatura dentro del carro, estaba muy baja, según ella; la gracia del aire acondicionado es que enfríe y entre mas enfríe mejor. Mientras manejaba, yo tenía mi mano en su pierna, ella no me miraba, porque con los nervios y lo tensa que estaba, creía que se podía estrellar, me dijo que se sentía algo torpe en el volante y que eso era raro porque desde los 15 tenia carro y manejar para ella era tan natural como caminar. A pesar de mis provocaciones y mis múltiples propuestas, ella me aseguró que ese día no pasaría nada ya que el solo verme y haberme dado un beso, era motivo para que su corazón se llenara de una felicidad que le podía durar varias semanas.

Yo le indiqué donde quedaba mi barrio y el camino que debía seguir, le sugerí donde parquearse, ella juiciosa siguió mis indicaciones pero luego cayó en cuenta que estábamos frente a un hotel, con un beso profundo silencié cualquier intento suyo de pronunciar palabra y le dije:

-Este es nuestro nidito de amor, acá es donde pasará lo que tiene que pasar.

Me sentía como el Lobo Feroz y ella, la tierna Caperucita Roja que no podía evitar caer en mis fauces pese a su voluntad de que no pasara nada ese dia. A pesar de sus negativas; había planeado tanto ese momento, había pensado en tantas posibilidades, que me sobraban haces bajo la manga para que terminara engullida por mi apetito voraz. Su mirada era una mescla de arrechera, temores y carita corderito tierno. Sin pronunciar palabras, se bajó del carro y se dirigió a la recepción del hotel, mientras caminábamos rumbo a la habitación ella me decía con una voz algo tímida que estaba aterrada de los nervios, que reconocía esta vez sí caería, no había escapatoria, no podía evitar que se dieran las cosas.

Al ingresar a la habitación nos dimos un abrazo fuerte, luego beso profundo, pero ella; le puso freno a mi beso desesperado, a mis ansias de extraer de su boca cada gota de su preciosa saliva, paró la acción para buscar el control remoto del aire acondicionado, encendió ese artefacto y me recordó lo mucho que le gustaba el frío, el frío la arrechaba y entre más frio, más necesidad de macho.

La hermosa entró al baño a hacer chichí y salió de allí sin ropa, y con una sonrisa en su rostro me dijo:

-Me quité toda la ropa porque cuando te veo lo que quiero es estar encuera, discúlpame por no dejar que fueras tú el que me desnudara, pero necesitaba que me vieras así lo más pronto posible.

Sus palabras entraron a mi corazón como flechas de Cupido, salí corriendo a besarla, sus besos eran bruscos, con hambre, con agonía. Al desespero de sus besos, se le sumó la forma en como me desnudaba, uno de los botones de mi fina camisa de rompió, ella con algo de pena me pidió disculpas pero yo le dije que eso no importaba, que si le provocaba podía despedazar mi camisa. Con más calma seguía quitándome la ropa, yo me bajé los pantalones lo más rápido posible y en medio del enredo como pude me quité los zapatos. Ahora recuerdo aquella frase de Napoleón: “vístanme lento que voy deprisa”, en este caso “desvístanme”. Cuando al fin terminamos esa agónica tarea que duró más de lo que debería, ingresamos al baño; para dejar a un lado los sudores, los aromas traídos de mi viaje, en fin; buscar que nuestras pieles quedaran limpias para ser lamidas en su esencia, para ser disfrutadas centímetro a centímetro, para ser saboreadas como un delicioso dulce sin que ningún mal olor se nos atraviese. En el baño nos enjabonábamos y nos limpiábamos como si nuestros cuerpos fueran uno solo, los besos y las caricias no paraban en ese ambiente de agua y jabón chiquito.

Ella se encargó de enjabonar mi verga y luego de limpiarla bien empezó a masturbarla, yo seguía besándola y duchándola, en un momento sentí como ella la dirigió hacia esa fuente de placer que estaba caliente como un fogón, sus fluidos se impregnaron en mi verga desnuda y negra como las noches de Cartagena. La penetraba con ciertas incomodidades mientras terminábamos de ducharnos.

Al salir del baño, sentí el terrible frio en la habitación, la abracé con fuerzas para que su cuerpo me brindara algo de calorcito, temblaba en sus brazos, ella estaba emocionada por lo hermoso que es sentirme temblar (para ella), le fascinaba esa sensación. Aunque su cuerpo mitigaba el frio, el aire estaba demasiado fuerte, tanto que sentía que me iba a dar hipotermia, por eso le insistí en que lo apagáramos ya que no aguantaba más, ella con gran tristeza accedió a mi petición.

Me tiré en la cama para que la hermosa se acostara encima de mí, como aún tenía frio; la abracé con fuerzas, plegue mi cuerpo al suyo lo más que pude, y fueron sus calientes besos, su preciosa saliva, sus caricias y los latidos de nuestros corazones los que me permitieron sentir calor nuevamente, tanto que le pedí que volviera a encender el aire y junto con el aire se encendió aún más el brillo de sus ojos y su hermosa sonrisa enmarcada en sus carnosos labios rojos. Acostado sobre la cama, ella arropó mi verga con su boca, la disfrutaba con su alma, luego levantó una de mis piernas para darme un beso profundo en ese espacio que hay entre el ano y mis testículos, el placer fue enorme, tanto que uno de mis gemidos se escapó para mostrarle lo mucho que me gustaba lo que estaba haciendo.

La hermosa me pidió que me volteara, sin dudarlo me di la vuelta, me puse algo nervioso y sentía mi corazón palpitar esperando tal vez; que se acostara sobre mí, que me oliera la espalda y luego me besara, que me hiciera estallar en placer tan solo con su respiración, quería sentir su lengua acariciar mis oídos y luego escuchar de sus labios palabras hermosas cargadas de cariño y romanticismo pero lo que escuché fue otra cosa:

-PONTE EN CUATRO, me dijo con fuerzas, con la convicción de que seguiría sus ordenes de dictadora.

CONTINUA ...

— negrocarta

30 de mayo de 2011

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negrocarta

Escrito por

7 seguidores ·Soy hombre bisexual

Comentarios

1 comentario

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  • lightning
    lightning · 30 de may de 2011

    Huyy negrito....buen relato... te confieso que yo solo le le hago el famoso beso negro a mi novio... En mi opinion ese tipo de beso es el mas intimo y el mas especial... es de los besos que no se le dan a cualquiera...solo a ese ser especial. un beso ..Andrea.

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