Este día del amor y la amistad será recordado de manera muy especial: la noche empezó en la Discoteca Candela de Cartagena, después de una muy agradable cena en el restaurante de comida francesa, ola la; no asiste ninguna duda para recomendarlo para cuando visiten Cartagena. Candela hace honor a su nombre. El lugar, al que frecuentamos, queda ubicado en la plaza de la aduana, ahí en el portal de los dulces dentro de la ciudad amurallada, frente a la torre del reloj, no tiene pierde. Después de los tragos de calentamiento comenzamos a bailar muy sensualmente como es lo más usual entre los asistentes al lugar. Mi mujer vistió para la ocasión con un vestido amarillo, de tela muy liviana que transparenta bastante, por lo que sus senosiban más allá de la simple insinuación al no llevar sujetador. El vestido además, al llevar un elástico al nivel de las caderas sube automáticamente la falda un poco más arriba de la mitad de sus muslos. Nos sentamos en la barra, el vestido subió tanto que, literalmente era más lo que dejaba ver que lo que cubría de sus piernas, las que eran acariciadas por mí, haciéndole una leve presión sobre sus rodillas insinuándole que quería abriera las piernas, ella me conoce y sabe que me encanta que la vean y la verdad es que yo también que a ella le agrada en demasía ser vista por los hombres y por las mujeres. Asítranscurrió el tiempo que permanecimos en este lugar. Era como la una y media de la mañana cuando decidimos partir, caminando hasta el parqueadero de la marina. Cuando avanzábamos vimos un establecimiento que nos llamó la atención con el nombre kiss en su exterior, mi mujer me dijo que entráramos y accedí sin hacer reparo, al entrar de inmediato nos dimos cuenta que se trataba de un establecimiento de los llamados para hombres; a los dos esta situación para nada nos importó , al contrario, nos entusiasmó y nos sentamos en una mesa que era atendida por una joven mujer morena, de facciones finas y unos senos que aparecían tras el generoso y profundo escote que hacía lucir sencillamente hermosa a la chica, a mi esposa legustó, le hizo experimentar una sensación de atracción que pasó los límites de la admiración y reconocimiento a la belleza, le despertó el deseo, el apetito por ella; no valen los eufemismos si es que quiero compartir fielmente lo vivido esa feliz noche cartagenera. Lo afirmo así de rotundo puesto que mi esposa me hizo comentarios relacionados con la chica, que no permiten diferente interpretación. Los traguitos comenzaron a hacer efectos en mi mujer y en mi, ella me invitó a bailar, sepegó a mi cuerpo y se movía restregando su sexosobre el mío erecto. La calentura de ambos crecía, sobaba mis nalgas, sus manos recorrían mi espalda, mis caderas y de nuevo bajaban hasta mis nalgas apretándolas sin disimulo hasta que llegó el momento en el que le aflojé las tirantas del vestido haciendo que el borde del escote bajara hasta la altura justa de la alcanzada por sus pezones, se electricé gratamente y antes de preocuparse por ser vista se movió con desparpajo para facilitar que le vieran. Ya en este estado de excitación me motivo a subirle sin recato de ninguna especie el vestido, me dijo quedamente, ay mijo, me da pena, a lo que le respondí… pero te gusta y dijo siiiii. La verdad es que fue vista por todos y todas que así lo quisieron,pero no escandalizó en el lugar, era apropiado para que pudiéramos disfrutar a plenitud nuestra noche. A ratico de estar de regreso en nuestra mesa se nos acercó la joven y bella morena que nos atendía y mirando fijamente a mi esposa le solicitó le brindara un trago, ella se lo sirvió y preguntó que si se lo podía tomar ahí con nosotros, la expresión del rostro de mi esposa me animó a decirle que no había problemas, después del primer trago vino el segundo y luego el otro y el otro. Así que cuando invité a mi esposa a bailar, la morena se vino con nosotros a bailar, la verdad se tomó por nosotros dos con tal tranquilidad que pareció algo normal a lo que estuviéramos acostumbrados. Iniciamos bailando sueltos, mas cuando abrace a mi esposa, la mujer se colocó justo tras de ella y le aprisionó por la cintura con sus brazos, mi esposa nada dijo, su reacción fue que me apretó más. Yo lo disfrutaba y busqué la boca de mi esposa y le di un apasionado beso; esto fue interpretado por la hermosa mujer como un acto de complacencia a su vinculación con nosotros y la verdad es que si lo era. Antes de terminar el disco, Lucila, así dijo llamarse, rodeaba a cada uno de nosotros con sus brazos y danzábamos rítmica y sensualmente hasta finalizar la canción. Al comenzar el siguiente disco Lucila bailaba alegremente con mi esposa mientras yo las observaba desde al lado de ellas. En uno de los giros y sin saber cómo ocurrió, ya bailaban juntas, entre lazadas. La proximidad entre ellas hacía posible no solo que sus sexos se rozaran sino además sus senos, el espectáculo que se daba frente a mis ojos me produjo una sensación que no trataré siquiera de intentar comentar, no es posible. La cara de mi esposalo expresaba todo, nada tenía que decir; ella debió observar lo mismo en el mío. Lucila nos señaló lo que podría describir como un pequeño reservado y nos invitó a entrar, sin responder palabra mi esposa me tomó la mano y caminó hacia el lugar sugerido, inmediatamente dentro, Lucila se acercó a mi esposa le comenzó a acariciar los senos, luego a lamérselos mientras le acariciaba las piernas. De observador quise pasar a ser también protagonista y también inicié las caricias a mi esposa, alternándolas con las que le prodigaba a la hermosa morena de senos erectos y redondos. Nunca había visto a mi esposa tan plena y solícita, con pasión desbordada me ordenó me sacara el miembro, lo tomó con sus dos manos y se lo llevó a su boca succionándolo como jamás lo había hecho, Lucila pasaba sus manos entre sus piernas, se inclinó y posó su lengua en el sexo de mi mujer, no resistí y eyaculé, al rato entre mutuas caricias entre ellas, mi esposa alcanzó un frenético orgasmo, al parecer Lucila también. Descansamos un momento, salimos del saloncito, conversamos un rato y pedimos la cuenta, vino la despedida de la bella morena dejando abierta la posibilidad de un nuevo encuentro que quien sabe si se dará. Después vinieron nuestros comentarios de la experiencia vivida, pero eso ya será tema de otro relato. Lo que si puedo decirles es que fue algo para no olvidar.

Relato de comunidad Intercambiosschedule 6 min de lectura calendar_today Septiembre de 2011
MI ESPOSA DISFRUTANDO A LUCIA Y YO DISFRUTANDO A MI ESPOSA
Este día del amor y la amistad será recordado de manera muy especial: la noche empezó en la Discoteca Candela de Cartagena, después de una muy agradable cena en el restaurante de comida francesa, ola la; no asiste ninguna duda para recomendarlo para cuando visiten Cartagena. Candela hace honor....
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