Varios miembros de la Comunidad Cereza han enviado mails a nuestro correo preguntándonos como habíamos logrado compartir experiencias como parejas con otras personas, lo que ha motivado el que ahora comentemos como se inició todo. Nos casamos hace 32 años, mi esposa nacida dentro de un hogar muy conservador y educada en colegios de monjas por lo que todo era pecado.Fue un camino largo y lleno de paciencia para poder ir avanzando en nuestra relación sexual para dejar los convencionalismos y las ideas que acompañaban a mi esposa en el tema.Comenzó a facilitarse el asunto en unas vacaciones en las que viajamos al sur de Francia, en Niza es corriente que las mujeres se bañen en toples, ella al ver a mujeres de todas las edades y tallas tranquilas sin preocupación gozando del sol, aceptó mi invitación para que hiciera lo mismo; al principio se sintió un poco incómoda, pero se fue adaptando, tanto que al día siguiente no tuve que decirle nada, por el contrario, al aproximarnos a la playa entró a una tienda y se compró una tanga más pequeña. Luego repetimos la experiencia en Aruba y República Dominicana. Después en Cancum fuimos a una discoteca donde el desorden era total, las mujeres bailaban entre ellas, las parejas se tocaban sin recato alguno y dejaban ver partes “prohibidas” de sus cuerpos ante la mirada de todos y terminamos involucrándonos y dejándonos llevar de lo que ocurría en el entorno. En el entretanto de esas experiencias íbamos conversando de lo que sentíamos y fuimos expresando con tranquilidad y confianza nuestros pensamientos, fue así como comenzamos a decirnos nuestras fantasías cuando hacíamos el amor, ella me comenzó a decir que se imaginaba con otra mujer acariciándola, bailando desnuda con otras mujeres y viendo a hombres desnudos que se le acercaban. Por mi parte también le expresaba mis fantasías y obteníamos orgasmos fabulosos, hoy seguimos haciéndolo y gozándolo.
Entendí que ya estaban dadas las condiciones para ir con mi mujer a un establecimiento swinger, averigüe por internet y en un viaje a Bogotá le dije que si quería que fuéramos, aceptó. La primera vez al principio se sentía fuera de lugar, muy tímida, pero a medida que los tragos fueron llegando a la cabeza y que el ambiente se calentó, ella aceptó salir a bailar y a mostrar sus senos. Así fuimos avanzando cada vez más, hasta llegar a tener sexo en el cuarto de fantasías delante de otras parejas. Así también se iniciaron los tímidos tocamientos de las mujeres o de los hombres que han estado al lado de nosotros. La verdad es que las experiencias han sido sumamente excitantes, ese ver que la tocan y fingir que no he visto y ella en la complicidad, ese acercarla a la mujer que baila a nuestro lado para que se rocen. Verla bailar contorceonandose y tocándose sus senos, sus muslos, mientras es vista por todos llevan al climax.De esta manera explicamos a los miembros de la comunidad en forma muy resumida como fue nuestro inicio y como debimos ir dando pasito a pasito para poder llegar a experimentar experiencias tan agradables y gratificantes como esta de mi esposa gozando a Lucia y yo gozando a mi esposa, en otros relatos comentaré más detalles y experiencias








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