De Regreso
Relato de comunidad Intercambiosschedule 12 min de lectura calendar_today Octubre de 2011

De Regreso

Regresando a2005, después de varias veces de visitar sitios swingers por cuenta de mi novio de esa época, en donde me invito con el ánimo de probarme y ver cómo reaccionaba?y que para fortuna me quedo gustando la experiencia de compartir momentos de sexo con otros y tener el permiso de mi....

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Regresando a2005, después de varias veces de visitar sitios swingers por cuenta de mi novio de esa época, en donde me invito con el ánimo de probarme y ver cómo reaccionaba?y que para fortuna me quedo gustando la experiencia de compartir momentos de sexo con otros y tener el permiso de mi pareja, revisando en el recuerdo nuestras grandes aventuras me pareció indicado para debutar después de mi esposo esta historia que paso a contarles.

Por aquellos días de mi iniciación en el mundo del intercambio solíamos ir a Zona Húmeda cuando se nos antojaba, pues, todos los días estaba abierto, lo cual era bastante cómodo. Ese día fue un martes un poco lluvioso y recibí la llamada de mi novio que trabajaba en Medellín y me dijo:

“Hoy voy a tener chance de salir temprano de la oficina, ¿Qué tal si te vienes y vamos al sitio de Bello?”

Con la tarde como estaba yo no estaba muy animada a ir, pero el insistió. Desde luego acepte y me prepare para estar en Medellin como a las 5:00 pm.

Nos encontramos en la estación Madera del metro y llegamos como a las 5:45 pm al sitio, ohh sorpresa, no había nadie, ni una sola pareja, solo un chico delgado y alto nos atendió, la lluvia seguía cayendo y parecía que nadie iba a aparecer, nos dedicamos a mimarnos y a disfrutar de todos los sitios, a mi novio le encanta verme desnuda caminando por todos lados, hicimos el amor delicioso en cada sillón, en una de esas mi novio fue a la barra del barcito a llenar nuestros vasos con más ron, pero no solo hizo el muy pillo, también le dijo al sardino que no recuerdo ahora cuál era su nombre, ¿qué si le ayudaba en la otra sala con algo?.Cuando aparecieron en la sala los dos, él chico supo que ese algo era yo igual yo adivine las negras intenciones de Julio e invite al muchacho a sentarse.

El un poco tímido pero ansioso, empezó a acariciarme por la espalda, mis tetas, el cabello… yo me voltee y me puse en cuatro y le ofrecí mi kquita y mi culito, mientras que le empecé a chupar la verga a mi novio Julio. Así estuvimos un buen rato, donde disfrute enormemente de unos dedos enormes que me penetraron por ambos lados, luego el muchacho se animó a hacerme sexo oral hasta que me hizo tener un cálido y abundante orgasmo, eso me gustó muchísimo y pensé que sería justo devolverle el favorcito. Me senté de frente a él y le baje jeans para poder echarme a la boca su pene, que aunque algo delgado tenía un tamaño bastante agradable. Mi novio empezó a penetrarme y a acariciarme las tetas mientras yo se lo chupaba a nuestro único compañero en el sitio, de repente el muchacho empezó a moverse descontroladamente y lanzo su gran lechada en mi boca y mi rostro, eso causo que Julio y yo también tuviéramos casi al instante nuestros respectivos orgasmos. Así nos quedamos otro rato en donde no pasaba nada interesante…

Como a las 10:30 PM mi novio dice: “Por qué no nos vamos ya, aquí ya no hubo nada más que hacer? A esa hora ya no había transporte desde la terminal del norte, por lo que tuvimos que irnos hasta las torres de bombona, donde suelen estacionarse los colectivos que van para el Aeropuerto. La noche seguía lluviosa y a estas alturas yo empezaba a tener frio a pesar de habernos tomado un montón de roncitos, pero como estaba un poco descubierta, solo tenía un vestido de minifalda bastante corto rojo que a Julio le encantaba, unas sandalias y nada más era mi vestuario, pues también le encantaba saber que no tenía ropa interior cuando íbamos por la calle. Entramos en una esquina y seguimos tomándonos uno roncitos mientras aparecía un taxi, como a las 12:00 apareció uno y de inmediato nos lanzamos a meternos en él, pues el frio ya me tenía como aburrida. Mientras que llegaban los otros pasajeros nos la pasamos todo el tiempo manoseándonos y besándonos, Julio jugaba con mi Kquita y metía sus dedos haciéndome lubricar de una manera abundante, de hecho los vidrios del auto podían verse empañados por el calor de adentro y el frio de la lluvia de afuera, que calentura tan horrible la que yo tenía y me había quedado con ganas de acción en el swinger.

Yo tenía la minifalda totalmente subida y caía sobre mi pubis dejando ver la puntica de mi conchita completamente depilada y suave.

Un ruido y nos hicimos los dormidos así como estábamos, Julio en la orilla izquierda del vehículo, yo en el centro, de repente se abren las puertas y se suben dos pasajeros y el conductor.

Atrás y a mi lado derecho un señor con traje, de unos 45 años, canoso, manos grandes y de buen porte, adelante un señor un poco gordito, con cara de niño bueno y como de 40 años también y el conductor, un hombre como de unos 55 años moreno y grandote como de 1.85. Ellos hablaban animadamente y se notaba que ya tenían también varios tragos encima, mi novio miraba de reojo y yo también y nos secreteábamos diciendo que nos quedáramos así como estábamos. Iniciamos y tomamos rumbo a palmas, de repente siento que un calorcito empieza a subir desde mi rodilla hasta la mitad del muslo derecho y me extraño, abrí un poco uno de mis ojos y veo que el señor al lado mío no deja de mirar hacia mi entrepierna y disimuladamente me empieza a tocar de manera casi imperceptible, mientras hablan dicen cosas como, “Por ahí si es que andan cosas muy ricas” y comentarios como esos pululaban en la conversación, conforme avanzaba la oscuridad del camino el roce del compañero de al lado se hacía más descarado y cercano a la zona caliente de mi vagina que quería estallar de calentura. Sentía como los fluidos salían de mi cosita y mantener mis piernas cerradas se hacía cada vez más imposible, mis tetas duras y puntiagudas ansiaban se chupadas y estrujadas.

Después de pasar el mirador de Palmas, la oscuridad se hizo más profunda y nuestro compañero de viaje empieza a tocar ligeramente mi vulva y a frotar sus dedos con mis juguitos, yo con toda la discreción del caso solo atinaba a estrujar a Julio con mi codo para que estuviera atento de lo que estaba pasando. Para ese momento contener la respiración y mis suspiros hacia prácticamente una tortura, por mi cabeza empezaban a pasar escenas morbosamente caliente, mis piernas se distensionaban cada vez más, haciéndole cada vez más fácil la tarea a mi compañero de turno. De repente la luz se hizo intensa de nuevo y mi intruso atino a cruzarse de brazos para no ser descubierto, estábamos pasando por el peaje, he ahí la razón del aumento de la visibilidad. Apenas pasamos, nuestro amigo devolvió su mano al ataque y esta vez fue completamente directo y agarro mi vulva y empezó a meter el dedo.

En ese momento yo le digo a Julio,

-“Estoy que no me aguanto”

-“Pues quítate el vestido”, Respondió Él.

-“¿Cómo voy a hacer eso?” Replique Yo.

-“Fácil bájate a orinar”

-“Claro” Respondí

Me ilumine en ese momento y levante la cabeza, como un rayo el amigo de al lado quito su mano y siguió charlando con los otros dos. Reconocí en donde íbamos y pese aquí tiene que ser después de esta curva viene una recta y es fácil que el taxi pare y se parquee.

En ese momento le dije al conductor:

-“Señor, podría hacerme un favor?”

-“Si dígame reina”, Respondió

-“Podría parar un momentico que necesito bajarme a orinar”

-“Claro mi amor, aquí adelantico” dijo El.

Efectivamente paro luego de la curva en un altico que tiene una vista genial, la lluvia había amainado, pero sobrevivía una brisa tupida que mojaba. El gordito con cara de niño bueno en ese momento dice:

-“Mamita quiere que la acompañe, de pronto se la come el chucho por ahí solita”

-“Tranquilito que yo sé cuidarme” Repliqué

En esas el intruso atino a decir

-“No se moje preciosa, vea le prestó la chaqueta y si quiere se la tengo para que pueda orinar tranquila ”

-“Tan querido!!, pero no hace falta no soy de azúcar y no creo que me derrita” Le dije.

En esas Julio hizo como si se despertara y pregunto:

-“¿Qué paso?”

-“Voy a orinar” le dije

Apenas me baje los tipos ahí mismo interrogaron a mi novio, ¿De dónde sacaste es puta? Qué rica que está. A lo que el replicó:

-“No es ninguna puta, es mi novia”

-“Pero te la conseguiste bien buena y bien mostrona” Replicaron en coro los tres.

-“Y eso que no han visto nada, señores, no han visto nada” con una sonrisa en los labios el muy pícaro.

Atrás de una piedra que había cerca me fui y me quite la única ropa que llevaba, que era mi mini vestido, aproveche y orine y me dispuse a devolverme al carro. Todos reían y hacían comentarios sobre lo fáciles que son las viejas de ahora, que todas están buenas y que les gustar culiar parejo.

Toque el vidrio de la puerta derecha y me abrió el señor del traje cuando volteo a mirar solo dijo:

-“Mierda!! Que chimba de perra es esta”

Los otros voltearon como relámpagos y se quedaron boquiabiertos, el gordito care bueno dice:

-“hui marica, que eso? Quien pidió pollo?”

-“Me van a dejar subir o no, me estoy congelando” Dije yo.

-“Claro mi amor, venga siéntese en esta palanca” Dijo el conductor.

-“No veo cual, si me la muestra de pronto” le respondí con toda tranquilidad

En el acto todos se mandaron la mano al bulto y dijeron:

-“Pues aquí esta, esta, cosota rica!.”

Me acomode de nuevo al centro de la silla de atrás y con una mirada cómplice le di un beso a mi novio que no dejaba de sonreír.

Pasaron un par de minutos y el conductor no atinaba a arrancar, solo encendió la luz del interior del auto y se quedaron todos mirando. En esas Julio empieza a besarme y acariciarme por todas partes en señal de, SEÑORES QUE ESPERAN, en ese momento empiezo a sentir como una avalancha de manos se apodera de mi cuerpo en búsqueda de un mejor sitio para tocar y manosear.Yo estaba tremendamente excitada, quería comérmelos a todos ya, sobre todo al conductor, por su tamaño me imaginaba que tendría una verga enorme y más siendo negro, nunca había estado con uno y era la oportunidad.

Todos se bajaron los pantalones y empezaron a pajearse y tocarme cada vez más descaradamente, sus dedos irrumpían por todos mis agujeros. Mi novio abrió la puerta de la izquierda y se paro brindándome su delicioso falo, me incorpore enseguida, quedando disposición de nuestros acompañantes todo mi culo, el cual no tardo en ser atendido y llenado con caricias, el del traje empezó a besar mi nalga y mi agujero, mientras el gordito se dedico a mi vulva y el otro a mis tetas, que pellizcaba en largos giros y estirones. Ya no podía más estos hombres me sacaron un feroz orgasmo que casi me desmayo. Casi sin reponerme de semejante oleada de placer, dije:

-“¿A ver, cual es la palanca donde me tengo que sentar?

-“véala aquí gran puta” contesto de una el negro, tirando la silla hacia atrás y quedando como una cama.

Como una fiera en celo salte sobre ese hombre, sin perder de vista el tremendo aparato que iba a comer, pues no me decepcionó el hombre, tenía una cosota que nunca en mi vida había visto. Julio, me paso un condon y como pude empecé aponérselo con mi boca, sin dudarlo, lo puse en la entrada de mi vagina, hinchada por la excitación. Empezó suavemente a entrar y yo sentía que me moria, me dolía un poco, pero a la vez un inmenso placer me recorría toda.

Los otros se dedicaban a observar y a acariciar sus herramientas a punto de estallar esperando su turno. Apenas estuve cómoda con mi inquilino, que aceleraba su ritmo a cada instante, cogí el pene del hombre del traje y empecé a masajeárselo, como si eso fuera una invitación o un permiso implícito, gordito empezó mando su mano directamente a mi ano, mojo su dedo con saliva y empezó a penetrarme suavemente, con movimientos circulares y relajantes que contrastaban con las embestidas de la tremenda verga que cogía mi kquita al mismo tiempo.

El negro empezó a temblar como un loco y disparo tremenda lechada, que llegada tan fenomenal me regalo aquel negro delicioso. Lentamente fui sacando aquel enorme falo que todavía duro recorría todas mis entrañas.

En ese momento se el hombre del traje se tiro en la silla de atrás, mientras yo miraba la tremenda verga que tenía el gordito, casi tan grande como la de mi negro, pero más gruesa. Como iluminada por la diosa del sexo le pedí al gordo que me diera permiso de bajarme por su lado, me fui de espaldas hacia la puerta de atrás y ensarte mi culo en la verga que me esperaba lista ya con el condon y toda la dureza del caso. La introduje fácilmente, pues, el gordo había hecho buen trabajo con su dedo y me tenia tremendamente bien dilatada. Cuando ya estuvo todo adentro le dije al gordo, ahora tu por delante, dame todo lo que tengas.

En una tremenda embestida el hombre se acerco y de un solo golpe me la clavo hasta el fondo, casi lloro del dolor y del calambre tan tremendo de placer que recorrió cada por de mi cuerpo. Que banquete de verga el que me estaba dando, estos dos hombres me clavaban como posesos, con el vigor de un quinceañero, pero con la experiencia de muchos años haciendo de las suyas. No sé cuantos orgasmos me hicieron tener estos amantes furtivos, lo que si se es que fueron muchos, me temblaban las piernas los brazos, todo mi cuerpo respiraba sexo y morbo. La venida de estos dos toros fue descomunal, el gordo saco su aparato y vacio todo su producto sobre mi abdomen y mis tetas.

Al terminar a todos les di un gran beso chupadito en sus respectivas vergas en señal de agradecimiento y nos dispusimos a continuar el viaje. Desde luego, adelante iba yo, pues, me moría de ganas de acariciar por todo el camino esa enorme verga negra que me comió con tanta pasión. Los otros atrás seguían manoseándome y pajeandose. Todo el camino no hacían más que alagarme diciéndome lo buena que estaba y lo bien que culiaba.

Al llegar a casa eran las tres de la mañana creo, todos con los pantalones abajo y yo desnuda, le decimos al conductor:

-“señor, aquí por favor, ya llegamos”

-“¿Como así mamasita, no vamos a seguir la rumba, vamos moteliar? Dijo el conductor

-“Claro mamita, vamos todos a pasar bien rico” Dijeron animados los otros.

-“Que hacemos?” Pregunte a mi novio

-“Pues entonces bájense todos y nos quedamos aquí en la casa” Contesto Julio.

Lo que paso esa madrugada, será motivo de nuestro próximo relato.. espero este les guste. Besos, Andrea.

— darkvader

13 de octubre de 2011

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darkvader

Escrito por

Somos pareja swinger

Comentarios

1 comentario

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  • fateman
    fateman · 13 de oct de 2011

    Muy bueno, así se goza !!!

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