Advertencia: este relato y algunos de los próximos hacen parte de una ceremonia de despedida con el objeto de liberarme un poco de viejos apegos, así que los elementos de estos más que buscar como obeto fundamental provocar una masturbada, buscan alivianar el peso y la necesidad de hallar a esa persona, en el último relato de esta zaga sabrán porqué no voy a buscar a esta persona y trataré de no andar en lugares públicos deseando con el alma encontrármela, así que chicos que vinieron por una paja mejor no continúen ya que se pueden decepcionar.
Esa vez tuvimos una conversación a través de mensajes de texto mientras yo hacía diligencias, recuerdo el sitio exacto donde estaba cuando te mandé el primer mensaje, era en el pié de la popa saliendo del Caribe Plaza. Antes de cruzar la carretera te envié el mensaje de texto:
-“TQC sin C y VA”,
-“Sé que es TCQ sin C, pero VA, rico si es lo que me imagino”, esa fue tu respuesta.
-Es exactamente lo que te imaginas.
-Ricoooo, se me erizó la piel de solo pensarlo.
-¿Dime que te imaginas?
-VA= Venirte Anal.
-Plott, VA = Venirme Adentro, pero Vaginal.
-Ricooo, por donde quieras, pero me encantaría adentro.
-Ahora a mi es al que se le eriza la piel.
-Si pero tú sabes que son cosas que solo van a pasar en el plano de la fantasía.
-Lástima, pero no me cansaré de soñar si es contigo.
Pasó el tiempo y muchos de mis sueños contigo se hicieron realidad, tú me dijiste que querías que siempre fuera sin C para poderte disfrutar más, bueno, ese era uno de los elementos de nuestra extraña manera de ser románticos. Nuestros métodos anticonceptivos eran bastante artesanales, hasta inocentes, no eran propio de personas como tú, como yo, nadie que nos conociera nos imaginaría en esas, dentro de tus lecturas precolombinas y de tradición oral, tomaste un método que te daba cierta seguridad, aunque fuí yo quien mandó el mensaje de texto aquel, eras tú la que estaba obsesionada por hacerlo realidad. En varias ocasiones me dijiste: “quiero hacer todas tus fantasías realidad, todo lo que se te ocurra conmigo lo puedes hacer”, pero eso no era gratis, eres buena en los negocios y siempre me pasabas la cuenta de cobros.
Durante la semana en que lo podíamos hacer sin problemas, estuvimos intentando encontrarnos, las ganas de comernos eran fuertes, las ansias, el desespero estaban allí, pero no faltaban las dificultades que se presentaban a último momento, es como si algo grave estuviera a punto de pasarnos por andar haciendo cosas indebidas y por nuestro bien, un poder supremo moviera los hilos para evitar un destino inadecuado.
Te gustaba vestir bien: usar prendas finas, celulares de última tecnología, accesorios que te dieran porte y elegancia, tener todas las comodidades y darte tus gustos, por ello trabajabas duro, una vez me dijiste: me gusta la plata, me gusta tener el poder ($$$) en mis manos. Además de tu trabajo, adquiriste ese negocio frente al mar y todos los fines de semana te dedicabas tu misma a atenderlo, así aumentabas tus ganancias(un empleado menos). El tiempo para hacerlo ya se estaba agotando, el destino se salía con las suyas.
Me llamaste a medio día, justo a la hora en la que la gente sale del mar a comer, es el momento cuando tu negocio se empieza a llenar de gente, me dijiste que necesitabas verme, que buscarías la manera de escaparte y buscarme, ya que esa obsesión de “VA”, te estaba carcomiendo por dentro.
A los 20 minutos recibí nuevamente tu llamada, encontraste una excusa para escaparte. Te dirigías a ese motel donde una vez te dije que quería coronarte como mi princesa, este parecía un castillo de esos de los cuentos de los hermanos Grimm, yo te contaba historias de príncipes y princesas porno, te tenían con ganas de subirte al trono.
Te recordé tus responsabilidades, te dije que no debías dejar tu negocio tirado, que se te podían presentar problemas, tú me respondiste: lo último que me importa en este momento es mi negocio, los problemas veré después como los resuelvo, pero esta arrechera que me tiene loca la resuelvo YA. No creas que esto es otro de mis caprichos, es más que eso, es una necesidad, créeme que a pesar de que las consecuencias las tengo bien claras, me conozco y sé en qué estado de locura estoy, si no lo hago ahora, estaré mucho más incontrolable y correré riesgos mayores con tal de lograr mi objetivo y las consecuencias serán peores, cada día me vuelvo más loca y necesito acabar con esto, no me digas nada, solo haz lo tuyo, no seas mi conciencia.
Esta vez era la princesa quien venía en el carruaje a recoger a su príncipe, cuando llegamos al motel, pedí la mejor habitación($$$), para ti siempre lo mejor, nos sentiamos bien, estábamos en nuestros aposentos, en el lugar donde haríamos nuestra ceremonia de coronación, tu celular no paraba de timbrar, te llamaban proveedores, músicos, empleados, clientes, familiares, marido, socios del negocio, todo era un caos, ese caos lo resolviste apagando el celular y lanzándome una sonrisa hermosa. Sentía algo de culpa por los problemas que te ocasionaría, se requiere que pase algo muy grave para que una mujer de negocios deje el barco a la deriva, eso lo sé muy bien, por eso cantidades industriales de endorfinas me tenían levitando, sentía la presencia de Cupido en ese lugar, irónicamente siendo yo un negrito, me usaba de blanco para jugar a los dardos, me tenía los ojos aguarapados de tanto acertar.
Nos fuimos desnudando, nos besábamos, saboreaba cada parte de su cuerpo, la bañera se llenaba de agua y espuma. Intentamos aplicar el balancín en la hamaca, ese balancín lo saqué de uno de los relatos de Vini, tu pensabas que era otra de mis originalidades, te emocionaste y ante tus ganas de probar puntería, tuve miedo de tener mi primera fractura. ¿Recuerdas que aquel día te dije que quería engraparte?; eso consiste en acostarme en la bañera, tu de espaldas a mí y con mi pene adentro y un abrazo fuerte quedabas atrapada, engrapada, por eso mis manos, mi cuerpo y mi pene serian como esa grapa que sostiene a un grupo de hojas, en este caso tu cuerpo, no te engrapé bien, fue incómodo pero lo intentamos, de la bañera nos fuimos a la cama, mientras gateaba me detuve en el medio, deje a tu vista mi trasero, ese en el que internaste tu boca para hacerme gemir de placer, sentí como tu lengua entraba y salía, esta vez no te burlaste de mis gritos de niña arrecha, sabías que no era un orgasmo fingido.
Llegó mi turno de devorarte, te volteaste boca arriba y te acostaste en el borde de la cama como una vaca muerta, lamí todo tu cuerpo, lo devoré poco a poco hasta llegar al sur, allí después de lamer esa hermosura que tienes entre las piernas, empecé a penetrarte, primero suave y después con fuerzas, duro como te gusta, duro hasta derramar en lo más profundo de ti el tan anhelado líquido blanco, sentí el valor que le dabas, por eso no me vine dentro de tu vagina, me vine dentro de ti, por primera vez sentí eso, sentí que una vagina es la puerta de entrada esa casa que eres tú y mi semen algo emanado de lo más profundo de mi que te dejo como regalo, así lo recibiste.
Después de derramar hasta lo última gota, me quedé mirándote, miraba como se escurría parte de mi regalo de tu cuerpo inmóvil, te veías hermosa, relajada, alejada del mundo, me mirabas por instantes, en otros mirabas lejos, me sentí tan bien, te sentí mas mía de lo inmensamente mía que habías sido hasta el momento. El simbolismo de era enorme, tú te acostaste en la mitad de la cama boca abajo, yo me acosté a tu lado, acariciaba tu pelo, empecé a respirarte en la nuca, luego fui besando tu espalda, bajando lentamente hasta llegar allí y hacerte el beso negro, no tan magistral como tú lo haces, pero con todo el cariño y el amor que sentía por ti, luego te penetré en esa posición, y nuevamente deje adentro de ti parte de mi.
Prendiste el celular, inmediatamente te llegaron mensajes del montón de llamadas perdidas, también te llamaron, eran muchos los problemas que tenias por haberte escapado, pero tu rostro no mostraba la más mínima preocupación, solo alegría, la misma que yo tenía, la misma con la que me fui a mi casa a dejar que mis recuerdos captaran la atención de Cupido y que este con sus amigos siguieran usándome como blanco. Tú te fuiste a apagar los incendios, muchos problemas tuviste por haberte escapado, con tu familia, tu esposo, con el negocio.
Tuve que tomar las riendas de lo nuestro ya que tú, tú quien en un principio dijo ser muy cobarde para hacer que nuestra relación pasara de la virtualidad a la realidad, mostraste ser tan irracionamente emocional como para dejarte llevar hasta el punto de poner en riesgo ese hogar que habías construido, ya no eras una persona capaz de cuidar de ti misma, por eso desde ese día me ocupé de ti, me convertí en el que daba la última palabra, quien hacia los planes y medía tu riesgo, tú me dabas toda tu información personal para que yo tuviera elementos con que planear nuestros encuentros de tal forma que fueran el crimen perfecto, confiabas mas en mí que en ti misma, me hiciste sentir como todo un James Bond.








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