LA TERAPIA
Relato de comunidad Hetero: Generalschedule 7 min de lectura calendar_today Marzo de 2012

LA TERAPIA

Ese día tuviste una discusión bastante fuerte con tu socia de negocios, me llamaste, me dijiste que tenías una rabia tremenda, que era tanta que podías terminar saliéndole con groserías bastante hirientes a personas cercanas así que preferías no hablarle a nadie, querías verme para....

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Ese día tuviste una discusión bastante fuerte con tu socia de negocios, me llamaste, me dijiste que tenías una rabia tremenda, que era tanta que podías terminar saliéndole con groserías bastante hirientes a personas cercanas así que preferías no hablarle a nadie, querías verme para despejar la mente, me advertiste:

-No quiero sexo, solo tu compañía, quiero que estés allí y que te inventes algo para hacerme pensar en otras cosas.

Te propuse encontrarnos cerca de la U donde terminé mis estudios, te conté que habían unos bohíos donde podíamos conversar, donde nos podíamos ver algunas de las pelis que había descargado para ti, y al ser un lugar público no me atrevería a que pasara algo sexual, aceptaste mi propuesta. La verdad es que me alegraba saber que en un momento así en la persona que pensaste fué en mí, me sentí tan especial en tu vida, tan importante para ti. Se que estabas mal y me debía solidarizar con tu drama pero yo estaba feliz de que tuvieras bien claro que podías contar conmigo, fui a tu rescate, a rescatarte a ti mi princesa.

En el camino mis el deseo fue oscureciendo mis pensamientos así como se está oscureciendo a las 6:00 de la tarde mientras tecleo estas letras, pensaba en lo vulnerable que estabas, que te podía comer y hacer de las mías contigo, no tenía dinero pero algo se me ocurriría.

Al encontrarte estabas tan bella, tan hermosa, me moría de ganas de darte un beso en la boca, quería abrazarte fuerte, pero en un lugar público tan solo era posible un apretón de manos y un beso en la mejilla, te dije lo siguiente:

-Hermosa, vamos para otra parte, voy a serte sincero, yo de vainas tengo para el bus, vamos para un motel y tu pagas, no para tener sexo ni esas cosas, es que quiero poder darte un beso profundo, un abrazo, quiero verme una peli contigo pero quiero que puedas gritar, que me puedas besar, que puedas llorar y que te puedas desahogar verdaderamente, sin la presión de la gente mirándote, quiero que estés tranquila.

-Tú crees que yo soy boba, quien no te conoce te cree, tu lo que quieres es aprovecharte de mí, tienes una mente pervertida y eso me encanta, no sabes cuánto me encanta que no pierdas oportunidad para comerme y hacer de las tuyas conmigo, pero ya me conozco tu juego y no voy a caer. Tus argumentos son válidos, vamos para el motel, pero ni creas que me vas a comer.

Nos dirigíamos a nuestro nido de pasiones, íbamos agarrados de la mano en el taxi, nos dábamos uno que otro beso tierno, tímido, al llegar a nuestra habitación, encendiste el aire acondicionado y te fuiste al baño a hacer chichí, yo prendía el PC y me ponía cómodo, me quité la ropa quedando en bóxer con la punta de mi amigo asomándose, tú te quedaste mirándolo fijamente, como en un duelo de miradas y me dijiste:

-Eres malo, me imagino que todo está fríamente calculado, eso lo haces nada más para provocarme, para que se me agüe la boca y no resista las ganas de chupártela.

-No, es eso, solo quiero estar cómodo y tú también puedes hacer lo mismo, ven, ya empieza la peli.

-Dejémonos de pendejadas, quítate ese bóxer, si ya estas acá, no voy a ser tan tonta de no aprovechar para comerte.

Te desnudaste y te acostaste en la cama y me dijiste: chúpamela.

Empecé a hacerte sexo oral con hambre, con agonía, con desespero, como si fuera esa mi única fuente de alimento, luego tu me dijiste: hagamos el 69, tu sabes que me encanta el 69, inmediatamente mi mente empezó a recrear esas escenas en donde yo estaba acostado y tu sobre mi chupándomela, yo abrazándote de la cintura mientras disfrutaba de tus exquicitos jugos, mirando al espejo que estaba en el techo, mirándote a ti, mirando nuestros cuerpos entrelazados como la más exquisita nucita, inmediatamente corrí a acostarme en la cama para volver a vivir esas maravillas, pero tú interrumpiste mis sueños, mis ilusiones con tus palabras dictatoriales: UN MOMENTO, TU ARRIBA, YO ABAJO.

Como el buen soldado obedecí las órdenes de mi Generala, apenas pude acomodarme, antes de llegar a ubicar mi boca en … HAY!!!, Sentí tu dedo hundirse en mi trasero, esta vez se fue rápidamente no sé si por la fuerza y las ansias con las que lo metiste o por la posición en la que estaba, el sentimiento fue de profunda dominación de parte tuya, me sentí a tu merced, fue tan rico, ni siquiera mediaste palabra, no me lo consultaste, solo hiciste lo que querías y eso me encantó, eso me excitó demasiado, te lamia como si fuera el último helado en el desierto, tu chupabas mi verga, a veces se te salía de la boca, a veces me maltratabas, no eras tan experta chupando de esa manera, pero tu dedo no salía, tu dedo se hacía cada vez más hambriento, yo ubicaba mi trasero de tal forma que pudieras penetrarme fácilmente, seguía allí, lamiéndote hasta nueva orden. Por momentos me pegaba tanto a tu vagina que no podía respirar, eso no era impedimento para parar, seguía y después de unos segundos tomaba algo de aire para seguir mi faena.

Me pediste, que me volteara y te penetrara, me ubiqué encima de ti y comencé a juguetear con lo tuyo, solo tenias la punta adentro y la meneaba alrededor de tu vagina, me abrasaste con tus manos y luego con tus piernas me abrazaste con fuerzas, con tantas que se te fue toda, me hiciste una llave como esas de lucha libre, estaba atrapado, te pedí que me soltaras para ponerme el preservativo, desde nuestro último encuentro habíamos empezado a usarlo, ya estábamos en un estado de locura en el que todo podía terminar en problemas embarazosos, bueno; problema para ti, para mí era todo lo contrario, tú me habías pedido que te cuidara, yo te advertí que era la única manera, después de casi un minuto me dejaste en libertad, vestí a mi amigo de látex para compartir contigo de ese momento, ese momento que se tornó tranquilo, calmado, lleno de caricias y besos hasta que sentiste ese palpitar y vacié en esa capa de látex todo el deseo y la pasión que tú me provocaste.

Me acosté a tu lado y me hiciste una pregunta:

-¿Sabes por qué te metí el dedo de esa manera?

-No lo sé, ¿por qué?

-PORQUE SE ME DIO LA GANA.

Tus palabras me llegaron al alma, me mandé a darte montones de besos, tantos besos como dardos de Cupido recibía en mi pecho, definitivamente me tenias estudiado, tú tenias el manual de cómo encoñarme, como enamorarme, como volverme loco por ti.

Al final me diste las gracias, porque mientras estuviste conmigo se te olvidaron tus problemas, reconociste que la mejor terapia para cualquier cosa es el sexo, pediste un taxi, pagaste la cuenta del motel, al montarnos en el taxi íbamos como llegamos: agarraditos de la mano, me dejaste en una esquina y continuaste tu viaje.

Recibí tu llamada, estabas furiosa, refunfuñando me contaste:

-Que tal el taxista ese, me quería cobrar 20 mil pesos cuando la carrera vale 7 mil, me dijo: es la tarifa del motel, yo con rabia le tiré 10 mil pesos en la cara y le dije: no te doy los 7 mil porque no tengo menudo,el desgraciado como que me vio cara de ricachona o de turista.

-Mija es que tu siempre andas con pinta de ejecutiva, y la verdad es que si pareces estrato 6, eres muy elegante y te sabes vestir, si le pones lógica al asunto, una ricachona con un tipo negrito algunos años menor que ella, en un motel, el pensará: seguro lo mantiene, seguro tomó el taxi para que nadie viera su carro entrar o salir del motel hay que cobrarle duro…

-La verdad es que no me faltan las ganas de mantenerte y sacarte a vivir, ¿recuerdas el aparta estudio en Bocagrande?, ese todo lindo en el que planeaste nuestro primer encuentro, lo coticé, es lo primero que voy a comprar si me gano la lotería y lo pongo a nombre tuyo para que nadie sepa que existe y para que pueda comerte allí cada vez que se me dé la gana.

Hablamos de nuestros sueños, de nuestro mundo ideal hasta que llegaste tu casa, tranquila y con la calma necesaria para solucionar tus problemas.

— negrocarta

5 de marzo de 2012

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