En esos días tu vida no andaba bien, algunos problemas que tenias no te dejaban dormir, recibí tu llamada, me dijiste:
- Me siento mal, necesito verte, ven ya, necesito tu abrazo, te espero en la esquina.
A pesar de ser en ese entonces un chico novelero, dejé a un lado las novelas por atender tu llamado, tú te convertiste en la prioridad de ese momento, a pesar de mis preocupaciones por ti, en cierta forma vi ese momento como una oportunidad para demostrarte que podías contar conmigo y que a pesar de que siempre quiero aprovecharme de ti y obtener beneficios sexuales, también me importas y quiero que estés bien.
Me bañe rápidamente y fui a tu encuentro, esperaba a una mujer que salía toda triste y llorosa de su casa a buscar consuelo, te esperaba desatalajada, mal vestida, con una cara de mujer derrotada, abatida, te esperaba vulnerable, que nuevamente tus ojos expresaran terror ante mi presencia, como ese pavor de la primera vez que lo hicimos, esa primera vez pusiste una condición “que siempre usara preservativo”, me encantó esa condición, porque eso me habla muy bien de ti y de lo mucho que te cuidabas, tu sabes que el día que me pusiste esa condición ya yo estaba preparado con un arsenal de preservativos jejeje.
Me sorprendí al verte, no era lo que esperaba, tenias un vestido rojo con algunas transparencias, al estilo de princesa guajira, el vestido era como una medusa roja, algunas tiras se movían con el viento así como tu pelo castaño con el blower recién hecho, tus labios rojos, tus ojos brillantes y agresivos, había fuego en tu mirada, no eras la de siempre, eras diferente, pero yo tan solo me concentré en darte mi abrazo y luego ese beso en el que intercambiamos abundante cantidad de nuestras salivas.
Tu mirada seguía peligrosa, se notaba que muchas cosas pasaban por tu mente, se notaba que querías hacer algo loco y esta vez pasarías de ser la presa del lobo a ser una caperuza con escopeta de cazador o un cazador vestido de caperucita roja, me dijiste que me invitarías a comer algo, que camináramos hasta llegar a una mesa de perros, pero tus ojos decían aventura, yo había dejado los preservativos en la casa así que decidí estar preparado, te dije:
- Oye, se me quedó la plata en la casa, debo ir a buscar la billetera.
- No necesitas plata, yo te invito, si te vas yo te formo un alboroto en la puerta de la casa, vamos.
Con tus amenazas no tuve otra opción que seguir caminando contigo y desear que no se te ocurriera tirarme a ese monte y abusar de mí.
Llegamos a la mesa de perros, allí me contaste lo que había pasado ese día: un amigo te invitó a tomar unas cervezas, ya te habías tomado 5, sabías cuáles eran sus intenciones, me dijiste que todos los hombres son iguales, que lo único que les interesa es comerse a las mujeres y yo no era tan distinto, solo un poco más sincero y más aterrador, le dijiste que irías al baño y aprovechaste esa oportunidad para escaparte, ya me imagino: saliste corriendo con los brazos abiertos dejando que la brisa moviera tu vestido y tu pelo, tus ojos alumbrando en la oscuridad reias a carcajadas como bruja, la versión risueña de la llorona, debías dar miedo. Me dijiste que como loca saliste corriendo a buscarme en mi trabajo, en ese entonces era profesor, querías besarme delante de todos los alumnos y luego escaparte riendo, pero al llegar no me encontraste, en tus ojos se notaba que querías hacer algo loco y que la victima fuera yo.
Como tenias varios días sin dormir bien pensé en darte el mejor tratamiento y casualmente frente a la mesa de perros había un motel, así que te dije:
- Ya comí, voy por el postre.
Entramos al motel agarrados de la mano, como dos valientes, ingresamos a la habitación, encendimos el aire acondicionado y empezaron los besos, las caricias,… Me detuve a buscar los preservativos, pero sorpresa, indignado te dije:
- No lo puedo creer, ¡cómo es posible que en un motel no hayan preservativos!, voy a conseguirlos.
- Deja las cosas así, hagámoslo así.
- No, como se te ocurre, voy a llamar a pedir un par.
- Haayyy si, déjate, confía en mí.
Inmediatamente salí corriendo a llamar pero ¡sorpresa!,no funciona el teléfono, que mallll, que mal.
Tu mirada era agresiva, bastante agresiva, me dijiste entonces:
- déjate torturar.
Torturar, se lo que significa para ti torturar: significa desnudarnos y refregar nuestros sexos sin que haya penetración, me encantaba esa idea así calentaríamos motores para luego si, pedir los preservativos y que pasara lo que tenía que pasar.
Me desnudé totalmente, tu parcialmente, solo te quedaste vestida con un velo rojo con trasparencias que dejaban ver tu pecho, empezaste con el ritual de tortura, tus ojos se tornaban cada vez más brillantes, más agresivos, más ansiosos de hacer de las suyas, tus labios se clavaron en mi cuello poniéndome gemir hasta hacerme perder la voluntad, aprovechaste ese momento; con cierta técnica sin dejar de besarme y de acariciarme ubicaste tu vagina en la punta de mi pene, lo introdujiste con hambre, sentí eso, te sentí húmeda, deliciosa, estaba en un estado en el que no me podía resistir, con ese beso me convertiste en una vaca muertaa tu merced.
En el momento en el que me tenias totalmente dominado, dejaste de besarme para cabalgarme mejor, allí tuve la oportunidad de tener en medio de ese momento de placer, una gota de cordura, la aproveché para pedir ayuda a mis guías espirituales: El Diablito y El Angelito, el primero en hablar fue EL Diablito, este me dijo: “ está riquísima, siente como te impregna con su humedad, siéntela suave, disfrútala, gózatela y termina dentro de ella, acepta que perdiste el año”, El Angelito hizo su aparición, tan solo dijo: “ufff, está riquísima, no se la saques por ahora, sácasela antes de venirte”.´
Estabas bastante húmeda y caliente, por momentos perdía mi voluntad, por otros tu bajabas la guardia y recuperaba algo de cordura. Segundos antes de venirme tu empezaste a gemir fuerte, eso me pareció tan maravilloso, era como si supieras lo que yo sentía, era combinar mágicamente nuestros orgasmos y hacerlos uno solo, frente a algo tan genial mi respuesta fue instintiva, te tome de la cintura y presioné tu cuerpo contra el mío de tal forma que mi pene estuviera tan adentro de ti como fuera posible, cada palpitar, cada bombeada estuvo acompañada de vibraciones de tu cuerpo, de gemidos, de una mirada de placer, te regalé todo mi semen, no te solté hasta no derramar dentro de ti la última gota, mi corazón estaba lleno de una alegría enorme, el placer fue tal que mi pene en lugar de emblandecerse, se ponía aún más duro, me hiciste una pregunta en un tono regañón:
- Oye, ¿porqué me lo hiciste sin preservativos?
No esperaba que fueras tan descarada como para preguntarme eso, pero alcanzaste a ponerme nervioso, no sabía que responderte, se me ocurrió lo siguiente:
- Mmmm, porque me dijiste que confiara en ti,¿ y tú?, TU ME VIOLASTE, ME EMBAUCASTE, dime, ¿por qué me hiciste eso?
- Hay nene, es que quería sentirte plenamente, tenía esa curiosidad, quería saber que se sentía.
Tus palabras me movieron todo, me di cuenta que tus intenciones eran de lo más de lindas, tiernas, románticas, fueron tan lindas tus palabras como lo que habíamos acabado de hacer, por eso fui por más, me imaginaba batiendo con mi pene todo ese semen que tenias por dentro, rico, pero al darte cuenta de mis intenciones me dijiste:
-No seas tan puerco, déjame limpiarme.
Te fuiste al baño a limpiarte, luego seguí yo a limpiarme un poco, abrí la llave de la ducha y al agua estaba friiiiiiia, muy fría, tanto que hizo que se durmiera un poco aquello que estaba como el acero, tu también tenias frio así que nos acurrucamos desnudos en la cama arropados con el cubre lecho, aún así teníamos frio, te dije que lo mejor para el frio era el sexo, por eso empezamos con la segunda faena mientras seguíamos temblando. Esta vez pensé en hacer algo por ti, en agradecerte por brindarme un momento tan maravilloso, tan especial, quería curarte el insomnio, algo de sexo duro te dejaría sin aliento y te mandaría directo a la cama, lo hicimos en varias posiciones, te di durísimo, tanto que se escucharan los golpes de las embestidas en todo el motel, tus gritos eran fuertes, tu cara de placer tremenda, lo hicimos así por más de una hora, luego estaba agotadísimo y decidí tomar algo de bebida hidratante para recuperarme un poco y seguir, te dije:
- Este es apenas la cuota inicial, prepárate que lo que se te viene.
- Hay no, vas a acabar conmigo, me dijiste con una sonrisota en tu rostro.
Como aún estaba cansado me acosté un rato en la cama, tú te montaste sobre mí y empezaste a cabalgarme, esta vez eran movimientos nuevos, extraños, pero tremendamente deliciosos, tan deliciosos, tan placenteros, que en menos de dos minutos tenias de nuevo ese regalo blanco dentro de ti, nuevamente acompañaste cada instante de mi placer con tú placer, al terminar levantaste tus manos y festejaste como si hubieras metido un gol, estabas tan feliz por tu triunfo, repetías:
- Heee, te gané, te hice venir rápido, ya sé como jejeje, gané.
Marcador final: Caperucita Futbol Club(2) – Deportivo negro (0).
Quedé totalmente molido, acabado, al llegar a casa, me acosté con jean y todo, al despertar me dije a mi mismo:
- Mi mismo si así quedaste tú, ja, esta chica debe estar peor.
Me sentí orgulloso de ti, hiciste conmigo lo que quisiste, cumpliste tus objetivos, dejaste de ser esa chica tímida para ir al ataque, para reclamar lo que considerabas tuyo. Tiempo después reconociste que tenias planes fríamente calculados, que caí en tu plan B, pero existía el plan C y el D, el plan A era que simplemente lo hiciera sin engaños, tan solo porque tú me lo pedías, el plan B con un engañito, diciéndome que solo me torturarías, es tu versión femenina del famoso "solo la puntica", el plan C más macabro era hacerme sexo oral con el condón puesto y sin darme cuenta morderías la punta de tal manera que mientras lo hiciera contigo apretarías tu vagina para que se terminara de romper y el D no lo conocí, quien sabe si existía .
Te llamé para preguntarte como habías amanecido:
- Nene, cuando estaba contigo me olvidé de todos mis problemas, pero al llegar a casa me tocó enfrentarme de nuevo a la realidad, no dormí casi, y lo que es peor tengo un cansancio acumulado.
Perdí hasta la batalla contra el insomnio, no gané ni una, pero tu victoria fue tan contundente que desde ese momento siempre me sentiste plenamente, siempre tuvimos claro ese trato que no hicimos, pero que sabíamos que era un trato.








Comentarios
1 comentario
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login Entrar<p>Hola hola negro..yo acá haciendo la tarea.... y viendo con sumo agrado el marcador del partido...jiji.... eso como que estuvo interesante.... veo que son partidos intensos y que las mujeres van con toda...yo si no aguanto el primero jajajaja...</p> <p>Hay ciertos riesgos que vale la pena correr...no te parece?</p>