No Era Una Venganza
Relato de comunidad Hetero: Infidelidadschedule 6 min de lectura calendar_today Junio de 2012

No Era Una Venganza

Sucedió durante un congreso en Cali. No puedo decir de qué era, ni siquiera mencionaré el nombre de él.Tampoco voy a revelar como lo conocí para no exponernos, pero apenas supe que este hombre asistiría, de inmediato me inscribí.-¿Cómo que a Cali?Pero si hace poco estuvimos de vacaciones....

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Sucedió durante un congreso en Cali. No puedo decir de qué era, ni siquiera mencionaré el nombre de él.Tampoco voy a revelar como lo conocí para no exponernos, pero apenas supe que este hombre asistiría, de inmediato me inscribí.

-¿Cómo que a Cali?Pero si hace poco estuvimos de vacaciones en la playa. Me dijo mi marido.

Que objeción tan torpe, estas no son vacaciones, esto es academia. Pero no era cierto.Quería reclamar el derecho a desquitarme de las indiscreciones de mi compañero. Lo amaba entonces, y por su puesto después.Y aunque perdonado quedo todo, olvidado nunca lo estará.A menos según mi mal razonar, que se equilibren las cuentas y borremos saldos.

-Sabes que no puedo acompañarte, llámame todo el tiempo amor.Me despidió confiado.

Un paréntesis para explicarme un poco sobre la razón de mi proceder.Ya conté antes lo que había ocurrido con el amigo de mi esposo, y lo mal que terminó ese episodio.La profunda indignación que sentí cuando de mala manera me enteré que mi buen marido sí había estado deshonrando sus votos matrimoniales, de forma constante y con pérfida mujer.

Para desfacer el agravio pensé que tenía que devolver el golpe de forma contundente, demoledora.Así la herida quedaría cerrada y cauterizada para siempre.Yo no invito a la mujer a que sea tan infiel como su marido, pero sí que haga lo que quiera si realmente lo necesita y le place, porque esa libertad que su propio marido le niega, él sin duda la goza sin remordimientos de conciencia.

Voy a confesar que la primera parte de mi plan se limitaba a publicar lo que me había ocurrido, sin ninguna otra intención.Guía Cereza, la comunidad Colombiana para adultos me ofreció el espacio propicio.Dígame mojigata pero la verdad no había frecuentado pornografía en internet, y de repente me vi entregando mi historia ante otras personas en sitios para mayores de edad, confiando en que mi identidad no quedaría expuesta pero sí mi caso.Eso me hacía cosquillas en el cuerpo y en la cabeza, pues yo sabía quienes eran los que participaron en los sucesos y aunque nadie podía saber sus nombres, era una forma de venganza.Una rebelión silenciosa pero no por eso menos peligrosa.Estaba siendo una zorra y me había decidido a serlo por lo menos en esta realidad paralela.Aquí podía decir lo que pienso, lo que quiero, y de repente hacer verdaderas amistades interesantes y sinceras.Porque es sorprendente lo mucho que puedes desnudar tu alma cuando no tienes que aparentar ni rendir cuentas, más que a tu propia conciencia.

Así es como empieza todo.Empiezas a codiciar aquello que ves frecuentemente.Las ideas se van convirtiendo en pensamientos, luego en palabras y finalmente en acciones.Cuando escribí y publiqué mi desventura, supuse que ya había alcanzado mi cometido, pero el paso de los días me empujaba a completar mi retaliación.

¡Voy a entregarme hasta la médulaal hombre que desee!¡Esta vez te pondré los cuernos como lo hiciste conmigo, pero los tuyos serán de alce, querido mío!

El elegido no era guapo en el sentido físico.Su verdadero atractivo era su intelecto e irresistible personalidad.

Nos hospedamos en el mismo hotel, habitaciones cercanas.Llegado el momento pensé que sería más fácil consumar mis malos pensamientos, pero dejé pasar casi todo el evento intercambiando miradas, mucha coquetería de lado y lado pera sin atreverme a invitarlo a mi aposento.Cada quien con los suyos, él una persona conocida y académico respetado, siempre estaba bien rodeado, y en los descansos tan solo una vez pudimos tomar un café y conversar un rato.Hice amistad con dos mujeres y así transcurría el encuentro.

Vísperas de la última etapa.Cenamos junto con varios asistentes.Era yo un manojo de nervios, pero la atracción era mutua y cuando ya estaba terminando el dichoso congreso supe que el tiempo se había agotado.Si no pasaba nada pronto, quién sabe cuándo habría otra ocasión.Por algunas razones entrelas cuales creo que tuvo que ver su esposa, quien lo llamó durante la reunión, esa noche acabó sin novedad en el frente.

Última jornada.Esa mañana habíamos quedado de desayunar juntos así que pasó por mi habitación temprano.Pensé que debía ser más sutil, y no dejar por tierra mi imagen de señora casada y sensata así que debía dejar que sea él quien tome la iniciativa.Yo sé que él quería, pero él no podía saber hasta dónde estaba dispuesta a llegar.

Llegó muchísimo más temprano de lo esperado.Tanto que pensé que quería verme desarreglada.Natural.Sorprenderme con la guardia abajo.

-¿Era a desayunar o a trotar?Bromee cuando le abrí la puerta.

Soltó una carcajada y me dijo:

-Pensé que eras disciplinada y madrugadora, ¿no que vas al gimnasio?

-Pero en las noches querido.En realidad soy dormilona.No me has dado tiempo siquiera para bañarme.O vuelves más tarde o me esperas ¿si?

-Preferiría esperar, pero no demores.

Tragó anzuelo y carnada.Lo invité a seguir y le rogué que aguardara mientras tomo una ducha, con la promesa de que sería breve.De ser necesario yo puedo estar lista en diez o quince minutos, a diferencia de mi esposo que necesita casi media hora para estar preparado.

Se instaló en el pequeño sofá de mi habitación mientras pretendía ojear el libro que estaba sobre mi mesa de noche.Yo entré al baño con lo necesario, aparentemente para vestirme ahí y salir al desayuno.

Ahora,un gesto aparentemente casual.Un descuido fingido.Dejé la puerta del baño sin seguro y ligeramente abierta.

Con parsimonia me despojé de mi bata.Pretendí que no darme cuenta que él se aproximó a la puerta.Mi cuerpo semidesnudo estaba expuesto a la vista de este hombre que lo miraba complacido y sin pudor.No me cubrí aunque sentí un poco de vergüenza, pero era más fuerte la mezcla de turbada excitación así que lo deje gozar la vista.Supuse que sería suficiente para satisfacer mi ansiedad pero no.Mi pulso se aceleraba y continué fingiendo que ignoraba por completo la presencia del voyeurista.Me deshice entonces de mi blusa y quedé completamente desnuda, decidida a entregarme a esa tentación que es sentirse tan deseada.

Me acerqué a la ducha, a esas alturas no podía creer él que se resistiera tanto tiempo sin hacer nada, pero justo en el momento en que abrí la llave, él había abierto la puerta por completo y me miraba con descaro, gracias a la transparencia de la puerta corrediza.Mi falta de reacción era la señal que de seguro esperaba.En un santiamén y sin decir palabra se quitó por completo la ropa y entró a la regadera conmigo.En ese momento sí que hice el amague de protestar, pero estaba caliente, mis senos endurecidos, las piernas tensas, mi cuerpo estaba firmeesperando el primer e inminente contacto.

Mientras el agua caliente bañaba nuestros cuerpos, con una sorprendente naturalidad él tomó el jabón y empezó a masajear toda mi anatomía.

Rodeo con mis brazos el cuello de él y suelto un suspiro cuando nuestros cuerpos se estrechan.El fresco aroma del jabón y el contacto con nuestras pieles es delirantemente excitante.Luego él me toma de las nalgas para apretarme contra él, y finalmente con la boca entreabierta le ofrezco un primer y apasionado beso.

Estaba listo.Yo también.Noté su firme erección.Nos frotamos un poco, pubis con pubis y era delicioso. Apartándome un poco, con cuidado acaricié su miembro.Entre la espuma del jabón y los movimientos de mi muñeca mientras lo rodeaba, produjeron un prematuro endurecimiento de su glande y me di cuenta que estaba a punto de estallar.Frente a lo inevitable, no quedó sino recibir la descarga de su semen que golpeo mi cuerpo desnudo, y aunque no fui penetrada sentí una deliciosa sensación, todo un deleite impúdico que para mí bastaba y me resultaba suficiente.Su jugo se escurría entre mis muslos y mi vientre, más cálido que el agua que bañaba nuestros cuerpos.

Terminamos la ducha con otro beso y sin muchas palabras, más él me hizo la promesa de hacerlo mucho mejor la próxima vez.

— angelavicario

11 de junio de 2012

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