La mirada discreta y sutil de deseo de parte de un hombre que es uno de tus jefes puede ser en muchos casos, incómoda; pero este no es uno de estos casos. Alto, trozo, de cabello negro, ojos miel y cejas pobladas, educado, amable, cordial y siempre fresco y perfumado. Fernando Morales es un hombre seguro de sí mismo que cuando está cerca de una mujer, evidencia que no tiene problemas en divertirse a pesar de tener esposa. Se me acerca para darme una instrucción y siento el olor de su colonia; el aliento de su boca fresca me enloquece. Yo le sonrío coqueta a cada tanto y pongo atención a lo que me dice. Sus dedos de manos grandes recorren el plano de diseño señalando algunos puntos y yo me imagino de inmediato esos dedos gruesos jugando con los labios de mi vagina húmeda, penetrándola con el corazón y frotando y acariciando mi clítoris con el pulgar.
-Hummm… Qué colonia tan rica. ¿Cuál es esa?- le pregunto después de salir de mi éxtasis, en voz baja para que los demás no se den por enterados de lo zorra que soy. Se ruboriza, me sonríe y contesta con naturalidad a mi pregunta. En mi mirada descubre de inmediato mi deseo hacia él concluyendo que el cuerpo que tanto mira prudentemente desde que llegó a trabajar con nosotros en abril, está ahora, indudablemente a su disposición.
Se retira de mi mesa de diseño e inmediatamente surgen las preguntas: ¿Entendió el mensaje? ¿Dará él el siguiente paso? ¿Será buen catre? ¿Lo tendrá grande?... pero que tonta soy, claro que es dotado, el bulto permanentemente marcado en todos sus pantalones da fe de ello. ¿Les he contado que me encanta ver a un hombre marcado en su entrepierna?
Ya está. Lo hice. Me arriesgué. Me metí con uno de mis jefes. Pero no soy insensata, en julio regresará a Bogotá, así que no hay problema.
*****
Ha pasado una interminable semana de mucho trabajo, y aunque el viernes en la noche mientras culiaba con mi esposo imaginaba a Fernando irrumpiendo febrilmente entre mis piernas, no pensé más en él y di por terminado el asunto. Soy arrecha pero no ilógica, mi trabajo es primero y no lo pongo en riesgo acosando a uno de mis jefes.
*****
Estábamos pasando revista a un par de obras que se construyen en la ciudad y de todos los ingenieros de la firma, me eligió a mí para que lo acompañara. La conversa en su carro fue casual, las miradas y los movimientos de mi cuerpo fueron sugestivos y al final la que terminó dando el siguiente paso fui yo.
*****
Ahora estamos en su apartamento, cuando cierra la puerta tras de sí, me toma de la cintura pegándome a su cuerpo y calla mis palabras con un suave, profundo y libidinoso beso. Siento de nuevo el aroma de su boca, su sabor me vuelve loca, y el olor de su cuerpo tan cerca al mío eriza todos los vellos de mi cuerpo. Su lengua en efecto, es experta. Él sabe lo que hace. Sus manos grandes recorren mis piernas subiendo la falda vaporosa de mi vestido hasta la cintura acariciando mis nalgas. Mi mano derecha hace lo suyo: desabrocha la correa de su pantalón, su botón y su cierre y se introduce buscando afanosa su falo.
Para mí, fue todo un halago encontrar su pene muy húmedo, bastante húmedo. Señal de deseo inequívoca de una espera larga por poseer mi cuerpo.
Fernando gime con el roce de mis dedos que se deslizan fáciles rodeando una y otra vez su glande lubricado. Frena su beso y se detiene mirándome a los ojos, con la boca entreabierta mostrándome que le gusta lo que le estoy haciendo. Saco mi mano lubricada de sus jugos y los llevo a mis labios y a mi lengua; degusto el sabor salado de su lujuria y él entiende que soy una mujer sin prejuicios que se deleita en gozar de los placeres del tacto y del gusto sin escrúpulos. Sonríe y me dice: “Tu esposo es un hombre muy afortunado”. “y tu esposa una mujer afortunada al tener un esposo tan dotado”, repliqué consciente de que cualquier adulación al miembro de un hombre hace que este se hinche de orgullo y se sienta lo suficientemente semental como para complacer a la dama que lo adula.
*****
Mi cuerpo desnudo sobre su cama disfruta de sus sábanas suaves que retienen el olor de ese macho que me da un oral que saca de mí lo más puta. Arqueo mi espalda y levanto mi pelvis por momentos para que sepa que me encanta lo que me hace y cómo lo hace. Me vengo entre convulsiones incontrolables y gemidos. Soy bastante expresiva con mis orgasmos y a muchos les encanta… o ¿No chicos?
Se coloca de pié sobre la cama y me ofrece una visión fabulosa de su cuerpo desnudo, grueso, de vientre plano, de pecho cuidado con muy poco vello. Su porra erecta, recta, gorda, larga y venosa, con unos testículos rasurados grandes que cuelgan cargados y rojos. “La quiero en mi boca” le digo. Se arrodilla sobre la cama a la altura de mi cabeza y dirige su pene a mi cara. Yo me toco mi concha bañada en jugos con mi mano derecha y con la izquierda acaricio sus piernas duras. Restriega su verga en mi cara antes de introducirla en mi boca y le doy una mamada como se la merece mi jefe. Siento mi boca llena de la inflada extensión de su hombría y mi lengua hace maravillas. Sus huevos en mi boca y luego su pene. Siento deseos de pasar mi lengua por su ano pero me contengo; no quiero disparar todos mis cartuchos en el primer acostón.
*****
Ahora cabalgo enajenadamente sobre ese papasito, quien me aprieta los pezones con sus dedos grandes y acaricia con firmeza mis tetas duras; mi cintura la muevo como la experta que soy haciendo que su falo se haga sentir en mi interior mientras el pasa su mano acariciando mi vientre plano. Miro de soslayo una foto sobre una cómoda… es su esposa, rubia como yo, con una pequeña en brazos. Papá gozón y sinvergüenza es al que me estoy comiendo y me excito ante la idea de un ejecutivo infiel y arrecho. El pene de Fernando me revuelve las entrañas y pienso en mi marido. A Camilo le encantaría verme enhebrada así, quizá… penetrando mi ano al tiempo en la misma posición haciendo de mí una mujer doblemente gozada. De repente se me ocurre que a Fernando le gustaría la idea, pero lo olvido de inmediato cuando me toma en sus brazos, me alza dándome vuelta para quedar sobre mí y me arroja a la cama con furia sin sacármela. Intercambiamos sonrisas y me la borra al instante cuando empieza a penetrarme con fuerza monstruosa, robando de mi boca alaridos incontenibles. Se cree un toro y eso me encanta. Agarro sus nalgas y le pido más y más duro a sabiendas que, a ese ritmo y fuerza no hay más que pueda hacer para mejorar ese desempeño. No puedo contenerme y tengo mi segundo orgasmo como se debe: penetrada profundamente por un hombre apuesto, buen catre, dotado y lujurioso.
Entonces, se me ocurre algo que pocos hombres se hacen merecedores: “Quiero que te vengas en mi boca”. Sus ojos miel brillan y esa sonrisa blanca que me fascina emerge intemperantemente lasciva. Me besa fuerte y lo saca. Se pone de pie sobre la cama y comienza a darle las últimas jaladas a su porra roja y mojada. Me incorporo sentándome en la cama recostando mi espalda en la cabecera de la misma y disfruto de la vista. Sudoroso, tensando los músculos de su cuerpo, expresando con sus gestos faciales la llegada de su orgasmo, acerca su pene sin meterlo a mi boca abierta y grita enloquecido y delirante descargando chorros tibios de leche; cantidades alarmantes de semen viscoso y blanco dentro de mi boca y mejillas. Mi lengua acuna lo que puede de su néctar dejando que mis pupilas gustativas me lleven por un viaje de sabores. Lo disfruto tanto. Luego dejo que su verga aún dura como un brazo empuñado, empuje los restos de su esperma a las profundidades de mi garganta. Después de esta última mamada suave a ese pene ahora ultrasensible, Fernando se deja caer a mi lado, jadeante y fatigado.
Deja pasar unos segundos para abrir sus ojos y mirarme esbozando una sonrisa agradecida, me toma del rostro y me da un beso interminablemente tierno con su lengua. “Ahora mi boca también sabe a leche” me dice con mirada pervertida dejando salir una risa alegre. “Mi esposo también saboreará tu leche cuando llegue esta noche a mi casa y lo bese con mi boca sin saber lo que he hecho con ella”.
Entonces su risa se convierte en carcajada.








Comentarios
1 comentario
Inicia sesión para dejar un comentario.
login Entrar🔗