Esta historia sucedió hace muy poco y me hizo entender muchas cosas sobre mi matrimonio, así como reevaluar otras. Mi esposa y yo llevamos casados 15 años, y hemos tenido los problemas normales de toda pareja y aunque he tenido algunas aventuritas con otras mujeres, nunca espere que ella también hubiera tenido este tipo de aventuras, como la que les relatare.
Mi esposa trabaja en una agencia de viajes, en el área de ventas y a ellos los invitan frecuentemente a viajes para conocer los diferentes destinos para luego promocionar los paquetes turísticos hacia allá (este tipo de viajes se conocen como FAM). En un fin de semana de septiembre estuvo en uno de estos viajes, visitando Panamá, conociendo principalmente los nuevos hoteles de esa ciudad.
Ella salió con un grupo de agentes de viajes un viernes en el primer vuelo que sale hacia allá. Era un viaje muy corto porque solo se quedaría 2 noches, regresando el domingo en el último vuelo a Cali.
Como habían pasado ya varios años desde que no nos pegabamos una escapadita romántica, tome la decisión de viajar al sábado siguiente y darle una sorpresa. Fue así como tome el vuelo de la tarde hacia Panamá. Al llegar al hotel donde sabía que se iba a hospedar, me acerque a la recepción del hotel y pregunte por mi esposa. El encargado me informo que ella no había llegado y que había salido con el grupo de agentes de viajes a dar una vuelta por la ciudad. Me puse a conversar con él, y después de ganarme la confianza y poderle demostrar con una foto que era el esposo (claro que también ayudo una generosa propina), me entrego una llave de la habitación, por lo que subi a acomodarme.
Ya en la habitación solo era esperar a que mi esposa llegara. Pasadas las 11 p.m. sentí que abrían la puerta y me apresure a esconderme con mi maleta en el armario, para cuando ella estuviera adentro poder salir dandole la sorpresa. Este armario tenia como una especie de persiana, por la cual podía divisar todo el cuarto. Escuche que ella venía acompañada por un hombre, por lo que tuve que esperar dentro del armario. Vi que ambos entraron en la habitación y se sentaron en la cama a conversar.
Por curiosidad me quede callado esperando a que se fuera, sin embargo ellos seguían conversando sobre el viaje, todos los hoteles que habían visitado durante el día y lo cansados que estaban. Ya pasada la media noche mi esposa le dijo que estaba bastante cansada y que se iba a dar una ducha para luego irse a acostar. Cuál sería mi sorpresa cuando él la siguio al baño y tomo la ducha con ella.
Cuando salieron del baño totalmente desnudos empezaron a besarse muy apasionadamente, tocandose con mucha pasión. Llegaron a la cama, donde él empezó a besarla en el cuello, luego en los senos, pegándoles una muy buena chupada a ambos, luego bajando al abdomen, donde se entretuvo un muy rato en su ombligo, metiendole la lengua, luego siguió hacia las piernas y los pies, mordisqueandole sus dedos. Luego siguió con la otra pierna en lo mismo y seguido empezo a subirse hacia la entrepierna, llegando a su cuca donde le ha dado una tremenda chupada, por un largo rato, jugando con su clítoris, metiendole la lengua dentro de su vagina, llevandola a un maravilloso orgasmo.
Luego fue ella la que se poso sobre él y bajo su cabeza hasta su pene, y empezó a mamarselo de tal manera que él se retorcía de placer hasta que se llego en su boca. Luego de un pequeño descanso ella le empezó nuevamente a chupar el pene, reanimándolo para empezar una nueva faena, él poniendola en cuatro empezó a penetrarla a un ritmo frenético mientras ella le respondía con movimientos ritmicos de su cuerpo, lo que parecía una verdadera danza entre los dos. En ese momento sentí un poco de rabia y envidia, porque hace mucho rato no había esa pasión entre los dos.
Al final quedaron tan cansados que se durmieron profundamente, y creo que yo alcance a dormir un rato largo. De la preocupación de que me descubrieran me desperté y salí del armario ya casi amaneciendo, de manera muy sigilosa para no despertarlos y entre al baño para recoger los cucos de ella, porque se me había ocurrido una idea, de la cual les hablare más adelante. Me apresure a meterlos en mi maleta, salí rápido de la habitación, sin hacer el menor ruido.
Ya habiendo abandonado el hotel, cogí un taxi hacia el aeropuerto para tratar de coger el primer vuelo a Colombia. En el taxi que tome hacia el aeropuerto, no dejaba de pensar en lo que había visto, y pensaba como era que ella había llegado a eso, si siempre se había mostrado tan recatada y muy firme a sus principios. También pensando que si así fue esa noche como habría sido la anterior, debió haberla gozado mucho.
Ese mismo día ya en la noche fui a recogerla al aeropuerto, y antes de que yo pudiera entrar al aeropuerto para ver si salía con su amigo, ella se había adelantado y salio entre los primeros pasajeros, con mucho afán y me dijo que nos fueramos rápido porque estaba muy cansada, y que deseaba acostarse porque tenía que trabajar al otro día. Yo trate de estar lo más normal posible, para no darle sospechas.
Ya en el apartamento le tenía preparada una sorpresa, había envuelto los cucos tal como los había recogido en un empaque de regalo y los puse debajo de la almohada en el lado de la cama de ella. Ya habiendose colocado la pijama, y posar su cabeza en la almohada sintió el paquete, lo saco y me pregunto a que se debía ese detalle, al cual le conteste que me era porque me había hecho mucha falta, pero mucha falta.
Me dijo que no tenía que molestarme que eso era un simple viaje de trabajo, y procedió a abrir el paquete, cual sería su sorpresa al ver los cucos, se puso pálida y no supo que decir. Ahí le conté que lo había visto todo la noche del sábado. Ella totalmente atónita no salía de su sorpresa, no sabía que decir, que excusa sacar, en fin se había quedado muda. Con su silencio esta ratificando todo. La verdad no le estaba haciendo reclamo alguno, hubiera sido muy egoísta si lo hubiera hecho. Nos quedamos casi toda la madrugada dialogando sobre nuestro matrimonio, y así pudimos dejar caer esas mascaras que habíamos fabricado durante tantos años. Ahora nos entendemos mejor y nos contamos cuando suceden esas aventuritas, y más aún hemos recuperado esa pasión en el sexo que creíamos que habíamos perdido.
Más adelante les contare otros relatos que mi esposa me ha contado sobre sus famosos viajes de FAM, a destinos como San Andrés, Cartagena, Amazonas y mucho más, que han logrado calentarme tanto que después de cada cuento ella y yo tenemos las mejores sesiones de sexo de todo nuestro matrimonio.








Comentarios
0 comentarios
Inicia sesión para dejar un comentario.
login Entrar