De regreso en vacaciones, al pueblo donde mis abuelos, conservaba la esperanza encontrarme con esa persona que año y medio atrás, me había hecho vivir y sentir esa primera vez, como era habitual, salía en horas de la tarde a realizar algunos mandados, ese día, camino a la panadería nos encontramos, fue una agradable sorpresa, no lo niego, aunque aparentaba total normalidad me alegro verlo; después de charlar un poco, quedamos de encontrarnos por la noche y salir a dar una vuelta al parque y a tomar un par de cervezas.
Muy cumplido a eso de las 7:00 pm, llegó a mi casa para salir a charlar, aprovechamos para ir al cine y luego para tomar un par de cervezas, aunque todo sonaba a un preámbulo, que hacia anhelar con mas y mas fuerza el poder recordar y revivir aquel instante tiempo atrás vivido. Sin pensar en las consecuencias, le dije que fuéramos a mi casa, que mis abuelos dormían desde temprano y que mi habitación estaba lejos de las de ellos… y así lo hicimos.
En mi cuarto, con el corazón a punto de estallar por la locura en que estábamos embarcados, nuestras ropas desaparecieron rápidamente, hasta quedar completamente desnudos. Tal como yo deseaba, fue él quien tomó la iniciativa, abrazó mi cuerpo y nos fundimos en un fuerte abrazo y un delicioso beso, de pie y sintiendo como nuestras vergas se presionaban entre si, dejé que mis temores dejaran de ser importantes, la culpa y el recuerdo de mi novia se fue quedando a un lado. Ya en la cama nuestras bocas se aferraron a nuestras vergas, en una caricia desesperada al comienzo, se fue convirtiendo en un movimiento de suaves entradas y salidas, su boca exploraba casa rincón, su legua recorría toda la extensión una y otra vez, absorbiendo esos deliciosos líquidos, por mi parte, aprovechaba su dureza para introducirla totalmente en mi boca, saboreando cada gota que salía, mis labios aprisionaban su delicioso glande y mi lengua jugaba a su alrededor, haciendo que todo su cuerpo se retorciera y aunque no podíamos hacer ruido, podía sentir como hacia fuerza para evitar que sus quejidos salieran, en ese continuo juego de recibir y dar placer, sentí como mi boca se inundó de su semen caliente, era la primera vez que sentía ese sabor de esa manera, era extraña su textura, pero mi excitación era tal que me hacia disfrutar cada instante que lo saboreaba, no deseaba tragarlo, deje que fuera saliendo de mi boca y deslizándose por mis mejillas, sentí como su verga fue perdiendo rigidez, quedando relajada pero de buen tamaño.
Recostado sobre mi espalda, mas excitado que antes y con su semen en mi cara, sentía como él se deleitaba con mi verga, dedicado solo a darme placer con su boca, de un momento a otro se detuvo, se incorporó y con un desesperado beso comenzó a limpiar su semen de mi boca, de mis mejillas y cuello, con su lengua recorría todo el interior de mi boca buscando residuos de placer, era algo que aun me es difícil de describir, nuevamente su boca se apodero de mi verga, con suaves movimientos entraba y salía, la suavidad de sus labios con la humedad producida por mis líquidos, me producía profundos espasmos que junto a esa tremenda excitación me hizo explotar chorros de semen en varias contracciones, sus labios en mi verga saboreaban cada gota, estaba tan sensible que cada vez que sus lengua jugaba con mi glande me hacia estremecer hasta casi sentir dolor, un dolor que no podía ni quería dejar de sentir. Sin darme tiempo de reaccionar, coloco sus labios en los míos, dándome un profundo beso, que me hizo sentir mis propios sabores, al principio sentí repulsión, pero su insistencia doblego mi voluntad, su legua impregnada de mi semen, su saliva mezclada era espesa pero había algo que me hacia seguir fundido en ese beso. Estando allí, sentía su verga nuevamente dura, presionando mi abdomen, mientras yo estaba relajado después de esa mamada, él comenzaba a excitarse, y sin decir palabras, abrió mis piernas, con su espesa saliva que estoy seguro aun tenia mucho de mi semen, lubricó su verga y sus dedos untaron esa mezcla de saliva y mi propio semen en mi culo y de una forma brusca comenzó a penetrarme, el dolor fue intenso pero soportable, pues se sentía bien lubricado, pronto su verga estaba totalmente adentro, entraba y salía con fuerza, con mis piernas en sus hombros seguía relajado, pero esta vez proporcionándole todo el placer que él quería, con mis manos alcanzaba a aferrarme a sus nalgas, dándole cadencia a sus movimientos y evitando que me lastimara por su extrema excitación. De repente lo retiro rápidamente, descargo mis piernas de sus hombros y así estalló, eyaculando sobre mi, con sus manos recogió y distribuyo su semen por toda mi verga y sin darme tiempo de disfrutar ese espectáculo, se fue sentando sobre mi verga lubricada hasta llegar al fondo y comenzó a moverse de forma circular y luego de arriba a bajo de forma rápida y fuerte, arrancándome todo tipo de sensaciones, hasta que no pude aguantar mas y tomando con fuerza su cadera, estallé en su interior, él no dejaba de moverse hasta que mi verga ya flácida se salió de ese húmedo y caliente orificio.
Nos quedamos allí tendidos un largo rato, sin hablar ni movernos, impregnados de nuestros líquidos, rodeados de un delicioso olor a sexo por toda la habitación, hasta que llego la hora de volver a la realidad y dejar todo tal como lo habíamos encontrado, con mucho cuidado salió de mi cuarto, de mi casa y de mi vida, pues fue la ultima vez que nuestros cuerpos estuvieron juntos de esa manera, alguna vez nos volvimos a encontrar pero nuestras vidas eran ya otras y no hubo espacio para otro encuentro así.
Mis otros relatos:
Un delicioso recuerdo de aquella primera vez
Un segundo encuentro y una despedida.







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