Sus manos de pronto ya no posaron solo la yema de sus dedos sino que toda ellas se apretaban contra ellos como queriendo moldearlos a su antojo, los estrujó de tal manera q por instantes me produjo un leve dolor combinando con el acelere de mi respiración y la sensación de fuego quemándome. Le lance besitos volados y picándole el ojo le pedí q me los chupara, él se retiró de encima mío, se acomodó a mi lado derecho dejando su boca a la altura de mis senos y mientras me daba besitos tiernos cortitos y húmedos en el derecho metía su mano por en medio de mis piernas llevándola hasta mi nalga izquierda tocándola y apretándola. Sus besos, se volvieron lamidas, que se pasaban de uno a otro de mis senos, y después como un bebe sediento de succionar y extraer la delicia contenida en el interior de un envase se prendió de mis pezones chupándolos y mamándolos sin parar, por varios minutos; Mientras lo hacia, mis manos, la una en la parte trasera y la otra en su parte frontal se paseaban por su cabello .....Infiltrando mis dedos hasta lograr masajear su cuero cabelludo, y repelando sin exagerar su pelo tieso y puntiagudo. Cuando se encontró saciado, se desprendió de ellos y moviendo su cabeza a un lado y otro fue dejando que su lengua me lamiera bajando por mi abdomen y concentrándose un rato en la cavidad de mi ombligo, mientras tanto abrí mis piernas esperando su llegada y de la profundidad más secreta de mi ser se desprendió el aroma a hembra en celo, a hembra volcánica, que soltaba para el ambiente externo los abundantes fluidos acumulados por su tiempo prolongado de su abstinencia. Pero después de lamer mi ombligo, se deslizo hacia arriba dejando q la punta de su nariz fuera la q subiera acariciando mi cuerpo, llego a mi cuello y de ahí la desprendió y con un ciego movimiento planto su boca ardiente en la mía; nos fundimos en besos apasionados donde nuestras lenguas como serpientes encantadas danzaban al ritmo desesperado irguiéndose del contacto suave, húmedo y ardiente q las envolvía entre nuestras dos cavidades orales. Mientras nuestros cuerpos envueltos en una sábana de fogosidad se rozaban y acariciaban entre si siendo nuestras manos las principales herramientas en la delineación de los trazos y recorridos sin forma q se desbordaban sin ningún límite. Al estar todo su cuerpo recostado sobre el mío podía sentir como sus encendidos genitales se apegaban a los míos y se embadurnaban del exótico jugo en el q se encontraban encharcados los míos, movía cadera de lado a lado provocando así mayor fricción y mutuas ganas locas de acelerar el coito.
Nos envolvimos como dos imanes y cambiamos de posición quedando yo sobre el, mientras nuestras bocas seguían los besos con inagotable furor, dirigí mi mano a sus genitales dándoles primero un breve apretón y masturbándolo luego; despacio; sintiendo muy conscientemente como la piel se deslizaba arriba y abajo con la presión que mi mano ejercía sobre él. Desprendí mi boca de la suya para ir en busca de su cuello y ya estando ahí deje a mi boca deleitarse del sabor exquisito de su masculinidad en su pleno estado de vigorosidad y frenesí. Mientras mi lengua jugaba a hacer sentir las cosquillas propias q surgen desde las escondidas profundidades de nuestros bajos pero espirituales instintos, su mano también busco el camino más directo al centro volcánico de donde surgía la lava incandescente que nos desbordaba, sus dedos calientes y prodigiosos sabían exactamente como tejer la red en la q se prendía mi desesperado crujir de gozo. El jugueteo comenzando en mi clítoris, pasando por mis labios vaginales hasta llegar a mi ano, era un recorrido rápido de ida y vuelta, ida y vuelta que me desesperaba, y cuando creí ya no soportar tal suplicio su dedo sin dejarme sospecharlo se introdujo en mi vagina y empezó a moverse causándome casi de inmediato mi contracción vaginal; mis incontrolables gemidos perdieron la imprudencia y sensatez retumbando entre las paredes de aquel cuarto de hotel, y entre su oído a muy escasos milímetros de mi boca, así me gusta me susurraba, -grita, q me vuelves loco, sus palabras me proporcionaban el aumento y alargado gozo que me desvanecía esparciéndome como mantequilla sobre su viril cuerpo, te quiero dentro le dije; -aún no me dijo él, -déjame disfrutarte un poco más, quiero chuparte tu cosita primero -. Cambie mi posición montándome sobre el dejándole mi vagina ante su boca a su antojo y dirigida yo también a su abultadísimo pene; ambos nos chupamos, mamamos y lamimos con el deleite de quien tiene en su boca el más dulce, esponjoso y delicioso manjar mi boca como si fuera un pincel recorrió cada espacio de su pene y testículos dejándolos pintados del color trasparente y caliente de mi humedad saliva. Mientras que él movía su lengua metiéndola y pasándola por mi hirviente vagina; después d lamerle y chuparle la punta de su pene, me lo metí en la boca causándole una reacción q lo obligó suspender por un momento su labor dar un gemido y retorcer contra la cama su columna, moví arriba y abajo mi cabeza metiendo y sacando su pene de mi boca mientras con mi dedo masajeaba su perineo llegando de vez en cuando hasta su ano y haciéndole un recorrido circular con poquita presión. Cambiemos me dijo, -me vas a hacer venir-. Me quite de encima suyo y le pregunte si quería metérmelo ya, y en q posición; Como tu prefieras me dijo; yo deseaba cabalgar sobre él; pero opte mejor por recostarme de lado con él detrás y dejar q él llevará el ritmo porque sabía q después de tanto rato en nuestro juego la primera vez q estuviera dentro de mí su corrida y la mía no tardaría mucho y quería prolongar nuestro coito lo más posible y sabia q al cabalgarlo mi excesiva fogosidad no nos haría cumplir ese deseo. Así que con él a mi espalda acomode mis nalgas y piernas para permitirle entrar y aunque mi vagina es un poco estrecha su pene entro con mucha facilidad por la emanante lubricación que nos habíamos proporcionado. Una vez dentro mi ansiedad desmedida se calmó relajándose y permitiéndome disfrutar con total plenitud de cada vaivén a veces lento avece rápido que su pelvis hacia permitiéndole a su jugoso artefacto al entrar y salir rosarse plenamente con mis paredes vaginales, mientras consentía mi espalda con sus besos y a mis senos con sus caricias. Intercambiamos susurros que expresaban lo q sentíamos.... Intercalados y mezclados con nuestros gemidos y nuestras agitadas respiraciones que hacían de esos instantes la inspiración perfecta para escribir una oda de Donna Summer; o plasmar una pintura del Lupanare en Pompeya. De pronto el volcán activo pasivo en el que se habían fundido nuestros cuerpos Llegó al tope máximo de acumulación, y en un éxtasis huracanado de explosivos juegos artificiales hizo una voluminosa, potente, y ruidosa erupción que mezclo las lavas acumuladas en las escondidas e hirvientes cavernas donde se guarda la esencia de lo más pleno, puro y espiritual de dos cuerpos unidos en sus sexos. Nuestros fluidos entremezclados enlodaron más q las sábanas y nuestros genitales, enlodaron nuestras almas de pasiva paz y satisfacción que sellamos con un tierno beso y abrazo, y ahí enredados entre el olor a pasión satisfecha, nuestros cuerpos entrelazados descansaron para poder luego recomenzar el incansable juego;... de simplemente dos amigos...








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