Y ahí estaba ella, la hija de la mejor amiga de mi esposa, 18 años recién cumplidos, bella, joven, mucho mas alta que yo, con una cara angelical, una sonrisa pícara y una mirada penetrante.
Debíamos cuidarla por 8 días con motivo de un viaje de su madre, yo no hice muy buena cara al principio, pues es molesto tener algún tipo de visita en mi casa, pero al final cedi; llego el día, ella de jean descaderado, blusa corta que dejaba ver su abdomen, no trabajado pero plano y de una exquisita sensualidad, un rostro joven, pícaro, sin una gota de maquillaje pero que desprendía un brillo especial.
Las cosas se tornaron normales los primero días, alguna que otra mirada que yo me negaba a sostener con tal de no dar alas a algo que sabía no debía permitir, reprimí miradas, roces, charlas, todo con el fin de no estar cerca de esa joven que me hacía pensar y desear cada parte de su cuerpo.
El sexto día, mi esposa fue a una cita médica que tenía programada, yo quede en casa mientras la joven dormía plácidamente en la cama que habíamos acondicionado para ella, me levante, pase por su cuarto y me dirigí a la cocina con la idea de preparar algo de comer, vaya sorpresa cuando ahí estaba ella, ya vestida, short corto que dejaban ver sus largas piernas, hermosa cola (la mejor cola que había visto) y hermosa figura, una camiseta que aunque no era nada sensual pero no importaba, todo el ambiente emanaba deseo, se acercó a mí me saludo con un beso q empieza en la mejilla y termina en los labios, me propuso preparar algo, pero en lo único que yo pensaba era en desvestir a esa joven y poder besar esa hermosa figura.
Una guerra interna crecía en mí, el deseo primitivo y animal de poseer algo que no debes pero que sabes q darías la vida por tener y el deseo de no caer ante la tentación y actuar con principios, al final solo uno podría ganar.
Me acerque y no dude en besarla de una vez , la respuesta de ella fue inmediata, nos empezamos a besar con fogosidad desbordante, el short que llevaba daba campo para que mis dedos acariciaran esa hermosa vagina que aunque no había visto sabía que me iba a encantar de inmediato, fuimos a mi cuarto, le quite la blusa para besar sus pequeños senos y ella con timidez me acariciaba suavemente mi pene, la acosté en la cama, le quite su short y un hermoso panty que lleva puesto, era una vagina en verdad hermosa, no dude un segundo en abalanzarme y besarla, mi lengua la recorría de arriba abajo, sentía como se mojaba cada vez más y más, acariciaba su clítoris con delicadeza pero con firmeza, introducía mi lengua lo más profundo dentro de ella y la sacaba con rapidez a lo cual ella solo impulsaba mi cabeza junto a su pelvis al punto de faltarme el aire, le di la vuelta y su culo era impresionante, firme, sin estrías, grande, hermoso, me aventure en él y lo bese hasta mas no poder, ella disfrutaba por primera vez un beso en su culo virgen y le encantaba, me apretaba con una mano para q no me retirara de su culo y ahí lo hice por un largo rato hasta q decidí que era hora de cambiar, pase de nuevo adelante y dos dedos míos la penetraron mientras mi lengua hacia lo que bien sabe hacer, ella ya no aguantaba más y en no más de dos minutos tuvo un orgasmo delicioso el cual recibí completo en mi boca, al tiempo que ella gemía y se retorcía en mi cama matrimonial.
Ella y yo queríamos poco más, pero en mi casa no había un solo condón, decidí entonces que para mí había sido suficiente con ver a esa hermosa mujer teniendo ese rico orgasmo, el poder besar ese culo fue la mejor recompensa que podía tener y el sabor de su rica vagina aun lo siento en mi boca.
La segunda parte de la historia espero este por venir







Comentarios
1 comentario
Inicia sesión para dejar un comentario.
login Entrarsoñar no cuesta nada pero si calma las ganas ahora si puede seguir durmiendo