Una Cogida Nocturna
Relato de comunidad Hetero: Infidelidadschedule 4 min de lectura calendar_today Marzo de 2013

Una Cogida Nocturna

Los días han pasado como dibujos de arena en la playa que se van entre ola y ola. Inquieto, esperaba junto a la ventana que su amante llegara, una vez que las estrellas le permitieran la entrada. El reloj no ayudaba mucho, ya que cada segundo era un latido que incrementaba su erección. La espera....

angelsu1981

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Los días han pasado como dibujos de arena en la playa que se van entre ola y ola. Inquieto, esperaba junto a la ventana que su amante llegara, una vez que las estrellas le permitieran la entrada. El reloj no ayudaba mucho, ya que cada segundo era un latido que incrementaba su erección. La espera era larga y sus dedos en lugar de ayudar, pedían ayuda de unos rojos labios y suaves para sentirte aliviados de esa carga.

La cabaña acogedora, sólo estaba iluminada por las velas blancas que invitaban a resguardarse del frío mar, y el viento que golpeaba con cada ir y venir. El hombre vestía un cómodo, con un pantalón deportivo, que le permitía a su verga erectarse con total amplitud, lo que lo hacía ver aun más provocativo; se encontraba descalzo, sentado en el sillón, con sus manos calentándose, mientras pensaba en ella. ¿Has esperado alguna vez a alguien con tantas ganas?, esas ganas que pueden convertirse en deseo de poseer y de dominar. Esas ganas que se hacen más fuertes y que con solo un susurro, ya sientes terminar. Así estaba él, hace mucho tiempo, la deseaba, la quería, y la poseía, una y otra vez, en sus pensamientos y su sexo.

La luz del farol la iluminó, y su silueta cortaba la luz, lo que hizo que se reflejara en toda el frente de la cabaña, en ese momento aulló el viento, y el cabello largo y castaño se enredó en su rostro. La puerta se abrió y ella entró, sus pezones resaltaban en su blusa, ya que estaban duros y apuntaban directo a los ojos de Ricardo como acusándolo. Y su verga, la acusaba a ella. No esperaron ni que el bolso tocara el piso, cuando todo se esparció y se perdieron debajo de la mesa, los cosméticos y el perfume, lo que hizo que todo quedara impregnado del olor a frutas cítricas. Él la besó y ella levó sus manos a su gran verga, y comenzó a masturbarlo, mientras él no paraba de lamer sus tetas y morder sus pezones, ella sólo podía gemir y él le decía que había extrañado tenerla en sus brazos como su perrita fiel. Ella se agachó y sus tetas rozaron la verga, por lo que la salinidad del sabor de la verga estuvo a punto de salir, pero al controlarse, el hombre le rasgó las medias y le subió la falda, dejándola como una puta desolada, la tomó del culo, y le metió la verga por culo, el cual estaba cerrado, por lo que ella emitió una quejido, que excitó aun más a Ricardo, ella lo disfrutaba, mientras el frío de la noche se colaba por debajo de la puerta cual fantasma sin rumbo, la neblina se metía por entre las tetas de ella, mientras era culeada, el frío la hacía más sensible y quería todo de Ricardo. Al rato se escuchó una petición de él: voltéate perra y lame! acabó en su boca, y ella obediente, lo lamió hasta la última gota.

Sin embargo, él no terminó ahí, gateando se la llevó del cabello, hasta la habitación, y ahí, le pidió que se terminara de desnudar para él, a la luz de las velas. Ella tenía unas caderas grandes, por lo que al moverse, ella insinuaba, que se lo metiera de nuevo, ella aun no terminaba y quería acabar y succionarlo completo. Al estar desnuda, se paró en la cama encima de él, y se sentó en su rostro para que ahora, fuese él el perro fiel, le exigió que la mordiera, y que metiera su lengua hasta el fondo, mientras ella, se lo mama despacio para poderlo parar de nuevo, ella se lo comía completo, y movía su culo para que él se perdiera en su coño. Cuando tuvo el pene a su gusto, se sentó en el sintiéndolo completo; le dio la espalda y se agachó hacía los pies de él.

Sólo le pidió que no se moviera, que la observara y se dedicara a disfrutar, comenzó a mover el culo de adelante hacia atrás y el ano se veía estrecho y mojado aun del semen, él se llevó los dedos a boca, los chupó y de inmediato se los metió por el culo, lo que hizo que se moviera aun más rápido y le gritara por más, por fin, cuando el éxtasis estaba en su límite, ella se vino, mojándolo totalmente y succionándolo como comiéndose por completo su semen,

Se acostó de medio lado, cubriendo sus enormes caderas con la sábana blanca, le dio un tierno beso y el aire apagó las velas, tomó el último sorbo de vino. y se durmió el resto de la noche.

— angelsu1981

29 de marzo de 2013

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angelsu1981

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