EL BUEN SAMARITANO
Relato de comunidad Hetero: Generalschedule 10 min de lectura calendar_today Agosto de 2013

EL BUEN SAMARITANO

EL Buen SamaritanoMe encontraba acostado en la cama, desnudo, viendo televisión mientras pasaba en mi fin de semana en aquella población lejana, de repente siento vibrar mi celular, era la llamada de aquel caballero quien fue designado por una amiga como mi guía en ese municipio, luego de su....

negrocarta

Soy hombre bisexual·6seguidores

menu_book Más relatos
18_up_rating

Contenido adulto. Este relato fue escrito por un miembro de la comunidad. Léelo solo si tienes 18+ y mente abierta.

EL Buen Samaritano

Me encontraba acostado en la cama, desnudo, viendo televisión mientras pasaba en mi fin de semana en aquella población lejana, de repente siento vibrar mi celular, era la llamada de aquel caballero quien fue designado por una amiga como mi guía en ese municipio, luego de su llamada salimos en la noche a tomar algunas cervezas, Ingresamos a una discoteca la cual estaba plagada de chicos y chicas menores de edad ingiriendo licor y … bailando. Aunque a muchos hombres les encantan las lolitas, yo prefiero a las mamis de esas lolitas (son tan ricas…) por ello me comporté como el niño juicioso que usualmente suelo ser y como tal a la 1:30 de la mañana me fui al hotel con la intención de dormir.

Al llegar me encontré en la puerta a una pareja y una chica quienes por su forma alegre de comportarse mostraban signos de haber bebido mucho y haberla pasado mejor que yo, al principio supuse que estaban hospedados en el mismo sitio, pero la chica delgada quien entró abrazada de un señor de más de 40, me extendió la mano y se presentó, luego me presentó a su amiga y me dijo entre risas: “ oye, ella no tiene donde dormir, ¿será que le das posada? , mira yo me voy con mi macho, tu te quedas con ella, ¿serías tan bueno de hacer esa obra de caridad?”. Una sonrisota enorme emano desde mi estómago y subió hasta mi rostro, mi corazón palpitaba suponiendo que estaba a punto de vivir una aventura, era algo totalmente inesperado, algo distinto a mis expectativas de una seducción en la pista de baile, mi respuesta fue in sí rotundo pero el rostro de aquella chica, a pesar de las risas y de los chistes mostraba algo de descontento, algo de preocupación, quizá ella esperaba que el acompañante de su amiga le pagara otra habitación en la cual pudiera disfrutar de una apasionante faena con Morfeo hasta que la luz del sol la invitara a despertar, pero no fue así, su amiga al notar su reacción le insistió diciendo: “mira, no te va a pasar nada, este muchacho se ve que es buena gente y no te va a violar, aunque sería rico que eso pasara pero ajá todo depende de ti.” La flaca se fue riéndose con su acompañante a una habitación dejando a su a miga a mi merced, “a mis buenas intenciones”.

Me sentí mal por verla tan encartada, tan desprotegida, por ver a una mujer quien quizá pensaba que el precio de un techo, de un colchón, de una cobija, de una almohada y lo más importante: de aire acondicionado en tierra caliente era entregar su cuerpo a los antojos de un tipo a quien acababa de conocer, un tipo quien quizá andaba sediento de sexo y estaba dispuesto a brindarle un rinconcito en su cama con la única intención de saciar sus ansias de mujer, esta chica tenía pocas opciones: a)aceptar la propuesta, b)dormir en la calle o en el lobby del hotel corriendo el riesgo de que el señor de más de 60 años quien atendía en la noche le cobrara en especie el favorcito. A pesar de sentirme un poco apenado por ella, me sentía muy bien por mí, en realidad demasiado bien por mí, la suerte estaba echada, en el peor de los casos dormiría acompañado, en el mejor de los casos no dormiría esa noche. Ella estaba en mis manos, casi comida, tan solo debía convencerla de entrar a mi habitación allí no tendría escapatoria, allí podría sin problemas abusar de ella si esa fuera mi intención, podría obligarla y no pasaba nada, en realidad estaba ella en una situación de alta vulnerabilidad, su necesidad de refugio y mi suerte me daban mucho poder. Yo siempre he sido un niño bueno, algo perverso, pero una buena persona al final de cuentas, ese día quería jugar, pero no a ser malo, sino a ser más bueno que de costumbre, ese día quería de verdad ser un buen samaritano, quería que ella recibiera cosas que no se esperaba, quería que ese fuera para ella una noche feliz, una noche en la que se sintiera tranquila, protegida, una noche en la que solo pasaran las cosas que ella deseaba que pasaran, entonces mi reto sería inducirla sutilmente a que pasara lo que tenía que pasar, mi estrategia sería entonces la del buen samaritano.

Solos en el Lobby del hotel, la invité a tomar lo único que tenía, saque de mi habitación una gaseosa ya algo caliente la cual acabamos mientras conversábamos, mientras hablaba tan solo pensaba en el paso siguiente, en la estrategia, en la circunstancia, en mi posición privilegiada, por eso cada una de mis palabras sinceras estaban acompañadas por sonrisas, sonrisas que hacían que esas palabras parecieran tan falsas como un billete de tres mil, no sé si veía en mi un buen samaritano, o si mi torpe intento de parecer ser un niño bueno me hacía ver como un inexperto en el arte del embaucamiento, pero poco a poco la notaba más cómoda, con la confianza suficiente para hacerme una pregunta:” ¿por qué lo haces?”, “porque puedo, porque quiero, porque en este momento lo necesitas y a mí no me molesta ayudarte” esafue mi respuesta, en el lobby ella me contó algunas cosas de su vida, fueron quizá 15 minutos conversando y nos fuimos a la habitación.

Ya adentro de la habitación, encendí el aire acondicionado y cerré la puerta con llave, ella se acostó en un rincón de la cama, en toda la esquinita al lado de la pared yo le dije: “si quieres te puedes poner más cómoda, no me molesta si duermes desnuda o en ropa interior”, ella respondió: “muchas gracias, así estoy bien.” Insistí: “si quieres te presto una de mis pantalonetas, en verdad creo que es incómodo dormir en Jean.” Ella terminó aceptando mi ofrecimiento.

Mientras ella se cambiaba en el baño, yo me cambiaba en la habitación, a su regreso yo estaba sin camisa y en pantaloneta, nos acostamos en la cama, conversábamos de algunas cosas que ni me acuerdo ya mi mente estaba en función de planear que cosas hacer para seducirla, para que ella misma me pidiera algo de acción. Poco a poco mi cuerpo se acercaba al suyo hasta que nuestras piernas se acariciaban tímidamente, ella nuevamente me preguntó: ¿porque lo haces, que esperas de esto? , mi respuesta: “espero que te sientas bien y que estés tranquila, tan solo quiero sentirme un buen samaritano, agradezco al destino esta oportunidad de poder ser bueno y a ti por dejarme serlo contigo”. Noté su mirada de encantamiento, de ternerito degollado, entonces para afirmar mi intención de ser un buen samaritano le dije: “ya es muy tarde, voy a apagar las luces para que podamos dormir.” Al regresar a la cama ella me dijo: “eres bien lindo, dame un abrazo sí”. Su petición me produjo tal emoción que ese amigo que tengo entre las piernas reaccionó rápidamente, el abrazo puso mis labios en sus mejillas, luego en su cuello y después un beso tímido en su boca acompañado de un toc toc en la puerta, era su amiga.

La flaca llegó para decirle que su amante se había ido sin que pasara nada de nada y que no quería dormir sola, estuvieron hablando suavemente, oí risas silenciosas entre ellas, luego su amiga se retiró y mi chica volvió a mi después de cerrar bien la puerta y apagar las luces, volvimos a donde habíamos quedado, nos fundimos en un beso profundo, caliente, húmedo, mis manos se posaron en esos senos redondos, bajaron a su zona abdominal, luego le quité el sweter que tenía puesto, bese su abdomen y subí poco a poco hasta llegar a ese espacio que queda entre sus senos, luego bajé el braziel para besarlos, ella me ayudó a quitarlo por completo, luego le quité la pantaloneta que amablemente le había prestado, mi lengua pasó de sus pechos a su ombligo, luego la fui bajando lentamente, la deslicé por sus piernas y por último me acerqué al triangulo de las bermudas, allí puse mi nariz para sentir su aroma, era delicioso, olía a mujer, ese olor me excitó mucho, le quité el panty y luego me desnudé, regresé a su boca, ella tenía las piernas abiertas en posición de entrega, yo refregaba mi verga contra su pelvis, hasta que emboqué la punta de mi falo en el lugar adecuado, este se fue hundiendo lentamente mientras sentía su suavidad, su calor delicioso, así se fue deslizando suavemente hasta llegar al fondo, estaba rica, jugosa, la penetraba suave mientras la besaba en el cuello, en la boca, sentía sus gemidos, sus retorcijones, el abrazo de sus manos, de sus piernas, sentía su placer, su humedad, pero no veía su rostro, por eso me detuve un momento y le dije: “quiero prender las luces, mirar tu cara mientras te penetro, quiero mirarte a los ojos para saber si disfrutas tanto como yo, quiero que me mires a los ojos y te des cuenta del placer que eres capaz de causar en mí”. Ella aceptó sin dudarlo.

Encendí las luces y nos veíamos, nos veíamos fijamente, como dos pistoleros a punto de batirse en duelo, mientras seguía disfrutando de la sensación de penetrarla, su pierna derecha dejó de mirar al cielo para internarse en la cama, poco la enderezaba y su pierna izquierda la levantaba un poco más, arropaba mi cuerpo, su cuerpo en esa posición empezó a mover de manera exquisita su zona pélvica, y se acomodó de medio lado, y no cesaba de moverse de manera magistral, fue rotando lentamente hasta que quedó encima mío, seguía moviéndose, seguía besándome, yo tan solo disfrutaba, tan solo me dejaba deslumbrar por esa sorpresa, ella sin dejar que mi falo saliera de sus cavernas de placer, se acomodó de tal forma que quedó como el jinete a punto de cabalgar y simplemente cabalgó un buen rato en su corcel negro, ella me miraba y de acuerdo al placer que observaba en mi rostro, intensificaba el ritmo del galopar de su caballo, después de varios minutos cambiamos de posición y nuevamente lo hicimos en la posición del misionero, de allí fueron numerosas posiciones, posiciones nuevas, interesantes, agradables, distintas posiciones que terminaron en un charco de semen a la altura de su pelvis, se veía hermoso ese semen encima de aquellos vellos púbicos.

Ella fue al baño a limpiarse un poco, regresó a mi cama desnuda, allí conversamos entrepiernados, hasta que nuevamente nuestros cuerpos ansiaban sentirse, lo hicimos nuevamente, fueron tantas posiciones y tantas cosas que pasaron que de algunas ya no me acuerdo, al final, nos quedamos un rato acostados pero ya eran las 5:30 de la mañana y ella debía irse a su pueblo, me dijo que la había pasado demasiado bien y que esperaba que el destino nos diera la oportunidad de volvernos a ver, pero que aún si se trataba de una sola noche, estaba feliz porque había sido una gran noche, ella se fue, yo dormí un par de horas y luego fui a trabajar.

El domingo en la noche fui al mismo bar del sábado, me encontré allí al dueño del hotel, quien me invitó a una cerveza y luego tuvimos la siguiente conversación:

- “oyee y tu porqué no metiste a las dos al cuarto”

-¿cómo así?, explícate bien.

-Si, es que estuve conversando con tu otra amiga desde las 4:30 de la mañana, ella tenía tal tufo que hasta quedé algo prendido nada mas con ese olor, me dijo que estaba allí acompañando a su amiga, pero que las habías conocido anoche en este mismo bar y que te rumbiaste con una de ellas, luego las invitaste a ambas al hotel, y a una le pagaste una habitación, a la otra te la llevaste para la tuya, pero ajá, si ya las tenías en el hotel, las hubieras metido a todas dos en tu habitación, les hubieras dicho que no tenías para pagar otra habitación o hablas con el que estaba atendiendo para que él les dijera que ya todas las habitaciones estaban ocupadas y ajá te las comes a todas dos. Pero muy buena persona esa chica, me dijo que llegó al hotel nada más para acompañar a su amiga, pero se fue como a las 5:20 a.m. porque vio que ella no salía y como que iban para largo.

Yo me reí un rato y luego le conté la verdad y culminé diciéndole: “fíjate como se cambian los papeles, la que fue como acompañante terminó culiando y la que fue a culiar terminó siendo la acompañante y yo tan solo busqué ser un buen samaritano, deberías ser tu quien haga los turnos nocturnos, me imagino que a menudo pasan cosas interesantes”.

— negrocarta

12 de agosto de 2013

visibility 721 lecturas chat_bubble1
negrocarta

Escrito por

6 seguidores ·Soy hombre bisexual

Comentarios

1 comentario

Inicia sesión para dejar un comentario.

login Entrar
  • sandy08
    sandy08 · 12 de ago de 2013

    <p>Negrocarta!!! Bienvenido de nuevo al ruedo.Extrañábamos bastante tus relatos, tu forma única de relatar tus encuentros.</p> <p>Gracias por este relato. </p>

Sigue leyendo

Otros relatos hetero: general

La amiga de mi hermano

Hetero: General

La amiga de mi hermano

Mark5098Mark5098·hace 1 día
schedule 10 min
visibility 308favorite 3chat_bubble 1

Lo más reciente

Recién publicados por la comunidad

Un Anal increíble

Sexo anal

Un Anal increíble

morenadarlinmorenadarlin·hace 7 horas
schedule 3 min
visibility 74favorite 0chat_bubble 0