A John lo conocí a través de una página de contactos, un negro alto, lindo, con un cuerpazo bien trabajado y tremenda verga; estuvimos varias veces pero quería cumplirle su fantasía: verme en acción con otra mujer. Hicimos planes, él buscó a una pareja en Cali, estuvo con esta pareja varias veces hasta que llegó la noche en que pudieron venir a Buga.
Nos vimos en el hotel, John estaba ansioso, la erección se notaba a través de su pantalón, venía con su hermano y su cuñada, ellos eran la pareja elegida; la pareja había vivido varios años en otra ciudad y allí participaban con frecuencia de tríos e intercambios. La mujer era bien atractiva, sus senos grandes se asomaban por el escote, traía una minifalda cortísima que dejaba ver un poco sus nalgas.
Entramos a la habitación y nos empezamos a desnudar; Manuel el hermano de John le hacía honor a su raza y a su parentesco: tenía un miembro de casi veinte centímetros que al verlo me hizo agua la boca; Busque a Marina y empecé a chuparle los senos y a sobar su vagina con mis dedos. John estaba quejándose por algo, lo miré y me di cuenta que su verga que normalmente estaba erecta, no despertaba, la tenía completamente flácida. La emoción de ver realizada su fantasía le jugó en contra y le impidió participar de nuestros juegos.
Pero Manuel tenía suficiente energía para las dos, mientras Marina y yo nos besábamos, acariciábamos y nos chupábamos por toda parte, él empezó a hacerse la paja hasta que su polla estuvo grandísima; puso a Marina en cuatro y se la metió por la vagina mientras ella seguía pegada de mis senos.
Ella se vino rapidísimo y entonces Manuel me buscó, me abrí para él y sentí como esa polla taladraba mis entrañas; John se masturbaba intentando hacer que su miembro reaccionarápero ninguno de sus intentos daba resultado. Las continuas penetraciones de Manuel y las caricias de Marina me hicieron llegar a un orgasmo riquísimo.
Descansamos un momento y saque mi arnés con un pene de plástico mediano, intenté penetrar a Marina con él, pero ella me decía que no sentía nada, que ella estaba acostumbrada a meterse la polla de su esposo y por eso el juguete no le hacía ni cosquillas; me lo quite, le baje y con mi lengua la hice venir; ya se había venido tres veces pero quería más, me decía que era insaciable y que podía aguantar toda la noche sin cansarse. Manuel confirmó lo que decía y me dijo: cuanto toma se pone peor.
Marina se puso el arnés y se acostó, me le monté y la cabalgué un rato mientras Manuel me acariciaba, tuve otro orgasmo. Ya se había completado nuestro tiempo en el hotel, nos vestimos y salimos, le prometí aJohn que en otro momento le cumpliría su fantasía, pero hasta el momento no se ha podido; esperopoder hacerlo con una mujer tan caliente como Marina para que él nos pueda dar lo que nos gusta a las dos sin descanso.








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login EntrarHola, que buen relato. La verdad es que está genial, que rico un trío. Te dejo mi número por si te animas, tengo 27 años... el resto lo podes ver por Skype priapohotsex o por fotos..