El Paraíso
Relato de comunidad Hetero: Infidelidadschedule 5 min de lectura calendar_today Diciembre de 2013

El Paraíso

Ella es una mujer segura de sí misma, incluso pasa por arrogante cuando se trata de defender los intereses de la plata invertida por su esposo en nuestros proyectos.Es alta, bonita, presencia imponente que llena el espacio donde entra. No es una experta en finanzas, pero pone límites y lleva a....

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Contenido adulto. Este relato fue escrito por un miembro de la comunidad. Léelo solo si tienes 18+ y mente abierta.

Ella es una mujer segura de sí misma, incluso pasa por arrogante cuando se trata de defender los intereses de la plata invertida por su esposo en nuestros proyectos.Es alta, bonita, presencia imponente que llena el espacio donde entra. No es una experta en finanzas, pero pone límites y lleva a quien enfrente a meterse en su juego de negocios.Mi perfil es más técnico,discreto, de modo que mi actitud fue distante comparada con la de todos los hombres que quieren ahorcarla con halagos y fanfarronerías para hacerse notar.

El trabajo en equipo nos permitió compartir tiempo, así como tener conversaciones simples en las que medi por tarea no alimentar su ego subido. Pasadasvarias semanas en que la comunicación y los temas comunes nos unían, me animé a decirle que saliéramos a tomar algo, demostrando mi intención de acercarme, dijo que no, acepté mi derrota y seguí los días sin tocar el tema, aunque me encendía el alma cuando me sostenía la mirada.

Un martes temprano, me dice que no puede reunirse a trabajar porque en la tarde irá a masaje y baño turco; dijo algo como..“a las tres salgo de masaje y me meto al turco, si quiere allá revisamos números”…tiempo después me confesó que para nada esperaba que yo me le apareciera por allá.Pues allá llegué,baños turcos de ambiente familiar,todo un Paraíso. Una pantaloneta de baño desechable, me veía como jugador de futbol de los años cincuenta,me sentía ridículo,decidí devolverme para no exponerme a hacer el oso,pero me la encuentro de frente, viene con un vestido de baño azul enterizo, parecía una nadadora olímpica! el mesero detrás le trae las toallas y la bebida, cuando me ve de frente abre esos ojos miel gigantescos y me saluda con un cariñoso… “usted que hace aquí ¿?” muerta de la risa, no podía creer que me le colé con la invitación.La noté nerviosa, porque frecuentaba el lugar con su esposo,pero igual seguimos hablando con tono desprevenido.

Me parecía paradójico ver sus piernas largas, blancas, en chanclas, la vi humana, mujer, divertida, sencilla, cómplice.Ya por ese momento la vi nerviosa, intimidada, nos encontramos mirando a los ojos, bajando la mirada a los labios.Al mirarme sonreía y miraba para otra parte.

Entramos al turco, el vapor muy denso, las demás personas sofocadas, el calor no da espera, las bebidas pierden el hielo y el sudor trae consigo un baño de feromonas que le daña la cabeza a cualquiera.

Nos recostamos en silencio con las cabezas casi juntas, pero los cuerpos estirados en sentido opuesto.Quedamos solos por un momento y el roce de las mejillas llevó al beso más suave que sentí en mucho tiempo, despacio, lento, húmedo. A partir de ese momento la complicidad, los nervios, las ganas se dispararon. Se sentó recostada en mis piernas, se acomodaba el vestido con una insinuante muestra de sus pezones rosados, aún dormidos por efecto del calor. En ese turco las divisiones son de vidrio y la luz exterior muestra en medio del vapor cuando una persona se aproxima, tomábamos bebidas para soportar el calor, salíamos a hacer pausas, entre besos, caricias, roces, toquecitos.

El momento intenso llego con mis manos recorriendo su vestido de baño, el pubis caliente, empapado, los besos de lenguas enredadas; metí la mano por el borde de la pelvis y sentí una cukita suave, lisa, con una pepa enorme que brotaba palpitando, la froté con mucho placer y ella abrió las piernas con una entrega deliciosa,los ojos cerrados, se dejó ir con mis dedos encharcados entre los pliegues de la cuca más rica del mundo,el ritmo subió y sentí su mano empujar la mía hacia adentro para darle dedo de la forma más descarada, dos, tres dedos, rápido, fuerte, al fondo, llegó el chasquido de sus jugos de mujer, mientras ella se venía retorciéndose como una loca y yo miraba que nadie se acercara.Apretó las piernas con mis dedos aún atrapados, rígida, completamente ida. Se acomodó de una forma más decente y tomó agua, tomó aire, nos besamos.

Por momentos ella me acariciaba sobre la pantaloneta, sentía mi verga embriagada por el calor, la lujuria, el susto de lo prohibido, la felicidad de descarar lo que descubrimos por fuera del trabajo.En un momento nuevamente solos fuimos a la ducha a refrescarnos, metió la mano y me cogía las huevas y la verga de una forma tan rica, con esa mirada de ganas que me mataba. En los momentos de contacto no hablábamos, solo gestos, gemidos, nos mirábamos. El calor, el desgaste de energía por la deshidratación y la tensión del público no eran los mejores aliados de mi erección,de modo que cuando se arrodilló a buscar mi verga, yo la miraba y esperaba un juego de lamiditas compasivas, la sorpresa enorme fue un sorbo de agua helada con el que también se comió mi verga medio parada al fondo de la garganta, la devoró, la chupó, me la puso dura,la sangre me hervía y la cogí de la moña en que había enredado su pelo,con las manos me agarro del culo y se la metió toda al fondo, completamente idos de la realidad exterior; fueron segundos, pero los sentí eternos y así lo recuerdo siempre. En un momento de lucidez, se la sacó, la miró y me dejo congelado con un “qué gruesa hijueputa!”. Esa frase fue determinante parael futuro de lo que empezó ese día, a partir de ahí descaramos y liberamos la expresión lasciva de todo lo que nos gustaba. El tiempo apremiaba, aún arrodillada me hizo una paja deliciosacon presión lubricada que me hizo derramar en su mano todo lo que tenia acumulado, yo temblaba. Ella se incorporó y puso cara de aquí no ha pasado nada.

No había tiempo para más… así que salimos sorprendidos por todo lo que pasó, y ese fue el comienzo de una experiencia de varios meses de la cual que no sé qué extraño más, si la risa de sus humor fino, agudo, inteligente, o los orgasmos más intensos, diabólicos y celestiales que he sentido en mi vida.

— centauro2013

12 de diciembre de 2013

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centauro2013

Escrito por

Soy hombre heterosexual

Comentarios

1 comentario

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  • efreid
    efreid · 12 de dic de 2013

    ufffffffffffffffffff, deliciosa experiencia

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