Lo no planeado, lo espontáneo en muchas ocasiones suele ser parte de la adrenalina pura de la vida, y eso fue lo que viví en las pasadas festividades navideñas, sin buscarlo pero pasó.
Vivo en un conjunto de apartamentos en el cual no faltan las familias que siempre organizan actividades de integración, y más con las famosas Novenas. Para no ser el ogro del lugar, esta vez participé y una de las veladas la organicé.
Son cerca de 20 familias las que participan pero suelen asistir entre 20 o 25 personas en donde los niños hacen la novena, comemos algo y los adultos solemos tomarnos una copa.
Entre los asistentes a esa velada se encontraba una pareja que sólo días atrás se había mudado al edificio y dicha novena era su presentación oficial.
Mientras que el hombre cruzaba los cuarenta años, ella tenía 25, pero era de aquellas mujeres que aparentaban menos años, y era el segundo matrimonio de él, siendo en primero para ella y aún sin hijos.
Repartimos vino pero él, Gustavo, no aceptó, así que le ofrecí un whisky y yo también tomé, mientras la sala se desocupaba de los niños que buscaban salir a jugar y otras familias a descansar, pero Gustavo me aceptó un segundo whisky, Viviana, su esposa, un vino, colocamos música y seguimos charlando como buenos vecinos.
Me hicieron las tipicas preguntas de un recién llegado a un conjunto residencial, mientras que me enteré que Gustavo era un militar retirado que ahora en el campo de la seguridad privada le iba mucho mejor.
Viviana por su parte, había trabajando para él como secretaria, y la verdad no quise preguntar más por ese lado, pues al parecer la relación nació cuando Gustavo aún estaba casado.
Una pareja realmente agradable, por lo que la velada era muy entretenida con las aventuras de Gustavo en el mundo de la seguridad privada.
Viviana, quizás por efecto del vino, empezó a animarse, y sonó una canción salsa suave y me pidió que le subiera un poco...
"Ahí amor ven bailemos esa canción", le dijo Viviana, a lo cual Gustavo le respondió:"que pena con nuestro anfitrión", y de inmediato le dije:"Para mi seria un placer verlos bailar".... todo esto el esposo lo cerro: "entonces baila con mi esposa"...
Yo quedé inmovil, quizás asenté con la cabeza y al verla que ella se ponía de pie yo hice lo mismo y empezamos a bailar, eso si, con todo el protocolo de la descencia....
En medio del baile me encantaba ver hacia la ventana y ver el cuerpo delgado pero curvilineo de Viviana, que usaba unos leggis que le hacían exaltar sus carnositas nalgas, con una blusita blanca que ella con su 1.66 de estatura con tacones y yo mis 1.78, podía ver el inicio de sus pequeños pero perfectos senos, lo que aumentaba su sensualidad juvenil...
Enseguida de esa canción, sonó otro tema que parecía gustarle a Viviana, a lo cual Gustavo dijo, "sigan bailando mientras voy al baño", y mientras él se desplazaba, entonado por los tragos, Viviana me dijo que le encantaba bailar pero a Gustavo no, y creo que me arriesgué un poco con mi respuesta,"ya tiene un vecino a quien le encanta bailar", respondiéndome con una sonrisa picara y aumentando la sensualidad en e baile.
No sé cuantas canciones bailamos seguidas pero fueron varias, así que nos dimos un descanso para tomar un trago, pero el whisky comenzaba a terminarse, por lo que Gustavo afirmó que tenía una botella en casa, y que mejor ocasión para destaparla, por lo que se dirigió hacia su apartamento mientras le servía un vino más a su esposa, quien sentada disfrutaba de la música, por lo quela invité de nuevo a bailar...
Justo la segunda canción era una salsa romántica, y casi de inmediato ella colocó sus brazos por mi cuello y mis manos se fueron a su cintura para que nuestros cuerpos se frotaran al ritmo de la canción.
Creo que todo se confabuló para que el deseo se despertara en el ambiente, por lo que fue inevitable empezar a sentir el surgimiento de una erección, a lo cual Viviana, antes de evitar, se pegó aún más...
Enseguida un reggaeton y se separó de mí, pero su forma de moverse, de contonearse cuando frente a mí se inclinaba para dejarme ver un poco más de su busto, o cuando me daba la espalda y movía frenéticamente su delicioso culo solo hacía que me exitara aún más, y justo en ese momento me tomó de las manos y me pegó a ella. No hay palabras para describir las sensaciones que me producía el poder tener mi pene pegado a ese delicioso culo que movía de formas narcóticamente exquisitas...
En ese momento liberé mi libido y se lo frote de manera intensa y morbosa mientras que ella avalaba mi actitud con sonrisas de complacencia. Volví a ver nuestro reflejo en la ventana y parecía que estuvieramos teniendo sexo con ropa.
Una baladita y se volvió evidente que había una complicidad erótica entre nosotros, hasta que golpearon a la puerta, así que paramos el baile y me dirigí a ella, a lo cual Viviana me advirtió señalandome el pantalón, y la señalé como la culpable mientras me acomodaba el pene para que no se notara...
"Pensé que estarían bailando", dijo Gustavo, a lo cual solo le dije que eso hacíamos....
De ahí en adelante la cosa cambió, pues yo intentaba disimular mis ganas por Viviana, pero también la conversación la dirigió Gustavo de manera estrategica, preguntandome que si tenia novia, le decía a Viviana, "te imaginas cuántas aventuras deben haber sucedido en este apartamento de soltero... cuantas casadas hicieron cornudos a sus maridos en esta sala.. jajaja..."...
Pero debía comportarme como un caballero, "nooo ante todo el respeto ante los demás, no podría engañar a una persona", la mentira que todo hombre dice, pero le di el pie para que él me confesara algo trascendental esa noche.
"Nosotros no vemos como un engaño cuando las cosas se hacen abiertamente, sin ocultarnos nada, porque entendimos que nuestro amor va más allá de una fidelidad física y que cuando uno es feliz, el otro comparte ese gozo"...
Le entendiendo, pero me hice el confundido, a lo cual Gustavo me lo aclaró mejor: "pues hermano que podemos tener nuestras aventuras sin que las hagamos a la tapada, es más disfruto cuando me las cuenta o hago parte de ellas"....
Qué se puede decir en ese momento, "es una posición muy madura de una relación... y Viviana qué opina al respecto", a lo que dijo: "Cuando entiendes que el amor es una cosa y el placer es otra pero que se encuentran de distintas formas, entiendes que se puede amar, ser fiel y a la vez no negarse a las delicias del placer".
Sonó una canción y ella me sacó a bailar mientras Gustavo fue al baño mientras veía como nuestros cuerpos se pegaban de manera cómplice y yo me encontraba entre el deseo y la confusión de la situación, pues si bien es cierto no era la primera vez que seducía a una mujer casada, era la primera que lo hacía delante y bajo el consentimiento de su marido.
Solo se me ocurrió pegarme a su rostro y besarlo y ella me permitió dirigirme a su boca, y cuando llegué a sus labios el deseo se desató. De inmediato paramos de bailar para concentrarnos en ese delicioso beso mientras mis manos no se quedaron quietas y descendieron a sus nalgas para apretarlas y hacer que mi vecinita sintiera aun mas el poder de mi erección.
No nos dimos cuenta en que momento salió Gustavo del baño, solo escuchamos su voz.
- "No dizque estaban bailando?".-"Amor solo le estaba agradeciendo lo buen anfitrión que ha sido".-"Por lo que veo en su pantalón siente tu agradecimiento"...
Ella de inmediato pone su mano encima de mi erección mientras me dice, "creo que seremos muy buenos vecinos", a la vez que me masturba encima del pantalón, vuelvo a bajar mis manos a su rico culo y lo aprieto..."los mejores vecinos del conjunto"...
Volvimos a la sala, pero ahora ella junto a mí y al frente su esposo que no perdía detalle de nuestros besos, nuestras caricias, y como ella empezaba a safarme el cinturón y los botones de mi pantalón para liberar mi pene adolorido por la erección que tenía.
Yo no me quedaba quieto, y mi mano empezó a meterse en la parte de atrás para encontrarse con un diminuto hilito y luego sus preciosas nalgas para apoderarme de ellas, mientras Viviana empezó a descender su boquita hacia mi cintura.
Una verdadera delicia sentir sus manitas en mi pene completamente desnudo. Ella no se apresuró, lo acaricio y jugó con él y poco a poco sentí sutilmente su lengua, sus labios en mi glande para luego ir introduciendo mi pene en su rica boca, con el placer de la calentura de su saliva.
Debo admitir que estaba tan exitado como confundido, pues no entendía cómo alguién no solo permite, también se exita viendo a su esposa devorando un pene ajeno, pero confieso que luego entré en el juego, porque a la postre es eso, un juego, donde yo era invitado a su íntimidad.
-Como lo mama de exquisito tu mujer...-Ella es una maravilla con la verga en la boca...-La mía la tiene a la orden cada vez que la requiera la vecinita.
Fue un juego de palabras que realizanos con Gustavo mientras que Viviana me realizaba mamadas más profundas y yo con mis dedos le apretaba su anito, robándole unos deliciosos y únicos gemidos que la hacian ver deliciosamente puta.
Con mañita logré liberarle los botones de la blusa y el brasier para tener acceso a sus exquisitos melones duritos y tiernos que parece que le gustó mucho al apretar mi verga con sus labios.
Se levantó y me ofreció su boquita para darnos un apasionado beso donde nuestras lenguas se entrelazaron en formas deliciosamente morbosas y que su esposo no dejaba de disfrutar al empezar a masturbarse viendo la escena erotica.
Ella de pie y de espaldas a él, mientras que yo sentado al borde del sofá me daba gusto con recorrer cada parte de su piel que iba desnudando mientras ella no paraba de gemir y tomar mi cabeza para apretarla contra su ser y embrujarme con el aroma y sabor que emanaban cada uno de sus poros.
Imaginaba a su esposo viendo la escena y pajeandose, más cuando mi mano buscaba su culo y lo apretaba y manoseaba exquisitamente, pero en especial cuando tomé los bordes de su leggis y empecé a bajarlo hasta los tobillos para deleitarme con la figura de mi nueva vecinita con una diminuta tanguita que apenas cubria su rajita pero que estaba brillante de la humedad que llevaba y emanaba un olor embriagante.
No resistí la tentación de pegar mi rostro a esa tanguita a tal punto que mojó mi rostro al respirar profundo e impregnarme de ese lujurioso aroma que hoy aun percibo y me exito.
La bajé y me estremecí al encontrarme su rajita casi chorreante, completamente peladita con un toque de lolita, lo que me hizo estremecer de calentura y no podia dejar de admirarla mientras mis manos siempre volvían a su aditivo culo.
-Te gusta vecinito?-Me encanta Vivianita, quisiera beberme tus jugos directamente de ella.De pie, colocó uno de sus pies en el sillón y llevó mi cabeza a su entrepierna para que por fin pudiera de gustar los sabores de su apetitosa cuca caliente que me embriagó de más deseo y pasión por mi apetitosa vecina.
La verdad, poco o nada me fije en su marido, yo estaba concentrado en devorarle la vagina a Viviana, quien respondía con una serie de gemidos delicioso, un movimiento pélvico exquisito y como apretaba mi cabeza contra ella.
Mientras perforaba los labios de su vagina con mi lengua, pase una mano entre sus piernas para ir jugando con la línea que divide sus nalgas, para poco a poco mis dedos empezaran a explorar en búsqueda de su anito, que aunque extrecho, se notaba que había sido objeto de placer...
Cansada en esa posición, pero sin separarse de mí, poco a poco fue dando la vuelta para poder sentarse en el sofá. Fue en ese instante que vi a su esposo con un whisky en la mano y masturbandose frenéticamente como adolescente viendo su primera película porno.
Fue en ese instante que la situación me exitó aun más, porque le di la espalda y me dedique a darle sexo oral a su esposa, no solo deleitandome con sus gemidos y rostro de sexo, también sabiendo que esos mismos gemidos y rostro, escuchaba y veia su señor marido.
El primer orgasmo de Vivi fue intenso, lo recibí en mi rostro justo cuando buena parte de mi lengua se encontraba en lo más profundo de su ser y hasta creo que mi nariz contribuia a su estimulación, más aún cuando ella abrió más sus piernas y tomó mi cabeza con sus dos manos y la pegó más a ella.
Creo que cada mujer tiene una reacción distinta tras un orgasmo. En el caso de mi vecina, sudorosa y con la respiració agitana no quería detenerse, pues me tomó de la cabeza y me dio un delicioso y morboso beso mientras que con una de sus manos busco mi pene para empezar a estimularlo exquisitamente y decirme al oído, casi susurrandome:"Ponte de pie". No había que ser un genio para saber qué pretendía.
Como buen anfitrión que considero que soy, de inmediato procedí a ponerme de pie, dandole exactamente toda la espalda a su marido, quien desesperadamente intentaba acomodarse para ver lo que haría Viviana, sin soltar ni el whisky, ni su pene.
Lo confieso, lo hice con esa mala intención de que no lo viera todo, como parte del juego, y me quedé para mí con la pícara mirada de su esposita con mi pene en su mano que fue llevandolo a su boca y luego de unas sutiles lamidas empezó a engullir y succionar deliciosamente.
"Amor voltea un poco", le dijo a su esposa, casi a manera de suplica, como si de ello dependiera su propio orgasmo, y al voltear, un suspiro al verla con la menos la mitad de mi verga dentro de su inquieta boquita golosa.
Creo que tanto ella como él disfrutaban mucho de esta situación, pues Vivi parecía esmerarse más frente a su pareja, chupando, lamiendo, succionando, frotando mi mastil por todo su rostro y no olvidaba devorarne las guevas que me hacía estremecer de lujuria, pasión y mucho deseo.
Todo hasta que no aguante más, tomé su delicada figura y la acosté en el sofá donde me puse entre sus piernas para tomar mi verga y frotarle el glande a lo largo de su deliciosa y jugosa raja mientras ella se movía como toda una contorsionista.
Todo esto hasta que pidió que la clavara por lo que sin pensarlo mucho acomode mi pene en su cuca y la tomé de los hombros y se lo metí hasta que mis guevas chocaron contra ella.
Fue una deliciosa y frenética bombeada de verga que le di en esa pose a mi caliente vecinita que luego se pondría de perrito al ser la pose que mas le gusta a su marido.
Era una delicia el compás que logramos juntos en el sexo y los gemidos que emanaba, en especial cuando me cabalgó dandole la espalda a su marido quien podía ver perfectamente como ella misma se ensartaba mi verga dura en su jugosa chocha.
Luego la volví a montar para puyarla con mucha mas intensidad, como la más alocada de las danzas de la fornicación, hasta que no aguanté más y saqué mi pene para escupirle mi leche en el abdomen, pecho e incluso cuello...
Era una imagen muy erótica y sexy, por lo que me incliné y le di un beso en su boquita, lo cual ella respondió con un abrazo y una frase que marcaría un antes y un después de mi vida en ese edificio:"Creo que vamos hacer los mejores vecinos".








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