La Puta Del Vestido Rojo!
Relato de comunidad Hetero: Infidelidadschedule 4 min de lectura calendar_today Marzo de 2014

La Puta Del Vestido Rojo!

Siempre me he debatido entre múltiples dilemas. De un lado, tratar de manejar mi vida de la manera más correcta y coherente, llevando a la práctica los viejos ideales de felicidad, fidelidad, amor , lealtad entre otras cosas que se ven a diario y que se convierten, tal vez por cuenta de nosotros....

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Siempre me he debatido entre múltiples dilemas. De un lado, tratar de manejar mi vida de la manera más correcta y coherente, llevando a la práctica los viejos ideales de felicidad, fidelidad, amor , lealtad entre otras cosas que se ven a diario y que se convierten, tal vez por cuenta de nosotros mismo , en el sentido de lo « correcto y aceptable ». Y de otra parte he tenido que aprender a trabajar sobre aquello que deseo, sobre mis fantasías fuera de norma y ese otro yo tan cargado de lujuria, de incesante gusto por lo prohibido.

Él es un hombre atletico, atractivo, con esa gran virtud de pasar ante los ojos de la mayorìa de personas como un hombre cualquiera. El y yo compartimos esa obsesion por mostrarnos correctos cada uno en la vida que lleva y a la vez el gusto de trasgredir lo establecido cada vez que estamos en privado. Él, de piel morena, ojos negros y rasgos muy fuertes, con una hermosa sonrisa y el torso más atractivo que nunca haya conocido, un culo duro y delicioso y una verga de manjar que puede llegar a cabalgarme horas enteras. Yo , una mujer de piel blanca, grandes ojos verdes , tetas enormes que invitan a lo carnal y carita de monja. Él adora la combianciòn de mis ojos con mis pechos y la suavidad de culo cuanto lo atravieza con esa arrechura que lo caracreriza,. A mí me encanta lo varonil que es, su cuerpo exquisito , esa verga que conoce perfectamente mis tres orificios y los explora constantemente y sus manos que parecen hechas a la medida de mis deseos.

Alguna vez salimos como de costumbre al cine, yo con un pequeño vestido rojo , propicio para la época màs caliente del año, muy cortito por cirto y con un escote generoso. Sabìa que eso le encantaba y siempre me esmeraba por gustarle. Él estaba con una camiseta negra ajustada a su torso y un jean que marcaba de manera evidente su rico culo y el bulto en su entrepierna. Durante toda la pelìcula me tocó las tetas, nos besamos deliciosamente, como solo nosotros lo sabemos, jugando con nuestras lenguas, mordiendo nuestros labios, metió su mado entre mis piernas , alcanzó la diminuta tanga que tenìa, la corriò y empezó a masturbarme, primero lentamente y poco a poco fue acelentado hasta mojarme por completo, mi raja estaba empapada como si me hubiera orinado.

Mientras tanto yo continué acariciando su verga por encima del pantalon que sentìa dura y a punto de salirse. Tanta fue la arrechura que salimos del cine sin terminar de ver la peli (la verdad no recuerdo su tìtulo)y nos fuimos directo a su carro apenas controlando las ganas de comernos en ese mismo lugar. Entramos a su carro y manejó hacia un paraje mas o menos solitario al lado de un gran centro comercial. Bajamos del carro y él me tomó por la espalda y me llevó hasta una reja para que yo me sujetara y sin pensarlo dos veces levantò mi vestido rojo, saco mis tetas enormes y erectas de mi sostén , corrió mi tanguita y me penetró fuertemente mientras me tomaba del cabello y me apretaba las tetas. Mientras me embestía me susuraba al oìdo que era una puta barata, una ramera cualquiera, una diosa del sexo.

Esas palabras mojaban aún más mi coño y nos acercaban a lo que sería uno de los orgasmos y de las folladas memorables que todavía tengo grabada en mi piel y en mi memoria .Después de comerme por delante, acariciò mi ano, metiò dos sus dedos, lo humedeciò con mis propios jugos y lo dejò dilatado, listo para recibir su verga durisima. Yo hice apenas un gesto de dolor y placer a la vez mientras continuaba sin ver su cara y solo escuchando sus insultos y sientiendo cada una de sus embestidas. Ahí estaba yo, en mi faceta màs oscura y perversa, arrecha, mojada,completamente atravezada y en una situación arriesgada, pues cualquier persona hubiera podido vernos.

El estaba ahí, dándome duro como me gusta y los dos disfrutando de la adrenalina y las ganas mutuas que siempre nos tenemos.Después de unos minutos intensos llenos de pasiòn y de un par de orgasmos , me saqué la verga del culo, me di la vuelta, me arrodillé para mamar su pene hasta que me llenó de su leche, primero mi boca y después mis tetas.

Cinco minutos después ya estábamos en su carro, de vuelta a la realidad, dejando nuestro mundo secreto de perversion y lujuria, de prohibiciones y fantasias. Vuelve a resurgir nuestra formalidad pactada, las palabras y actitudes de un par de amigos respetuosos que apenas han compartido una tarde de cine.

Me dejas en mi casa? Pregunté

Te dejo a dos cuadras, me respondió, no quiero que te vean llegar.

Está bien-respondí- dame el tiempo para componer todo este desorden- me refería a mi vestido y mi peinado.

-Puedo hacer una llamada mientras-me preguntó.

Claro

Es que ya tengo algunas llamadas perdidas de mi casa. Piensa en la peli que quieres ver la otra semana ok?.

— tettona

27 de marzo de 2014

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