Hace un par de semanas, me dirigía con mi pareja, del sur de la ciudad (Itagüí) al centro de Medellín, cerca de las seis y media de la tarde. Era tanta la aglomeración que él y yo quedamos separados por unos cuantos pasajeros sesgando la comunicación y el contacto visual. Yo estaba más cerca de la puerta derecha porque me agarre del tubo y lentamente él fue empujado más al fondo.
Ya en la estación poblado parecía no caber un pasajero más y yo quede rodeada de lo que pensaba era un conjunto de trabajadores, que hablaban entre ellos y hacían chistes de cada bagatela que remembraban. El calor insoportable y los movimientos predecibles del metro, (además de estar atenta a las futilidades habladas) no me habían permitido hacer consiente el sinuoso y sutil contacto que hacían dos de los pasajeros que me rodeaban; en la estación industriales se hizo evidente su mórbida mirada y las sonrisas concupiscentes.
Sigo que en la estación industriales se hizo evidente, porque al detener la marcha el tren, pude sentir la protuberancia que se formaba en el llean del pasajero que tenía a mis espaldas. "¿esta erecto?" pensé y me molesto al principio, pero cuando trataba de voltear a mirar su rostro, el giraba su mirada hacia un lado como concentrado en otro asunto y no me permitía hacer contacto visual.
Poco poco se empezó a hacer más evidente el movimiento de su cadera y particularmente de su pene contra mí, a veces más en la nalga derecha, a veces en la mitad... la situación comenzó a excitarme y para industriales yo buscaba ubicar su entrepierna y sentirla en mi cuerpo; sus manos se ponían inquietas de vez en cuando, intentando no cruzarse con las del compañero de él que hacía lo mismo desde mi lado izquierdo.
Otro de ellos que no tenía contacto físico conmigo, dirigía su mano disimuladamente a tocarme, y lo hizo varias veces de forma muy asertiva. En san Antonio, mientras muchos entraban y salían, traté de girarme un poco, de rotar hacia la izquierda, aprovechando que los pasajeros que me acompañaban no salieron. Lo hice para sentir el pene del otro y quedar de frente al que empezó el devaneo del asunto.
No me percaté de que mi pareja se había logrado acercar un poco y apenas si lograba hacer contacto visual y hacerme señas de que en la estación Berrio nos bajábamos. tan pronto como el tren inicio la marcha, el jugueteo volvió a empezar, mientras miraba de vez en cuando a mi pareja alejado por la aglomeración, con una mano abajo, intentaba palpar el pene de mi "nuevo amigo", mientras el me susurraba que le diera mi teléfono. Yo me hacia la que no entendía para no darle datos...
Sentía su respiración excitada, y miraba hacia abajo para ver su llean, con el abultamiento próvido de su erección; yo sentía ganas de besarlo, sintiendo aun el roce de su compañero en mi espalda y nalgas. Él muy disimulado saco una tarjeta de presentación de una cerrajería en envigado especializada en ventanera y me la entrego en la mano que tenía abajo.
El viernes (ayer) me encontré con Jerson, a eso de las seis y cuarto, me espero al salir del trabajo, compartimos dos cervezas en el parque del poblado y a las ocho ya estábamos entrando a un modesto hotel en Itagüí, pero esa es la otra historia, porque mi pareja nunca ha podido hacerme sentir así y le dedicare otro relato. Porque esa es la otra historia, porque mi pareja nunca ha podido hacerme sentir así y le dedicare otro relato (tal vez mas escatológico) pues tanto Jerson como lo ocurrido se lo merecen.








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