Mi Esposo Me Incita A La Infidelidad
Relato de comunidad Hetero: Infidelidadschedule 4 min de lectura calendar_today Julio de 2014

Mi Esposo Me Incita A La Infidelidad

Carlos nos contactó por Facebook y creímos que lo hacía por nuestro perfil de guiacereza.com. Comenzamos a conversar y pronto empezó a invitar a que saliéramos. Siempre le dije que salimos en pareja y nada individualmente. Sin embargó siempre insistía en conocernos los dos, sin mi....

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Carlos nos contactó por Facebook y creímos que lo hacía por nuestro perfil de guiacereza.com. Comenzamos a conversar y pronto empezó a invitar a que saliéramos. Siempre le dije que salimos en pareja y nada individualmente. Sin embargó siempre insistía en conocernos los dos, sin mi esposo.

Después de alguna insistencia acepté conocernos. Pusimos cita en el Bulevar Niza, donde charlamos en una cafetería sobre cosas varias. Además de saber que es músico profesional, nacido en la isla de San Andrés, y mucho masa joven, me pareció divertido y chistoso, además de gordo.

Planeamos el encuentro y me fui con alguna pinta sexi. No lleve brasier tal vez con el deseo de una chupadita, y esperaba que nada más pasara. De ese encuentro le contaba a mi esposo por chat, aunque en un momento me entretuve y dejé de contarle.

Carlos se había percatado que no llevaba sostén y aprovechó mi salida del baño para levantar mi blusa, acariciar mis tetas y darles unos besitos que me pusieron a mil. Pero no habría de pasar a mas, salvo algunas caricias cuando tomamos un taxi, y me llevó hasta cerca de la casa. Mi esposo ya había llegado y había resuelto no llamarme ni escribir, pensando en que ya estábamos moteleando. Pero no fue así y el sólo contarle a mi esposo nos llevo a una espectacular cogida.

En los días siguientes Carlos siguió insistiendo en un encuentro sexual y mi esposo me daba cuerda para que lo hiciera. Después de algunos meses de llamadas y correos amorosos, decentes y sensuales, acordamos encontramos en el norte, en una cafetería. Me fui sexi, bien vestida, con unas ansias espectaculares y sin contarle a mi esposo. No pasó mucho tiempo en la cafetería y pronto en un taxi en el que nos calentamos al máximo, llegamos a motelear en Chapinero.

Al llegar a la habitación Carlos pidió una caja de condones y dos botellas de agua. Nos sentamos en la cama, charlamos, comenzó a acariciare y a desnudarme lentamente,dejándome en interiores. Para no sentirme en desventaja, intenté hacer lo mismo con él pero no me dejó y siguió acariciàndome y diciendo palabras muy bellas que me hacían sentir muy bien, aunque notaba mi nerviosismo y me pidió que llamara a mi esposo para mas tranquilidad. No acepté eso, pues ya me tenía caliente y sólo esperaba que arrancara la faena, que comenzó besándote de pies a cabeza. Me recostó en la cama para verme la vagina y se dedicó a contemplarla y acariciarla.

Mientras me besaba por todo lado se fue desvistiendo, quedando en bóxer y empezó a chuparme el clítoris, mientras suavemente abría la vagina con los dedos, lamía bastante y dio una placentera mamada. Le quité el bóxer y me pareció un pene muy normal. Las caricias siguieron sobre mis pezones y los chupaba delicioso, mientras ya estaba yo a mil, pidiendo verga. Ya arrecha, me pidió que le pusiera el condón, pero me negué porque no sé hacerlo. Se lo puso y lo mamé delicioso, a pesar de ser un pene pequeño, y de ahí empezó una penetración entre gritos del hombre, quien elogió mi vagina y dijo que es un horno. La verdad estaba caliente y a pesar de lo gordo se movía bien, me alzaba las piernas, me dio en diferentes posiciones, de lado, en perrito, boca abajo, y todo fue una delicia aunque no llegué al orgasmo, mientras él se vino.

Después de eso nos bañamos, con nuevas caricias, y fueron dos folladas más, pero sólo la tercera me produjo un orgasmo espectacular e inolvidable. Me pidió penetrarme sin condón, pero no acepté. Luego de otro duchazo me pidió que me quedara toda la noche con él y que le avisara a mi esposo, lo que tampoco acepté.

Pero entonteces me pidió sexo anal, que acepté gustosa,pues me seguía acariciando y estaba bien lubricada. Me lubricó más besando el ano, metiendo la lengua, dilatando y usando los dedos y luego la penetración lenta y suave, que gozamos de lo lindo.

Fueron unas cuatro horas extraordinarias. Salimos y cada quien tomó un taxi. Me llamó al otro día a preguntar si mi esposo sabía, pero la verdad tenía miedo de contarle, hecho que sólo hice un par de meses después. A mi esposo le encantó (aunque creo que no tanto como a mi), y me ha pedido que lo repita. Carlos me ha llamado varias veces, incluso para ir los tres, pero hasta ahora prefiero quedarme con esta infidelidad consentida y deliciosa. Eso le dije a Carlos al pedirle que no me vuelva a llamar.

— roma5654

28 de julio de 2014

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Comentarios

1 comentario

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  • oceano1990
    oceano1990 · 28 de jul de 2014

    Que rico remplazar a Carlos y darte una buena culiada. Buen relato.

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