EVITANDO LA INFIDELIDAD
Relato de comunidad Hetero: Infidelidadschedule 8 min de lectura calendar_today Abril de 2015

EVITANDO LA INFIDELIDAD

Evitando la infidelidad. Un relato escrito por el esposo con la confesión de su esposa. Soy una mujer de 38 años, con tres hijos y mi vida resuelta, casada con un hombre maravilloso que amo y que me cuida como a una princesa. Me case siendo ya bastante adulta, nada de cosas rosa, me case porque....

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Evitando la infidelidad.

Un relato escrito por el esposo con la confesión de su esposa.

Soy una mujer de 38 años, con tres hijos y mi vida resuelta, casada con un hombre maravilloso que amo y que me cuida como a una princesa. Me case siendo ya bastante adulta, nada de cosas rosa, me case porque creo en la institución del matrimonio.

Mi vida transcurría sin sobresaltos, todo muy normal en mi casa con mi esposo y con mis hijos, después de mi último embarazo, comencé a sentir de mis compañeras de trabajo una seria persecución y un constante matoneo. El sitio de trabajo, lo describo como un lugar de muchísimo pecado y desesperación. Allí apareció el, lo llamare Rubén. Rubén era el subdirector, es decir el segundo al mando. Se percató de la persecución y por motivos de trabajo comenzamos a hablar en muchas ocasiones. Había mucho tiempo para invitar a almorzar y para comentar en reuniones de esas sin programar. Siempre que me nos encontrábamos, me pedía mi opinión y honestamente eso me hacía sentir muy bien.

Por un tiempo las cosas continuaron así, sin más que decir, solo encuentros casuales para hablar de trabajo y nada más. Por ahí después de cuatro meses, y después de dejarme con el ego ante las compañeras brujas por las nubes, lo trasladan a un encargo en una población cercana.

Pero Rubén continuaba llamándome, al principio para solo preguntar por mí, como estaba, como estaban las cosas en la oficina y para darme algunos concejos.

El tiempo fue pasando y ya extrañaba el día en que no me llamaba, siempre de alguna manera estaba ahí, como pendiente de mí.

Regreso nuevamente a la ciudad, y después de un par de semanas de enterarme, me invita a almorzar, al principio, estas invitaciones siempre eran con mis compañeras, para no levantar sospechas, y sobre todo para que me sintiera cómoda, pues soy casada.

Las invitaciones se repitieron por lapso de más de 4 meses, unidas ahora a sus llamadas y a sus mensajes por whatsapp, y sucedió, me empecé a interesar en este hombre, me empezó a llamar la atención su galantería, la manera en que me miraba, como se expresa de mí y sobre todo, la manera en que se refería a mí, me enloquecía su reacción al verme cuando nos encontrábamos.

Había comenzado a sentir una atracción extraña por este hombre y de un momento a otro Rubén me comenzó a parecer atractivo, por alguna extraña razón me sentía protegida aunque él nunca estaba allí cerca, sentía que estaba súper pendiente de mí.

En una tarde de marzo me pide que estemos juntos, que tengamos intimidad, que yo le gusto, y yo me derretí por dentro pero le dije que no, tenía miedo de mi matrimonio y amo a mi esposo.

Este sentimiento escondido y prohibido empezó a invadir mi mente y empecé secretamente a desearlo, y en una tarde de mayo en unos de esos encuentros me deje seducir y sencillamente me entregue a sus encantos.

Estuvimos cuatro veces, pero la que más recuerdo fue la última vez, allí, en esa habitación de motel, este hombre con los brazos fuertes y pecho amplio, me comenzó a besar lentamente, en la boca, en el cuello, besos delicados y tiernos pero a la vez pasionales llenos de mucho morbo y deseo. Al tiempo que me iba quitando la ropa con delicadeza y sutileza, cosa que me fascina, una vez estuve totalmente desnuda, me giro de tal manera que su pecha daba contra mi espalda y comenzó a besarme en el cuello y en la espalda mientras que tocaba mis senos con ternura, siempre he dicho que los senos de una mujer están conectados con la vagina, ya estaba tan mojada y tan deseosa que quise que me penetrara. Me giro otra vez y con sus brazos fornidos me levanto y me penetro muestras él estaba de pie, yo apenas con mis piernas abrazaba su cuerpo para lograr sentir más, estuvimos así por un espacio de quince minutos, yo gritaba de placer, era tanto que ni siquiera recordé pedirle el condón.

Luego de eso yo me pongo boca abajo y el comienza a penetrarme con delicadeza pero con fuerza en mi vagina, siempre me ha encantado esta posición es en la que más siento.

Estuvo clavándome con fuerza durante otros 10 minutos haciéndome sentir la mujer más bella de la tierra, acariciando mi espalda, tocando mis tetas y besándome el cuello, cada que lo hacía sentía que me hacía suya y que no había nadie más.

Luego cambia y me pone boca arriba, flexiona mies piernas de tal manera en que mi rodillas tocan mis senos y con una fuerza fenomenal me penetra haciéndome sentir en las nubes, era tanto lo que mojaba y lo que sentía que sencillamente se me olvido el dolor de mis rodillas hasta que el se vino dentro de mí y to me vine al tiempo con él, fue un polvo espectacular y un orgasmo inolvidable.

Este hombre, después del polvo, no me decía nada, solo había un lejos de ternura, un par de caricias y luego sueño y ronquidos.

Allí ya empezaba sentirme vacía y sola y con un profundo remordimiento hacia mi esposo y mi hogar.

Ese mismo día, llegue a casa y después de la rutina de acostar los niños, mi esposo me comienza a buscar y a besar, comienza a tocarme los senos, después de 15 años me conoce muy bien, termine rendida a sus encantos y por segunda vez en el mismo día tuve un sexo delicioso y muy agradable, mi esposo me lo hace muy bien, no digo que sea mal polvo, al contrario tiene lo suyo, sabe cómo tocar mi cuerpo, cada caricia que me hace saltar, cada beso que me hace suspirar y cada acercamiento que me pone a mil, comenzó acariciando mi abdomen al tiempo que me daba besos en el cuello y en la espalda, lentamente comenzó a quitar la piyama y a excitarme, tocándome el clítoris y besándome como él sabe hacerlo mis senos y en menos de 5 minutos ya estaba prendida, y claro!!! Súper mojada por el semen de Rubén dentro de mí. Sentía mucha excitación, mucho morbo, mucho placer pero también mucha pena y remordimiento, con mi esposo me muevo como quiero y el me maneja como quiere, lo hacemos en todas las posiciones posibles, me encanta cuando me agarra con fuerza pero sin lastimarme y me maneja como una muñeca de trapo y me penetra, a veces lento, a veces suave, a veces tierno.

Fueron otros 40 minutos de placer y morbo, como el sabe que me encanta boca abajo, me lo hizo así, de tal manera que empezó a excitar enormemente y luego con sus manos, empezó a levantar mi tarsero, de tal manera que mi culito estaba arriba y mi cabeza contra la cama, y el cómo solo él sabe hacerlo me penetro por la vagina y luego levanto un pie de tal manera que la planta de un pie estaba contra la cama y la rodilla del otro en el colchón, esa posición me enloquece y me sobre excita, así duro como unos 8 minutos clavándome rico, sentí que empecé a venirme de manera continua hasta que lo sentí venirse en mí y explote en otro orgasmo delicioso e inolvidable, sobre todo porque me lo hizo inclusive mejor que Rubén.

No puedo negar que me encanto esa adrenalina y eso de lo prohibido con Rubén, pero al final lo único que obtuve fue daño y desespero.

Mi esposo siendo el ingeniero, empezó a sospechar y me pillo, descubrió lo mensajes electrónicos, los sitios en donde estuvimos por la geolocalización de los celulares y quien era mi amante, ha sido terrible.

Estoy ahora en un periodo de prueba y en matricula condicional y esperando que el amor de mi vida me perdone porque después de enterarse, le causado un gran daño y un gran dolor.

Después de este relato puedo decirles queridos lectores hombres, si quieren evitar la infidelidad de una dama, lo primero que debe pasar es que haya una comunicación clara y sincera en pareja, que se cuenten inclusive esas cosas que pasan en el trabajo cuando alguien nos cae, porque con eso pueden trabajar en un alto a tiempo y no en una pena posterior.

La mayoría de los embelecos de las mujeres comienza así, con un compañero de trabajo, que nos hace sentir hermosas, que nos hace sentir especiales y sobre todo importantes, como mujer les comento que uno no lo da por mero placer, sino porque empezamos a sentir. Luego de que nos hacen sentir así, lindas, importantes, protegidas, viene el beso cómplice, robado y suas!!! Nos rendimos a sus pies y le abrimos las piernas.

Y lectores hombres, de alguna manera no dejen que el acostumbramiento los domine, hagan lo posible por permanecer allí, no me refiero a que estén físicamente, sino a que aprendan a escuchar y a entender lo que queremos como mujeres, a sentirnos oídas y apoyadas y que nuestros hombres por su manera de ser nos protegen, eso créame que evitan muchas infidelidades.

Ahora tengo mi matrimonio contra las cuerdas y siento que ya el sexo no es suficiente. Por eso querido lectores, la infidelidad en un arma de doble filo, por un lado hay pasión y por el otro hay dolor.

Les dejo a su criterio la tarea de pensarlo.

— afrodisio

2 de abril de 2015

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Comentarios

1 comentario

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  • maira-alejandra---
    maira-alejandra--- · 3 de abr de 2015

    De la vida no se puede obtener todo, hay que tomar lo bueno ocn lo malo, porque lo primero justifica lo segundo. Si dañas la dormida, arreglas la comida, pero no las dos.  Si tienes un esposo maravilloso pero malo en la cama debes aceptarlo, o simplemente separarte y dedicarte a estar con uno diferente todos los días y tendrás el mejor sexo a diario, pero claro con el alma vacía y los años corriendo. Así que al final una es la que decide y si una se valora no hay como escoger el camino que te lleva más rápido a casa al lado de tu esposo y el resto, bueno un consolador y una buena imaginación nos protegen de todas las tentaciones.

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