Silvia es una mujer casada de unos treinta y pocos, con dos hijos y un monótono matrimonio, económicamente cómoda y con una carrera exitosa. Gabriel es un chico de unos veintitantos terminando sus estudios, brillante, apuesto y encantador...tal vez demasiado encantador para ella.
Se conocieron en la universidad de Gabriel, cuando ella fue invitada a impartir una charla a una clase de economía y el quedo embelesado con su encanto, durante todo el tiempo que duró la clase, Silvia sintió como el se deleitaba observándola, ella estaba nerviosa y un poco agradada de sentirse deseada. Al finalizar la charla Gabriel se acercó a ella y sin dudar le pidió su numero con la excusa de obtener futuras consultorías, pero sus intenciones eran oscuras, ella contuvo su respiración como pudo y le entregó una tarjeta de negocios sin poder pronunciar una palabra.
El era un tipo maduro para su edad, tenía el poder de fascinar a las mujeres y de tener a la que se le antojara, pero ninguna era lo suficientemente interesante para durar en su vida por más de un par de días. Gabriel era solitario, misterioso, amante de la literatura, atlético, apuesto ... muy apuesto, naturalmente egocéntrico y con una mirada embriagante capaz de mojar bragas y abrir piernas fácilmente.
Silvia era muy inteligente, con una personalidad arrolladora, una madre excepcional, una dama respetada de alta sociedad, extremadamente elegante y sensual, su rostro de rasgos finos su cabello liso y negro caía sobre sus caderas, un cuerpo delgado, firme y bien proporcionado.
Gabriel encontró la manera de tomarse un café con Silvia, no fue demasiado difícil ella anhelaba volver a verlo, la velada fue fugaz pero muy intensa a pesar de que solo se conocieron. Gabriel acompaño a Silvia hasta su auto en el parqueadero subterráneo, se miraron y acordaron encontrarse pronto, Gabriel no resistió mas y se abalanzó sobre Silvia acorralándola y besando sus labios con violencia y experticia, ella se resistió en los primeros dos segundos, luego se entregó al deseo que quemaba sus entrañas y sus lenguas se enredaron en un largo y sensual beso, todo eran caricias y roces, Gabriel sintió en sus manos las medias veladas de ligas bajo esa ejecutiva falda que Silvia vestia, cuando llego a su entrepierna húmeda Silvia lo detuvo, subió al auto y salió despavorida del lugar.
Esa noche después de acostar a sus hijos extrañamente temprano, Silvia cerró la puerta de su dormitorio y se acostó a esperar a su aburrido esposo que siempre llegaba tarde de trabajar, ella no podía sacar de su cabeza a Gabriel, cuando regreso a la realidad, estaba tocando su sexo sobre su ropa interior de encaje totalmente mojada, empezó a masturbarse con más vigor, separando sus labios y tocando su clitoris hinchado, pero no era suficiente, saco un consolador de hule y lo introdujo en su vagina hasta tener un relajante orgasmo, cuando su esposo llego a casa, ella le hizo el amor como nunca antes, por supuesto con Gabriel siempre en su imaginación.
Pasaron semanas antes de volver a ver a Gabriel, luego los encuentros fueron más recurrentes y clandestinos, Silvia temía mucho ser descubierta pero con cada encuentro y cada conexión ella deseaba con mas fuerza entregar su cuerpo a Gabriel, este amante accidental le ofrecía una salida a su mundo que se tornaba aburrido y frustrante, la hacía sentir especial, protegida, le daba charlas renovadas, le escuchaba atento, pero le asustaban los sentimientos que empezaba a experimentar por el.
Por fin una mañana después de meses de espera, Silvia arreglo todo para tener ese esperado encuentro, Gabriel reservo un Motel de alta calidad en la ciudad y cada uno llego por su cuenta para no levantar sospechas.
El adoraba la forma en que ella le miraba y amaba que se comportara como una quinceañera enamorada en su presencia, ella era un manojo de nervios, como si fuera una niña sin experiencia. Pero Gabriel si que sabia lo que hacia, seguro de si mismo como siempre empezó a besarla tiernamente para mermar sus nervios, la abrazó por la cintura y acaricio su rostro, beso sus mejillas, sus ojos, la comistura de sus labios y su cuello, ella se rindió ante su facilidad de llevarla a otro planeta y unos momentos después estaban devorándose a besos y rasgando la ropa que les estorbaba.
Gabriel despertó en Silvia el animal salvaje escondido y si que estaba preparada, tenía un sexy conjunto de lencería negra que torneaba su perfecto trasero y sus firmes senos, el chico estaba extasiado, mirarla era una delicia, ella inclino su cuerpo contra la pared para que él pudiera apreciar ese cuerpo exquisito, la luz tenue le hacia más apetecible , la música era perfecta, el ambiente estaba lleno de erotismo.
Gabriel se acercó sigiloso por detrás y acarició su delicada piel, ella se estremecía de placer con cada roce, tomo su bufanda y cubrió los ojos de su amante, mientras ella permanecía inclinada en la fría pared, beso su nuca, luego sus hombros y entonces bajo lentamente por su espalda, se detuvo un instante en el tatuaje de hada que Silvia tenía en donde termina la espalda baja, arrodillado recorrió sus largas piernas con sus manos, sintiendo la textura de las medias que le volvían loco, apretó y beso sus firmes nalgas, luego hizo a un lado su tanga húmeda y jugo con su lengua en ese mojado, apretado y depilado coñito.
Silvia gemía salvajemente mientras movía sus caderas y descargaba su primer orgasmo en la boca de Gabriel, el se puso de pie la tomo del cabello y la beso con pasión para compartir el sabor de sus fluidos.
Gabriel se deshizo de sus pantalones y su grueso pene salto totalmente erecto buscando el cuerpo de ella, la inclino esta vez en el borde de la cama coloco la cabeza de su pene en la entrada de su vagina y entro suavemente, luego empezó a penetrarla con mas fuerza hasta notar el segundo orgasmo de su hermosa amante, su tronco y su base quedaron totalmente ungidos en los jugos orgasmicos de Silvia, que daba pequeños y sensuales gritos de placer. Gabriel saco su pene mojado y lo metió en su boca, ella empezó a darle un sexo oral increíble mientras seguía con sus ojos cubiertos y el resto de sus sentidos a tope, Gabriel no aguanto mas y lleno su boca de su semen caliente, ella se lo tragó.
Gabriel se recostó en la cama y ella en su pecho desnudo, sintiéndose mas suya que nunca, mas protegida que nunca. Silvia recordó entonces que su tiempo era muy limitado, entonces lo beso apasionadamente una vez mas, Gabriel se reincorporó y Silvia se acostó boca abajo en la cama con sus piernas separadas, el empezó a masturbarle con sus dedos mientras en su oído le decía cuanto la deseaba, lo hermosa y deliciosa que era, excitada le pidió a Gabriel que la clavara, no resistía más, el hundió su duro pene abriéndose paso entre sus pliegues.
Iniciaron todo un recital de pasión, sudor, lujuria y sexo. Gabriel la penetro boca abajo, luego quito su sostén y le penetro boca arriba mientras acariciaba sus senos redondos y sus pezones puntudos y excitados, le penetro en el borde de la cama juntando sus piernas sobre su hombro derecho, luego ella le cabalgo en una silla rodeando su cuello con sus brazos, entonces solo que quedaron allí un rato mas después de horas de amarse, solo mirándose, solo ofreciéndose tiernos y tímidos besos como quien quiere evitar lo inevitable, el tiempo juntos había acabado por ahora...
Gabriel y Silvia regresaron a su vida normal, esperando encontrar la oportunidad para encontrarse una vez mas...








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login Entrar¡Romantico! Que lindo relato. ricr2100