Mi historia comienza con lo que yo llamaría una relación normal de novios, detalles, amor, respeto y sexo, no era malo, tal vez normal, lo malo era la distancia, así que cada encuentro no lo dejaba pasar sin un buen momento de sexo, me gustaba lo prohibido, así que lo hacíamos casi que enfrente de sus padres y de sus hermanos, el no era tan fogoso, yo si, por cuanto que era yo quien comenzaba con la búsqueda del placer, besos suaves, algo de pudor en él y pues una penetración normal, orgasmos que me costaba conseguir, pero los conseguía, así pasaban los fines de semana que era las veces que nos veíamos. La otra parte de mi vida giraba en torno al estudio y los amigos con quienes salía de rumba o de tragos, salía con ellos para no aburrirme en casa, incluso uno de ellos estaba tragado de una de mis amigas de la U, Molly, una chica muy atractiva, lindos ojos, lindo cuerpo, en conjunto una mujer muy llamativa. El grupo era grande, pero generalmente salíamos cuatro, mi amiga Molly, Camilo y Andrés, Andrés era el payaso del grupo, nos hacia reír y era muy agradable su conversación, entre más lo conocía, más me sentía en confianza con él, lo llegue a estimar mucho y a considerar como un verdadero amigo, muy ingenua, lo sé, pero así era. Mi vida cambio por completo cuando se llegó el cumpleaños de Molly, salimos de celebración los cuatro, yo intenté no tomar mucho, debía estar en casa temprano para recibir la llamada de mi novio, pues en ese tiempo los celulares estaban comenzando a expandirse, estábamos tomando cerveza, comenzamos a jugar verdades solamente, pasadas las horas mi cuerpo ya tenía bastantes cervezas, así que fue difícil parar, me sentía entonada pero muy a gusto, el ambiente era agradable, así que continúe bebiendo más y más cerveza, mientras hablábamos y jugábamos y nos reíamos, Andres jugaba con un dado que solía cargar, de repente y sin darnos cuenta, terminamos jugando penitencias de acuerdo a las reglas de Andrés y su dado, entre las penitencias me correspondió darle un beso a quien consideraba un amigo, la idea no me gusto, sin embargo ante la presión del juego, decidí afrontar las consecuencias de haber jugado y dejar todo en el olvido, así que lo bese, o mejor dicho, me deje besar, en ese momento es como si el tiempo se hubiese detenido, llevaba un tiempo besando unos labios que no me proporcionaban más que una muestra de cariño y respeto profundo, en el beso con Andrés me sentí besada de verdad, sentí que su boca me tenía atrapada sin intensión de querer soltarme y en la medida que pasaban los segundos yo sentía que no quería parar y que eso era lo que deseaba de verdad, un beso con pasión, término el beso, sin embargo no fué el último de la noche. Al día siguiente me sentí con algo de culpa por mi novio, pero no podía dejar de pensar en el beso, pasaban los días y yo seguía pensando en ese delicioso beso que hizo que poco a poco fuera deseando volverlo a tener.
Volvimos a salir nuevamente los cuatro, al final de la tarde nos quedamos solos con Andrés y bajo los efectos del alcohol y el ardiente deseo de volverlo a besar, me deje llevar por sus juegos de seducción, nuevamente el me beso de la misma forma que la primera vez, pero esta vez fue un poco más allá, sus manos comenzaron a agarrarme fuertemente, las pasaba por la cintura, las subía poco a poco, yo sentía mi corazón a punto de estallar, yo sólo sabía que quería más y más, sus manos inquietas siguieron tocándome sin yo poner resistencia alguna, hasta que por fin llego a mis senos, en ese momento sentí un montón de sensaciones que hicieron que mi vagina se humedeciera por completo y que yo también comenzará tener iniciativa, lleve mi mano a su pierna intentando sentir su pene, quería tocarlo, sentirlo, nuestras respiraciones se aceleraban más y más, el me ayudo con su pantalones para que yo pudiera meter la mano dentro de él, cogí su pene y esto también fue otro punto a su favor, era la primera vez que sentía un pene tan grueso y tan duro, realmente quería sentirlo dentro de mí, me moría de ganas, estaba dispuesta a déjame clavar sin importarme nada, sólo quería sentirlo; mientras tanto sus dedos jugueteaban dentro de mi vagina, ya no aguantaba más, lo deseaba, quería montarme encima de él, besarlo todo, dejarme hacer lo que él quisiera, el me susurro que me lo quería clavar y me preguntó que si yo quería a lo que le respondí que sí, estaba dispuesta a todo, sabía que con él sentiría mucho más que lo que hasta el momento había experimentado con mi novio, mi decisión estaba tomada, sólo esperaba que el tomara la iniciativa, de repente nos dimos cuenta que para mi desgracia, llegaron amigos de él y ahí quedo todo, no pasó nada más, de ahí en adelante mi cabeza no podía dejar de imaginar como sería sentir su grueso pene dentro de mi vagina, dentro de mi boca, su lengua pasando por todo mi cuerpo…
Así comenzó nuestra historia








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